Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Archive for julio 2013

Un comienzo de pontificado preocupante

with 17 comments


Quienes estos apuntes siguen conocerán la preocupación que vengo expresando en ellos acerca de la figura del Papa Francisco casi desde los primeros días de su pontificado.

Quiero manifestar, antes de seguir, que dicha preocupación nada tiene que ver con la desolación que me causó la renuncia de Benedicto XVI al Papado. Las expresiones de mi descontento con aquella sorprendentísima decisión del cardenal Ratzinger también andan por este blog pero, como digo, nada tienen que ver con el desasosiego creciente que en mí, y creo que, cada vez, en más católicos, están causando los gestos de este siervo de Dios. Muy al contrario: en un primer momento y desde la pena y el aturdimiento, aun vivísmos, que la renuncia del Papa me habían producido, celebré la llegada al Trono de San Pedro de Francisco con el natural júbilo y con la natural esperanza con los que cualquier católico recibe la llegada de un nuevo pastor.

Muy pronto, sin embargo ―desde que conocí la homilía de la Misa de Inicio de su Pontificado el 19 de marzo― nació en mí esta preocupación, este desasosiego, que se fundamentan, no ya en el paupérrimo fondo intelectual de nuestro Papa sino, sobre todo, en su afán de introducir la demagogia en el discurso de la Iglesia católica.

Siendo cierto que el diálogo de la Iglesia con el mundo ha sido, es y será siempre difícil y siendo cierto que en el mundo moderno lo es de manera especial, la Iglesia ni puede ni debe, para intentar salvar esta dificultad, tratar de “caerle simpática” al mundo. Su fuerza dos veces milenaria no es esa. Esto, que pudiera ser verdad  ―y tampoco, si bien lo miramos― en el caso de una empresa mercantil que desea que el mundo compre su producto o en el caso de un partido político que desea que el mundo le vote, no puede ser verdad para la Iglesia: la Iglesia está para decirle al mundo lo que el mundo no quiere oír, no para regalarle las orejas. La Iglesia ―además del Dogma, que es su razón última de ser― es depositaria de un tesoro de tradición, de liturgia, de costumbres que ni son caprichosos ni puede nadie entrar a trastocar como entra un elefante en una cacharrería y menos, como digo, para intentar complacer al mundo y condescender con él para aumentar el número de adeptos.

Esto ya lo notó Chesterton cuando dijo que si el mundo se mundaniza tiene detrás a la Iglesia para advertírselo pero, si es la Iglesia la que se mundaniza, ya nadie puede advertir a nadie de nada. Me pregunto a este propósito si Chesterton se hubiera convertido al catolicismo si el catolicismo fuera lo que parece que Francisco quiere que sea. O, para el caso, si fue la simpatía de san Ambrosio lo que convirtió a san Agustín.

Con esto no quiero decir que, ahora y siempre, dejen de existir en la Iglesia defectos que no hayan de pulirse, faltas que enmendarse ni abusos mundanales que corregirse. Mas esto debe de hacerse ―máxime por parte de sus príncipes― con caridad y con discreción, no a bombo y platillo. Debe de hacerse sin que la mano izquierda de estos príncipes sepa lo que hace su derecha y, ni mucho menos, aprovechar para hacer alarde por los medios de comunicación de humildad, verdadera o falsa. Quizá algo de esto nos quería indicar san Josemaría Escrivá de Balaguer cuando nos pedía que disimuláramos los defectos del sacerdote.

Francisco, en cambio, comenzó muy pronto a realizar gestos contrarios a estos principios tales como la renuncia a habitar en el Palacio Vaticano o la petición en aquella homilía a los argentinos para que no fueran a Roma a celebrar su acceso al Pontificado; gestos que, en sí, pueden parecer impecables; gestos que han sido y siguen siendo jaleados entusiásticamente por católicos y ―¡ojo!―, por los no católicos, pero gestos que a mí me empezaron a disonar por lo que veía en ellos de demagógico y por ver en ellos rupturas con tradiciones que a nadie molestan.

Mi desasosiego fue en aumento conforme leía en el Santo Padre pensamientos tan profundos como que “los responsables políticos son custodios del medio ambiente” ―en esto me recordó a Zapatero― o conforme me acerqué a ojear los pocos libros que lleva escritos y vi la distancia intelectual que media entre él y Ratzinger.

Me doy cuenta de que a nadie se le puede pedir todo, que todos tenemos nuestras carencias y que es imposible que siempre figure en la cabeza de la Iglesia un gigante intelectual como Benedicto XVI. Francisco, en este sentido, tendrá las limitaciones que tenga y ¡qué le vamos a hacer!

Otras virtudes tendrá, me decía yo ―y me sigo queriendo decir a mí mismo―. Sin embargo, todo ello junto y el no atisbar esas virtudes por mucho empeño que pongo en ello, ha hecho que, como digo, mi desosiego haya ido creciendo a lo largo de estos pocos meses.

