Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Pío Moa: la estupidez de Libertad Digital y la injusticia de generalisimofranco.com

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Si bien venía yo echando en falta las habituales colaboraciones de Pío Moa en Libertad Digital, no ha sido hasta el día de hoy cuando me he enterado de que tal ausencia se debe a que este diario digital, por otra parte tan valioso, ha decidido prescindir de sus servicios.

Como siempre se dice en estos casos, no hay nada que alegar a que la línea editorial de un medio cuente o deje de contar con tales o cuales colaboradores pero, dicho esto, la decisión de Libertad Digital me parece de lo más estúpido, ciego y timorato.

Ignoro cuáles hayan podido ser las causas. Intuyo que la reciente ausencia de Recarte y la permanencia de Jiménez Losantos ―quien anda estas Navidades entusiasmado con la monserga de los kaikus― han sido los determinantes últimos, pero a nadie se le puede escapar que la postura mantenida de Pío Moa ante asuntos tales como el franquismo o la homosexualidad y, quizá más, su reciente e inacabada polémica con César Vidal acerca del protestantismo ―asuntos todos en los que, en la medida de mis fuerzas, eché mi cuarto a espadas― han sido la causa fundamental de tan lamentable decisión.

Lamentable, en términos generales, por lo injusta y porque nos priva a los lectores de Libertad Digital de uno de sus principales activos y, en lo concreto y actual, por lo que se refiere a esta polémica truncada con César Vidal, tan sabrosa y de tanta hondura intelectual, tan soberbiamente documentada por ambas partes, que yo no dudaría en equipararla a la clásica entre Sánchez-Albornoz y Américo Castro.

Polémica que, ya de por sí sabrosa, se ha visto enriquecida, en muchas ocasiones por infinidad de apuntes de comentaristas francamente eruditos. Polémica que merece ser recopilada. Polémica en fin cuya lectura recomiendo a todos aquellos que anden interesados por las cosas de España.

Libertad Digital ha preferido a César Vidal y ha expulsado de sus filas a Pío Moa. Repito, me parece una decisión, a más de lamentable, estúpida y miope, máxime cuando ninguna obligación aparente existía de elegir entre dos personas de gran valía.

Creo, en fin, que quien más pierde es Libertad Digital.

***

Por otra parte y, a raíz de este incidente, encuentro en la página Generalísimo Francisco Franco ―otra publicación, en general, valiente― un artículo, éste sí francamente injusto, titulado A Pío Moa y demás compañeros de viaje, firmado por don Pablo Gasco de la Rocha en marzo del 2009. En él, este don Pablo, más papista que el Papa y más franquista que Franco, tiene la impudicia de meter en el mismo saco a Pío Moa, a Almodóvar y a De Juana Chaos; la ignorancia de desconocer la defensa que viene haciendo Pío Moa ―desde su independencia intelectual― del franquismo, de los valores clásicos que este defendía o, por poner un ejemplo concreto y reciente, de su defensa del Valle de los Caídos ante la acometida roja que este monumento ha venido sufriendo en los últimos tiempos; la falta de caridad cristiana que supone no admitir el arrepentimiento sincero por los errores que alguien pudiera haber cometido en su juventud; la injusticia de negarle a nadie una evolución de su pensamiento como la que ha tenido Moa, y, en fin, la ceguera y la estupidez de no darse cuenta de que, precisamente por venir originariamente del antifranquismo, las reflexiones de Pío Moa son, incluso, más valiosas que las de los franquistas de toda la vida.

Me ha hecho recordar don Pablo el Evangelio de Lucas:

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos.» Entonces les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra? Cuando la encuentra, se la pone muy contento sobre los hombros y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.» Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.

Lc., 15, 1-10.

***

Y, ya que me he metido en citas bíblicas, me viene a la cabeza una que, con este motivo y recordando su expulsión de la COPE con la ayuda de muchos, desde el Rey para abajo, le viene pintiparada, en lo que respecta a este lamentable suceso, a Jiménez Losantos:

No maltrates al extranjero: recuerda que tú también fuiste extranjero en Egipto.

Ex., 22, 20.

***

En fin: algo tendrá Pío Moa cuando recibe palos de tan diversas procedencias. Su blog, “Presente y Pasado”, ya no está, lamentablemente, en Libertad Digital. Pero no ha desaparecido; ha encontrado sagrado en Intereconomía, página desde la cual nos sigue ilustrando con su pensamiento y en la que pueden ustedes encontrarle.

Vínculos:

Presente y Pasado. Blog de Pío Moa en Intereconomía.
Cesar Vidal llevaba tiempo intentando echarme de “Libertad Digital”. Declaraciones de Pío Moa a Periodista Digital.

