Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

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Bárcenas es un tío de “puta madre”

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De España se podrá negar cualquier cosa menos su pintoresquismo. Es pintoresca. Es castiza. Es excesiva y extremada. Eso la hace entrañable, sobre todo para los que somos sus hijos, pero, incluso a nosotros, conocedores de esta condición suya, nunca dejará de sorprendernos.

Es esa España que lo mismo lleva en andas y procesión al santo si éste responde con lluvia a sus plegarias para que llueva como lo tira al río si el santo no hace que llueva.

Luis Bárcenas ―lo sabemos de sobra sus contemporáneos―es un político que durante muchos años perteneció al Partido Popular y que hoy está en prisión provisional en la cárcel de Soto del Real por la sospecha vivísima de haber distraído en provecho propio decenas de millones de euros a lo largo de dichos años. La justicia dirá en última instancia lo que tenga que decir pero, como digo, la sensación generalizada entre la ciudadanía es que Bárcenas es el arquetipo de chorizo de los que tantos ha producido la llamada Transición española.

Para abundar más en el asunto y debido a la gravísima crisis económica que padecemos, esta ciudadanía está especialmente sensibilizada ante el fenómeno de la corrupción de los políticos, identifica dicha corrupción con el origen de dicha crisis ―en mucha parte, no sin motivo― y se siente relativamente aliviada por el hecho de que la Justicia vaya pidiendo cuentas de estas responsabilidades con la esperanza de que ello entrañará alguna regeneración de la res publica desde el derecho a pedir cuentas de qué se ha hecho con los caudales públicos.

Y, para acabar de arreglarlo, la personalidad engominada y muchas veces chulesca de Bárcenas le hacen especialmente adecuado para personificar en él la vindicta publica.

Con todo esto ―y sin discutir la presunción de inocencia a la que todos tenemos derecho― pudiera parecer que la prisión provisional de Bárcenas dictada por un Juez de Instrucción es una medida no sólo aceptable sino deseable, ante la cual unos mostrarán jolgorio y satisfacción y otros, por nuestra cercanía ideológica con el Partido Popular, mostraremos silencio, discreción y bochorno. Quiero decir ―insistiendo en la presunción de inocencia de Bárcenas―, que nadie en España había puesto ningún pero a esta medida cautelar del Juez Ruz y todo el mundo la habíamos visto como razonable, entendiendo que Bárcenas ―sean cuales sean sus demás prendas personales― tiene que dar muchas, muchísimas, explicaciones al respecto antes de recuperar su buen nombre.

Pues mire usted: No. No es así. Nadie ha puesto en duda la conveniencia de esta medida cautelar hacia Bárcenas excepto los presos de esa cárcel de Soto del Real en la que Ruz le ha metido, quienes han recibido en ella al personaje encantados con él hasta límites hilarantes.

En el vínculo que sigue al final tienen ustedes la reseña completa de la anécdota y el video de La Sexta con el que se pueden ustedes reír un rato. Baste entresacar aquí algunas de estas entusiásticas manifestaciones de sus compañeros de prisión:

Él se acerca educadamente presentándose, eso es lo mejor que hay. Eso que se ve en la tele con las cámaras es porque le agobiáis pero es un hombre de puta madre.

Es una persona majísima, un héroe

Me ha regalado un pantalón corto. Tiene ropa, tiene dinero, tiene de todo, muy buena gente.

Como saque el dossier se va el Rajoy, la Cospedal y todos estos que nos han dejado en la ruina.

Como decía al principio, esta España nuestra es pintoresca y nunca nos dejará de sorprender.

Es una lástima que no exista en nuestros días un Larra, un Mesonero Romanos o un Camilo José Cela que supieran pintar y sazonar con sus plumas este cuadro costumbrista. O, al menos, aquella columna, pudiera ser de El Perich o de Chumy Chúmez, no lo recuerdo, que se titulaba El país, el paisaje y el paisanaje. En su defecto, quede la reseña escueta y el video de La Sexta que les recomiendo a ustedes que lo vean si se quieren reír un rato.

O, tal vez, no tanto, porque en estas cosas humanas tan complicadas quién sabe si estos hombres que comparten cárcel con Bárcenas no dejarán de tener su punto de razón.

Vínculo:

‘Bárcenas es un hombre de puta madre y un héroe’. El Mundo.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

4 julio, 2013 at 12:04

Halloween

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Stultorum infinitus est numerus
Don Quijote de La Mancha, II, 3

Nos hallamos estos días acabando el Tiempo Ordinario y con las ansias puestas en la próxima llegada del Adviento para la que falta un mes y  que en nuestro maravilloso calendario católico, antecede al misterio de la Natividad del Señor.

Muy próximos vienen el día de Todos los Santos y el de Difuntos. Ante esta efeméride, era costumbre profana nuestra comer huesos de santo, ir a poner flores a  nuestros muertos y asistir a la representación de El Tenorio, obra acerca de la cual los críticos literarios no se han puesto de acuerdo acerca de si es una gran obra teatral o si es mero alarde de versificación.

Si me dejan ustedes que opine acerca del asunto les diré que me parece una magnífica obra teatral. Entiendo que en un mundo que idolatra a Almodóvar, la obra de Zorrilla parezca obsoleta y antañona pero, siendo un servidor de ustedes tan obsoleto como antañón, me declaro rotundamente partidario de los primeros críticos que dije aunque sólo fuera por su final sublime:

Es el Dios de la clemencia
el Dios de don Juan Tenorio
.