Por eso es para mi un alivio comenzar a ver una sensibilidad semejante en otras personas ante este hecho.

***

Aquí debo hacer una digresión y una confesión que llevo mucho tiempo queriendo hacer en este blog ―que, lo recuerdo, desde su inicio se escribe, y no por casualidad, bajo el lema Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest―que se refiere a mi conversión al catolicismo.

Mi sensibilidad hacia lo sagrado y hacia lo litúrgico es muy parecida a la que tiene Sánchez Dragó, salvadas las distancias con este brillantísimo escritor. Y no es ello casualidad: pues la confesión que quiero hacer es que, en dicha conversión, algún  grano sembró Fernando Sánchez Dragó. Grano heterodoxo, puede ser, pero, al fin y al cabo, grano.

De hecho, hay dos frases en el prólogo de su Gárgoris y Habidis ―por otra parte y dicho sea de paso, lo mejor de este libro― que contribuyeron a esta conversión mía.

En efecto, a mi error cientificista de entonces le dio mucho que pensar el párrafo de Sánchez Dragó:

“Cae la tarde, dormita mi gata blanca en un sillón, enciendo la luz y eso es todo. ¿Incurriré en el vaniloquio de atribuir tanta maravilla a un vulgar enredo de cables alimentados por un generador? Quédense éstos y aquéllos para los electricistas. Una lámpara, al fin y al cabo, sólo alumbra cuando Dios lo quiere: hay, Horacio, en la breve Tierra y por el vasto universo infinitas cosas que no son el fruto de tal o cual martingala”.

La idea es sencilla, como puede verse, pero la brillantez y el desparpajo con los que está expresada me llamó la atención hasta el punto de que hoy, tantos años después, la mantengo en mi memoria y la recuerdo como hito de mi biografía. Por otra parte y, a pesar de su sencillez, es una idea que no es ni mucho menos todo lo evidente para el hombre moderno ―que identifica el universo, la totalidad del Ser, con el universo cognoscible por la razón humana―  como pudiera parecer. Digo más, a pesar de lo sencilla y evidente que sea, la ignorancia ―extendidísima― de ella está en la base de la increencia y del relativismo modernos.

***

La segunda frase de Sánchez Dragó a la que me he referido antes trata de la gran dificultad que para el incrédulo representa la multiplicidad de iglesias y de religiones. Cualquiera que sea o haya sido agnóstico y desde ese agnosticismo haya buscado la fe o se haya, al menos, interesado por ella, conoce de sobra esta dificultad y sabe que es uno de los principales argumentos de la increencia. Sánchez Dragó la despachó con una rotundidad, si ustedes quieren también heterodoxa, pero que para mí supuso una verdadera luz. Dice a este respecto nuestro autor:

“Todos los dioses son verdaderos pero sólo el autóctono es, además de verdadero, entrañable”.

Es evidente que mi imperfecta conversión al catolicismo no se debe, ni exclusivamente ni en su mayor parte a Sánchez Dragó, pero quería dejar constancia de esta influencia suya en mi pensamiento al paso de estas reflexiones sobre el Papa y como explicación a lo que sigo diciendo.

***

Pues bien, con todo esto, veo con satisfacción que la desazón que Francisco está causando en mí es ―si bien independiente― muy semejante a la que está causando en Sánchez Dragó y que ella ha seguido un proceso semejante, desde una prudencia inicial, como cuando hace meses, a la pregunta de qué le parecía el Papa Francisco respondió:

“Es simpático pero se equivoca al renunciar a la pompa Pontificia. Sin pompa, la Iglesia es poquita cosa”,

El Mundo, 6 de marzo de 2013

hasta la franca exasperación con la que, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud recién celebrada en el Brasil, trata el asunto en su columna de El Mundo del pasado lunes y que titula ―tomando su título de san Ireneo―, Adversus Haeresem:

Chaparrones, apagones, empujones, embotellamientos… Ya ha vuelto el Papa al lugar del que ojalá no hubiera salido. Para soltar tonterías mejor quedarse en casa, ¿no? Descansen los brasileños del aluvión demográfico, vuelvan las garotas en bikini a Copacabana y tranquilícese el pontífice en Castelgandolfo. ¡Claro que, a juzgar por lo visto y oído, igual se niega a veranear donde sus antecesores lo hacían y elige una favela de ilegales en el extrarradio de Roma! Pronto, al paso que va, canonizará a Zapatero, Verstrynge, la Colau, Sánchez Gordillo, Cañamero, Willy Toledo y José Luis Sampedro. Lo del Che aún no se sabe, pero llegará. «La fe es revolucionaria», ha dicho a los pies del Corcovado ese émulo de san Vladimiro Lenin. ¡Y yo que siempre había creído que sólo la razón lo es! ¿En qué estarían pensando los purpurados cuando decidieron instalar en el solio de Pedro, que nunca fue Papa, porque aún no había Iglesia, a un teólogo de la liberación? Otra frase gloriosa: «Pon fe en tu vida y ésta tendrá un sabor nuevo». Sí, como la cocina de El Bulli. A este Sumo Pontífice, cualquier día, le prenden en la bocamanga tres estrellas michelín. ¿Hablábamos de gastronomía? Pues llega el plato fuerte: «los pobres, ha dicho, son la carne de Cristo». ¿De veras, Santidad? ¿No habíamos quedado en que la Iglesia que usted preside es ecuménica, o sea, universal, abierta a todos, sin excepción, y no mide a la gente por lo que tiene, sino por lo que es?