A Pío Moa y demás compañeros de viaje
. Generalísimo Francisco Franco.
Posts anteriores en Conceptos Esparcidos:
          Moa ‘vs’ Vidal.
          Luz de Trento.
Posts de otros blogs:
          Pío Moa. De Hernandeath.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

29 diciembre, 2011 a 11:57

7 comentarios

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  1. Libertad Digital Televisión……¿Fin de emisión?

    gallego

    29 diciembre, 2011 at 15:04

    • Dicen que es con motivo de las fechas navideñas. Ya veremos pero la verdad es que el que hayan quitado hasta el contenido antiguo es muy intranquilizador.

      Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

      29 diciembre, 2011 at 16:15

  2. […] El caso es que ahora acaban de echar a Moa de Libertaddigital. Artículos en internet sobre el hecho hay más de uno. […]

    Pío Moa « El Pez Polla

    3 enero, 2012 at 14:59

  3. Leo por casualidad el comentario que hace sobre mi artículo del “camarada Verdú”… Por mi parte sólo dos consideraciones. En primer lugar, que me parece muy bien que todo lo que sepa de la Cruzada y de la historia criminal de la izquierda le venga dado por los comentarios que repite y en algunos casos hasta fusila tu historiador de cabecera. En este sentido estoy seguro que también aprenderá todo sobre ETA si ha leído ya el de Soares Gamboa, porque parece que los asesinos se han puesto a escribir. En segundo lugar, que me distingue sobre manera cuando dice que soy “más franquista que Franco”.
    De cualquier forma, señor Muñoz-Caravaca, al hilo de la citas que hace para justificar el amor que deberíamos tener por el ex Grapo, estoy tentado considerarle, de momento beato.

    Pablo

    3 febrero, 2012 at 13:16

    • Mi querido amigo Pablo:
      Ni todo lo que sé acerca del cruzada o acerca de la izquierda criminal lo sé a través de quien usted dice ser mi historiador de cabecera. No es así. De hecho, si bien leo los artículos del señor Moa, debo confesar que he leído pocos de sus libros. En parte porque, lamentablemente, voy perdiendo el hábito de la lectura y, en parte, porque, lo que sé acerca de aquello llegué a conocerlo, fundamentalmente, a través de don Ricardo de la Cierva.
      No creo que don Ricardo y don Pío estén tan alejados en su concepción de aquellos acontecimientos, si bien, don Pío los narra descarnadamente y sin ningún miedo, en tanto que don Ricardo parece querer mantener esa ecuanimidad y equidistancia, a mi modo de ver, más que por escrúpulo de historiador, por ese complejo de inferioridad que la derecha española mantiene frente a la izquierda.
      Sea como sea, es evidente que de don Pío, como de cualquiera, se puede discrepar en tal o cual asunto. Lo que yo le criticaba a usted es la descalificación rotunda y absoluta que usted hace de don Pío.
      Le vengo a decir lo que dijo de él Stanley G. Payne: (11 de mayo. Aniversario para la memoria histórica)

      Sus obras constituyen el empeño más importante llevado a cabo durante las dos últimas décadas por ningún historiador en ningún idioma para reinterpretar la historia de la República y de la Guerra Civil.
      Lo más reseñable es que, aparentemente, no hay una sola de las numerosas denuncias de la obra de Moa que realice un esfuerzo intelectualmente serio por refutar cualquiera de sus interpretaciones. Los críticos adoptan una actitud hierática de custodios del fuego sagrado de los dogmas de una suerte de religión política que deben aceptarse puramente con la fe y que son inmunes a la más mínima pesquisa o crítica.

      Es ese ninguneo que sufre don Pío lo que critico.
      Por lo demás, parece usted negar que pueda haber una evolución sincera en las convicciones ideológicas y utiliza usted el pasado terrorista de Moa, para continuar su descalificación. Dejando aparte que la verdad es la verdad aunque la diga el diablo, mire, hyo si creo en tales evoluciones. Entre otras cosas porque yo me crié en una familia “roja”, educado en la convicción de la maldad suprema del Caudillo y, ya ve usted, he tenido una evolución semejante. Por eso me siento muy identificado con Moa, aunque en su juventud, transcurrida en una época convulsa, fuera del GRAPO. Quizá, si yo hubiera tenido edad sufieciente, hubiera hecho lo mismo pero, ya le digo, hoy, mi arrepentimiento y mi convicción de haberme equivocado serían sinceras.
      Lo de Soares Gamboa creo que es muy distinto pero, en cualquier caso, no conozco bien su evolución ideológica. Aunque parece ser que ha abominado de ETA quizá haya influido en ello el afán de obtener beneficion penitenciarios. No lo sé pero, le insisto en que sí creo en el arrepentimiento.
      Reciba usted un saludo y mi gratitud por el tiempo que se ha tomado en contestarme,

