Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Ante el nuevo linchamiento del Partido Popular por parte del socialismo y de las televisiones

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lafantasmagoriadelprofesorbarcenas

Ricardo. El Mundo.

Es evidente que no puedo menos que empezar por deplorar y rechazar con toda rotundidad los hechos ilegales, inmorales o, simplemente, indignos de un gobernante, que haya cometido el Partido Popular o cualquiera de sus miembros en el escándalo que viene conociéndose como caso Bárcenas.

Si viviéramos en un país normal, bastaría con enunciar este rechazo o, incluso, ni siquiera sería menester que un ciudadano cualquiera saltara a la palestra para rechazarlo.

Pero sucede que no vivimos en un país normal. Y no vivimos en un país normal, fundamentalmente, porque los medios de comunicación televisivos —único alimento espiritual de la gran masa de españoles— lo están volviendo a utilizar como utilizaron el chapapote del caso Prestige o la matanza, aun por explicar, del 11-M.

Deploro entrar en la escalada del “y tú más” y, como digo, no debería de ser menester que yo me metiera a defender aquellas culpas indefendibles en las que haya podido caer el Partido Popular.

Pero sucede que, de nuevo, estamos viendo la calle Génova asaltada por el populacho tal y como la vimos en el caso del Prestige y tal como la vimos en el del 11-M.

Y estamos viendo a esas televisiones, que callan como muertas ante otros escándalos de corrupción en otros partidos, muy especialmente el socialista, están jaleando de manera escandalosa a este populacho en su algarada ante la sede del Partido Popular.

Repito: no es mi intención defender la corrupción que pueda haber en este partido al que voto y al que, por eso mismo, le exijo la mayor claridad en sus explicaciones al respecto y la mayor rotundidad en la depuración de los más mínimos actos irregulares que hayan podido cometerse en su seno.

Mi intención, empero, al sentirme obligado a escribir estas líneas es afirmar que hay algo peor que la corrupción y este algo es la utilización miserable de esa corrupción de la forma asquerosamente partidista en la que lo hacen el PSOE y sus medios de comunicación.

No digo con ello que la corrupción no sea denunciable. Ni digo que al pueblo español no le sobren razones para estar hasta las narices de su clase política. Lo que digo es que, muchos, estamos hartos de ver como las corruptelas socialistas se disimulan en las mismas televisiones —casi todas— que editioralizan de manera escandalosa las culpas del Partido Popular y, aun más, fomentan algaradas que tendrán de todo menos de democráticas.

Lo de Iñaki Gabilondo cuando el 11-M me pareció ayer un juego de niños viendo las noticias del mediodía de la Cuatro.

Es aburrido y, sobre todo, es penoso tener que recordar a Felipe González en el caso de los GAL; a la hípica y demás lateroposesiones  de José Bono en lo que es Castilla-La Mancha y lo que no es Castilla-La Mancha; a los niños de Cháves; a los EREs de Griñán. Pero es menester hacerlo para darnos cuenta de la diferente vara de medir.

Es menester señalar que hace apenas cuatro días, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha anulado, sin posibilidad de recurso, la llamada ley del enchufismo, de Griñán, que ha supuesto la entrada en la Administración de la Junta de 26.000 empleados laborales de los cuales casi dos mil son los llamados enchufados por ser, en la mayoría de los casos, personas afiliadas, simpatizantes o familiares de miembros y altos cargos del PSOE, UGT y CCOO.

¡Hace cuatro días! ¡Sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía! ¿Se han enterado ustedes de eso? ¿han visto ustedes tumultos organizados y teledirigidos en la calle de Ferraz o ante el palacio de San Telmo?

Frente a estos medios de comunicación que se hallan en manos del socialismo tenemos unos pocos medios en la prensa escrita que son los únicos por los que podemos enterarnos de lo que de verdad sucede.

A la cabeza de ellos, el diario El Mundo. Fue este diario el que, hace unos días, desveló, con entera imparcialidad —sería inimaginable que El País hubiera hecho algo semejante con una información parecida referente al partido socialista—, el escándalo Bárcenas.

Pues bien, ayer, Pedro J, en su Carta del Director de los domingos, reflexiona sobre el asunto:

Cual nuevo profesor Robertson el ex tesorero del PP Luis Bárcenas ha iniciado esta semana sus sesiones de Fantasmagoría difundiendo una documentación autógrafa que sólo podía estar en su poder, sugestionando poderosamente a la opinión pública con su apariencia y desmintiendo enseguida su contenido. Lo veis porque yo os lo enseño, pero no es verdad. Al mostrar una contabilidad B con sus correspondientes entradas y salidas ilegales y negar a la vez que existiera nada parecido con una nota de prensa digna de la antología del cinismo, Bárcenas ha convertido los sobresueldos del PP en un ectoplasma fantasmal.

Su propósito es generar desconcierto y ansiedad por doquier, dejar constancia de su poder de intimidación, sugerir que lo más grave no ha aparecido aún y sobre todo diluir sus presumibles largos años de latrocinio —22 millones en Suiza no se amasan así como así— en el espectral baile de la corrupción generalizada. Bárcenas ya había dicho una cosa y su contraria a través de personas interpuestas. Ahora ha pasado de las palabras a los hechos, burlándose de la justicia y tomando como rehén.

[…]

La distorsionante linterna mágica de Bárcenas no debe hacernos perder la perspectiva: aquí no hay cadáveres enterrados en cal viva, ni más cuenta conocida en Suiza que la suya. Con lo que sabemos hoy es tan probable que haya responsabilidades políticas que depurar como improbable que veamos a dirigentes del PP en el banquillo.

***

Hasta aquí lo párrafos entresacados de la carta de Pedro J.