[…]

Creía yo hasta hace poco que el Anticristo era Bill Gates, pero el Papa de la fe ha sembrado en mí la duda. Demagogia electoralista y populismo barato: he ahí la estrategia de este indigno sucesor de Ratzinger y Wojtyla. Aclaro, por si alguien me interpretara mal, que esta columna no va en contra de la Iglesia, sino a favor de ella.

El Mundo, 29 de julio de 2013

Duras palabras escritas en el tono escandalizador, provocador, que caracteriza a Fernando Sánchez Dragó, pero que no por ello dejan de ser una visión acertadísima de lo que está sucediendo en la cabeza de la Iglesia católica. En efecto: quienes entendemos a la Iglesia como madre y maestra entendemos muy bien que estas palabras no van en contra de ella sino en su favor. Volviendo a la frase que escribió hace ya muchos años y parafraseándola:

“Todos los dioses son verdaderos pero sólo el autóctono es, además de verdadero, entrañable”:

quienes anhelamos que el Dios que adoramos siga siendo entrañable, necesitamos para ello que siga siendo autóctono.

***

En tanto, Francisco sigue a la suya: mientras Sánchez Dragó escribía estas líneas, Su Santidad hacía una reflexión buenista sobre la homosexualidad:

¿Quién soy yo ―dijo― para juzgar a una persona gay (sic)?

y se perdió en divagaciones acerca de la maldad de los lobbies.

En efecto: ni el Papa ni nadie debemos juzgar a ninguno por sus apetencias sexuales, pero debería comprender Su Santidad que de él no esperamos escuchar estas obviedades. Su labor, en este punto, por muy jesuita que sea, es mantener y defender la doctrina moral de la Iglesia acerca de la homosexualidad y no salirse por la tangente para intentar seguir cayendo simpático a quienes nunca vamos a caer simpáticos.

A no ser, claro, que también le ande dando vueltas a cambiar tal doctrina…

***

Los ejemplos de lo que vengo diciendo son ya demasiados: el espectáculo de los señores obispos, contagiados de la jovialidad del Papa y bailando en la susodicha JMJ fue francamente bochornoso y me hicieron recordar las palabras que, en La República, Platón pone en boca de Sócrates:

…y los ancianos, condescendiendo con los jóvenes, se hinchan de buen humor y de jocosidad imitando a los muchachos por no parecerles agrios ni despóticos.

Sirva esto como un ejemplo más, Dios quiera que el último, de lo que vamos diciendo.

***

Resumamos: en tanto que los tibios y los que son francos enemigos de la religión católica están encantados con este Papa, creo que los católicos, cada vez en mayor número, empezamos a tener la mosca detrás de la oreja.

Confiemos, a pesar de todo, en la sabiduría dos veces milenaria de la Iglesia, en la infinita del Espíritu Santo y en el consuelo de que, como dice el dicho, a veces Dios escribe recto con renglones torcidos.

Confiemos en el propio siervo de Dios, Francisco, pues fue él mismo quien dijo que la Iglesia no es una ONG.

Y sírvannos de esperanza las palabras que él mismo escribió en uno de los pocos libros que ha escrito, El jesuita, o, mejor sea dicho, que le han escrito:

“Confieso que, en general, por mi temperamento, la primera respuesta que me surge es equivocada. Frente a una situación, lo primero que se me ocurre es lo que no hay que hacer. Es curioso, pero me sucede así. A raíz de ello aprendí a desconfiar de la primera reacción. Ya más tranquilo, después de pasar por el crisol de la soledad, voy acercándome a lo que hay que hacer”. (El jesuita. Conversaciones con el cardenal Jorge Bergoglio. 2010),

y pidamos a Dios con todo nuestro corazón que nos perdone si las primeras e inmediatas respuestas que nos surgen son equivocadas: que nos las perdone y que nos corrija a todos en lo que, en el fragor de la inmediatez, podamos estar equivocados.

