Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

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Cayetana Álvarez de Toledo vs. Iglesias

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¡¡¡Memorable la intervención de ayer en el Congreso de Cayetana Álvarez de Toledo!!!

Y memorable su enfrentamiento con el comunista Pablo Iglesias.

En una reciente entrada, criticando un discurso reciente de Ana Oramas en el que esta señora venía a distanciarse de la situación y a considerar de ella igualmente responsables a las llamadas dos Españas, quise señalar la diferencia radical entre ambas e intentar enfatizar el odio que inspira a una y la mansedumbre de que adolece la otra.

Indiqué también cómo esa mansedumbre tiende a aminorarse, ma non troppo, cuando la ponen entre las cuerdas..

Durante la sesión de control al gobierno de ayer, venía éste con su habitual perorata meliflua con la que trata de disimular el odio ancestral de la izquierda a España y a sus símbolos y a hacer como si no estuviera enfrascado en destruir el actual orden constitucional en aras de implantar un régimen bolivariano en nuestra patria.

Criticó Cayetana al comunismo y este imbécil, como, a falta de argumentos lógicos es maestro en el manejo de la falacia, recurrió al ad hominem y, con retintín, empezó la faena aludiendo a la condición de marquesa de Álvarez de Toledo para rematarla insinuando que el Partido Popular forma parte sólo un poquito de España:

Señora Marquesa, el Partido comunista forma parte de España y de su Constitución y ustedes solamente un poquito, aunque a usted le duela, señora marquesa.

con lo cual, y prescindiendo de la enormidad de que un partido comunista pueda formar parte política activa de ninguna nación civilizada, vino a remachar las palabras, mucho más crípticas, pero no menos aberrantes, del presidente Sánchez cuando, en la sesión de su investidura, se atrevió a aludir a los cordones sanitarios:

Cualquier cordón sanitario que se establezca, no se va a dirigir a las personas: se dirigirá a las ideas.

Y así, nos comunicó, sin mudar el semblante, que, en el Gobierno que aspiraba presidir se iba a perseguir las ideas.

Como decía antes, quedando en España restos de aquella que defendió la primera a la civilización cristiana, los símbolos españoles inspiran una adversión inconmensurable a la izquierda. Como, al menos hoy por hoy, no lo pueden manifestar explícitamente, prosiguió El Coletas con su argumento habitual para eludir el trance:

Defender España no es agitar una bandera muy grande apara agredir a los demás; defender a España es defender la sanidad pública… la educación pública… la vivienda…

como si fuera incompatible el amor a los símbolos nacionales con el deseo del bienestar material para nuestro pueblo. El argumento, como todos los suyos, es un sofisma y un ejemplo hilarante de cómo el comunismo busca el poder a través de la mentira pero, pareciéndole, a lo que se ve, exiguo y sin poderse contener, se vino arriba y lo remachó con lo que ellos llaman la bandera del aguilucho:

Se ven últimamente muchas banderas de la sociedad ornitológica; esa bandera con el pollo ibérico que revela un inconsciente que sigue existiendo entre ustedes

aludiendo, bien se entiende, al eterno reproche de considerar franquista a la derecha de nuestros días, condición, para ellos, abominable. Antes había mencionado, mintiendo una vez más, que Alianza Popular se opuso a la Constitución del 78, cuando lo que sucedió es que se abstuvo, lo hizo, solamente, por disconformidad con título VIII, de las Autonomías y, en realidad, recomendó votar .

Remató la faena con un:

Ni ustedes ni sus socios ultras nos van a dar ninguna lección de lo que significa ser patriota, ser español y defender a España.

Y así fue transcurriendo la llamada sesión de control al Gobierno como viene sucediendo en todas: el Gobierno, en vez de contestar a lo que se le pregunta, las utiliza para lanzar diatribas e ir abriendo camino.

No es que Cayetana no conozca de qué va el percal pero ayer, al oírse llamar marquesa y harta de tanta mentira y disparate, contestó con brillantez y contundencia:

Ha hecho usted referencia a mi título de Marquesa… los hijos no somos responsables de nuestros padres… por eso se lo voy a decir por primera y última vez: usted es el hijo de un terrorista; a esa aristocracia pertenece usted; a la del crimen político.

El Coletas, raquítico y encorvado, la escuchaba desde su escaño con una sonrisa pero muy atento.

Mirándolo a él tan sofista, sentado en el escaño con su porte de misántropo ―casposo, en palabra de Cayetana― y mirándola a ella, tan guapa, tan vital, tan contundente y con esa solvencia intelectual desbordante que tiene, me preguntaba lo que muchas veces antes me he preguntado: ¿qué subyace en el fondo del alma de las personas de izquierda? ¿Por qué abrazan esas ideologías tan aberrantes, tan inhumanas, tan contrarias al orden natural? ¿Acaso por resentimiento inconsciente debido a no se sabe qué injusticia atávica? ¿Por un complejo de inferioridad?

Lo ignoro pero, en cualquier caso, si la prestancia de Álvarez de Toledo ya inspira algún recelo en su propio partido, ya sea por creerla demasiado radical, ya sea por celillos personales ―notemos a este respecto cómo Iglesias ha tuteado a Casado mientras a ella le hablaba de usted― qué ampollas no levantará en la piel del enemigo político.

El incidente, para más ignominia, finalizó con la Presidenta del Congreso, Meritxell Batet, pidiendo a Cayetana que retirara del diario de sesión la alusión al padre de Iglesias y, como Cayetana dijo que no lo retiraba, la Batet decidió que no constara en acta porque, para los socialistas, la Historia es así: en ella figura sólo lo que ellos quieren y como quieren.

En fin, la faena de ayer de Cayetana lidiando al Coletas fue de las de dos orejas, rabo y salida a hombros por la puerta grande.

***

El incidente de la hija del marqués con el hijo del terrorista fue muy significativo en cuanto que representa la imagen de que las derechas nos vamos quitando el miedo de decirles a estas bestias lo que son.

Sin embargo, no dejó de ser una anécdota en la soberbia intervención parlamentaria de Álvarez de Toledo referida a la gravísima situación por la que atraviesa España hoy y centrada en el señalamiento del peligro comunista que nos acecha.

