Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

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‘Eurovisión’: cualquiera tiempo pasado fue mejor.

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1960. Jacqueline Boyer. “Tom Pillibi.”
1964. Gigliola Cinquetti. “Non ho l’étà”.
1965. France Gall. “Poupée de cire, poupée de son”.
1966. Domenico Modugno. “Dio, come ti amo”.
1966. Raphael. “Yo soy aquel”.
1967. Sandie Shaw. “Puppet on a String”.
1968. Massiel. “La, la, la”.
1968. Cliff Richard. “Congratulations”.
1969. Lulu. “Boom bang-a-bang”.
1969. Lenny Kuhr. “De troubadour”.
1970. Dana. “All kinds of everything”.
1970. Julio Iglesias. “Gwendolyne”.
1972. Vicky Leandros. “Après toi”.
1973. Anne-Marie David .“Tu te reconnaîtras”.
1974. ABBA. “Waterloo”.
1974. Gigliola Cinquetti. “Si”.
1975. The Shadows. “Let me be the one”.
1975. Simone Drexel .“Mikado”.
   



Mayo: mes de las ‘Flores a María’

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Venid y vamos todos

Venid y vamos todos
Con flores a porfía,
Con flores a María,
Que Madre nuestra es.

De nuevo aquí nos tienes,
Purísima Doncella,
Más que la luna bella,
Postrados a tus pies.

Venimos a ofrecerte
Flores del bajo suelo,
Con cuánto amor y anhelo,
Señora, Tú lo ves.

***

 

Tomad Virgen pura

Tomad Virgen pura
Nuestros corazones,
No nos abandones,
Jamás, jamás;
No nos abandones,
Jamás, jamás.

Mil querubes bellos
Orlan tu dosel,
Quiero estar con ellos,
Virgen, llévame;
Contigo en el cielo,
Colmado mi anhelo,
Qué feliz seré.

Tomad Virgen pura
Nuestros corazones,
No nos abandones,
Jamás, jamás;
No nos abandones,
Jamás, jamás.

Como madre tierna
Tennos compasión;
Ante ti postrados
Danos protección;
Llévanos al cielo,
Colma nuestro anhelo,
Salva nuestra fe.

Tomad Virgen pura
Nuestros corazones,
No nos abandones,
Jamás, jamás;
No nos abandones,
Jamás, jamás.

***

Vínculos:

Culto y devoción a la Virgen María. Catequesis de Juan Pablo II. Directorio Franciscano.
Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas
. Página oficial de El Vaticano.
Fundación Joaquín Díaz
.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

1 mayo, 2013 at 18:11

Those were the days

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Once upon a time there was a tavern
Where we used to raise a glass or two;
Remember how we laughed away the hours
And dreamed of all the great things we would do:

Those were the days my friend
We thought they’d never end,
We’d sing and dance forever and a day.
We’d live the life we choose,
We’d fight and never lose
For we were young and sure to have our way.

***

Then the busy years went rushing by us,
we lost our starry notions on the way,
if by chance I’d see you in the tavern
we’d smile at one another
and we’d say:

Those were the days my friend
We thought they’d never end,
We’d sing and dance forever and a day.
We’d live the life we choose,
We’d fight and never lose,
Those were the days, oh yes! those were the days.

***

Just tonight I stood before the tavern;
Nothing seemed the way it used to be;
In the glass I saw a strange reflection:
Was that lonely woman really me?

***

Those were the days my friend
We thought they’d never end,
We’d sing and dance forever and a day,
We’d live the life we choose,
We’d fight and never lose
Those were the days, oh yes! those were the days.

***

Through the door there came familiar laughter,
I saw your face and heard you call my name;
Oh my friend we’re older but no wiser
For in our hearts the dreams are still the same:

Those were the days my friend
We thought they’d never end
We’d sing and dance forever and a day
We’d live the life we choose
We’d fight and never lose
Those were the days, oh yes! those were the days.

***

Original ruso: Dorogoi dlinnoyu. Boris Fomin.
Versión inglesa: Gene Raskin.
Intérprete: Mary Hopkin.

