Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Archive for octubre 2011

Halloween

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Stultorum infinitus est numerus
Don Quijote de La Mancha, II, 3

Nos hallamos estos días acabando el Tiempo Ordinario y con las ansias puestas en la próxima llegada del Adviento para la que falta un mes y  que en nuestro maravilloso calendario católico, antecede al misterio de la Natividad del Señor.

Muy próximos vienen el día de Todos los Santos y el de Difuntos. Ante esta efeméride, era costumbre profana nuestra comer huesos de santo, ir a poner flores a  nuestros muertos y asistir a la representación de El Tenorio, obra acerca de la cual los críticos literarios no se han puesto de acuerdo acerca de si es una gran obra teatral o si es mero alarde de versificación.

Si me dejan ustedes que opine acerca del asunto les diré que me parece una magnífica obra teatral. Entiendo que en un mundo que idolatra a Almodóvar, la obra de Zorrilla parezca obsoleta y antañona pero, siendo un servidor de ustedes tan obsoleto como antañón, me declaro rotundamente partidario de los primeros críticos que dije aunque sólo fuera por su final sublime:

Es el Dios de la clemencia
el Dios de don Juan Tenorio
.

Alguna diferencia hay entre las verduleras de Almodóvar y doña Ana de Pantoja. Tanta como dista la belleza del ayer a la fealdad hodierna.

***

En aquellos días, tan próximos al Adviento, éramos antes así, así de simples: comíamos huesos de santo y asistíamos o, simplemente, leíamos esta obra teatral.

***

Mucho y en muy poco tiempo han cambiado las cosas. Dejando aparte que, en este tiempo, este año, hemos de volver a taparnos las narices, los ojos las orejas y no digo más ante la campaña electoral que hemos de sufrir, deberemos de soportar, además, las excentricidades borregunas (valga la contradicción) de todos los años:

En los próximos días deberemos soportar la idiotez de miles de imbéciles disfrazados con calabazas.

Tendremos que soportar a los bomberos de Zaragoza haciéndose el calendario en pelotas por lo que ellos llaman una buena causa.

Y tendremos que soportar millares de Papás Noeles colgados  en los balcones de esta nuestra nación que jamás hizo mayor caso de Papá Noel (la primera vez que vi a uno de estos gilipollas papasnoeles me pareció que era un niño a punto de caer por un balcón; comprenderán ustedes el vuelco que me dio el corazón).

Comprendo que en esto de las costumbres debe de existir una osmosis entre las diferentes culturas y que cualquiera de las que hoy nos parecen costumbres ancestrales nuestras tuvieron en su tiempo influencia foránea.

No me declaro, pues, rotundamente en contra de estos hechos. Sólo digo que nuestra cultura parece que sólo absorbe todas las idioteces que encuentra por el universo mundo y que me parece mucha tontería concentrada en estos últimos meses del año.

Con todo esto: ¿se pueden asombrar ustedes de que cada vez haya mas gente a la que le “deprima” el tiempo más bonito del olvidado calendario católico: la Navidad?

***

Nota: un año después de escrita la presente entrada, encuentro en una simpática página web, De tapas por Sevilla, esta fotografía que viene a resumir, sin tanto circunloquio, lo que aquí quise expresar:

menoshalloweenymastenorio

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

24 octubre, 2011 at 19:49

Publicado en Comentarios

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El régimen de Cristina Fernández de Kirchner

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En gran parte del mundo occidental en el que vivimos, con la misma saña que se persigue a las dictaduras y “terrorismos de derecha”, se disculpa y hasta se premia a los terroristas “de izquierda”.

En estos días nos preocupa grandemente la negociación de la democracia española con la banda terrorista ETA y no precisamente por que esta deje de matar, que ojalá sea así, sino por el beneficio político que pueda sacar de su chantaje asesino.

Pero, como digo, tan siniestra degradación de nuestro sistema político no es exclusivo de España. La casualidad ha querido que casi al mismo tiempo que la banda terrorista que ha sembrado a España de muertos, heridos, huérfanos, viudas y exiliados haya hecho público el manifiesto grotesco en el que anuncia el abandono de lo que ellos llaman lucha armada, en la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner ha revalidado su presidencia con un número arrollador de votos frente a sus rivales, lo cual nos demuestra el grado de envilecimiento al que ha llegado la sociedad argentina y nos muestra al que podemos llegar nosotros, que en eso estamos,

Y digo esto porque el gobierno de Cristina Fernández está plagado de antiguos montoneros, grupo terrorista argentino simpatizante con el peronismo y responsable de miles de víctimas mortales.