Dejo aquí la transcripción completa de dicha intervención:

Discurso:
Señor vicepresidente segundo. Pacta son servanda. Efectivamente lo pactado obliga y el primer pacto que nos obliga a todos, y a usted en particular por la responsabilidad que ostenta, es el pacto constitucional: el ejemplar acuerdo democrático cuyo artículo dos establece que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español. A usted ese pacto le gusta poco. Ahora se pasea con una Constitución en la mano recitando artículos como un predicador. Pero no; usted no es un converso; es un impostor.
Vamos a los hechos. Primero los más recientes. El pasado jueves usted se erigió en doble portavoz de los máximos agresores de la democracia española. Por un lado salió raudo y desafiante en defensa del acuerdo suscrito en esta cámara con Bildu para liquidar la reforma laboral; por otro, volvió a remeter contra la justicia y defendió el indulto para dos condenados por sedición. Es decir, en el mismo día usted promovió un doble indulto: el indulto judicial del nacionalismo golpista y el definitivo indulto moral y político del nacionalismo filoetarra.
En realidad, señor vicepresidente segundo, más que el indulto de los Jordis o de los Oteguis, lo que usted debería solicitar es su propio indulto.
Porque vamos a la hemeroteca. Es su cruz, lo sé, y eso que, de momento, ni siquiera voy a citar sus vínculos con la dictadura venezolana.
Analicemos su relación con la democracia española. Así podremos comprobar, ―también usted―, hasta qué punto la superioridad moral que exhibe frente a mi partido y otros es puramente irrisoria. La suya, en realidad, es una inferioridad moral. Esta mañana clamaba usted que nos jugamos la democracia. Sí, sí, pero por usted. Usted es el que ha jugado y sigue jugando contra la democracia.
Primero. El terrorismo.
Usted tiene una larga relación intimidante antidemocrática con el inframundo de ETA. Conferencias, entrevistas, twits, charlas. A usted el terrorismo nunca le ha causado la repugnancia que causa a un demócrata, de izquierdas o derechas. Al revés, usted ha manifestado siempre una insólita condescendencia con la violencia. Algunos ejemplos. Dos mil ocho: su tesis doctoral. Ahí escribió que la kale borroka, esto que volvemos a ver en Navarra ataques a sedes de partidos, cajeros quemados, disturbios, es una gimnasia, un entrenamiento, ¿para qué exactamente señor vicepresidente? No lo sabemos.
Dos mil once, en , aquí ya se erige usted en abogado defensor del terrorista Otegui. “¡Qué escándalo que se le condene a diez años de cárcel ―decía―”. Unos años después celebraba eufórico su liberación, “una buena noticia para los demócratas, porque nadie debería ir a la cárcel por sus ideas”. ¿Por sus ideas, señor vicepresidente? Si en España se condenaran las ideas, usted estaría en la cárcel. Esto se lo he explicado varias veces al diputado Rufián que está en proceso de entenderlo.
Prosigamos. Dos mil trece, en la televisión, su medio predilecto: “cualquier demócrata ―decía― debería preguntarse si no sería razonable que los presos de ETA no deberían ir saliendo de las cárceles”. Lo más chocante de la frase es el uso la palabra “demócratas”. Para ser un demócrata, ¿hay que desear la libertad del terrorista Entonces, los que pedimos simplemente justicia, un castigo proporcional al crimen, ¿qué somos? ¡Ah! Fascistas. Eso.
Con estas ideas tan avanzadas se ganó usted un merecido prestigio en el civilizado ambiente de las erriko tabernas. Allí le invitaban y allí comparecía. Esto es lo que dijo usted una tarde en Navarra: “por mucho procedimiento democrático que haya en España, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad. Quien primero se dio cuenta de ello fueron la izquierda vasca y ETA”.
Lo elaboró un poquito más en el Ritz. “Si me preguntaran en el Parlamento Europeo por ETA ―dijo― diría que ha causado mucho dolor pero que tiene una explicación política. En esa sucia adversativa está la clave de su posición. Usted considera que la asesinato político es un derecho derivado del derecho de autodeterminación y, por eso, en aquella misma taberna navarra, se ofreció usted para una misión especial: “me gustaría ―dijo― que me dejarais ser como vuestro embajador”. En eso exactamente se ha convertido usted, señor Iglesias, en embajador de ETA Batasuna en el gobierno de España; en el burro de Troya de la democracia. En el burro de Troya de la democracia y, también, tras el último pacto con Bildu, en la principal amenaza para los más vulnerables.
Dirá usted, “pero Bildu es un partido legal”. Sí, pero no es un partido democrático; es un partido que justifica el asesinato; un partido racista que rinde homenaje a terroristas que han matado en nombre de un proyecto totalitario; un partido que ni siquiera condena el ataque al domicilio de la señora Mendía el mismo día en que el partido socialista se exhibe con ellos. Señorías del PSOE, mediten por favor, mediten. Y, señorías del PNV, prepárense: Durango, Galdácano, Rentería… la próxima parada es el gobierno vasco, y de ahí a Cataluña, a repetir la operación ahora con Serra. Señor vicepresidente segundo, usted dice “yo defiendo derechos de autodeterminación”, y yo le contesto dos cosas: no existe el derecho a exigir un derecho que no existe y, menos aún, a imponerlo, y, segundo, no es verdad que usted defienda un derecho anulado. Lo que usted defiende es la anulación de los derechos vigentes. El presunto derecho de autodeterminación es una agresión; una agresión a la igualdad de los españoles con la que a usted se le llena la boca.
Hoy ha acusado a mi partido de alentar una insubordinación. ¡Usted hablando de insubordinación! ¡El gran valedor de los golpistas de octubre de dos mil diecisiete! Esto es risible. ¿No sea cuenta de que es risible? Su calificación de aquel golpe a la democracia como una manifestación política legítima; sus críticas contra la ejemplar actuación de la policía y la Guardia Civil frente al golpe. Por cierto, ahí estaban con el señor Pérez de los Cobos, purgado ahora en una operación propia de una dictadura. Su visita, dos, al ya condenado Junqueras en la cárcel para intentar pactar los presupuestos y para impulsar la mesa de negociación. Sus presiones al Tribunal Supremo, anticipando juez y parte, “no fue rebelión”. Sus críticas a la justicia española frente a tribunales europeos. Este documento de once de mayo en que con Bidu, Esquerra y otros reclaman excarcelaciones con la excusa del covid: el estado de alarma, instrumento para sacar a terroristas y golpistas de la cárcel y meterle a usted en el CNI, y, por último, lo de ayer: el voto de Podemos a favor de la comparecencia del prófugo Puigdemont en la comisión de reconstrucción en calidad de experto europeo. ¡En fin! El escudo social con Puigdemont. Realmente no cabe mayor ofensa a los veintiocho mil víctimas de la pandemia y al conjunto de los españoles.