Vínculos:

Those Were the Days. Wikipedia.
Boris Fomin
. Wikipedia.
Eugene Raskin
. Wikipedia
Дорогой длинною. (Dorroj daininnoiu: El largo camino). Original ruso. YouTube.
Mary Hopkin. Wikipedia.
Versión italiana:
C’era una volta una strada, Gigliola Cinquetti.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

5 octubre, 2012 at 20:39

Publicado en Canciones

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La flor de la canela

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Música y letra: Chabuca Granda.

Vínculo:

La flor de la canela. Wikipedia.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

5 enero, 2012 at 16:49

Lili Marlene

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Vor der Kaserne
Vor dem großen Tor 
Stand eine Laterne
Und steht sie noch davor
So woll’n wir uns da wieder seh’n
Bei der Laterne wollen wir steh’n
Wie einst Lili Marleen.

Unsere beide Schatten
Sah’n wie einer aus
Daß wir so lieb uns hatten
Das sah man gleich daraus
Und alle Leute soll’n es seh’n
Wenn wir bei der Laterne steh’n
Wie einst Lili Marleen.

Deine Schritte kennt sie,
Deinen zieren Gang
Alle Abend brennt sie,
Doch mich vergaß sie lang
Und sollte mir ein Leid gescheh’n
Wer wird bei der Laterne stehen
Mit dir Lili Marleen?

Aus dem stillen Raume,
Aus der Erde Grund
Hebt mich wie im Traume
Dein verliebter Mund
Wenn sich die späten Nebel drehn
Werd’ ich bei der Laterne steh’n
Mit dir Lili Marleen?

***

Frente a los barracones,
ante del portón, 
se alzaba una farola,
que aún se encuentra allí.
Allí volveremos a encontrarnos,
pararemos bajo la farola.
Como entonces, Lili Marleen.

Nuestras dos sombras parecían una sola.
Y nosotros también parecíamos uno
de tanto como nos amábamos.
Todo el mundo lo verá
cuando volvamos a estar bajo la farola.
Como entonces, Lili Marleen.

Ella conoce tu paso,
tu hermoso andar;
arde todas las noches
aunque hace mucho que me olvidó.
Si alguna desgracia me sucedirera,
¿quién estará bajo la farola
contigo, Lili Marleen?

Desde los espacios vacíos,
desde el campo de tierra,
tu boca amada se eleva hacia mí como en sueños.
Si la bruma de la tarde se arremolina,
¿quién estará bajo la farola
contigo, Lili Marleen?

Compositor y artista:Norbert Schultze.
Canta e interpreta como una diosa: Marlene Dietrich.

Vínculo:

Lili Marleen. Wikipedia.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

24 noviembre, 2011 at 19:08

Publicado en Canciones

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Milagros de San Antonio (romance)

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Divino, glorioso, Antonio,
suplícale al Dios inmenso
que con su gracia divina
alumbre mi entendimiento
para que mi lengua refiera
el milagro que en el huerto obraste
de edad de ocho años.

Su padre era un caballero 
cristiano, honrado y prudente
que mantenía su casa
con el sudor de su frente.
Y tenía un huerto donde recogía
cosechas del fruto que el tiempo traía.
Por la mañana, un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a Misa 
diciéndole estas palabras:
Antonio querido, ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo que darte un recado.
Mientras tanto yo esté en Misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajarcitos
todo lo echan a perder;
entran en el huerto, pican el sembrado,
por eso te pido que tengas cuidado.

El padre se fue a la iglesia
a oír Misa con devoción,
Antonio quedó cuidando
y a los pájaros llamó:
venid pajarcitos, dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho que tenga cuidado.

[Para que mejor yo pueda
cumplir con mi obligación,
voy a encerraros a todos en esta habitación.
A los pajaritos entrar les mandaba,
y ellos muy humildes en el cuarto entraban.]

Por aquella cercanía ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron donde Antonio les llamó.
Lleno de alegría San Antonio estaba,
y los pajarcitos alegres cantaban.
Al ver venir a su padre luego les mandó callar;
llegó su padre a la puerta y le empezó a preguntar:
Dime, tú, hijo amado, dime tú, Antoñito,
¿tuviste cuidado con los pajarcitos?
El hijo le contestó: padre, no esté preocupado
que para que no hagan daño
todos los tengo encerrados.