      • Señor don Carlos Muñoz-Caravaca:

        Sin duda que lo que nos diferencia y distingue es nuestra procedencia. Yo, a diferencia de usted, procedo de una familia tradicionalista de varias generaciones, patriota, muy española y profundamente creyente. En mi familia, por ejemplo, ni yo ni mis siete hermanos hemos sido nunca rojos o afines, pese a aquellos años conflictivos en la Universidad. Y en el caso de mi hijo, por ejemplo, pese a pertenecer a otra generación distinta a la de su padre y vivir un tiempo completamente diferente al mío, jamás, tampoco, ha sentido la necesidad de armonizar sus sueños idealistas ni su pasión por la justicia con la necesidad de pertenecer a la izquierda… Cuestiones que nos diferencian de por vida.
        Porque, aun admitiendo que se pueda ser de izquierdas, considero que en dicha posición ideológica se está sobre todo por incultura o simplemente por envidia respecto a la posición, clase y ética que tienen otros. Una envidia que llega incluso a la idea de desear matarlos. De ahí que existan personas bien posicionadas que llegando hasta donde jamás llegaron sus antepasados, se encuentren con que les falta algo que no pueden comprar: ética y estilo. Dos cualidades que si no vienen de herencia, y hasta por vía genética, se adquieren sólo por moral. Pues, como tantas veces me decía mi padre, la virtud moral es siempre origen de toda nobleza.
        Usted dice que aprendió historia a través de los libros de Ricardo de la Cierva… Me parece muy insuficiente. De cualquier forma mi aprendizaje parte de lo que primero me hablaron en casa y después fui leyendo. Sin descartar la lectura desde muy joven de Donoso Cortés, Aparase Guijarro, Vázquez de Mella, Ortega y José Antonio.
        Respecto a Pío, permítame que me resista a lo “don Pío”, le hago saber que no es que no crea en los conversos o arrepentidos. Ni mucho menos. Ya sabe usted que en el Cielo se alegrarán más por un sólo arrepentido que se convierta, que por 100 justos que no necesitan hacerlo. Sin mencionar el caso manido de san Pablo, al que algunos, incluso, han calificado como el creador del cristianismo. Por tanto, señor don Carlos, mi posición, entiendo, no es tan diferente a la suya, al menos en esta cuestión.
        Con todo, no es esta la comparación que debe hacerse respecto al “caso Pío”, un terrorista que se arrogó la voluntad de matar a sus semejantes en aras de implantar la dictadura comunista en España. Un individuo que ya no era ni mucho menos un adolescente ni estaba viviendo una dictadura sangrienta como para que ahora su decisión sea disculpada. Un individuo que asesino con premeditación, alevosía y ensañamiento manifiesto a un servidor del Orden Público, según las pruebas y los testimonios de quienes le acompañaron en aquella acción, dejando a una familia de por vida sumida en el luto y el dolor. Un individuo, finalmente, que sin ápice de decencia hoy se nos presenta sin rubor con todo el derecho a figurar en portada de actualidad.
        De cualquier forma, don Carlos, usted debe comprender que quienes hemos sufrido a través de generaciones las embestidas de la canalla roja, tengamos ideas y posiciones muy diferentes a las de quienes, como usted, llegan bastante más tarde y por imperativo de la más apremiante racionalidad. Ideas y posiciones que están fundamentadas en muchas más lecturas que las que ustedes ahora empiezan a descubrir.
        Por tanto, no se trata tanto de valorar lo que dice este individuo, sino de las razones morales antes aducidas, que el susodicho “camarada Verdu” para nada contempla, delatando su bajísima condición moral. Que es, parece, lo que usted y tantos no contemplan, y por lo que sostengo que a poco que los de ETA recobren el sentido común y digan cosas razonables, también hacia ellos vendrán todos los parabienes.
        Señor, don Carlos, me cita imprudentemente a Stanley G. Payne. No lo haga, al menos conmigo. Pues aunque sé que forma parte de ese elenco de historiadores de lo político correcto, que hasta se lee en los vagones del metro o en los autobuses, sabrá usted que este señor ha rectificado muchas cosas sobre la marcha, sobre todo en lo que refiere a las izquierdas. Es decir, que si usted cogiera al Stanley de hace veinticinco años y al de ahora puede que no le reconociera.
        Finalmente, como sé que ni usted ni yo pretendemos tener una relación, aunque simplemente sea epistolar, con este comentario doy por finalizada mi intervención en este debate personal que hemos mantenido.
        Dios guarde a usted muchos años
        Madrid, 19 de febrero de 2012

        Pablo

        19 febrero, 2012 at 23:16


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