Señor vicepresidente segundo, usted tiene un plan, es verdad. Es un plan, como he dicho, contra la democracia. Contra la democracia en sentido recto, porque violenta los derechos de los españoles, y contra la democracia también como la entiende usted. Usted dice: “más estado”. Falso. Usted apadrina a los que buscan la destrucción del estado. Esa es su paradoja: quiere mandar un régimen autoritario de izquierdas a la vez que erosiona la base de esa misma autoridad. Y esta es su mentira: sin estado no puede haber estado social, ni escudo, ni pensiones, ni nada. En realidad, señor vicepresidente segundo, todo su corpus doctrinal, si lo podemos llamar así, es contrario a la razón democrática y a la razón sin más.
Otra vez la hemeroteca.
Usted ha dicho, no de adolescente universitario, rebelde y tal, ya casi cuarentón, cosas como las siguientes:
“Pido disculpas por no romper la cara a todos los fachas con los que disputo en la tele. Quizá, cuando acabemos esta charla en vez de mariconadas del teatro, nos vamos de cacería a Segovia a aplicar la justicia proletaria”.
“Me gusta quien moviliza al ejército para decir a los mercados: ¡cuidado, que las pistolas ahora las tengo yo!”
Otra: “el astuto Mao Tse-tung decía que el poder nace de la boca de los fusiles y así sigue siendo”. Lo de astuto es formidable tratándose del mayor asesino de la historia. Y esa obsesión con las armas, ¿de dónde le sale?
Aquí, otra vez: “estamos construyendo ese contrapoder social que hace que a un joven, si hace una pintada, si tira un cóctel molotov o, incluso, si saca una pistola, le proteja una parte de la sociedad”.
El siguiente se lo vamos a dedicar a la ministra igualdad:
“Uno puede afrontar las elecciones de una manera masculina, por cojones. Le decimos al poder: ‘aquí estamos yo y mis pelotas frente a ti’”. Muy bonito.
El último; éste es definitivo: “la democracia es incompatible ―dice― con el monopolio de la fuerza por parte del estado”. Está diciendo que la violencia contra el estado o entre particulares es legítima. Usted, señor vicepresidente segundo, legitima la violencia. Incluso, a veces, la practica: el escrache a Rosa Díez en la Complutense; jarabe democrático para dirigentes del PP; su apoyo a Rodrigo Lanza, aquel que mató a un hombre por llevar tirantes con la bandera de España, y ya, la semana pasada, sus amenazas a la presidenta Ayuso y al señor Abascal. Como el señor Torra, usted pretende ahora mantener un pie a las instituciones y el otro a los escuadrones. Pensará, supongo, que es más fácil hacer la revolución desde el poder. Desde luego, más cómodo, seguro que es. Yo quiero decirle que no hay ningún gobierno de Europa, un dirigente del que pueda citarse semejante arsenal de expresiones y hechos contra los valores de la Europa democrática, pacífica, moderna y civilizada. Barufakis español: ¡Ojalá! Usted es una anomalía europea; sus posiciones son de una marginalidad radical y no sólo por comunista. Como comunista, ciertamente, debería usted pedir perdón por los millones de muertos que hermanan a sus ideas con el nazismo. Sus posiciones son marginales, sobre todo por su vinculación con la violencia. Liquidar la Transición que en su momento fue el monumento a la reconciliación y la obra política más importante en nuestra historia. Acabar con la Constitución, que es la paz civil española, el marco que nos permite vivir juntos los distintos. Nada de eso puede hacerse contra la otra mitad de España por vías democráticas y pacíficas. Usted sólo podría imponer su proyecto por la fuerza o en circunstancias muy particulares y lo sabe. Lo reconoció en dos mil trece: “cuando hay elecciones ―dijo― en condiciones de normalidad, los comunistas nunca ganan. Los comunistas han tenido éxito en momentos de excepcionalidad, de crisis. Eso es. Usted, aprovechando la pandemia, la tragedia española para hacer avanzar sus proyecto que, en definitiva, no es otro que el fracaso de la España constitucional, la más justa y fértil de la historia. Y, por eso, yo no debería dirigirme tanto a usted hoy como a los socialistas, es verdad. Quizá no a la tercera fila, hoy primeras filas. ¿Qué puedo decirle yo a la señora Lastra, la infeliz firmante del pacto con Bildu, o al señor Simancas, que aceptó la humillación de tener que culpar de dicho pacto al PP? Pero sí a la bancada, y sobre todo a los votantes. Hay, es verdad, una España atávica, cuartelaria, autoritaria; una España bravía y sanguinolenta; una España que se regodea en el racismo, el conflicto, el odio, la violencia. Esa España ha tenido, además, su proyección en América latina. En la figura del caudillo, militarista, pendenciero, incluso un punto ridículo si las consecuencias no fueron dramáticas. Un Chávez, un Maduro, usted me entiende. El señor vicepresidente segundo enlaza perfectamente con esa tradición. Es la versión contemporánea del caudillo iberoamericano que tantos prejuicios enciende en el mundo anglosajón y que tantos estragos ha causado cíclicamente a la libertad y el bienestar de los españoles de ambos hemisferios. En mil novecientos setenta y ocho la tercera España enterró sus dos peores versiones y una España nueva, tolerante, abierta y luminosa, se puso en pie. Esa España es la que los socialistas deberían cuidar y promover, junto a esa inmensa mayoría de españoles que defiende la libertad, la igualdad y, sí, la fraternidad y, por eso, a modo de estímulo, ya para acabar, y a ver si me atienden, acabaré con unas palabras de la autoridad competente.
El hoy presidente del gobierno dijo en dos mil quince:
“Pablo Iglesias ha hecho de la mentira su forma de hacer política. Miente más que habla”.
Estoy segura, señor vicepresidente, que no le molestará la cita. Pensará que, viniendo de Pedro Sánchez Castejón, es un elogio. También en esto es usted el número dos. Muchas gracias.