Por poner algún ejemplo entresacado de Internet con datos del 2008, podemos encontrar viviendo tan panchos en el régimen de la Kirchner y aun ocupando en él cargos institucionales, a angelitos tales como:

Miguel Bonasso, presunto asesino en 1973 de José Ignacio Rucci. Hoy es diputado y asesor de la presidenta.

Carlos Kunkel, asesino procesado y convicto durante la dictadura militar. En 1974 participó de la autodenominada “Operación Primicia” que intentó copar el Regimiento 29 de Formosa, donde asesinaron a 12 integrantes de las FF.AA (en su mayoría conscriptos) e hirieron a otros 20. En su “gloriosa” incursió33n mataron a diez civiles, tres de ellos menores de edad. Hoy es diputado, asesor y portavoz de la presidenta.

Nilda Garré de Abal Medina. Militante montonera y esposa de uno de los dos hermanos Abal Medina, dirigentes montoneros. Hoy es ministra de Defensa.

Julio César Urien. Redactor del “Manual de Instrucción de las Milicias Montoneras”. Hoy es teniente de fragata.

Carlos Benetti. Asesino por la espalda y de varios tiros del capitán Jorge Bigliardi en 1975 cuando salía de su casa acompañado de su hijo. Hoy es embajador en España.

Jorge Taiana. Participó en la voladura del bar El Ibérico en la que murieron dos civiles. Hoy es ministro de Asuntos Exteriores.

Hay más. Pueden ustedes repasarlos en los vínculos con los que acaba este escrito.

Pero mucho más significativo es que atiendan a la entrevista que Federico Jiménez Losantos hizo en el 2009 a Victoria Villarruel, representante de la Asociación de víctimas del terrorismo montonero.

Como ven, esto de la memoria histórica es unidireccional o, por decirlo de modo más castizo, es la Ley del embudo que rige en España y en la Argentina. No en vano, ha sido esa nación una de las principales defensoras del juez Garzón, juez que, como vemos, hubiera encontrado en ella amplísimo campo para desfogar sus ansias de justicia universal. Y, dicho sea también de paso, fue un argentino, Luis Moreno Ocampo, fiscal del Tribunal Penal de la Haya, quién le colocó como asesor suyo cuando fue procesado y suspendido en sus funciones.

Reparemos por un momento en esto: mientras Garzón se ocupaba de pedir el acta de defunción del Caudillo, quizá por desconocimiento, descuidaba muertes criminales de, entre  otros, españoles, a manos de los montoneros argentinos. Tal es la concepción de la justicia universal de Garzón y tal es el enchufe que le ha procurado Ocampo.

Tal es la concepción de la Justicia de Garzón.

Volviendo a nuestra nación española y habiendo expuesto cuál es la situación, tan desconocida por nosotros, en esta nuestra hermana argentina, madre del tango, repito cuánto celebro que la ETA haya decidido dejar de matar aunque lo haya hecho con la parafernalia grotesca de siempre y mediante los tres consabidos pasmarotes tocados con boina y embozados con el mismo antifaz de siempre aunque, la voz del pasmarote del medio tenga tono más adolescente del habitual:

Tétrico, ¿no? Esperemos que, andando el tiempo, el gilipollas este, con pañuelo o sin pañuelo, no llegue a ser ni embajador de España ante la República Argentina, ni asesor de don Mariano pero, o cambian mucho las cosas o el futuro que le espera a España es, justo, el de la argentina peronista. Gracias a Dios, sin muertes, lo cual no quiere decir sin violencia, y disfrazado con la figura atractiva de alguna Cristina Fernández autóctona pero, no por ello, menos tétrico y en el que, como dice Victoria Villarruel, habrá asuntos de los que se pueda hablar y asuntos de los que no. Entre estos últimos, el de las víctimas de la banda etarra.

Vínculos:

Los terroristas del gobierno de los Kirchner. De Bolsonweb.
Los Kirchner han incorporado a los asesinos a su gobierno. De Libertad Digital.
Cristina Fernández arrasa a sus rivales y llama a la “unidad nacional”. De Libertad Digital.
Operación Primicia (Víctimas de Montoneros terroristas). De Taringa.
Comunicados para besugos. Del blog de Federico Jiménez Losantos.
Comentarios a este escrito en Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

24 octubre, 2011 at 16:09

Zapatero visto por Pérez-Reverte

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Un amable corresponsal me llama la atención sobre el artículo (por no decir necrológica) que Arturo Pérez-Reverte ha dedicado recientemente a Zapatero.

