Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

12 de Octubre: Fiesta de la Hispanidad en la Plaza de Cataluña de Barcelona.

with 2 comments

Si París bien vale una Misa, la defensa de la españolidad de Cataluña bien vale un madrugón, me dije yo a mí mismo anteayer viendo la buena cara que apuntaba la manifestación cívica de la Plaza de Cataluña que convocó a decenas de miles de catalanes en defensa de su españolidad y en rechazo del separatismo que están promoviendo desde hace tanto tiempo los partidos catalanistas y algunos otros.

Doy por muy bien empleado el madrugón y sólo puedo decir que el acto me emocionó hasta donde no lo puedo expresar con palabras.

Dado que mi intención era ―aparte, claro está, de manifestar mi presencia en este acto―, la de realizar un pequeño reportaje fotográfico del mismo y escribir algunas líneas a su respecto en este blog que tanto ha tratado del asunto, durante el viaje en ferrocarril hasta la capital catalana me estuvo preocupando lo nublado que aparecía el cielo y lo que ello podría deslucir lo luminoso del acto.

Gracias a Dios, no fue así: la mañana barcelonesa se descubrió para cobijarlo bajo el hermosísimo cielo azul español del otoño, sólo salpicado por alguna nube de esas tan blancas que no hacen sino adornar y realzar su belleza.

Comenzado el acto con una ofrenda floral a Cristóbal Colón a los pies de su monumento, culminó, Ramblas arriba, en la Plaza de Cataluña, en la que una multitud de decenas de miles de españoles nos manifestamos bajo el lema “Som Catalunya: Somos España”

y haciendo hincapié en la riqueza que representa la unidad de cuarenta y siete millones de personas, no todas, por desgracia, conscientes de las inmensas dificultades que el devenir de la Historia ha presentado y presenta para que podamos hoy alardear de tanta muchedumbre, y unas pocas de ellas, francamente enemigas de que los españoles lo seamos en número tan grande y gustosas de escarbar en tales dificultades que ―sería tonto negarlo― existen como existen en cualquier organismo vivo.

Es cierto que, en algún comentario a la noticia de esta afirmación de la españolidad de Cataluña, algún aguafiestas, atendiendo a algunas fotografías, ha querido notar, fijándose en tal o cual foto, que fuimos pocos.

Es cierto que no fuimos los bastantes como para formar una cadena humana capaz de enlazar Le Perthus con Vinaroz, como hicieron los separatistas hace unas semanas ―aunque de esto también habría mucho que hablar―. Sin embargo, lo significativo de esta manifestación ciudadana no es tanto el número de personas que acudió a ella como el mero hecho de que acudieran: el pueblo catalán, adoctrinado durante décadas por la idea separatista, por la antipatía hacia el resto de España y amedrentado por este nacionalismo tan corto de miras, jamás hasta ayer tuvo el coraje de enfrentarse de semejante manera a la agobiante tesis nacionalista.

Ayer lo hizo y en grandísimo y muy valioso número si contemplamos estas circunstancias. Ayer manifestó que en la esencia de lo español late un solo corazón;

ayer algún catalán tuvo la afortunadísima idea de plasmar en una sencilla pancarta escrita con bolígrafo el hecho innegable ―el hecho que el nacionalismo catalán no puede ignorar sin falsificarse a sí mismo― de la profundidad de los lazos que unen a Cataluña con el resto de España:

La cadena de nuestros antepasados pasa por todos los rincones de España:

Así es y así lo entiende a su manera la juventud catalana que ayer acudió a la Plaza de Cataluña. Manera quizá imprecisa debido a la indigencia con la que ha sido educada en este y en tantos otros sentidos, pero la idea eterna de España latía en su corazón a pesar de los muchos intentos que se han hecho por parte de tantos de borrarla del pecho de las generaciones que nos han de seguir. Como anécdota diré que, acabada la lectura del manifiesto de los organizadores y sonando el Himno Nacional por la megafonía, mientras los jóvenes lo tatareaban, los viejos lo cantamos con la letra de Pemán:

Gloria a la Patria que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol…

 

En esta continuidad de generaciones ―el llamado derecho a decidir es una falacia pues la nación no la formamos sólo los que vivimos en un momento dado, sino que es una continuidad que no tenemos ningún derecho a romper los que coyunturalmente estamos vivos hasta que Dios quiera―, olvidándonos de nuestros muertos y olvidados de quienes nos han de seguir, ningún derecho tenemos a decidir sobre una nación milenaria por el mero hecho de estar hoy vivos, tener un DNI y porque así lo crea el señor Mas―.