Réplica:

¿Cómo era aquello, señor vicepresidente, del himno de España cutre pachanga fachosa? Defender a España. ¡Venga, vamos a descender a España! Los comunistas, efectivamente, fueron útiles cuando, a diferencia de ustedes, dejaron de ser comunistas. No vamos a hablar de su veneración y apego a los comunistas. El otro día, en el homenaje a Julio Anguita, que en paz descanse, escribió usted: “se nos va nuestro mejor referente político. Hasta siempre”. Pero es que, unos años antes, decía usted, en un acto, se quejaba de que mucha gente quiere resucitar a Anguita que es como el cadáver del Cid a caballo y deseaba que se fuera, literalmente y perdóneme, señoría, la expresión, a la mierda. Este es su apego a los referentes comunistas y al comunismo, su hipocresía radical.
Hablemos ahora de los padres la constitución. Sí, tenemos varios. Usted ha citado a Fraga, a la dictadura. ¿Usted me va a hablar de dictaduras? ¿El discípulo de los ayatolás de Irán? ¿El prohijado de Hugo Chávez y Nicolás Maduro? Es que, a mí, no me tiene que contar, a mí y a muchos en esta cámara, no nos tienen que contar los resultados de esas políticas en Venezuela. Yo lo he visto con mis propios ojos: hambre, represión, violaciones, miseria. Sólo desde una infinita condescendencia con la violencia y sólo desde un racismo visceral, se lo diré, se puede mantener respecto a la dictadura venezolana la actitud que mantiene usted. Y una cosa más: sólo cuando su padre político Nicolás Maduro sea capaz de hacer una constitución como la que hizo Manuel Fraga podrá usted venir aquí a decir algo al respecto. Ahora esto de defender España, la sanidad pública, la educación, todo eso, se ha puesto muy campanudo usted, ¿no? Hablemos de eso: escudo social ―dice― protección de los débiles ―afirma―. Vamos a ver. Le voy a contar una cosa. Se lo voy a decir suavemente para que no duela mucho. La prima de riesgo española lleva su nombre, Pablo Iglesias Turrión es la prima de riesgo española, espantajo de los inversores, argumento irrefutable de los recelos europeos; sus posiciones hacen imposible un rescate en condiciones razonables, asumibles, que no supongan un brutal quebranto a los más débiles de este país. Sus posiciones destruyen empleo, sus frases amenazan las pensiones, los sueldos de los funcionarios, alejan la recuperación. A usted eso, claro, puede que le importe poco, ¿no?, el comunismo, al final, es el reparto de la miseria y todas estas cosas, pero que al conjunto de los españoles, sí. Cuando a usted los vulnerables y los débiles le escuchan, tiemblan. No tiemblan de veneración, como le gustaría a usted, que temblaran de veneración; tiemblan de pánico.
Tercero. Yo le he hablado… con atención hice un llamamiento a los socialistas pero, después de escucharles, yo creo que hay que hacer un llamamiento al conjunto los españoles. Yo pido a los españoles que recuerden los famosos versos de Gil de Biezma, ¿no?: “De todas las historias de la historia la más triste, sin duda, es la de España, porque termina mal”. Pero yo, sobre todo, les pido que recuerden la segunda parte, ahí donde asoma la esperanza, dice: “A menudo he pensado en otra historia distinta y menos triste; en otra España donde ya no cuentan los demonios. Pido que España expulse a esos demonios; que sea el hombre el dueño de su historia”. Efectivamente expulsemos a esos demonios; seamos dueños de nuestras historia. Huyan, españoles, de la sumisión, también de la trampa del asistencialismo que usted reparte, de esa gran mentira gubernamental que usted encarna, que se resume en más estado y que lo paguen otros, que lo pague Europa. España se va a recuperar, sí. Habrá que pedir ayuda, desde luego, no sólo para levantarnos, no para mantenernos en pie ni siquiera y, desde luego, no para mantenernos de rodillas como pretende el vicepresidente segundo. Podemos, ustedes, son en realidad un no podemos, una forma de abdicación política y social. España no está condenada a repetir sus errores históricos; no está condenada a la marginalidad ni al enfrentamiento. La España constitucional es reconciliación, algo que usted no entiende, y también es responsabilidad, algo que usted tampoco entiende, y esfuerzo, y capacidad de ser modelo. Como la Transición, sí. Y para eso no necesitamos a caudillitos carismáticos que nos tutelen, que nos traten como menores de edad. Me ratifico en que usted realmente es el pesimismo y la caspa.
Y una cosa más ya para acabar: Vamos a hablar de esto de la aristocracia. Ha hecho usted referencia a mi título de marquesa. A la clase social, la aristocracia, una y otra vez en definitiva, ¿no? Como usted muy bien sabe los hijos no somos responsables de nuestros padres, ni siquiera los padres somos del todo responsables de lo que vayan a hacer nuestros hijos por eso se lo voy a decir por primera y última vez: usted es el hijo de un terrorista. A esa aristocracia pertenece usted. A la del crimen político. Muchas gracias.

Protesta: Considerando magnífica esta intervención, no puedo menos que demostrar mi absoluto desacuerdo con la parte en la que afirma la existencia de una España atávica, cuartelaria, autoritaria, sanguinolenta que se regodea con el racismo, el conflicto, el odio, la violencia. Tal España ni existe ni ha existido nunca. Esto es error que critiqué hace unos días aquí a Oramas y que le critico a ella. Como es también un error la afirmación de Gil de Biedma de que la Historia más triste es la de España pero esto es harina de otro costal.

Vínculos:

Sesión parlamentaria completa. 27 de mayo de 2020.
Entrevista a Cayetana Álvarez de Toledo en RAC1. Abril 2019.
Alianza Popular recomienda el “sí” a la Constitución. El País, 31 de octubre de 1978.

Conceptos esparcidos | Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

28 mayo, 2020 at 17:30

En la muerte de David Gistau

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Profundamente impresionado y consternado he quedado esta mañana al conocer la noticia del fallecimiento de David Gistau.

Considerando como considero que la columna periodística es el género literario de nuestros días, no tengo ningún empacho en tener a Gistau entre los mejores escritores contemporáneos, si no el mejor.

La primera noticia que de él tuve fue en agosto de hace diez y seis años cuando di con Yes, artículo que publicó en La Razón y que empezaba:

A Zetapé hablando, uno siempre le ha encontrado igual que una máquina de vender tabaco…

Devoto de P.G. Woodehouse, intuí, por la mención al hallazgo de la trufa, que Gistau era también lector suyo.

Me encantó el artículo: la agilidad de la prosa, la precisión en el detalle, la facilidad, la finura y sorprendente y singular pertinencia de la metáfora; la agudeza, el acierto y la penetración en la descripción de los personajes y, sobre todo, la sutileza de su finísimo, exquisito, humor.

Me fascinó Gistau. Ni su circunspección ni su distanciamiento al escribir escondían ninguna firmeza de pensamiento; su redacción era puro temple y desde entonces le he seguido.

En La Razón, en El Mundo, en La COPE… ¿Cómo olvidar sus crónicas de los altercados en Barcelona o las de los debates que hicieron los candidatos a las elecciones en abril y diciembre del año pasado? ¿Qué mayor profundidad psicológica y humor que su descripción de Pablo Iglesias en el debate de abril

Mientras, Iglesias seguía apegado a esa actitud de santurrón constitucionalista que va por el patio de recreo mediando en las peleas..?

Estas líneas en recuerdo suyo no son un panegírico. La consternación y la desolación son certísimas porque, en este momento de España, tan aciago, tan apasionante y tan triste, su pluma era necesaria: la crónica de estos días no será la misma sin él y hasta los mismos personajes estrambóticos que hoy dirigen la vida pública española han perdido a su mejor caricaturista!

David Gistau ha fallecido sin llegar a conocer el desenlace (si es que la historia de las naciones tienen desenlace) de tal momento, pero esperamos piadosamente que la trascendencia del Hombre le tendrá al tanto.

En la página web Fundación para la Libertad puede encontrarse una selección abundante de sus artículos desde el año 2011 hasta noviembre del pasado.

Vínculos: 
Yes. La Razón. 16 de agosto del 2004.
Entrevista a David Gistau.
Le Miau Noir. 9 de diciembre de 2015.

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

10 febrero, 2020 at 12:31

Publicado en Historia, Política

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Yo no soy Charlie

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REFLECTIONS ON THE PERPETUAL FRENCH REVOLUTION

JE NE SUIS PAS CHARLIE

Fr. Richard A. Munkelt

«Charlie Hebdo es un violador oportunista de la libertad de expresión responsable, atacando a la vez y por igual al Papa y al imán; encendiendo pasiones con bellaquería e incitando alegremente a la violencia en donde quiera que su pluma desea atacar».

»Je ne suis pas Charlie. Yo no soy Charlie. Soy católico. Lo que quiere decir que veo la batalla actual entre la Francia secular y el Islam como una guerra entre dos ideologías erróneas. De hecho, entre dos religiones falsas: El secularismo y el islamismo. No nos equivoquemos, la democracia liberal secular, a pesar de su defensa engañosa de lo contrario, está en una cruzada contra la religión, tanto de la verdadera como de la falsa.