Alguna diferencia hay entre las verduleras de Almodóvar y doña Ana de Pantoja. Tanta como dista la belleza del ayer a la fealdad hodierna.

***

En aquellos días, tan próximos al Adviento, éramos antes así, así de simples: comíamos huesos de santo y asistíamos o, simplemente, leíamos esta obra teatral.

***

Mucho y en muy poco tiempo han cambiado las cosas. Dejando aparte que, en este tiempo, este año, hemos de volver a taparnos las narices, los ojos las orejas y no digo más ante la campaña electoral que hemos de sufrir, deberemos de soportar, además, las excentricidades borregunas (valga la contradicción) de todos los años:

En los próximos días deberemos soportar la idiotez de miles de imbéciles disfrazados con calabazas.

Tendremos que soportar a los bomberos de Zaragoza haciéndose el calendario en pelotas por lo que ellos llaman una buena causa.

Y tendremos que soportar millares de Papás Noeles colgados  en los balcones de esta nuestra nación que jamás hizo mayor caso de Papá Noel (la primera vez que vi a uno de estos gilipollas papasnoeles me pareció que era un niño a punto de caer por un balcón; comprenderán ustedes el vuelco que me dio el corazón).

Comprendo que en esto de las costumbres debe de existir una osmosis entre las diferentes culturas y que cualquiera de las que hoy nos parecen costumbres ancestrales nuestras tuvieron en su tiempo influencia foránea.

No me declaro, pues, rotundamente en contra de estos hechos. Sólo digo que nuestra cultura parece que sólo absorbe todas las idioteces que encuentra por el universo mundo y que me parece mucha tontería concentrada en estos últimos meses del año.

Con todo esto: ¿se pueden asombrar ustedes de que cada vez haya mas gente a la que le “deprima” el tiempo más bonito del olvidado calendario católico: la Navidad?

***

Nota: un año después de escrita la presente entrada, encuentro en una simpática página web, De tapas por Sevilla, esta fotografía que viene a resumir, sin tanto circunloquio, lo que aquí quise expresar:

menoshalloweenymastenorio

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

24 octubre, 2011 at 19:49

Publicado en Comentarios

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La falacia del tabaco

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Que los que somos borrachos,
no es por el gusto de serlo;
sólo Dios conoce el alma
que palpita en cada ebrio
.
Raúl Costa Oliveri

Parece ser que el candidato Rubalcaba, en el encaje de bolillos que anda haciendo para eludir la catástrofe electoral que pende sobre él y sobre su maldito partido socialista, ha ideado, como oferta ocurrente a sus electores, una enésima subida en los impuestos al consumo del tabaco y del alcohol.

Idea sumamente original en los tiempos en los que a los estancos se les puso el nombre de estancos, pero de la que, desde entonces, se ha usado y se ha abusado hasta la saciedad en pro del erario público, haciendo que productos baratísimos en su origen y manufactura nos cuesten un riñón a sus consumidores.

No tanto tiempo ha pasado o, al menos, así me lo parece, desde aquellos tiempos en los que podías adquirir un Ducados por una peseta —un cigarrillo, quiero decir, no un paquete— hasta estos en los que por un clónico barato del antiguo Ducados, el Bull Brand, debes de pagar la friolera de más de quinientas pesetas.

Yo no sé hasta qué punto tiene derecho el Estado en cebarse en estas drogadicciones legales y tampoco soy economista como para poder calibrar aquí de manera justa la propuesta de Rubalcabab de subir los impuestos de estos productos. Quizá la cosa tenga su sentido en tiempos en los que la Nación anda con una mano atrás y otra adelante buscando dinero debajo de las piedras merced al despilfarro de gobernantes y gobernados y sea justo cargar a estos productos con una tasa antes que a productos de primera necesidad.

Pero sí quiero hacer una pequeña reflexión acerca del motivo con el que Rubalcabab explica y justifica su propuesta electoral.

Dice este maldito socialista que los fumadores y los alcohólicos suponemos un gasto muy grande —por las patologías derivadas de estos hábitos— para la Sanidad Pública.

Sin disponer de cifras, debo de decir que, seguramente, esto es así y tiene razón Rubalcabab:

considerado el asunto en lo que se ciñe estrictamente a la atención a la salud, es —seguro— muy cierto que los fumadores y los alcohólicos somos una carga para este capítulo del presupuesto público.

Pero digo para este capítulo: desconozco el saldo final.

Rubalcabab debería pensar que:

primero: los consumidores de estos productos pagamos con las setenas al Estado, en impuestos, por tal carga sanitaria,
y
segundo: que nos morimos, por regla general —siempre hay excepciones como la de Carrillo— bastante antes que la media de la población, con lo cual evitamos a las arcas públicas todo el gasto que implican las enfermedades crónicas que trae consigo la longevidad y las pensiones de jubilación ad calendas grecas.

Repito: nos morimos antes y, con ello, descargamos bastante al erario público.

En fin y como digo, no puedo presentar aquí un saldo pero, me parece, que los fumadores y los alcohólicos no somos, si contemplamos el asunto en términos generales, un mayor gravamen para el dinero público. El argumento con el que Rubalcabab justifica su propuesta me parece que es falaz.

***

Vínculo:

Rubalcaba dice que financiará la sanidad con el alcohol y el tabaco. Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

4 octubre, 2011 at 11:32

Publicado en Política

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