Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Archive for noviembre 2012

¡Provincia tan desdichada!

leave a comment »


En relación con el agravamiento agudo del problema separatista catalán que vivimos estos días, me gustaría dejar aquí una digresión historiográfica que, no obstante, creo pertinente en lo que tiene de demostrativo de cuán antiguo —y cuán extravagante, a veces—, es el desmedido amor a la patria chica de los diversos pueblos, incluido el portugués, que constituyen la nación española.

Días atrás publiqué en estas páginas mi edición de Las Cortes de la Muerte, de Luis Hurtado de Toledo. Es un auto sacramental del siglo XVI en el que se representan las demandas, las quejas, que los diversos estados colectivos, diríamos hoy—, presentan a la Muerte que les convoca a Cortes para que lo hagan.

Así, vemos desfilar en un maravilloso cuadro teatral y dando a la Muerte sus quejas, a la vejez, a la juventud, al rico, al pobre, a la nobleza, a los indios occidentales, al juez, al letrado, al médico, al labrador, a Beatriz y a Durandarte, etcétera, etcétera, hasta que damos, en la escena vigésima con el hilarante, desternillante, discurso del portugués.

Si todos los demás estados se atienen al grave y universal discurso de la muerte, hete aquí que el portugués, zumbón como él sólo, desatendiendo la universalidad del asunto, de lo que se queja no es de la condición humana mortal, sino de que dichas Cortes… ¡no se hayan celebrado en Lisboa!

Já non podeys escapar;
E deceyme, ruyn persoa,
Já que quereis pregoar,
¿Non fora millor armar
As Cortes allá en Lisboa?

Entusiasmado con su tierra:

¡Qué belo porto do mar
Ten lá tanta caravela
Bombardas para tirar
Si non vistes as armar!
¡Boa fe, non baste Castela!
Mas ollays muyto sobestes
En non pasar adiante:
Ben sé porque o fecestes
¡Boa fe, de temor que hobestes
Do Cardenal é do Infante!

no duda ni en asegurar que la Muerte no tiene poder en Portugal:

¡Voto á Deus, doña Roñosa,
Fantasma mal encarada!
¡Ollay ben á la lendrosa!
¡Do á Demo á mentirosa!
¡Olla, mentira probada!
Esos todos que levastes
Nin un oy de Portogal,
Que inda esotros matastes,
A Portogal non chegastes,
Nen fecistes nen un mal.

ni en mantener que, si los reyes portugueses murieron, fue porque ellos, aburridos del mundo, así lo quisieron, no porque en Portugal la Muerte tenga ningún poder:

Que nos reys que en el reynaron
Eses quisieron morrer,
Que de ó mundo se enfadaron,
E depois cuando acabaron,
Fó muyto por su pracer.
Que no e vosa forza tal,
Que osásedes emprender
En el rey de Portugal,
Ques seu poder tan real,
Cuale vos daré á entender.

A tanto disparate le responde la Muerte:

¡Oh, cuánto es innumerable
Este cuento de los locos!
No hay persona que lo hable,
Segun qu’ello es variable,
Mayormente destos pocos.

¡Provincia tan desdichada,
Lusitania, en la verdad,
Que siempre fuiste notada,
De criar gente tocada
De locura y necedad!

Podemos entender por aquí con cuánta razón apelaba Pascual Maragall al estado portugués como referencia para otro catalán.

Es evidente que esta obra, castellana, caricaturiza aquí a los portugueses, pero no es menos evidente que la caricatura no nace de la nada, ni es menos evidente que para el chauvinismo exacerbado de nuestros pueblos hispánicos, los asuntos universales, dígase la Muerte en el caso del portugués, dígase la crisis económica en el caso del señor Mas, son asuntos menores en comparación con la contemplación de su ombligo y en su obsesión miope por exigirle al Universo que gire en torno a su condición pueblerina, por otra parte, muy respetable y, sin ninguna duda, llena de riquísimas tradiciones culturales.

***

Por lo demás, no voy a insistir aquí acerca del problema del separatismo catalán, asunto del que vengo ocupándome en estas páginas desde el año 2006 y que pueden repasar ustedes en los vínculos ut infra. Sí quiero, no obstante, repetir, por enésima vez, que la España liberal que nos impuso la Revolución Francesa es inviable; que nos equivocamos en lo que respecta a la dinastía reinante, y, en fin, que deberíamos releer una y mil veces la Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España de la Conferencia Episcopal Española del año 2006, muy especialmente su párrafo 72º:

La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles. Son los dirigentes políticos y, en último término, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa información completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jurídico político más conveniente. Ninguna fórmula política tiene carácter absoluto; ningún cambio podrá tampoco resolver automáticamente los problemas que puedan existir. En esta cuestión, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás.

