Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Archive for enero 2015

Yo no soy Charlie

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REFLECTIONS ON THE PERPETUAL FRENCH REVOLUTION

JE NE SUIS PAS CHARLIE

Fr. Richard A. Munkelt

«Charlie Hebdo es un violador oportunista de la libertad de expresión responsable, atacando a la vez y por igual al Papa y al imán; encendiendo pasiones con bellaquería e incitando alegremente a la violencia en donde quiera que su pluma desea atacar».

»Je ne suis pas Charlie. Yo no soy Charlie. Soy católico. Lo que quiere decir que veo la batalla actual entre la Francia secular y el Islam como una guerra entre dos ideologías erróneas. De hecho, entre dos religiones falsas: El secularismo y el islamismo. No nos equivoquemos, la democracia liberal secular, a pesar de su defensa engañosa de lo contrario, está en una cruzada contra la religión, tanto de la verdadera como de la falsa.

»Al referirse al ataque yihadista contra la revista satírica francesa “Charlie Hebdo”, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, manifiesta de forma explícita la causa secular en términos religiosos: “Los muertos de la revista son mártires de la libertad”.

»El laicismo es una religión cuyos principios son los objetos de devoción y adoración. Por otra parte, en el mismo contexto, Kerry declaró que el derecho de libertad de expresión es un derecho universal y debe ser defendido a toda costa. Me gustaría saber sobre qué bases objetivas puede afirmarse esto más allá de la razón de la fuerza que tienen los Estados Unidos. Sin duda, el hombre es libre por naturaleza, pero no es libre de decir y hacer lo que le plazca en el foro público, porque él es un político, no un animal salvaje. Sin embargo, seamos claros, Kerry y los secularistas, en sus declaraciones universales de derechos humanos, no hacen ninguna apelación ni al orden moral de la naturaleza ni a la revelación divina. Sus declaraciones sobre derechos son estipulaciones vacías: derechos decretados, tales como el matrimonio entre homosexuales. Por otra parte, los musulmanes asientan principios judiciales que se basan únicamente en su libro inspirado. ¿Dónde está el terreno moral racional y común? Lamentablemente, en ninguna parte.

»Concedo, por supuesto, que incluso en las democracias liberales se imponen algunas restricciones a la libertad de expresión. ¿En qué consisten? Consisten en cosas tales como que no se permite gritar “fuego” en un teatro cuando no hay tal fuego. ¡Extraordinariamente trivial! Cuando se trata de cuestiones de fondo, sin embargo, está perfectamente bien, en nombre de la libertad amoral, burlarse abiertamente de Dios y de la religión, mancillar las creencias ancestrales de un pueblo, incluso si eso significa una convulsión mundial, disturbios civiles, violencia y asesinatos generalizados. Charlie Hebdo es un violador de la igualdad de oportunidades de la libertad de expresión responsable, atacando al Papa y al imán por igual, encendiendo pasiones con bellaquería e incitando a la violencia alegremente allí donde, premeditadamente, su pluma desea atacar. Pero Kerry y el gobierno francés, en su respaldo y promoción de una teoría vulgar, anárquica e irracional de la libertad de expresión, y con el fracaso de Francia para asegurar su herencia cristiana contra la invasión de una religión hostil, son los responsables de las muertes en el ataque contra Charlie Hebdo.

»¿Cómo una noción de la libertad tan trivial y, sin embargo, tan peligrosa surgió en Occidente? Ya en los siglos XVII y XVIII, algunos hombres occidentales decidieron que para moverse en una sociedad cristiana lo que se necesitaba era un mito acerca del hombre salvaje que sale de los bosques para formalizar un contrato social: Yo no te golpeo en la cabeza si tú no me golpeas en la cabeza; tú tienes que mantener tu propiedad y yo me quedo con la mía. Esto aparte, nos defendemos mutuamente frente a cualquiera que se nos oponga. Eso es todo, trato hecho. La historia de cómo esta cuento, falso y absurdo, que se consagró en las constituciones occidentales modernas a través de la labor subversiva de ciertas élites es demasiado largo de contar aquí. Baste decir que dio lugar a una libertad negativa que era políticamente exigible: tú puedes hacer y decir lo que quieras, siempre y cuando no dañes a otra persona; si lo haces, entonces y de acuerdo con el contrato, el gobierno actúa como juez. Esto es un extraordinario envilecimiento de la vida social humana. ¿Qué se entiende por daño aquí? Bueno, ya que el hombre no es más importante que su propiedad, sólo puede significar una cosa: daño físico.

»¿Y qué hay del daño espiritual o del daño psíquico? ¿qué pasa con las ideas que se burlan gratuitamente de los valores últimos y de lo sagrado, de las cosas que son las fuentes mismas de la acción humana y de los vínculos reales de la sociedad? En realidad, no cuentan y pueden ser pisoteados. Por supuesto, dicen los secularistas: “Nosotros permitimos que usted crea lo que quiera”. ¡Sí, siempre y cuando aceptamos el pluralismo, la castración política y los principios generales del orden liberal ateo de Leviatán! En cuyo caso, ¿qué queda? Una cultura religiosa que se marchita, porque su juventud se dejar embaucar por una cultura popular envilecida y explotada por intereses plutocráticos, al tiempo que es adoctrinada con la idea de que su venerable patrimonio cultural no es más que un asunto excéntrico privado y subjetivo.

»J’accuse! Yo acuso a Kerry y al gobierno francés de la opresión espiritual y psíquica de los fieles musulmanes porque Charlie Hebdo y su irresponsable y burlona calaña no son más que medios de comunicación y órganos de desinformación del estado liberal secular; está sancionado y cuenta con la complicidad de éste, y au fond, no es diferente del antiguo Pravda soviético.