»Al referirse al ataque yihadista contra la revista satírica francesa “Charlie Hebdo”, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, manifiesta de forma explícita la causa secular en términos religiosos: “Los muertos de la revista son mártires de la libertad”.

»El laicismo es una religión cuyos principios son los objetos de devoción y adoración. Por otra parte, en el mismo contexto, Kerry declaró que el derecho de libertad de expresión es un derecho universal y debe ser defendido a toda costa. Me gustaría saber sobre qué bases objetivas puede afirmarse esto más allá de la razón de la fuerza que tienen los Estados Unidos. Sin duda, el hombre es libre por naturaleza, pero no es libre de decir y hacer lo que le plazca en el foro público, porque él es un político, no un animal salvaje. Sin embargo, seamos claros, Kerry y los secularistas, en sus declaraciones universales de derechos humanos, no hacen ninguna apelación ni al orden moral de la naturaleza ni a la revelación divina. Sus declaraciones sobre derechos son estipulaciones vacías: derechos decretados, tales como el matrimonio entre homosexuales. Por otra parte, los musulmanes asientan principios judiciales que se basan únicamente en su libro inspirado. ¿Dónde está el terreno moral racional y común? Lamentablemente, en ninguna parte.

»Concedo, por supuesto, que incluso en las democracias liberales se imponen algunas restricciones a la libertad de expresión. ¿En qué consisten? Consisten en cosas tales como que no se permite gritar “fuego” en un teatro cuando no hay tal fuego. ¡Extraordinariamente trivial! Cuando se trata de cuestiones de fondo, sin embargo, está perfectamente bien, en nombre de la libertad amoral, burlarse abiertamente de Dios y de la religión, mancillar las creencias ancestrales de un pueblo, incluso si eso significa una convulsión mundial, disturbios civiles, violencia y asesinatos generalizados. Charlie Hebdo es un violador de la igualdad de oportunidades de la libertad de expresión responsable, atacando al Papa y al imán por igual, encendiendo pasiones con bellaquería e incitando a la violencia alegremente allí donde, premeditadamente, su pluma desea atacar. Pero Kerry y el gobierno francés, en su respaldo y promoción de una teoría vulgar, anárquica e irracional de la libertad de expresión, y con el fracaso de Francia para asegurar su herencia cristiana contra la invasión de una religión hostil, son los responsables de las muertes en el ataque contra Charlie Hebdo.

»¿Cómo una noción de la libertad tan trivial y, sin embargo, tan peligrosa surgió en Occidente? Ya en los siglos XVII y XVIII, algunos hombres occidentales decidieron que para moverse en una sociedad cristiana lo que se necesitaba era un mito acerca del hombre salvaje que sale de los bosques para formalizar un contrato social: Yo no te golpeo en la cabeza si tú no me golpeas en la cabeza; tú tienes que mantener tu propiedad y yo me quedo con la mía. Esto aparte, nos defendemos mutuamente frente a cualquiera que se nos oponga. Eso es todo, trato hecho. La historia de cómo esta cuento, falso y absurdo, que se consagró en las constituciones occidentales modernas a través de la labor subversiva de ciertas élites es demasiado largo de contar aquí. Baste decir que dio lugar a una libertad negativa que era políticamente exigible: tú puedes hacer y decir lo que quieras, siempre y cuando no dañes a otra persona; si lo haces, entonces y de acuerdo con el contrato, el gobierno actúa como juez. Esto es un extraordinario envilecimiento de la vida social humana. ¿Qué se entiende por daño aquí? Bueno, ya que el hombre no es más importante que su propiedad, sólo puede significar una cosa: daño físico.

»¿Y qué hay del daño espiritual o del daño psíquico? ¿qué pasa con las ideas que se burlan gratuitamente de los valores últimos y de lo sagrado, de las cosas que son las fuentes mismas de la acción humana y de los vínculos reales de la sociedad? En realidad, no cuentan y pueden ser pisoteados. Por supuesto, dicen los secularistas: “Nosotros permitimos que usted crea lo que quiera”. ¡Sí, siempre y cuando aceptamos el pluralismo, la castración política y los principios generales del orden liberal ateo de Leviatán! En cuyo caso, ¿qué queda? Una cultura religiosa que se marchita, porque su juventud se dejar embaucar por una cultura popular envilecida y explotada por intereses plutocráticos, al tiempo que es adoctrinada con la idea de que su venerable patrimonio cultural no es más que un asunto excéntrico privado y subjetivo.

»J’accuse! Yo acuso a Kerry y al gobierno francés de la opresión espiritual y psíquica de los fieles musulmanes porque Charlie Hebdo y su irresponsable y burlona calaña no son más que medios de comunicación y órganos de desinformación del estado liberal secular; está sancionado y cuenta con la complicidad de éste, y au fond, no es diferente del antiguo Pravda soviético.

»Uno no puede dejar de sentir asco ante la actitud enfrentada de dos caras en la prensa: unos islamistas locos mataron a unas personas por lo que no eran más que caricaturas. Lo sentimos, pero si las caricaturas se consideraban insignificantes, sin importancia, entonces ¿por qué se publicaron? ¡Cínicos mentirosos todos!

»Ellos, los redactores y dibujantes de Charlie Hebdo, conocían perfectamente su potencial explosivo. En consecuencia, deberían haber sido todos detenidos por peligro público, lo cual, irónicamente, habría salvado sus vidas y las de los demás. Por otra parte, ¿por qué la prensa blasfema nunca se burla de sí misma para cambiar? ¿Por qué? Porque la libertad de prensa es sagrada y ¡un dios que no puede ser ridiculizado! Tonterías. Así, ¿qué tal esto para un dibujo animado?: el editor de Charlie Hebdo fotografiado de pie junto a una serie de cadáveres con lápices que, como lanzas venenosas, salen de sus corazones, diciendo: “¡Qué fino trabajo hacemos aquí por el bien público!”.

»El régimen secular es una contradicción interna. Crea, a través de sus falsas libertades y a través de la inmigración, las condiciones apropiadas para el disturbio civil e, incluso, para su propio derrocamiento. Por lo tanto, al final, ¡tiene que participar en una guerra con los mismos invasores a los que deja entrar! No es sorprendente que la presión para permitir la inmigración de personas con valores distintos y hostiles esté fomentada por una implosión demográfica nacional, cual es el fruto estéril, sin semilla, de la búsqueda febril de la laicidad de la economía de consumo, una búsqueda que tiene la intención de distraer al hombre de cualquier vocación cultural superior. Cuando no adoras al Dios verdadero, adoras a la materia.