*** 

Vínculos:
Francisco dice que el poder del Papa es para servir a los pobres. Libertad Digital. Nótese que, hoy, Libertad Digital ha modificado sibilinamente el título de esta noticia por el de Francisco: “el verdadero poder del Papa está en el servicio humilde”, cosa muy distinta de lo que decía el primero como puede comprobarse en mi página de Facebook, en la que compartí esta noticia el día 19 de marzo pasado. Ignoro si en este cambio habrán hecho alguna fuerza los comentarios que algunos hicimos entonces en aquella reseña y que pueden leerse en este vínculo.
Los señores obispos bailando en Copacabana. Youtube. Por aquí se encamina la nueva liturgia de la Iglesia católica.
Paganismo, cristianismo, comunismo, keynesismo y darwinismo social. Del blog de Fernando Sánchez Dragó.
El Papa de los gays. Germinans Germinabit.
Breve noticia de la manifestación francesa en repulsa al ‘matrimonio’ homosexual con alguna reflexión que, al cabo de ella, me trae a la cabeza el inicio del pontificado de Francisco. Conceptos Esparcidos.
Interesantísima discusión en torno a la renuncia de Benedicto XVI. Conceptos Esparcidos.
La tiara vacía. Conceptos Esparcidos.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Aparición de Jesús a María Magdalena

with 4 comments


 

Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo».

Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!».

Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, a vuestro Padre; a mi Dios, el Dios de vosotros».

(Jn. XX, 14-17)

Nota: Aprovecho el día de hoy, 22 de julio, en el que el santoral católico celebra la memoria de María Magdalena, santa, discípula del Señor, para actualizar esta colección de Estampas Bíblicas con la de La aparición de Jesús a María Magdalena.

Vínculos:

María Magdalena, santa. Catholic.net
Ir a Estampas Bíblicas.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

22 julio, 2013 at 16:59

El mono de Pablo Herreros

leave a comment »


Hace pocos días, a raíz del asunto Bretón, descubrí a un personaje,  Pablo Herreros, que, por muchas bendiciones y parabienes científicos de los que pueda enorgullecerse y vanagloriarse, a mí me ha recordado a aquel personaje del llorado Tony Leblanc, Cristobalito Gazmoño, que sólo comía patatas, o a aquel chiste de Jaimito cuando, enfrentado a las manchas del Test de Rorschach, todas las que se le presentaban le parecían mujeres desnudas. O a Artur Mas, para quien, como es sabido, no hay asunto que no acabe refiriendo al por él llamado derecho a decidir de Cataluña.

A don Pablo le sucede algo semejante con los monos: parece ser que no hay nada en el ser humano ni en su comportamiento para lo que don Pablo no se dé maña en encontrar algún comportamiento ancestral semejante en ellos ―más precisamente en los primates―, que nos evidencie nuestra cercanía a este orden animal al que, ciertamente, pertenecemos.

Y, seguramente, don Pablo no deja de tener bastante tino en muchas de sus observaciones pero sucede que, en su entusiasmo cientificista no se da cuenta de que está descubriendo el Mediterráneo ni de que, en su encomiable afán divulgador, cae en lo grotesco.

Ya he dicho en otras ocasiones que desde el fallecimiento del también llorado Isaac Asimov, la divulgación científica, con muy pocas excepciones, es como para echarse a llorar y mucho más si atendemos a ella en la prensa escrita aunque sea en diario tan estimable en muchos otros aspectos como El Mundo. Me he referido a ello con anterioridad en estos escritos al hablar de los extraterrestres hostiles de Stephen Hawking o del periódico entusiasmo que surge en los medios de comunicación con la colonización de Marte.

Sucede pues que don Pablo Herreros es un sociólogo, antropólogo y primatólogo que hoy es Presidente de la Asociación Española para la Investigación y Divulgación de la Conducta Animal y la Evolución humana, director científico del programa de Inteligencia Emocional y Social de la Fundación Eduard Punset y miembro del grupo de investigación de Evolución Humana y Cognición en la Universidad de las Islas Baleares.

Ignoro cuántos de estos cargos son pagados a costa del erario público en estos tiempos de crisis económica tan necesitados de este tipo de estudios, pero no voy a eso.

Con este currículum, El Mundo, para ilustrar a sus lectores en asuntos científicos (o para cubrir el expediente haciendo como que les ilustra) ha dado cabida en sus páginas a un blog de este señor que se titula “Yo, mono”, y, como digo, ahí fue donde supe de su existencia hace unos días leyendo noticias relacionadas con el asunto Bretón, asunto terrible, dicho sea de paso.

Como digo, don Pablo ve el mundo desde el prisma de su especialidad. El hecho de que algo suceda en él y no pueda referirlo al asunto de los primates es superior a sus fuerzas de manera que, estando España entera pendiente del veredicto del jurado sobre tan horroroso suceso, don Pablo se sintió en la obligación de redactar una entrada de su blog que se titulaba: “El único primate capaz de matar a sus propios hijos” en la que examinaba el caso de manera exhaustiva y desde todos los puntos de vista habidos y por haber: desde un repaso histórico del infanticidio selectivo ―como ven, cosa que nada tiene que ver con lo de Bretón como no sea por el forro―,

hasta reflexiones evolutivas:

En animales no humanos, cuando se trata de la descendencia ajena, el infanticidio puede tener varias explicaciones desde el punto de vista evolutivo. La hipótesis más extendida es que si un macho llega a un grupo nuevo donde existe una hembra con crías, ésta no entrará en celo hasta pasados varios años, cuando ya no dependan de ella.

etológicas:

Entre los primates no humanos, existe el fenómeno del infanticidio en algunas especies, como por ejemplo los langures que habitan en la India o los chimpancés de África. Pero la diferencia entre los casos documentados de primates con el de Bretón, es que las víctimas nunca son los propios hijos, sino de los de otros machos.