Hace pocos días expresé mi opinión acerca de Pérez-Reverte en el blog de Pío Moa: como novelista me parece funesto; se limita a colocar a unos cuantos personajes, por no decir pasmarotes, en el ambiente artificial de una época antigua tal como él la imagina a la luz de nuestros días, cargada de prejuicios y de estereotipos y, en tal cuadro, coloca a tales pasmarotes sin alma —la mayor falta y el mayor pecado que pueden caber en la novela— y les hace seguir un argumento sin ningún interés pero cargado del veneno del que nuestros contemporáneos beben y por el que conocen y entienden nuestra historia y nuestro pasado. Es algo así como las novelas de Agatha Christie: siempre el mismo escenario y los mismos personajes inanes, aunque con la ventaja, para Agatha Christie, de que ella sabía mantener algún suspense, aunque sus personajes fueran siempre los mismos en el argumento de sus novelas del que, como digo y a mi parecer, carece Pérez-Reverte. Y con la ventaja añadida para Agatha Christie de que sus novelas, aunque cargadas de asesinatos, eran inofensivas en lo que respecta a dictar nada a nadie: escribía doña Agatha para distraer.

Pérez-Reverte, quizá lo pretenda, pero no escribe para distraer. Escribe para decirnos cómo él entiende la Historia y, por ende, como debemos entenderla nosotros. No es, ni mucho menos, el único.

Nada tengo que objetar a que Pérez-Reverte se gane cumplidamente el sueldo escribiendo estas bazofias fuera de lo que dejé señalado en el blog de don Pío en el sentido de que el común de las gentes entiende nuestro pasado sólo a través de novelistas tas funestos como don Arturo y, al fin, lo que antecede no es sino mezcla de obsesión mía acerca del género novelístico —cuyo tiempo hace ya mucho que pasó— y preocupación muy grande por cómo se le envilece en nuestros días y pervierte la comprensión de nuestro pasado.

Así, si en mi comentario en aquel blog expresé mi abominación por Pérez-Reverte como novelista, al mismo tiempo y en el mismo lugar aprecié y encarecí su valor como articulista en lo que yo entiendo que vale y que es mucho.

Por eso me complace compartir al noventa y nueve por ciento el artículo que dedica a Zapatero.

Pasarán los tiempos y gente habrá que quiera intentar convencernos de la bondad de Zapatero y de la injusticia con el que nuestros contemporáneos, al fin, le retratan. Y, cuando digo nuestros contemporáneos, no me refiero a tal o cual línea editorial ni a tal o cual tertulia radiofónica. No: me refiero a la calle, al bar, a la cafetería, al puesto de trabajo. Me perece mentira pero me regocijo en comprobar que, quienes hemos venido devanándonos los seso en reflexionar cuán nefasto es este hombre, nos hemos quedado cortos y, comparados con lo que se escucha de él en la calle, en el bar, en lo que dice la gente, parece que hasta hemos sido apologetas de Zapatero.

Para las generaciones futuras que retorcerán, como es debido, los acontecimientos que hoy vivimos y que mañana serán historia, es difícil explicar —que diría La Lozana Andaluza— quién ha sido Zapatero.

De ahí la oportunidad y precisión de Pérez-Reverte en este su artículo —que no novela—.

No es que Pérez-Reverte diga nada nuevo. Acerca de la imbecilidad malvada de Zapatero hemos hablado muchos, empezando por David Gistau, quién le caló clavado en su artículo Yes de hace muchos años, y terminando por un servidor.

En fin, Pérez-Reverte retrata en su artículo con crudeza goyesca al personaje y creo que merece ser reproducido aquí:

Sobre imbéciles y malvados

No quiero, señor presidente, que se quite de en medio sin dedicarle un recuerdo con marca de la casa. En esta España desmemoriada e infeliz estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas después del estropicio. No es su caso, pues llevan tiempo diciéndole de todo menos guapo. Hasta sus más conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas —gentuza vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado— que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea. Esto de hoy también toca esa tecla, aunque ningún lector habitual lo tomará por lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chulería retrospectiva, señor presidente, lo mío es de mucho antes. Ya le llamé imbécil en esta misma página el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: «Más miedo me da un imbécil que un malvado». Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.

Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacaríamos en limpio. Pienso en la ampliación de los derechos sociales, el freno a la mafia conservadora y trincona en materia de educación escolar, los esfuerzos por dignificar el papel social de la mujer y su defensa frente a la violencia machista, la reivindicación de los derechos de los homosexuales o el reconocimiento de la memoria debida a las víctimas de la Guerra Civil. Incluso su campaña para acabar con el terrorismo vasco, señor presidente, merece más elogios de los que dejan oír las protestas de la derecha radical. El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted  mismo, no leyeron un libro jamás. Eso, cuando no en sinvergüenzas que, pese a que su competencia los hacía conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, auténticos disparates. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires, somos tan gilipollas como usted. Lo que no le recrimino del todo; pues en las últimas elecciones, con toda España sabiendo lo que ocurría y lo que iba a ocurrir, usted fue reelegido presidente. Por la mitad, supongo, de cada diez de los que hoy hacen cola en las oficinas del paro.