»Y, por cierto, como algunos han señalado acertadamente, la novus ordo saeculorm no es, como dice ser, neutral en lo religioso. Es más bien como la manzana de Adán en teología. El régimen secular es tan teocrático como el Vaticano o el Tíbet cuando estaba bajo el Dalai Lama (¡un ídolo para los liberales!) La separación del Estado y la Iglesia no puede afirmarse sin una justificación teológica. Por otra parte, si tratas de crear un vacío político religioso, una nueva creencia lo va a llenar de manera inexorable…

»Por último, una nota sobre el Islam. La propaganda occidental acerca de los tranquilos vecinos musulmanes desarmados. El Islam es históricamente, al menos en su forma suní dominante, una religión misionera que está mandada por el Corán para tomar las armas contra el infiel en una guerra ofensiva. Por lo tanto, no confundamos esto con las cruzadas cristianas defensivas, que nunca tuvieron la intención de invadir la península arábiga, sino más bien la de recuperar la tierra cristiana bizantina. Y recordemos también, por estar en tan gran medida olvidado, que el norte de África fue una vez el hogar de la civilización de los Santos Agustín y Atanasio. La misión histórica del Islam es su futuro; sin él muere. No tiene ninguna idea o teoría de la laicidad (laicismo francés) ni nada que ver con la orgía políticamente orquestada de creencias que compiten. La religión llamada de la paz predica la paz dentro de la Ummah (pan-islamismo), no fuera de ella. No estoy haciendo ahora aquello de lo que acusé a Charlie Hebdo: participar en la burla frívola. Estoy, por contra, tratando de mirar las cosas de manera histórica y filosófica; de hacer una crítica seria, y de limpiar el aire de las falsedades reinantes, la occidental y la islámica.

»Entonces, ¿qué se debe hacer? ¿por dónde van las cosas? Puse la culpa del sangriento fiasco en París primero, en los franceses y, después, en el Islam. Nada va a mejorar hasta que Francia redescubra su alma y sus raíces cristianas, específicamente católicas. Cuando lo haga, y espero que así sea algún día —quizá no en mi vida—, el problema de la inmigración se hará cargo de sí mismo.

»Hungría y Rusia han dado pasos constitucionales nada insignificantes hacia el redescubrimiento de su herencia cristiana —cosa increíble teniendo en cuenta la fuerza de la prensa liberal moderna del socialismo y del capitalismo—. El secularismo político, como he tratado de mostrar de manera breve, es irremediablemente incoherente. El Islam es más respetable y coherente, pero debe ser detenido. Francia está sólo en las primeras etapas de la ruptura de su experimento con la Ilustración, es decir, en el esfuerzo de mantener un país unido sobre la base de las banalidades de un contrato comercial libre de valores. Esperemos que Turquía no sea admitida en la Unión, ya disfuncional, Europea, pues no sería más que otro conducto del islamismo. De hecho ya lo está haciendo, actuando como intermediario en el negocio europeo verdaderamente loco de exportación e importación de yihadistas.

»Lo que se necesita es la promoción benevolente de la ley natural y de la libertad cristiana en Cristo, por quien somos verdaderamente libres. Ni el secularismo político ni el Islam se fundamentan en el derecho natural. Sin la luz y sin la ley de la razón y del Logos no hay perspectivas de una libertad moral responsable ni una base común sobre la cual los hombres de diferentes creencias pueden encontrarse. Todo lo que pueden hacer es arrojarse decretos y fatwas el uno al otro».

Traducido de The Remnant Newspaper.

Vínculos:

El reverendo Richard A. Munkelt es sacerdote de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Scranton (Pensilvania) y profesor adjunto de Filosofía en la Universidad jesuita de Fairfield: Richard A. Munklet.
Homilía del padre Richard A. Munklet. YouTube.

Esta traducción ha sido citada en el “Foro de las Fuerzas Armadas”.

 

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

11 enero, 2015 at 19:53

20N. Testamento político del Generalísimo

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Testamento político de Francisco Franco

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

20 noviembre, 2014 at 9:17

La cara oculta de Pablo Iglesias

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

7 noviembre, 2014 at 10:42

‘Liberalismo y apostasía’, examen crítico del liberalismo por Alberto Caturelli.

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Alberto Caturelli (Fotografía: La Iglesia es noticia)

Si en el anterior escrito de este blog mencionamos la distancia que media entre el pensamiento clásico y el romántico, aquí tenemos ―hallada por feliz casualidadesta brillantísima y modernísima reflexión filosófica del profesor argentino Alberto Caturelli acerca de la esencia antinatural e inhumana del liberalismo.

En el vídeo se resume el libro del profesor Caturelli. El texto completo puede leerse en los vínculos que siguen.

Vínculos:

Liberalismo y apostasía. Alberto Caturelli.
Liberalismo y apostasía. Alberto Caturelli (formato pdf).
Alberto Caturelli. Wikipedia.
Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo (formato pdf).

Referencias:

Guillermo de Occam. Wikipedia.
John of Janduno. Catholic Encyclopedia.
Averroísmo. Manuel Polo y Peyrolón en Diccionario de ciencias eclesiásticas. Filosofía.org.
Averroísmo. Wikipedia.
Marsilio de Padua. Enciclopedia Católica.
Marsilio de Padua. Wikipedia.
Nicolás de Autrecourt. Wikipedia.
Carlos Alberto Sacheri y la Doctrina Social de la Iglesia. Centro de Humanidades Josef Pieper.

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12 de Octubre: Fiesta de la Hispanidad en la Plaza de Cataluña de Barcelona.

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Si París bien vale una Misa, la defensa de la españolidad de Cataluña bien vale un madrugón, me dije yo a mí mismo anteayer viendo la buena cara que apuntaba la manifestación cívica de la Plaza de Cataluña que convocó a decenas de miles de catalanes en defensa de su españolidad y en rechazo del separatismo que están promoviendo desde hace tanto tiempo los partidos catalanistas y algunos otros.

Doy por muy bien empleado el madrugón y sólo puedo decir que el acto me emocionó hasta donde no lo puedo expresar con palabras.

Dado que mi intención era ―aparte, claro está, de manifestar mi presencia en este acto―, la de realizar un pequeño reportaje fotográfico del mismo y escribir algunas líneas a su respecto en este blog que tanto ha tratado del asunto, durante el viaje en ferrocarril hasta la capital catalana me estuvo preocupando lo nublado que aparecía el cielo y lo que ello podría deslucir lo luminoso del acto.

Gracias a Dios, no fue así: la mañana barcelonesa se descubrió para cobijarlo bajo el hermosísimo cielo azul español del otoño, sólo salpicado por alguna nube de esas tan blancas que no hacen sino adornar y realzar su belleza.

Comenzado el acto con una ofrenda floral a Cristóbal Colón a los pies de su monumento, culminó, Ramblas arriba, en la Plaza de Cataluña, en la que una multitud de decenas de miles de españoles nos manifestamos bajo el lema “Som Catalunya: Somos España”

y haciendo hincapié en la riqueza que representa la unidad de cuarenta y siete millones de personas, no todas, por desgracia, conscientes de las inmensas dificultades que el devenir de la Historia ha presentado y presenta para que podamos hoy alardear de tanta muchedumbre, y unas pocas de ellas, francamente enemigas de que los españoles lo seamos en número tan grande y gustosas de escarbar en tales dificultades que ―sería tonto negarlo― existen como existen en cualquier organismo vivo.

Es cierto que, en algún comentario a la noticia de esta afirmación de la españolidad de Cataluña, algún aguafiestas, atendiendo a algunas fotografías, ha querido notar, fijándose en tal o cual foto, que fuimos pocos.