De la misma manera y por la misma razón, el tratar de cambiar la bandera de Cataluña por la estrellada es mero disparate: es estrellar a Cataluña.

El verdadero nacionalista, el que conozca y ame a su tierra y a su historia, ni puede cambiar a su antojo su Bandera, su Senyera, ni puede venirnos con el cuento ―excusatio non petita, acusatio manifesta― de que la majadería de la estrellada es “provisional” en tanto que consigan su ansiada independencia.

A este respecto, querría recordarles que su verdadera Senyera es la bandera cuatribarrada del Reino de Aragón y, siendo así, o una de tres: o tendrían que quedarse con la estrellada, ―trasunto cubano―, o tendrían que inventarse otra o tendrían que apropiarse de la Bandera del Reino de Aragón. No me cabe ninguna duda, dado el desprecio hacia la Historia de los separatistas, de que no tendrían mayor desahogo en hacerlo. Pero tampoco me cabe ninguna duda de que los aragoneses tendrían mucho que decir al respecto: dos entes políticos con la misma bandera es una aberración que no recuerdo se haya visto en la Historia de la Humanidad.

Seguramente, ni al señor Junqueras ni al señor Navarro esto les causa mayor complicación ni mayor escrúpulo. Al señor Mas quiero creer que sí.

Por cierto y dicho sea de paso que las cuatro barras de la bandera de Aragón también andaban ayer por la Plaza de Cataluña como un cuartel más del Escudo de España, junto a los de Castilla, León y Navarra.

Y, dicho sea también de paso: en mi viaje de ayer a Cataluña, aunque alguna estelada vi colgada en balcones o coronando tejados, tampoco fueron tantas. Eran, sí, las que más abundaban. Pero también conté bastantes de la cuatribarrada sin estrella y hasta dos de la rojigualda, una de ellas hermanada con la de Aragón. Por no comprometer a quienes tuvieron la valentía de colgarlas en sus balcones, no publico aquí sus fotografías.

***

Otras veces he insistido en este blog acerca de la importancia suma que tienen la religión católica y el Tradicionalismo en la concepción de la España moderna (cuando digo moderna me refiero a la que nace con la unidad política de 1492). No quiero insistir aquí sobre ello pues sé de sobra que es asunto que repele a muchos constitucionalistas y, quizá, a muchos de los españoles que ayer fueron a esta manifestación.

Sólo señalaré que, en la defensa de la idea de España que ayer se hizo en la Plaza de Cataluña, no faltaron ni el Sagrado Corazón de Jesús ni la Cruz de Borgoña:

Por lo demás, también andaba por allí alguna bandera europea. En el mundo en el que vivimos no podemos prescindir de lo que hoy se llama Europa, pero se equivoca quien crea que es Europa la que le va a resolver a España el problema de sus separatismos:

así como tampoco podemos prescindir del hecho de que Europa anda tan descarriada y tan olvidada de sus orígenes como la misma Cataluña y la misma España institucionales. En todo caso y sea como sea, el apelar a la idea europea es apelar al pragmatismo y, como vino a decir José Antonio, nada más lejos hay del problema catalán que el pragmatismo. Cataluña es poesía: se podrá separar de España por razones poéticas y sentimentales. Lo que no va a hacer nunca es separarse de España por meras razones de balanzas fiscales como dicen quienes quieren utilizar este argumento pro domo sua. Quien no entienda esto, no entiende nada.

***

Uno de los valores que enriquecen a España es el seny catalán: como si dijéramos, en traducción aproximada al castellano, una mezcla de temple y de sentido común,

De ambos andamos necesitadísmos para salir de tantos trances en los que nos hemos metido, lo primero por cobardía y, lo segundo, por falta de seny.