Pero no sólo eso, señor presidente. El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, trituró a los críticos y a los sensatos, destrozando un partido imprescindible para España. Y ahora, cuando se va usted a hacer puñetas, deja un Estado desmantelado, indigente, y tal vez en manos de la derecha conservadora para un par de legislaturas. Con monseñor Rouco y la España negra de mantilla, peineta y agua bendita, que tanto nos había costado meter a empujones en el convento, retirando las bolitas de naftalina, radiante, mientras se frota las manos.

Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la vergüenza del telediario, haciéndonos sonrojar cada vez que aparecía junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo. Con intérprete de por medio, naturalmente. Ni inglés ha sido capaz de aprender, maldita sea su estampa, en estos siete años.

Arturo Pérez Reverte.

Sobre imbéciles y malvados. Del blog ‘Patente de corso’ de Pérez-Reverte.
Yes. David Gistau.
Una imbecilidad de Pérez-Reverte. Del blog de Pío Moa; décimo comentario.
El presente escrito ha sido objeto de discusión en la página Capitán Alatriste.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

4 octubre, 2011 at 19:27

Publicado en Política

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La falacia del tabaco

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Que los que somos borrachos,
no es por el gusto de serlo;
sólo Dios conoce el alma
que palpita en cada ebrio
.
Raúl Costa Oliveri

Parece ser que el candidato Rubalcaba, en el encaje de bolillos que anda haciendo para eludir la catástrofe electoral que pende sobre él y sobre su maldito partido socialista, ha ideado, como oferta ocurrente a sus electores, una enésima subida en los impuestos al consumo del tabaco y del alcohol.

Idea sumamente original en los tiempos en los que a los estancos se les puso el nombre de estancos, pero de la que, desde entonces, se ha usado y se ha abusado hasta la saciedad en pro del erario público, haciendo que productos baratísimos en su origen y manufactura nos cuesten un riñón a sus consumidores.

No tanto tiempo ha pasado o, al menos, así me lo parece, desde aquellos tiempos en los que podías adquirir un Ducados por una peseta —un cigarrillo, quiero decir, no un paquete— hasta estos en los que por un clónico barato del antiguo Ducados, el Bull Brand, debes de pagar la friolera de más de quinientas pesetas.

Yo no sé hasta qué punto tiene derecho el Estado en cebarse en estas drogadicciones legales y tampoco soy economista como para poder calibrar aquí de manera justa la propuesta de Rubalcabab de subir los impuestos de estos productos. Quizá la cosa tenga su sentido en tiempos en los que la Nación anda con una mano atrás y otra adelante buscando dinero debajo de las piedras merced al despilfarro de gobernantes y gobernados y sea justo cargar a estos productos con una tasa antes que a productos de primera necesidad.

Pero sí quiero hacer una pequeña reflexión acerca del motivo con el que Rubalcabab explica y justifica su propuesta electoral.

Dice este maldito socialista que los fumadores y los alcohólicos suponemos un gasto muy grande —por las patologías derivadas de estos hábitos— para la Sanidad Pública.

Sin disponer de cifras, debo de decir que, seguramente, esto es así y tiene razón Rubalcabab:

considerado el asunto en lo que se ciñe estrictamente a la atención a la salud, es —seguro— muy cierto que los fumadores y los alcohólicos somos una carga para este capítulo del presupuesto público.

Pero digo para este capítulo: desconozco el saldo final.

Rubalcabab debería pensar que:

primero: los consumidores de estos productos pagamos con las setenas al Estado, en impuestos, por tal carga sanitaria,
y
segundo: que nos morimos, por regla general —siempre hay excepciones como la de Carrillo— bastante antes que la media de la población, con lo cual evitamos a las arcas públicas todo el gasto que implican las enfermedades crónicas que trae consigo la longevidad y las pensiones de jubilación ad calendas grecas.

Repito: nos morimos antes y, con ello, descargamos bastante al erario público.

En fin y como digo, no puedo presentar aquí un saldo pero, me parece, que los fumadores y los alcohólicos no somos, si contemplamos el asunto en términos generales, un mayor gravamen para el dinero público. El argumento con el que Rubalcabab justifica su propuesta me parece que es falaz.

***

Vínculo:

Rubalcaba dice que financiará la sanidad con el alcohol y el tabaco. Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

4 octubre, 2011 at 11:32

Publicado en Política

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