Es cierto que no fuimos los bastantes como para formar una cadena humana capaz de enlazar Le Perthus con Vinaroz, como hicieron los separatistas hace unas semanas ―aunque de esto también habría mucho que hablar―. Sin embargo, lo significativo de esta manifestación ciudadana no es tanto el número de personas que acudió a ella como el mero hecho de que acudieran: el pueblo catalán, adoctrinado durante décadas por la idea separatista, por la antipatía hacia el resto de España y amedrentado por este nacionalismo tan corto de miras, jamás hasta ayer tuvo el coraje de enfrentarse de semejante manera a la agobiante tesis nacionalista.

Ayer lo hizo y en grandísimo y muy valioso número si contemplamos estas circunstancias. Ayer manifestó que en la esencia de lo español late un solo corazón;

ayer algún catalán tuvo la afortunadísima idea de plasmar en una sencilla pancarta escrita con bolígrafo el hecho innegable ―el hecho que el nacionalismo catalán no puede ignorar sin falsificarse a sí mismo― de la profundidad de los lazos que unen a Cataluña con el resto de España:

La cadena de nuestros antepasados pasa por todos los rincones de España:

Así es y así lo entiende a su manera la juventud catalana que ayer acudió a la Plaza de Cataluña. Manera quizá imprecisa debido a la indigencia con la que ha sido educada en este y en tantos otros sentidos, pero la idea eterna de España latía en su corazón a pesar de los muchos intentos que se han hecho por parte de tantos de borrarla del pecho de las generaciones que nos han de seguir. Como anécdota diré que, acabada la lectura del manifiesto de los organizadores y sonando el Himno Nacional por la megafonía, mientras los jóvenes lo tatareaban, los viejos lo cantamos con la letra de Pemán:

Gloria a la Patria que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol…

 

En esta continuidad de generaciones ―el llamado derecho a decidir es una falacia pues la nación no la formamos sólo los que vivimos en un momento dado, sino que es una continuidad que no tenemos ningún derecho a romper los que coyunturalmente estamos vivos hasta que Dios quiera―, olvidándonos de nuestros muertos y olvidados de quienes nos han de seguir, ningún derecho tenemos a decidir sobre una nación milenaria por el mero hecho de estar hoy vivos, tener un DNI y porque así lo crea el señor Mas―.

De la misma manera y por la misma razón, el tratar de cambiar la bandera de Cataluña por la estrellada es mero disparate: es estrellar a Cataluña.

El verdadero nacionalista, el que conozca y ame a su tierra y a su historia, ni puede cambiar a su antojo su Bandera, su Senyera, ni puede venirnos con el cuento ―excusatio non petita, acusatio manifesta― de que la majadería de la estrellada es “provisional” en tanto que consigan su ansiada independencia.

A este respecto, querría recordarles que su verdadera Senyera es la bandera cuatribarrada del Reino de Aragón y, siendo así, o una de tres: o tendrían que quedarse con la estrellada, ―trasunto cubano―, o tendrían que inventarse otra o tendrían que apropiarse de la Bandera del Reino de Aragón. No me cabe ninguna duda, dado el desprecio hacia la Historia de los separatistas, de que no tendrían mayor desahogo en hacerlo. Pero tampoco me cabe ninguna duda de que los aragoneses tendrían mucho que decir al respecto: dos entes políticos con la misma bandera es una aberración que no recuerdo se haya visto en la Historia de la Humanidad.

Seguramente, ni al señor Junqueras ni al señor Navarro esto les causa mayor complicación ni mayor escrúpulo. Al señor Mas quiero creer que sí.

Por cierto y dicho sea de paso que las cuatro barras de la bandera de Aragón también andaban ayer por la Plaza de Cataluña como un cuartel más del Escudo de España, junto a los de Castilla, León y Navarra.

Y, dicho sea también de paso: en mi viaje de ayer a Cataluña, aunque alguna estelada vi colgada en balcones o coronando tejados, tampoco fueron tantas. Eran, sí, las que más abundaban. Pero también conté bastantes de la cuatribarrada sin estrella y hasta dos de la rojigualda, una de ellas hermanada con la de Aragón. Por no comprometer a quienes tuvieron la valentía de colgarlas en sus balcones, no publico aquí sus fotografías.

***

Otras veces he insistido en este blog acerca de la importancia suma que tienen la religión católica y el Tradicionalismo en la concepción de la España moderna (cuando digo moderna me refiero a la que nace con la unidad política de 1492). No quiero insistir aquí sobre ello pues sé de sobra que es asunto que repele a muchos constitucionalistas y, quizá, a muchos de los españoles que ayer fueron a esta manifestación.

Sólo señalaré que, en la defensa de la idea de España que ayer se hizo en la Plaza de Cataluña, no faltaron ni el Sagrado Corazón de Jesús ni la Cruz de Borgoña:

Por lo demás, también andaba por allí alguna bandera europea. En el mundo en el que vivimos no podemos prescindir de lo que hoy se llama Europa, pero se equivoca quien crea que es Europa la que le va a resolver a España el problema de sus separatismos:

así como tampoco podemos prescindir del hecho de que Europa anda tan descarriada y tan olvidada de sus orígenes como la misma Cataluña y la misma España institucionales. En todo caso y sea como sea, el apelar a la idea europea es apelar al pragmatismo y, como vino a decir José Antonio, nada más lejos hay del problema catalán que el pragmatismo. Cataluña es poesía: se podrá separar de España por razones poéticas y sentimentales. Lo que no va a hacer nunca es separarse de España por meras razones de balanzas fiscales como dicen quienes quieren utilizar este argumento pro domo sua. Quien no entienda esto, no entiende nada.

***

Uno de los valores que enriquecen a España es el seny catalán: como si dijéramos, en traducción aproximada al castellano, una mezcla de temple y de sentido común,

De ambos andamos necesitadísmos para salir de tantos trances en los que nos hemos metido, lo primero por cobardía y, lo segundo, por falta de seny.

El seny es justo lo contrario del romanticismo, entendiendo el romanticismo en la peor acepción de su palabra que es, por otra parte, la propia. Los nacionalismos vascos y catalán son nacionalismos románticos. El nacionalismo español, aunque algunas veces se exprese visceralmente, no es romántico. Es lo contrario de lo romántico: es clásico. Es clásico porque así lo ha querido la Historia: porque es el heredero de la civilización romana que desasnó a esta Península y de la religión católica que le alumbró hasta hace dos siglos. Dos elementos que, como se entenderá sin necesidad de mayor explicación, nada tienen que ver con el romanticismo.