La venganza es un sentimiento que hasta ahora solo ha sido probado en humanos. Se cree que los elefantes son candidatos a engrosar la lista, debido a la poderosa memoria que poseen. Hace unos años, una elefanta de corta edad murió al caer a un canal de irrigación en una aldea de la India. Los vecinos la enterraron, pero la manada irrumpió enfurecida y destrozó todas las cabañas. Debieron pensar que los culpables eran los habitantes de la aldea. También ha ocurrido que los elefantes que son adiestrados con violencia, un día se rebelan y matan a sus domadores.

y hasta bioquímicas:

Puede que nunca lleguemos a saber por qué suceden crímenes tan abominables, pero matar a copias de nuestro ADN mediante el infanticidio, al igual que ocurre con los suicidas, son comportamientos muy difíciles de explicar por la ciencia.

El asunto, a mi modo de ver, es bastante más sencillo por mucho que el señor Herreros lo coja por los pelos y así se lo hice notar en un comentario a esta su entrada:

Sin negar la obviedad de ninguno de los antecedentes que podamos reconocer como nuestros en la escala filogenética, ya sean morfológicos, fisiológicos, comportamentales, etc, la exposición que hace el señor Herreros me parece cientificista y pedante. El asunto radica en que, sea cual sea nuestra proximidad con los primates, la mente humana es infinitamente más compleja que la de ellos, como también lo son nuestras relaciones sociales. De hecho, la mente humana es el mecanismo más complejo que conocemos o –mejor dicho- desconocemos. Y los mecanismos complejos tienen estas cosas: cuanto más complejos son, tanto más fácil es que una alteración en el más mínimo detalle de su funcionamiento dé como resultado una disfunción de ellos.

Así, del comportamiento de una hormiga podemos esperar pocas sorpresas (dejo aparte las variaciones mutacionales porque aquí no hacen al caso ―nadie ha dicho que Bretón sea un mutante―), de un primate podemos esperar un comportamiento bastante más complejo que el de una hormiga, y, de un ser humano, un comportamiento bastante más complejo que el de un primate.

Por eso, de un ser humano cabe esperar comportamientos mucho más diversos, complejos y hasta sorprendentes de los que podemos encontrar en un primate ―incluidos los langures de don Pablo―, y muchísimo más diversos y complejos que los de una hormiga. Y esto tanto para lo bueno como para lo malo.

¿Necesitamos que Pablo Herreros nos lo explique? De la misma forma que tituló su pedantísimo artículo: “El único primate capaz de matar a sus propios hijos” lo podría haber titulado, cambiando el asunto:

“El único primate capaz de tener cuentas bancarias en Suiza”,

“El único primate capaz de componer el Mesías de Haendel”,

“El único primate capaz de decir que la ‘Tierra es del viento”, etc.

He de decir que no sé si por comprender que se ha pasado diciendo tonterías o por inadvertencia, esta entrada suya no aparece actualmente en su blog principal. Puede encontrarse, no obstante, aislada en la página de El Mundo.

Lo cual no es óbice para que ese su blog principal, Yo, mono, siga albergando entradas con títulos tan sugerentes como “Las raíces ancestrales de los Reyes Magos”, “Las luchas de poder en el Vaticano”, “Los animales salen del armario”, “Los primates terroristas” o “La democracia nació en la selva”. Todo ello, como digo, referido a los primates.

***

Voy acabando. ¿Por qué estoy haciendo esta crítica del señor Herreros? Seguramente el señor Herreros no está haciendo sino un intento de ser asequible a la mentalidad más pobre de las que accedan a la lectura de su pensamiento. Seguramente su intención es encomiable y ―sin seguramente―, lo es su entusiasmo por hacernos ver la relación estrecha que existe entre el ser humano y los demás primates.

Sin embargo, leyéndole, algo chirría dentro de mí. No se trata ya de la pobreza de su intento divulgador. No, no es eso. Ni es que yo tenga nada contra los animales ―como todos ustedes saben, yo mismo soy un animal―, pero estas chaladuras, ya sea ora con los delfines, otrora con los dinosaurios, o ahora con los simios me parecen abusivas y me parece que, queriendo explicar mucho, a la vez explican muy poco y confunden mucho.

Aquello de El Proyecto Gran Simio ―proyecto que, recordémoslo, reclama un igualitarismo moral y legal para todos los grandes simios― no está tan lejos y me recelo que este tipo de estudios científicos tienden, consciente o inconscientemente, a desdibujar la línea de separación tajante que existe, digan lo que digan, entre el ser humano y el resto de las criaturas; entre el animal racional y los animales irracionales.