Vínculos:

Las Cortes de La Muerte. Conceptos Esparcidos.
Orientaciones morales ante la situación actual de España. Conferencia Episcopal Española.
España, antes rota que roja. Conceptos Esparcidos.
Reforma constitucional ¡ya! Conceptos Esparcidos.
El toro de Osborne. Conceptos Esparcidos.
Els borinots. Conceptos Esparcidos.
¡Esto se hunde! Conceptos Esparcidos.
Testamento político de S.M.C. Carlos VII, fragmento. Edición mía en Scribd.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

28 noviembre, 2012 at 12:23

Ensoñación

leave a comment »


 
 
Mis poemas
 
 
Ensoñación
 

Quiero marchar a un rincón
del corazón castellano.
Plantaré allí solariego
asiento y seré huertano.

Allí una casa encalada
de verdinoso tejado
y una portada de piedra
con un escudo labrado
do paren las golondrinas
a hacer sus nidos de barro.

Alrededor un jardín
y un huerto que, a mi cuidado,
pueblen coles y lechugas,
albahaca y colinabos,
alcachofas y tomillos,
los pimientos colorados.

Tendré patos y gallinas.
Y gorrinos. Y un manzano.
Y un mi perro que me siga
en los andares callados
y que en las noches de invierno,
al fuego los dos sentados,
me mire bajo las cejas
con los ojos atristados
mientras leo un libro viejo
en cuero viejo aforrado.

Una alberca de agua clara
para que naden los patos,
donde se mire la luna
las noches de cielo claro
y beban las golondrinas
en sus volares picados.

En torno pondré una cerca,
donde pararán los grajos,
y, detrás, un carballedo
con los robles muy lozanos
y un camino que se pierda
en el linde allá lejano,
con jarales y una seta
do acaso more un enano
que me pudiera dar cuenta
de aquellos cuentos de antaño,
aquéllos que me dijera
mi madre, yo muy callado.

Así me quiero apartar,
como Fabre, viejo amado
se retiró allí en Francia
a contemplar los gusanos.

Así me quiero morir:
viendo el cielo castellano,
en mi solar, con mi perro,
las golondrinas volando.

***

De Mis Poemas, c. 1995
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.

Volver a Mis Poemas.

© Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

10 noviembre, 2012 at 20:12

Las Cortes de la Muerte

leave a comment »


Oid los que estais dormidos,
Despertad del sueño grave,
Desatapad los oidos,
Quitad la mundana llave
Con que cerrais los sentidos.
Entienda todo mortal
Que tiene cerca la Muerte:
Tenga en la memoria cuál
Será la trompeta fuerte
De aquel jüicio final.

 

Portada

 

En el día de hoy, conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, enriquezco apresuradamente mi editorial digital con esta maravilla del teatro castellano: un auto sacramental olvidadísimo y sin embargo, desbordante de sabiduría, de moral —véase, por poner uno de tantos ejemplos, el diálogo entre Heráclito, filósofo triste, y Demócrito, filósofo alegre, en la escena XVIII— y hasta de un insuperable sentido del humor —la participación en la escena vigésima del portugués pretendiendo que la Muerte no tiene poder sobre los reyes de Portugal, leída con atención, es desternillante—.

Son Las Cortes de la Muerte de Luis Hurtado de Toledo, —aunque comenzadas por Miguel de Carvajal—, a no confundir con la obra del mismo título de, indudablemente, inspirada en aquella, del divino Lope.

Estas cosas, señores, tiene la literatura castellana: su Siglo de Oro no nació de la nada. Nació de antecedentes como este.

Esta edición la he realizado a partir de la de la Imprenta de los Sucesores de Hernando, Madrid, 1915, en la recopilación que don Juan Justo de Sancha hizo para el tomo trigésimoquinto de la Biblioteca de Autores Españoles, obra tan monumental en su día como olvidada en los nuestros y  que poseo, encuadernada en pasta española, como una de las joyas de mi biblioteca.

Vaya aquí, en lo que valga, en formato e-book.

Vínculos:

Danza de la Muerte. Wikipedia.
Luis Hurtado de Toledo. Wikipedia.
Edición facsímil. Google-Books. En ella pueden encontrarse la presentación y los comentarios del editor, don Justo de Sancha, de los que he prescindido en mi edición por dejarla más expedita.

Volver a Biblioteca.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

2 noviembre, 2012 at 20:14