El seny es justo lo contrario del romanticismo, entendiendo el romanticismo en la peor acepción de su palabra que es, por otra parte, la propia. Los nacionalismos vascos y catalán son nacionalismos románticos. El nacionalismo español, aunque algunas veces se exprese visceralmente, no es romántico. Es lo contrario de lo romántico: es clásico. Es clásico porque así lo ha querido la Historia: porque es el heredero de la civilización romana que desasnó a esta Península y de la religión católica que le alumbró hasta hace dos siglos. Dos elementos que, como se entenderá sin necesidad de mayor explicación, nada tienen que ver con el romanticismo.

Si embargo, para salir de estos trances no basta el seny. Necesitamos recuperar el amor a España. Para ello, necesitamos primero perder el miedo y la vergüenza a que nos tilden de españoles quienes han conseguido, gracias a nuestra indolencia, que la palabra España, cuando menos, suene mal, y, segundo, comprender de manera cabal que estos nacionalismos pequeños son eso: románticos, y que, frente a ellos, la Nación Española es un concepto que, a la vez que ha sido forjado por el pensamiento clásico, ella misma ha contribuido a mantenerlo, a defenderlo y a enriquecerlo, y es, precisamente, esta lucha por el clasicismo de lo que hoy denominamos Nación española lo que, a su vez, la ha troquelado: frente a la sencillez, asequible a cualquiera, de la concepción romántica de la aldea de Asterix, podemos oponer, además del seny, desde el libro segundo de la Geografía de Estrabón hasta la obra del Padre Mariana, la del valenciano Juan Luis Vives y, sin olvidar la de tantos otros, y por citar aquí sólo a los que se me vienen de repente a la memoria, la de san Isidoro de Sevilla, compilador y mantenedor de la cultura grecorromana en la época de la barbarie arriana.

Para una mente primitiva, es seguro que es mucho más cara y asequible la idea romántica de la aldea de Asterix que el clasicismo que aparece tan antipáticamente defendido por las legiones romanas en los, por otra parte, geniales comics de Goscinny y Uderzo.

Sin embargo, en nuestra cultura, triunfó, gracias a Dios, la antipatía del clasicismo frente al romanticismo simpático.

El seny quizá no vaya tan lejos ni se meta en tantas honduras, pero algo tiene que ver con ello.

***

Para defender esta concepción de la nación española necesitamos que la ciudadanía salga a la calle como hizo ayer y necesitamos, tras ello, que los partidos que ostentan su representación se den por aludidos. Necesitamos que el PP, Ciutadans y UPyD se dejen de historias y se alíen en este asunto fundamental.

Pero necesitamos muchísimo más que el socialismo abandone su ambigüedad calculada y se ponga real y efectivamente del lado de los que ayer salimos a la calle para defender la unidad de España.

Hace unos años escribí en este mismo blog que el verdadero problema del nacionalismo vasco y catalán resulta de la aberración que significa su alianza con la izquierda. Pues, bien, ayer, en el viaje de regreso de tan magnífico acto leí en El Mundo esta misma idea en palabras de Fernando García de Cortazar:

España sufre hoy la impugnación más grave que ha soportado porque pone en peligro su propia existencia.

De ello culpa no sólo a la

tarea tramposa y minuciosa de los nacionalismos

sino, también a

una izquierda que ha traicionado a sus propios fundadores para entregar esta nación, que un día dijo querer defender, a quienes ansían destruirla; curiosamente, no en nombre de la lucha de clases o en busca del paraíso proletario, sino empujada por su patológico despiste al servicio de los horizontes egoístas de una oligarquía regional.

¡Ya era hora de que alguien lo dijera tan claro!

No basta con que Corcuera, Bono, Paco Vázquez, Belloch, Leguina o cualquiera de las muchas personas honestas, intelectualmente honestas, que hay en la izquierda, denuncien estos hechos y se rasguen las vestiduras a toro pasado y cuando ya no pintan nada en su partido. No basta con ello. Es necesario que quienes hoy dirigen el PSOE dejen de decir bobadas tales como las de Elena Valenciano, quien entiende el problema catalán como culpa del PP por “fomentar la catalanofobia durante años” o mezquindades tales como que jamás se aliarán con quienes quieren resucitar a una España reaccionaria, o que Pere Navarro, aparte de dejar libertad a los afiliados del PSC para que acudan a actos como el de ayer, les llame para que acudan, o que Rubalcaba deje de silbar al aire y de jugar al ni sí ni no, ni blanco ni negro.

