Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Fue un régimen autoritario

leave a comment »

Por la semejanza en la argumentación con mi entrada Autoritarismo vs totalitarismo de hace tres días, reproduzco aquí, sin mayor comentario, la columna que hoy publica en El Mundo Fernando Sánchez Dragó:

Fue un régimen autoritario 

Me cuentan que mi anterior columna (Cautivo y desarmado…) ha sido objeto de algún que otro comentario vejatorio en las cabeceras de la clerigalla progre. No los he leído, ¡vaya ganas!, pero de sobra sé hacia dónde apuntan (¡Pim pam pum! ¡Fuego!). Sabido es que el pensamiento progresista —consiéntaseme el oxímoron— desbarra cuando sus adversarios recurren a la ironía. No se hizo ésta para quienes carecen de sentido del humor. Pasemos a otro asunto similar: el de la patética algarabía suscitada por los agitadores de costumbre acerca de la definición de Franco incluida en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia. ¿Era el Caudillo un dictador y, el suyo, un sistema de gobierno totalitario? Lo primero, sin duda, sí, aunque de la variedad «dictablanda», pues difícilmente cabe considerar «dictaduro» a quien, por una parte, como lo fue Zapatero y lo es Rajoy, era un socialdemócrata —orgánico, eso sí— que creó la seguridad social y dio alas a los sindicatos; y, por otra, para alcanzar y mantenerse en el poder, tuvo que hacer encaje de bolillos y piruetas de funámbulo entre fuerzas tan enfrentadas como lo eran las de los falangistas, tradicionalistas, democristianos, monárquicos, Opus Dei y algunas de menor cuantía.

¿Totalitario? No. Autoritario, y punto, pues nadie en su sano juicio puede sostener que el franquismo fuera un régimen nazi o comunista. ¿Dónde está la línea divisoria? La respuesta es bien sencilla: el autoritarismo persigue a los disidentes políticos (como lo fui yo), pero deja vivir en paz a quienes, ajenos a los problemas de la cosa pública, van, parafraseando a Miguel Hernández, de su corazón a sus asuntos. En el totalitarismo, por el contrario, los tentáculos del poder se cuelan en todos y cada uno de los rincones de la vida cotidiana de quienes tienen la desdicha de estar sometidos a él (los de la España de hoy, por ejemplo, asfixiada por el garrote vil del control y la policía del pensamiento). Recordemos la polémica desencadenada por Solzhenitsyn entre los paleoprogres cuando, a finales de los setenta, de visita en nuestro país, dijo que en la España de Franco podían hacerse fotocopias y en la Rusia del Gulag, no. Así de simple, por más que no se lo parezca a los abuelos Cebolleta prematuramente envejecidos o de flaca memoria que una y otra vez nos cuentan la batalla del Ebro. Y ahora, ¡hale!… Recrudézcase el griterío en las sacristías progres y balen sus rebaños. ¡No dirán que no les divierto!

Vínculo:

Autoritarismo vs totalitarismo. De Conceptos Esparcidos.
Elegía. Miguel Hernández.
Réquiem por Solzhenitsyn. De El Manifiesto. Aquí pueden ustedes ver la complacencia de la izquierda con el totalitarismo al que se refiere Sánchez Dragó.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

6 junio, 2011 a 8:35

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s