Uno de mis caballos de batalla en este blog ha sido la denuncia del cientificismo, del entendimiento supersticioso por parte del vulgo de lo que es la Ciencia. Esta entrada no pretende más que abundar en ello y abundar en que este tipo de divulgación tiene más peligro de confundir que de ilustrar.

Volviendo a su blog, don Pablo Herreros nos dice que:

la mejor manera de entendernos a nosotros mismos es partiendo de la base de que somos primates.

Sea. No es que sea la mejor: es una más, pero sea:

Morir habemus, ya lo sabemus: muchas veces, el decir obviedades más o menos evidentes con el adorno de la liturgia cientificista deslumbra al profano. Esto es cosa que deberían de tener en cuenta quienes se embarcan en estos menesteres.

***

Por lo demás, este blog de Herreros tiene la curiosa peculiaridad de que, al poco de publicar una entrada, aparece en él un sorprendente mensaje que dice:

En esta noticia ya no se admiten nuevos comentarios.

A lo cual, más que escribir un blog yo lo llamaría pontificar pero, como es lógico, cada cual puede hacer de su capa un sayo.

Vínculos:

El único primate capaz de matar a sus propios hijos. Yo, mono. El Mundo.
Yo, mono. Blog de Pablo Herreros en El Mundo.
Proyecto Gran Simio. Wikipedia.
Stephen Hawking habla acerca de la vida extraterrestre. Conceptos Esparcidos.
Un titular sensacionalista, desinformador y malformador. Conceptos Esparcidos.
Cientificismo. Miguel de Unamuno. Conceptos Esparcidos.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

16 julio, 2013 at 11:01

La Canción de la Carne

leave a comment »


La Canción de la Carne

Para Francisco Villaespesa

Las moradas sombras de la tarde muerta
por el hondo valle, lentas resonaban…;
la selva sombría
se quedó en silencio, triste y solitaria…
C
ortando con lumbre las siluetas largas, largas y espectrales
de los negros árboles,
asomó la Luna por el alto monte su faz tersa y pálida…

Un suspiro lúbrico
estremeció el bosque triste y solitario…
R
esonaron luego frescas carcajadas…,
y, entre los ramajes de hojas cristalinas,
surgieron desnudas, radiantes y blancas,
hermosas bacantes
que, al beso plateado de la Luna tersa, de la Luna pálida,
parecían vivientes estatuas de nieve;
parecían estatuas
de marmóreos pechos, de muslos pentélicos,
de espaldas turgentes, ebúrneas y albas…

Se enlazaron todas en abrazo ardiente
y, al compás sonoro de sus carcajadas,
en un loco vértigo febril e incitante
giraron lascivas en lasciva danza…

Cesó el torbellino…
Una blonda niña de pupilas verdes y cabellos de oro,
de incipientes pechos y caderas lánguidas,
balanceando el cuerpo con ondulaciones tiernas, voluptuosas,
entornado triste los húmedos ojos,
alzó una canturia de cadencias báquicas…

Todas las bacantes,
balanceando el cuerpo con ondulaciones tiernas, voluptüosas,
entornando tristes los húmedos ojos,
con suspiros hondos la canturia báquica de la rubia niña, locas corëaban…

Cantaba la niña:

«La Carne es sublime, ― la Carne es sublime:
la Carne mitiga los cruentos Martirios de la Vida humana…
Son sus esplendores
soles febricientes
que alumbran la Senda,
la angustiosa Senda
de los Sufrimientos y de las Desgracias…
En las largas Horas,
en las largas Horas de recuerdos fríos y horribles Nostalgias,
en que el pobre mártir,
en que el pobre esclavo consume las hieles de la Lucha amarga;
cuando los Desprecios, las Ingratitudes, los Amores falsos,
desbordan el rojo Lago de las lágrimas;
cuando los Pesares
destrozan el Alma,
la Carne es un dulce consuelo, en un bálsamo
que, con sus turgencias, con sus morbideces y con sus fragancias,
en espasmos rientes,
trae un noble olvido de la triste Alma;
trae un goce al cuerpo
y bebe la sangre, y la herida cierra, y enjuga las lágrimas…»

«La Carne es sublime:
la Carne mitiga los cruentos Martirios de la Vida humana…
El día más grande de la Vida lúgubre,
es el día rojo de la Desposada,
de la pura virgen
que en delirios locos gozará una dicha lujuriosa y lánguida…:
el Placer ignoto
que, entre el blanco velo y los azahares ve la virgen cándida,
es una Diadema de áureos resplandores
que ciñe la frente de los Sufrimientos y de las Desgracias…;
cuando el noble amado,
la cerrada verja del jardín de goces abre enardecido,
cuando el noble amado la helada inocencia de la virgen rasga,
una Aurora ríe en los cielos verdes de las Ilusiones,
y es la Vida un Sueño de hermosas visiones enloquecedoras;
la Vida es dichosa, la Vida sonríe, suspira la Vida y la Vida canta…»