»Uno no puede dejar de sentir asco ante la actitud enfrentada de dos caras en la prensa: unos islamistas locos mataron a unas personas por lo que no eran más que caricaturas. Lo sentimos, pero si las caricaturas se consideraban insignificantes, sin importancia, entonces ¿por qué se publicaron? ¡Cínicos mentirosos todos!

»Ellos, los redactores y dibujantes de Charlie Hebdo, conocían perfectamente su potencial explosivo. En consecuencia, deberían haber sido todos detenidos por peligro público, lo cual, irónicamente, habría salvado sus vidas y las de los demás. Por otra parte, ¿por qué la prensa blasfema nunca se burla de sí misma para cambiar? ¿Por qué? Porque la libertad de prensa es sagrada y ¡un dios que no puede ser ridiculizado! Tonterías. Así, ¿qué tal esto para un dibujo animado?: el editor de Charlie Hebdo fotografiado de pie junto a una serie de cadáveres con lápices que, como lanzas venenosas, salen de sus corazones, diciendo: “¡Qué fino trabajo hacemos aquí por el bien público!”.

»El régimen secular es una contradicción interna. Crea, a través de sus falsas libertades y a través de la inmigración, las condiciones apropiadas para el disturbio civil e, incluso, para su propio derrocamiento. Por lo tanto, al final, ¡tiene que participar en una guerra con los mismos invasores a los que deja entrar! No es sorprendente que la presión para permitir la inmigración de personas con valores distintos y hostiles esté fomentada por una implosión demográfica nacional, cual es el fruto estéril, sin semilla, de la búsqueda febril de la laicidad de la economía de consumo, una búsqueda que tiene la intención de distraer al hombre de cualquier vocación cultural superior. Cuando no adoras al Dios verdadero, adoras a la materia.

»Y, por cierto, como algunos han señalado acertadamente, la novus ordo saeculorm no es, como dice ser, neutral en lo religioso. Es más bien como la manzana de Adán en teología. El régimen secular es tan teocrático como el Vaticano o el Tíbet cuando estaba bajo el Dalai Lama (¡un ídolo para los liberales!) La separación del Estado y la Iglesia no puede afirmarse sin una justificación teológica. Por otra parte, si tratas de crear un vacío político religioso, una nueva creencia lo va a llenar de manera inexorable…

»Por último, una nota sobre el Islam. La propaganda occidental acerca de los tranquilos vecinos musulmanes desarmados. El Islam es históricamente, al menos en su forma suní dominante, una religión misionera que está mandada por el Corán para tomar las armas contra el infiel en una guerra ofensiva. Por lo tanto, no confundamos esto con las cruzadas cristianas defensivas, que nunca tuvieron la intención de invadir la península arábiga, sino más bien la de recuperar la tierra cristiana bizantina. Y recordemos también, por estar en tan gran medida olvidado, que el norte de África fue una vez el hogar de la civilización de los Santos Agustín y Atanasio. La misión histórica del Islam es su futuro; sin él muere. No tiene ninguna idea o teoría de la laicidad (laicismo francés) ni nada que ver con la orgía políticamente orquestada de creencias que compiten. La religión llamada de la paz predica la paz dentro de la Ummah (pan-islamismo), no fuera de ella. No estoy haciendo ahora aquello de lo que acusé a Charlie Hebdo: participar en la burla frívola. Estoy, por contra, tratando de mirar las cosas de manera histórica y filosófica; de hacer una crítica seria, y de limpiar el aire de las falsedades reinantes, la occidental y la islámica.

»Entonces, ¿qué se debe hacer? ¿por dónde van las cosas? Puse la culpa del sangriento fiasco en París primero, en los franceses y, después, en el Islam. Nada va a mejorar hasta que Francia redescubra su alma y sus raíces cristianas, específicamente católicas. Cuando lo haga, y espero que así sea algún día —quizá no en mi vida—, el problema de la inmigración se hará cargo de sí mismo.

»Hungría y Rusia han dado pasos constitucionales nada insignificantes hacia el redescubrimiento de su herencia cristiana —cosa increíble teniendo en cuenta la fuerza de la prensa liberal moderna del socialismo y del capitalismo—. El secularismo político, como he tratado de mostrar de manera breve, es irremediablemente incoherente. El Islam es más respetable y coherente, pero debe ser detenido. Francia está sólo en las primeras etapas de la ruptura de su experimento con la Ilustración, es decir, en el esfuerzo de mantener un país unido sobre la base de las banalidades de un contrato comercial libre de valores. Esperemos que Turquía no sea admitida en la Unión, ya disfuncional, Europea, pues no sería más que otro conducto del islamismo. De hecho ya lo está haciendo, actuando como intermediario en el negocio europeo verdaderamente loco de exportación e importación de yihadistas.

»Lo que se necesita es la promoción benevolente de la ley natural y de la libertad cristiana en Cristo, por quien somos verdaderamente libres. Ni el secularismo político ni el Islam se fundamentan en el derecho natural. Sin la luz y sin la ley de la razón y del Logos no hay perspectivas de una libertad moral responsable ni una base común sobre la cual los hombres de diferentes creencias pueden encontrarse. Todo lo que pueden hacer es arrojarse decretos y fatwas el uno al otro».

Traducido de The Remnant Newspaper.

Vínculos:

El reverendo Richard A. Munkelt es sacerdote de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Scranton (Pensilvania) y profesor adjunto de Filosofía en la Universidad jesuita de Fairfield: Richard A. Munklet.
Homilía del padre Richard A. Munklet. YouTube.

Esta traducción ha sido citada en el “Foro de las Fuerzas Armadas”.

 

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

11 enero, 2015 at 19:53