Mucho más honesto me parece, digan lo que digan, el señor Durán i Lleida cuando confesó hace poco que fue un error dejar fuera del pacto por el Estatuto a la media España que representa el PP. ¡Lástima que el señor Durán recuperase el seny después de tantos años y cuando las cosas se han puesto tan negras y, también, a toro pasado!

Para todo esto necesitamos del socialismo. De un socialismo renovado con el que formar una mayoría grande y conforme en asuntos fundamentales como éste de manera que no seamos los ciudadanos quienes hemos de salir a la calle el día de la Fiesta Nacional para intentar defender a una nación que se rompe por todas partes y que sólo en nosotros parece apuntar alguna esperanza.

***

En fin, para mí la de ayer fue una jornada entrañable y emocionante. En cualquier país normal estas cosas ni deberían suceder ni suceden: las personas deberíamos emplear el tiempo libre que depara el asueto de un día festivo a otros asuntos distintos al de la permanencia de una nación que sus políticos han puesto en trance peligrosísimo de destrucción, pero así son las cosas y, siendo así, ningún empleo mejor encontré que dedicar dichas horas a intentar defender, en la pobrísima medida de mis fuerzas, la intangibilidad de mi nación. No me arrepiento de ello; antes bien me siento orgulloso y emocionado por haber puesto mi persona al lado de tantísimas otras con las que, sean cuales sean las muchas diferencias que me separen de ellas, me une esta idea tan lisa, tan llana y tan sencilla de la unidad política de España.

***

Sólo me resta añadir a lo que llevo dicho que sería muy de desear que las entidades unionistas, en años venideros, trabajaran por fomentar con la suficiente antelación este tipo de actos. Su publicidad importa mucho para que quienes, ayer, fuimos varias decenas de miles de españoles, seamos muchísimas más, D.m., en años venideros con la sola mira puesta en que siga naciendo el mismo sol sobre la España que Cristóbal Colón, siguiendo su caminar por el cielo, llevó hasta más allá de su ocaso.


Dulce et decorum est pro patria mori.

Reseñas periodísticas:

Barcelona  12.10.2013   Bandera hispano catalana de grandes dimensiones en el lado 'muntanya'  durante los actos de celebración del Día de la Hispanidad en la plaza de Catalunya  . Fotografía de Jordi Cotrina
Fotografía de El Periódico.

Miles de personas se concentran en Barcelona contra la independencia. El Mundo.
La sociedad civil asume la defensa de España y la libertad en Cataluña
. Libertad Digital.
Miles de personas claman en Barcelona en contra del independentismo. El País.
12-O: Miles de personas reivindican en Barcelona ser catalanes y españoles. La Vanguardia.
El 12-O supera la marca de asistentes del año pasado y llena la Plaza de Cataluña. El Periódico.
Espagne: 160.oo0 anti-indépendantistes manifestent à Barcelone. Action Française.

Vínculos:

El PSC dice que la manifestación del 12-O “alienta el enfrentamiento”. Libertad Digital:
Tiene razón el PSC: si quienes no deseamos transigir con el separatismo, ni nos manifestamos ni decimos nada, no hay enfrentamiento que valga. Lo que nos viene a decir el PSC es que el separatismo puede manifestarse tanto y cuanto quiera. Los unionistas no debemos hacerlo para no alentar el enfrentamiento. El separatismo puede engañar a la gente convocándola a consultas ilegales. Los demás tenemos que permanecer callados para no alentar el enfrentamiento. A esto siempre se le ha llamado jugar con dos barajas, que es, precisamente, lo que siempre, desde su fundación, ha hecho el PSOE.
La ayuda de Cambó a Franco. Pedro Fernández Barbadillo. Libertad Digital.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

13 octubre, 2013 a 18:53

2 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Muy acertado el reportaje. Esperamos que el 6 de Diciembre este movimiento se multiplique al menos por dos. JAS.

    Juan

    15 octubre, 2013 at 9:10

  2. […] Cruz Bordoña, celebración 12 de Octubre de 2013 en Barcelona […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s