Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

A mí, que ni me mire

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Atendí, a salto de mata, ayer y anteayer al debate sobre el abominable estado presente de nuestra Nación española en el llamado Debate parlamentario sobre el Estado de la Nación, nación, por otra parte y como ustedes saben, discutible y discutida. Tan discutida que, mirésela por donde se la mire, se está yendo a hacer gárgaras a pasos de gigante y a manos de José Luis Rodríguez Zapatero.

Tal debate discurría por sus cauces normales, esto es, Zapatero continuando su melodrama, don Mariano glosando cifras macro y microeconómicas apabullantes, abrumadoras y aterradoras pero ya conocidas; el señor Duran i Lleida en su tono habitual, tono, por otra parte que es el centrado y en el que deberíamos entrar, fuera de la injusticia que hace al culpabilizar al PP por recurrir a la Ley en asunto tan trascendental como el del Estatuto catalán y achacando a este partido el deterioro de las relaciones de España con su región catalana; el señor Ridao diciendo lo que ERC viene diciendo desde el siglo XIX, esto es, que se van de España, pero con la novedad de una cita al director de La Vanguardia abundando en la idea; el señor Erkoreka, o como quiera que se escriba su apellido en vasco, ofreciéndole a Zapatero el tubo de vaselina y lamiéndole lo que no quiero decirles mientras Zapatero se derretía desde el banco azul con esa sonrisa tan imbécil como falsa que ustedes tan bien conocen; don Carlos Salvador, reprochándole el retorno de ETA y ofreciendo —voluntariosamente— a Navarra como nuevo núcleo pirenaico de la regeneración de España; la valiente Rosa Díez pidiéndole lo que cualquier persona razonable puede pedir, esto es: la reforma de la Constitución para darnos a todos una Constitución clara y precisa, trasunto de la sentencia del padre Mariana:

Las leyes han de ser pocas y claras,

y que quien quiera acatar esa nueva Constitución que la acate y, quien no, que se vaya a hacer gárgaras y que construya su Constitución pueblerina como mejor le acomode.

Mientras estos, y otros diálogos parlamentarios, acontecían, hete aquí que a la portavoz de CC, Ana Oramas, no se le ocurre otra cosa que utilizar su turno de réplica pera derretirse, no ante un hombre, que allá ella, sino ante, por nuestros pecados, el Presidente del Gobierno, y perderse en una serie de recuerdos y evocaciones tan personales como sentimentaloides que a ella y a Zapatero les podrán traer muy gratos recuerdos pero que al resto de los españoles nos importan un bledo.

Ahí sí que estuvo bien el señor Llamazares cuando le dijo a Zapatero que le importaba ese mismo bledo que siguiera manteniendo sus principios o no. Que lo que le importaba era lo que pensaba hacer en los meses sucesivos.

Es lo mismo que dije en Reforma constitucional ¡ya! hace años cuando a SM el Rey se le ocurrió decir que Zapatero es un hombre íntegro:

El quid de la cuestión no es, sin embargo, el hecho de si Zapatero es o no es un hombre íntegro y recto.

A mí me parece que no lo es y a Su Majestad le parece que sí pero, a los efectos prácticos e históricos esto importa muy poco pues, como dicen, el infierno está plagado de buenas intenciones y nos importan muy poco ni las más recónditas integridades ni las rectitudes, íntimas y personales de Zapatero.

Me importan muy poco las virtudes personales que adornen a Zapatero.

Lo que me importa es que tales supuestas virtudes han encandilado a millones de españoles, incluida la señora Oramas, y las ha utilizado (y las sigue utilizando) para engañarnos como a chinos y habernos traído al estado presente en el que nos encontramos.

Cada vez engaña a menos gente, esto es evidente y por eso le han echado a gorrazos del PSOE, pero resulta penoso que aun quede gente que le crea y, más penoso aun, que haya portavoces parlamentarios de partidos ridículos y pueblerinos que utilicen su turno de réplica para malgastarlo en tamaño cúmulo de sandeces cuando muy bien podría decírselas, cogidos de la mano, a la salida, en el Palace, o donde mejor se les antojase.

Resulta penoso e indecente.

Por lo demás, discrepo de Ana Oramas: Zapatero me parece un canalla y, dado el conocimiento tanto de su infinita cara dura como de su ningún escrúpulo, sí creo que insista en mirar a los ojos a los españoles que deseen seguir siendo engañados por tan traidora mirada.

Por lo que a mí respecta, a mí que ni me mire:

Zapatero no puede pasar a la Historia como un ser bonachón, bienintencionado, que se ha equivocado.

No ha sido así. Zapatero puede ser que tenga algunas gracias personales pero debemos de tener el convencimiento de que las ha utilizado de manera vil para engañarnos, para intentar destruir a la Nación española y, todo ello, en beneficio de su partido, el PSOE que, sólo ahora, cuando resulta evidente hasta para el gato (con pocas excepciones como la susodicha Oramas) que ha sido un ser nefasto para España y, sobre todo, para los intereses electorales de ese partido, le ha mandado a fer la mà, que se dice en valenciano, entre los aplausos tan hipócritas como afectados que han tenido ocasión de darle en este debate con la colaboración extemporánea de la Oramas.

***

Antes de que comenzara el Debate sobre el estado de la Nación tuve ocasión de escuchar la tertulia en la que, en la COPE, participó el señor Bono, Presidente de las Cortes.

En tal tertulia, abogó —a buenas horas, mangas verdes— por un pacto de Estado entre el PSOE y el PP para enfrentarnos a los graves problemas económicos, territoriales, constitucionales y morales ante los que nos enfrentamos

Viniendo de Bono resulta cínico escuchar tal cosa pero ya saben que poner en una misma frase el nombre de Bono y la idea de cinismo es redundante.

No obstante, valga la redundancia: tiene razón. Pero para que tal pacto de Estado pueda fructificar es menester que el PSOE elimine de raíz el zapaterismo por mucho que le duela a la Oramas.

***

Fuera de esto, fuera de florituras, al corto plazo, la única solución es Rajoy por muchos que sean sus defectos y los de su partido —que no son tantos—. Lo sabemos todos. Lo sabe hasta el PSOE. Y lo saben hasta los perroflautas del llamado movimiento del 15-M que, por eso, lo están organizando e intentan presentárnoslo, hoy mismo, como la nueva izquierda.

¡Ja!

Vínculos:

La emoción de Ana Obamas. You Tube.
Reforma constitucional ¡ya!. Conceptos Esparcidos.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

29 junio, 2011 a 19:55

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