Si embargo, para salir de estos trances no basta el seny. Necesitamos recuperar el amor a España. Para ello, necesitamos primero perder el miedo y la vergüenza a que nos tilden de españoles quienes han conseguido, gracias a nuestra indolencia, que la palabra España, cuando menos, suene mal, y, segundo, comprender de manera cabal que estos nacionalismos pequeños son eso: románticos, y que, frente a ellos, la Nación Española es un concepto que, a la vez que ha sido forjado por el pensamiento clásico, ella misma ha contribuido a mantenerlo, a defenderlo y a enriquecerlo, y es, precisamente, esta lucha por el clasicismo de lo que hoy denominamos Nación española lo que, a su vez, la ha troquelado: frente a la sencillez, asequible a cualquiera, de la concepción romántica de la aldea de Asterix, podemos oponer, además del seny, desde el libro segundo de la Geografía de Estrabón hasta la obra del Padre Mariana, la del valenciano Juan Luis Vives y, sin olvidar la de tantos otros, y por citar aquí sólo a los que se me vienen de repente a la memoria, la de san Isidoro de Sevilla, compilador y mantenedor de la cultura grecorromana en la época de la barbarie arriana.

Para una mente primitiva, es seguro que es mucho más cara y asequible la idea romántica de la aldea de Asterix que el clasicismo que aparece tan antipáticamente defendido por las legiones romanas en los, por otra parte, geniales comics de Goscinny y Uderzo.

Sin embargo, en nuestra cultura, triunfó, gracias a Dios, la antipatía del clasicismo frente al romanticismo simpático.

El seny quizá no vaya tan lejos ni se meta en tantas honduras, pero algo tiene que ver con ello.

***

Para defender esta concepción de la nación española necesitamos que la ciudadanía salga a la calle como hizo ayer y necesitamos, tras ello, que los partidos que ostentan su representación se den por aludidos. Necesitamos que el PP, Ciutadans y UPyD se dejen de historias y se alíen en este asunto fundamental.

Pero necesitamos muchísimo más que el socialismo abandone su ambigüedad calculada y se ponga real y efectivamente del lado de los que ayer salimos a la calle para defender la unidad de España.

Hace unos años escribí en este mismo blog que el verdadero problema del nacionalismo vasco y catalán resulta de la aberración que significa su alianza con la izquierda. Pues, bien, ayer, en el viaje de regreso de tan magnífico acto leí en El Mundo esta misma idea en palabras de Fernando García de Cortazar:

España sufre hoy la impugnación más grave que ha soportado porque pone en peligro su propia existencia.

De ello culpa no sólo a la

tarea tramposa y minuciosa de los nacionalismos

sino, también a

una izquierda que ha traicionado a sus propios fundadores para entregar esta nación, que un día dijo querer defender, a quienes ansían destruirla; curiosamente, no en nombre de la lucha de clases o en busca del paraíso proletario, sino empujada por su patológico despiste al servicio de los horizontes egoístas de una oligarquía regional.

¡Ya era hora de que alguien lo dijera tan claro!

No basta con que Corcuera, Bono, Paco Vázquez, Belloch, Leguina o cualquiera de las muchas personas honestas, intelectualmente honestas, que hay en la izquierda, denuncien estos hechos y se rasguen las vestiduras a toro pasado y cuando ya no pintan nada en su partido. No basta con ello. Es necesario que quienes hoy dirigen el PSOE dejen de decir bobadas tales como las de Elena Valenciano, quien entiende el problema catalán como culpa del PP por “fomentar la catalanofobia durante años” o mezquindades tales como que jamás se aliarán con quienes quieren resucitar a una España reaccionaria, o que Pere Navarro, aparte de dejar libertad a los afiliados del PSC para que acudan a actos como el de ayer, les llame para que acudan, o que Rubalcaba deje de silbar al aire y de jugar al ni sí ni no, ni blanco ni negro.

Mucho más honesto me parece, digan lo que digan, el señor Durán i Lleida cuando confesó hace poco que fue un error dejar fuera del pacto por el Estatuto a la media España que representa el PP. ¡Lástima que el señor Durán recuperase el seny después de tantos años y cuando las cosas se han puesto tan negras y, también, a toro pasado!

Para todo esto necesitamos del socialismo. De un socialismo renovado con el que formar una mayoría grande y conforme en asuntos fundamentales como éste de manera que no seamos los ciudadanos quienes hemos de salir a la calle el día de la Fiesta Nacional para intentar defender a una nación que se rompe por todas partes y que sólo en nosotros parece apuntar alguna esperanza.

***

En fin, para mí la de ayer fue una jornada entrañable y emocionante. En cualquier país normal estas cosas ni deberían suceder ni suceden: las personas deberíamos emplear el tiempo libre que depara el asueto de un día festivo a otros asuntos distintos al de la permanencia de una nación que sus políticos han puesto en trance peligrosísimo de destrucción, pero así son las cosas y, siendo así, ningún empleo mejor encontré que dedicar dichas horas a intentar defender, en la pobrísima medida de mis fuerzas, la intangibilidad de mi nación. No me arrepiento de ello; antes bien me siento orgulloso y emocionado por haber puesto mi persona al lado de tantísimas otras con las que, sean cuales sean las muchas diferencias que me separen de ellas, me une esta idea tan lisa, tan llana y tan sencilla de la unidad política de España.

***

Sólo me resta añadir a lo que llevo dicho que sería muy de desear que las entidades unionistas, en años venideros, trabajaran por fomentar con la suficiente antelación este tipo de actos. Su publicidad importa mucho para que quienes, ayer, fuimos varias decenas de miles de españoles, seamos muchísimas más, D.m., en años venideros con la sola mira puesta en que siga naciendo el mismo sol sobre la España que Cristóbal Colón, siguiendo su caminar por el cielo, llevó hasta más allá de su ocaso.


Dulce et decorum est pro patria mori.

Reseñas periodísticas:

Barcelona  12.10.2013   Bandera hispano catalana de grandes dimensiones en el lado 'muntanya'  durante los actos de celebración del Día de la Hispanidad en la plaza de Catalunya  . Fotografía de Jordi Cotrina
Fotografía de El Periódico.

Miles de personas se concentran en Barcelona contra la independencia. El Mundo.
La sociedad civil asume la defensa de España y la libertad en Cataluña
. Libertad Digital.
Miles de personas claman en Barcelona en contra del independentismo. El País.
12-O: Miles de personas reivindican en Barcelona ser catalanes y españoles. La Vanguardia.
El 12-O supera la marca de asistentes del año pasado y llena la Plaza de Cataluña. El Periódico.
Espagne: 160.oo0 anti-indépendantistes manifestent à Barcelone. Action Française.

Vínculos:

El PSC dice que la manifestación del 12-O “alienta el enfrentamiento”. Libertad Digital:
Tiene razón el PSC: si quienes no deseamos transigir con el separatismo, ni nos manifestamos ni decimos nada, no hay enfrentamiento que valga. Lo que nos viene a decir el PSC es que el separatismo puede manifestarse tanto y cuanto quiera. Los unionistas no debemos hacerlo para no alentar el enfrentamiento. El separatismo puede engañar a la gente convocándola a consultas ilegales. Los demás tenemos que permanecer callados para no alentar el enfrentamiento. A esto siempre se le ha llamado jugar con dos barajas, que es, precisamente, lo que siempre, desde su fundación, ha hecho el PSOE.
La ayuda de Cambó a Franco. Pedro Fernández Barbadillo. Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

13 octubre, 2013 at 18:53