El padre que vio milagro tan grande
al señor Obispo trató de avisarle.
Acudió el señor Obispo con grande acompañamiento,
quedaron todos confusos al ver tan grande portento.
Abrieron ventanas, puertas al azar,
por ver si las aves querían marchar.
Antonio les dijo a todos: Señores, nadie se agravie,
los pajarcitos no salen mientras yo no se lo mande.

Se puso en la puerta y les dijo así: 
Hola, pajarcitos, ya podéis salir:
Salgan cigüeñas con orden,
águilas, grullas y garzas,
gavilanes y mochuelos,
verderones y avutardas.
Salgan las urracas, 
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones y las codornices.

Cuando acaban de salir
todos juntitos se ponen
aguardando a San Antonio
para ver lo que dispone.
Y Antonio les dice:
no entréis en sembrado,
idos por los montes, y los ricos prados.
Al tiempo de alzar el vuelo
cantan con dulce alegría,
despidiéndose de Antonio
y toda la compañía.

El señor Obispo al ver tal milagro,
por todas las partes mandó publicarlo.

¡Árbol de grandiosidades,
fuente de la caridad,
depósito de bondades,
Padre de inmensa piedad!
Antonio divino,
por tu intercesión,
merezcamos todos
la eterna mansión.  

 

Letra: popular.

Música e interpretación: Joaquín Díaz.

Nota: Si bien uno siempre tiene el escrúpulo de introducir en su blog entradas que no son sino un mero copy and paste, reencontrándome ayer con este, tan bellísimo como ingenuo romance cantado, no he podido resistir la tentación de hacerlo con él.

Casi olvidado de su existencia, es, sin embargo, una mínima parte de mi biografía pues, de niño, escuchado en el tocadiscos de la casa paterna, aprendí a cantarlo de corrido. De ahí la satisfacción de mi reencuentro con él y el deseo de compartirlo con quien estas páginas visite.

En los vínculos dejo lo poco que he podido encontrar acerca de su origen. Tenía yo la idea de que lo había recopilado don Marcelino Menéndez Pidal en su Flor nueva de romances viejos pero, revisándola, veo que no es así, al menos en la edición que poseo.

Ni siquiera estoy seguro, aunque se la atribuyo, de que la música sea original de Joaquín Díaz. En todo caso, si no lo es, merecería serlo ante tan soberbia interpretación como él hace.

Por lo demás, ya ven ustedes: se trata de una ingenua invención de la devoción popular acerca de la niñez de san Antonio, el santo que adoró a Dios fijándose en sus criaturas más humildes. En el romance se aúnan el trasfondo de la vida rural castellana del siglo ¿XVIII? —la preocupación del campesino por su tierra, la naturalidad de oír a Misa los domingos, la justa posición del episcopado en nuestra antigua sociedad, con su autoridad tan cercana al común de las gentes—; la ingenuidad del milagro; la maravillosa y acertadísima enumeración de las aves comunes de nuestra tierra —nótese cómo no le importa al poeta (efectivamente, la poesía no debe de tener en cuenta tales meticulosidades) incluir entre ellas a rapaces tales como el águila o el gavilán, o lacustres como la garza, entre otras, estas sí, comedoras de grano como el verderón y, quizá, perjudiciales para el campesino que, yendo a Misa de domingo, ni desatiende la devoción ni olvida la obligación—, y, en fin, esa bellísima invocación final al árbol de grandiosidades… con la que Joaquín Díaz, cambiando el tono, lo termina.

En fin. Espero que sea de su agrado y que lo disfruten ustedes.

Vínculos:

Literatura oral de Trasmiera. Romances y poesía Tradicional. Juan M. Haya Martínez.

Temas y motivos tradicionales en los pliegos de cordel, págs,
19 y 20. Lorenzo Vélez. Revista de Folklore.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

15 junio, 2011 at 12:21

Acuérdate de Jesucristo

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Acuérdate de Jesucristo
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.

Si con Él morimos,
Viviremos con Él
.
Si con Él sufrimos,
Reinaremos con Él.

Acuérdate de Jesucristo
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.

En Él nuestras penas;
En Él nuestro gozo.
En Él la esperanza;
En Él nuestro amor.

