Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Halloween

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Stultorum infinitus est numerus
Don Quijote de La Mancha, II, 3

Nos hallamos estos días acabando el Tiempo Ordinario y con las ansias puestas en la próxima llegada del Adviento para la que falta un mes y  que en nuestro maravilloso calendario católico, antecede al misterio de la Natividad del Señor.

Muy próximos vienen el día de Todos los Santos y el de Difuntos. Ante esta efeméride, era costumbre profana nuestra comer huesos de santo, ir a poner flores a  nuestros muertos y asistir a la representación de El Tenorio, obra acerca de la cual los críticos literarios no se han puesto de acuerdo acerca de si es una gran obra teatral o si es mero alarde de versificación.

Si me dejan ustedes que opine acerca del asunto les diré que me parece una magnífica obra teatral. Entiendo que en un mundo que idolatra a Almodóvar, la obra de Zorrilla parezca obsoleta y antañona pero, siendo un servidor de ustedes tan obsoleto como antañón, me declaro rotundamente partidario de los primeros críticos que dije aunque sólo fuera por su final sublime:

Es el Dios de la clemencia
el Dios de don Juan Tenorio
.

Alguna diferencia hay entre las verduleras de Almodóvar y doña Ana de Pantoja. Tanta como dista la belleza del ayer a la fealdad hodierna.

***

En aquellos días, tan próximos al Adviento, éramos antes así, así de simples: comíamos huesos de santo y asistíamos o, simplemente, leíamos esta obra teatral.

***

Mucho y en muy poco tiempo han cambiado las cosas. Dejando aparte que, en este tiempo, este año, hemos de volver a taparnos las narices, los ojos las orejas y no digo más ante la campaña electoral que hemos de sufrir, deberemos de soportar, además, las excentricidades borregunas (valga la contradicción) de todos los años:

En los próximos días deberemos soportar la idiotez de miles de imbéciles disfrazados con calabazas.

Tendremos que soportar a los bomberos de Zaragoza haciéndose el calendario en pelotas por lo que ellos llaman una buena causa.

Y tendremos que soportar millares de Papás Noeles colgados  en los balcones de esta nuestra nación que jamás hizo mayor caso de Papá Noel (la primera vez que vi a uno de estos gilipollas papasnoeles me pareció que era un niño a punto de caer por un balcón; comprenderán ustedes el vuelco que me dio el corazón).

Comprendo que en esto de las costumbres debe de existir una osmosis entre las diferentes culturas y que cualquiera de las que hoy nos parecen costumbres ancestrales nuestras tuvieron en su tiempo influencia foránea.

No me declaro, pues, rotundamente en contra de estos hechos. Sólo digo que nuestra cultura parece que sólo absorbe todas las idioteces que encuentra por el universo mundo y que me parece mucha tontería concentrada en estos últimos meses del año.

Con todo esto: ¿se pueden asombrar ustedes de que cada vez haya mas gente a la que le “deprima” el tiempo más bonito del olvidado calendario católico: la Navidad?

***

Nota: un año después de escrita la presente entrada, encuentro en una simpática página web, De tapas por Sevilla, esta fotografía que viene a resumir, sin tanto circunloquio, lo que aquí quise expresar:

menoshalloweenymastenorio

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

24 octubre, 2011 a 19:49

Publicado en Comentarios

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