«En aquel Ensueño
de la niña ardiente,
de la niña ardiente que siente en sus venas la sangre inflamada:
en aquel Ensueño que lleva en sus brumas
brazos amorosos y lechos nupciales y fusión hirviente de cuerpos y almas,
la Carne es el ángel
que bate sus alas…»

«La Carne es la gloria;
la Carne es el cielo de las Esperanzas;
aumenta alegrías;
endulza nostalgias,
y hace que se olviden los negros Pesares,
y hace que no duela la Espina del Alma…
Como a única reina, ciñámosle alegres,
de flores y risas y aromas y cantos, eternal guirnalda…
Löor a la Carne,
que al arder mitiga los cruentos martirios de la Vida humana…»

Se calló la niña.
Tejió una corona de myrthos y rosas y lirios y palmas,
y ciñó su frente
y adornó sus pechos y adornó su vientre y adornó sus piernas y adornó su espalda…

…Las locas bacantes
se enlazaron todas en abrazo ardiente
y, al compás sonoro de sus carcajadas,
en un raudo vértigo febril e incitante,
giraron lascivas en lasciva danza…;
y entre los ramajes de hojas cristalinas
huyeron desnudas, radiantes y blancas…

Y, entre los ramajes de hojas cristalinas,
al beso plateado de la Luna tersa, a veces brillaban
cual estatuas níveas…
hasta que en la agreste selva se perdieron…
y la selva agreste se quedó, de nuevo, muda y solitaria…

Sólo allá, a lo lejos… muy lejos… muy lejos…,
débiles sonaban
quejas ardorosas, intensos suspiros, sollozos extraños,
frescas carcajadas.

Y, de vez en cuando,
venía en las brisas la voz de la niña
que alzaba, embriagada, la canturia hermosa de cadencias báquicas…

…De pronto, cruzaron los Espacios mudos,
de lúgubres cuervos lúgubres bandadas,
que con fugaz vuelo
graznando seguían a tierna paloma cuyas plumas blancas
de gotas de sangre
iban salpicadas…

Juan Ramón Jiménez.

Nota: Si en la entrada anterior de esta Flor de Pretericiones gozamos de la experiencia mística gracias al soneto A Jesús Crucificado de Rafael Sánchez Mazas, con esta Canción de la Carne del delicadísimo autor de Platero y yo descendemos al tratamiento del goce carnal por parte de la poesía.

Cosa difícil. Más difícil de lo que pudiera parecer a simple vista. No cabe ninguna duda de que el sentimiento amoroso es uno de los principales estros de la poesía y el principal de la lírica, como tampoco la cabe de que ha inspirado infinidad de obras sublimes en cualquier literatura, desde luego en la nuestra, de las que renuncio aquí a dar ejemplos por lo infinito de la labor.

Digo, sin embargo, que es cosa difícil: lo es para la poesía moderna desnortada por el error general en el que cae el arte moderno que centra toda su atención en la persona del artista y en su sentimiento y prescinde del todo de la forma, del cuidado del metro, de sus acentos, de la estrofa, de la belleza y ornato de la rima, de ingredientes tan substanciales a la poesía como son los tropos y, muy en especial, de la metáfora y de la alegoría, de manera que cualquier niña enamorada puede plasmar su vulgar sentimiento con cuatro frases manidas y decir que escribe poesía. Nada tengo contra ello. Contra lo que me manifiesto es contra la tomadura de pelo de la industria editorial que, efectivamente, considera poesía estos desahogos y como tal los publica.

Y, si podemos hacer estas consideraciones acerca de la poesía amatoria, ¡qué no podríamos decir de la poesía erótica! ¿A quién se le escapa que asunto tan cercano a nuestra animalidad debiera exigir de la poesía un tratamiento exquisito de forma que evocara las sensaciones que pretende evocar sin caer en la chabacanería, en la fealdad, en la obscenidad y en la crudeza más descarnada? Y, sin embargo, una somera consulta en Google puede hacerles ver a ustedes los abusos que se cometen en este campo.

***

Como ejemplo de un muy buen tratamiento de este asunto escabroso presento hoy en Flor de Pretericiones La Canción de la Carne de la que no tengo noticia que se haya publicado íntegramente con anterioridad en Internet. Pertenece al libro Ninfeas, que Juan Ramón Jiménez escribió por los años de 1900 y con la que, al parecer de los críticos, se inicia en el modernismo. Lo transcribo de la edición que Javier Blasco hizo en la Editorial Cátedra, colección Letras Hispánicas, en 1987.