Pero es que si nos vamos a la página 21, en la sección Otras Voces, leemos como Rafael Anson se anda mucho menos por las ramas que Pedro J en este asunto y, refiriéndose a él, titula su primera carta La sombra de Garzón es alargada que transcribo aquí íntegra:

Querido presidente…

¿Le entregó el sinuoso Bárcenas a Baltasar Garzón la documentación que El País ha hecho pública ¿Quiso el tesorero felón ganarse el favor del juez entonces estrella, hoy estrellado? ¿Dejó en manos de Garzón además de lo ya publicado, los recibís que pondrían en marcha la caravana de las dimisiones? ¿Los guardó para quedarse con la última carta del chantaje al Partido Popular?

En El País niegan que el confidente filtrador haya sido Baltasar Garzón aunque saben que, desde hace dos años, el juez guardaba la documentación del escándalo. Todo son conjeturas que meten también en el ajo a Cristóbal Páez y a una destacada dirigente política.

Entre tanto rebuzno interesado, yo investigaría, si no me diera tanto asco, las riberas de Garzón. Tal vez el juez no haya maniobrado de forma directa pero quizá sí a través de intermediarios discretos. Se equivocan los que creían que Baltasar Garzón estaba abrasado. La vanidad se aplasta pero no se liquida. Pocos personajes existen en España con mayor afán de protagonismo que Garzón, con una tan desmesurada ambición. Es la vanidad que galopa hacia la anhelada silla curul. No será fácil desarzonar al jinete del venablo vengador.

El juez proscrito aspira a retornar por la puerta grande de la política, cerrados para él los portones de la judicatura. Jugará en cuanto le sea posible la carta de encabezar una coalición de la izquierda radical. Lo primero que necesita para tomarse el desquite es desmontarte, querido presidente, del potro monclovita. Si la aventura económica te saliera bien y España recuperara el crecimiento y la prosperidad habría Mariano Rajoy para rato. De ahí los frenéticos ataques que te acosan y que te obligaron ayer a salir de la impavidez recomendada por Pedro Arriola, tu eminencia gris, hombre, por cierto, muy seguro en sus errores. Estuviste acertado, sobre todo al anunciar que tu declaración de la renta la podrá consultar a partir de mañana cualquier ciudadano, al asegurar solemnemente
que «ni has recibido ni has repartido dinero negro».

Lo peor que podrías hacer, lo peor que tal vez hayas hecho, es desdeñar la inteligencia del exjuez y darle por fallecido. Los muertos que vos matáis gozan de excelente salud. Garzón es, tal vez, un cadáver judicial pero no es un cadáver político. Sus partidarios, muy numerosos, le mantienen vivo. Su vanidad le estimula. Su deseo de venganza clama al cielo. Analistas muy sagaces no descartan que el zarandeo que está descuartizando al PP por él haya sido provocado. Demos tiempo al tiempo, porque no es fácil anestesiar a la sociedad española y que olvide. Como decía Valente, por las venas del pueblo circula siempre la sangre sonora de la libertad.

***

El Partido Popular está gobernando: está tomando medidas muy impopulares para intentar enderezar la catastrófica situación económica por la que atraviesa España y ello, indudablemente, le está suponiendo un gran desgaste electoral.

El Partido socialista en la pasada legislatura no gobernó: dejó que la situación se pudriera hasta los extremos que estamos padeciendo.

Pero sucede que ahora, el partido socialista, la izquierda en general y sus medios, empiezan a temer que esta gobernación del Partido Popular acabe por dar algún fruto y enderece lo que ellos ni supieron ni quisieron, en su demagogia, enderezar. Por esto, por que temen que el electorado empiece a notar señales de bonanza y a comprobar la diferencia que existe entre un gobierno demagogo y un gobierno que gobierna.

Sí. Sé que puedo pecar aquí de optimista. Pero este mismo linchamiento feroz de la izquierda hacia el Partido Popular me hace pensar que esa izquierda esté pensando lo mismo: de ahí la necesidad que tiene del linchamiento. Si no, le bastaría con dejar que el gobierno popular se cociese en sus pretendidos errores y desmesuras.

Por eso no les queda más remedio que la huida hacia adelante y esa huida hacia adelante es este nuevo linchamiento desmesurado —si es que existen linchamientos mesurados— del Partido Popular.

Por eso Alfredo Pérez Rubalcaba, en un alarde de cinismo con el que se supera a sí mismo, no tuvo mayor empacho ni en cerrar los ojos ante la corrupción de CiU anteayer ni en pedir ayer desaforadamente la dimisión de Rajoy.

***

En estas estamos. La necesaria depuración de las responsabilidades en las que haya caído cualquier partido político no puede jamás justificar que estas responsabilidades sirvan de motivo para que ni la izquierda ni sus televisiones sigan empleando una de sus mejores armas, la agit prop, como ya la han venido utilizado en dos legislaturas anteriores como medio para derribar al poder legítimo.

Antes de atender a la solución del problema de la corrupción es, a mi modo de ver, mucho más importante el que se mida a todos por el mismo rasero. De no ser así, la corrupción, además de ser un problema en sí mismo, será un problema mucho más esencial al convertirse en medio vil de combate contra el enemigo político. Será rizar el rizo; será la corrupción de la corrupción. Y esto me parece infinitamente más grave que la corrupción en sí.

Y, en fin, o jugamos todos, o se rompe la baraja.

Vínculos:

La izquierda sin vergüenza. Editorial de Libertad Digital.
El Juez declara ilegal a casi 2000 enchufados por Griñán en la Junta de Andalucía. Periodista Digital.
Comentarios a este escrito en Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

3 febrero, 2013 a 19:49

Publicado en Política

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