Acuérdate de Jesucristo,
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.

En Él toda gracia;
En Él nuestra paz.
En Él nuestra gloria;
En Él la salvación.

Acuérdate de Jesucristo
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.

***

Vínculos:

Un solo Señor. Lucien Deiss.
Lucien Deiss
. Enciclopedia Cecilia.
Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas. Vaticano.
Encíclica Musicae Sacrae
. Pío XII.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

24 abril, 2011 at 9:07

Publicado en Canciones, Himnos, Religión

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Cara al Sol

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Cara al Sol,
con la camisa nueva,
que tú bordaste en rojo ayer,
me hallará la muerte si me lleva
y no te vuelvo a ver.

Formaré junto a mis compañeros
que hacen guardia
sobre los luceros;
impasible el ademán,
están
presentes en nuestro afán,

Si te dicen que caí,
me fui
al puesto que tengo allí.

Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz,
y traerán prendidas cinco rosas
las flechas de mi haz.

Volverá a reír la primavera
que por cielo, tierra y mar se espera:

¡Arriba, escuadras, a vencer
que en España empieza a amanecer!

Cara al Sol
Letra: José Antonio Primo de Rivera y Agustín de Foxá
Música: Juan Tellería

Vínculos:
Cara al Sol. Wikipedia.
José Antonio y los Poetas. José María García de Tuñón Aza.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

4 diciembre, 2010 at 21:00

Publicado en Canciones, Himnos

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La roca fría del Calvario

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La roca fría del Calvario
Se oculta en negra nube,
Por un sendero solitario
la Virgen Madre sube:

Camina,
y es su cara morena,
flor de azucena
que ha perdido el color:
En su pecho, lacerado,
se han clavado
las espinas del dolor.

Su cuerpo vacilante
se dobla al peso de la pena;
pero sigue adelante:
Camina,
y sus labios de hielo
besan el suelo,
donde brota una flor
en cada gota de sangre
derramada
por Jesús el Redentor.

Sombra peregrina,
emblema del amor hecho luz,
camina,
camina, ligera
que el Hijo la espera
muerto en la Cruz.
¡Mujer y Madre!
De todo lo del mundo,
lo más sagrado.

Desde una loma del sendero,
la Virgen, caminante,
ve la silueta del madero
y al Hijo agonizante.

Y llora
Su callado tormento
con un lamento
que no puede vencer.

Es el grito desgarrado
arrancado
a su carne de mujer.

Divina estrella,
sobre la huella
del humano dolor,
triste camina, camina llorosa
la Madre Dolorosa
del Redentor.
 

La Dolorosa.
José Serrano. Juan José Lorente.

Vínculos:

 

La Dolorosa. Wikipedia.
Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas. Página oficial del Vaticano.

Encíclica Musicæ Sacræ. Pío XII, papa. Página oficial del Vaticano.
Comentarios en Libertad Digital.

Otras versiones:

      Alfredo KraussYouTube.
     
César DelgadoYouTube.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

1 abril, 2010 at 9:33

Soy arriero

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El cantar del arriero

 

 De Peñanegra vengo,
para Sanabria;
galopan mis caballos
por la empinada.

Cercana está la venta,
llenar mi bota quiero,
beber con la mi moza
a orillas del Duero:

El dueño de la venta,
tráiganos vino;
del más rojo que tenga
del menos fino:

Quiero vino de Toro,
que goza fama,
de arder en nuestros pechos,
como una llama,

pues quien nos vea,
junto a la jarra de vino rojo,
sabrá si en nuestros ojos
relampaguea, relampaguea.

Soy arriero,
y por eso el vino tinto de Toro,
es el que quiero.

Soy arriero,
y por eso el vino tinto
es el que quiero.

Y por eso el vino tinto
es el que quiero:

soy arriero,
y por ese el vino tinto
es el que quiero:

El que fuerza en camino le da.
El dueño de le venta: ¡que salga!
¡Soy arriero!
¡Soy arriero!

Letra: Serafín Adames y Adolfo Torrado.
Música: Fernando Díaz Giles.

Vínculos:

El cantar del arriero. La zarzuela.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

28 marzo, 2008 at 21:05