***

Por lo que respecta a la explicación de su origen y creación, bástenos la que el mismo poeta da en el Ofertorio que sirve de prólogo a Ninfeas:

De mi sangre se nutrieron las estrofas de estos cantos;

y, con respecto a su valor moral, recordemos solamente lo que el gran Rubén Darío escribió acerca este poema en su Historia de mis libros:

¡Cuántas veces me he refugiado en algún paraíso artificial poseído por el horror fatídico de la muerte!

***

Vínculos:

Juan Ramón Jiménez. Wikipedia.
Juan Ramón Jiménez. Biografía. Instituto Cervantes.
Juan Ramón Jimenez. Iconografía y tres poemas escogidos. Aprender español en Madrid.
Volver a Flor de Pretericiones. Conceptos esparcidos.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Bárcenas es un tío de “puta madre”

leave a comment »


De España se podrá negar cualquier cosa menos su pintoresquismo. Es pintoresca. Es castiza. Es excesiva y extremada. Eso la hace entrañable, sobre todo para los que somos sus hijos, pero, incluso a nosotros, conocedores de esta condición suya, nunca dejará de sorprendernos.

Es esa España que lo mismo lleva en andas y procesión al santo si éste responde con lluvia a sus plegarias para que llueva como lo tira al río si el santo no hace que llueva.

Luis Bárcenas ―lo sabemos de sobra sus contemporáneos―es un político que durante muchos años perteneció al Partido Popular y que hoy está en prisión provisional en la cárcel de Soto del Real por la sospecha vivísima de haber distraído en provecho propio decenas de millones de euros a lo largo de dichos años. La justicia dirá en última instancia lo que tenga que decir pero, como digo, la sensación generalizada entre la ciudadanía es que Bárcenas es el arquetipo de chorizo de los que tantos ha producido la llamada Transición española.

Para abundar más en el asunto y debido a la gravísima crisis económica que padecemos, esta ciudadanía está especialmente sensibilizada ante el fenómeno de la corrupción de los políticos, identifica dicha corrupción con el origen de dicha crisis ―en mucha parte, no sin motivo― y se siente relativamente aliviada por el hecho de que la Justicia vaya pidiendo cuentas de estas responsabilidades con la esperanza de que ello entrañará alguna regeneración de la res publica desde el derecho a pedir cuentas de qué se ha hecho con los caudales públicos.

Y, para acabar de arreglarlo, la personalidad engominada y muchas veces chulesca de Bárcenas le hacen especialmente adecuado para personificar en él la vindicta publica.

Con todo esto ―y sin discutir la presunción de inocencia a la que todos tenemos derecho― pudiera parecer que la prisión provisional de Bárcenas dictada por un Juez de Instrucción es una medida no sólo aceptable sino deseable, ante la cual unos mostrarán jolgorio y satisfacción y otros, por nuestra cercanía ideológica con el Partido Popular, mostraremos silencio, discreción y bochorno. Quiero decir ―insistiendo en la presunción de inocencia de Bárcenas―, que nadie en España había puesto ningún pero a esta medida cautelar del Juez Ruz y todo el mundo la habíamos visto como razonable, entendiendo que Bárcenas ―sean cuales sean sus demás prendas personales― tiene que dar muchas, muchísimas, explicaciones al respecto antes de recuperar su buen nombre.

Pues mire usted: No. No es así. Nadie ha puesto en duda la conveniencia de esta medida cautelar hacia Bárcenas excepto los presos de esa cárcel de Soto del Real en la que Ruz le ha metido, quienes han recibido en ella al personaje encantados con él hasta límites hilarantes.

En el vínculo que sigue al final tienen ustedes la reseña completa de la anécdota y el video de La Sexta con el que se pueden ustedes reír un rato. Baste entresacar aquí algunas de estas entusiásticas manifestaciones de sus compañeros de prisión:

Él se acerca educadamente presentándose, eso es lo mejor que hay. Eso que se ve en la tele con las cámaras es porque le agobiáis pero es un hombre de puta madre.

Es una persona majísima, un héroe

Me ha regalado un pantalón corto. Tiene ropa, tiene dinero, tiene de todo, muy buena gente.

Como saque el dossier se va el Rajoy, la Cospedal y todos estos que nos han dejado en la ruina.

Como decía al principio, esta España nuestra es pintoresca y nunca nos dejará de sorprender.

Es una lástima que no exista en nuestros días un Larra, un Mesonero Romanos o un Camilo José Cela que supieran pintar y sazonar con sus plumas este cuadro costumbrista. O, al menos, aquella columna, pudiera ser de El Perich o de Chumy Chúmez, no lo recuerdo, que se titulaba El país, el paisaje y el paisanaje. En su defecto, quede la reseña escueta y el video de La Sexta que les recomiendo a ustedes que lo vean si se quieren reír un rato.

O, tal vez, no tanto, porque en estas cosas humanas tan complicadas quién sabe si estos hombres que comparten cárcel con Bárcenas no dejarán de tener su punto de razón.

Vínculo:

‘Bárcenas es un hombre de puta madre y un héroe’. El Mundo.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

4 julio, 2013 at 12:04