Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Zapatero en la hemeroteca. El asalto al poder, 1,

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25 de diciembre del 2003

Teniendo que empezar en algún punto la crónica del asalto al poder del partido socialista en el año 2004, creo que lo mejor es hacerlo con la noticia que recibimos los españoles el día de Navidad del año 2003. Noticia a la que, acostumbrados como estábamos a los atentados de la banda terrorista etarra, quizá no prestamos, ni entonces ni ahora, la importancia que tuvo para explicar la actitud del gobierno de José María Aznar durante las fatídicas fechas de entre el 11 y el 14 de marzo del siguiente año.

Tres meses antes de los atentados de Atocha, pudimos leer en El Mundo cómo la policía había detenido a dos etarras que preparaban dos atentados con 50 kilos de titadine contra la estación de Chamartín:

Uno de los artefactos explosivos fue embarcado en el tren Intercity de Irún a Madrid, convoy que fue detenido en la estación de Burgos al mediodía por artificieros de las fuerzas de seguridad. Agentes de la Policía Nacional desalojaron a todos los pasajeros, que fueron trasladados a sus puntos de destino en autobús, mientras los artificieros localizaron el artefacto explosivo y lo desactivaron. Estaba preparado para hacer explosión a las 15.55 horas, hora y día en que la estación estaba especialmente concurrida.

El segundo artefacto fue interceptado antes incluso de la partida del mismo tren en San Sebastián, cuando era transportado por uno de los dos detenidos, Garikoitz Arruarte.

El etarra portaba en un carro de equipajes una maleta que contenía 28 kilos de titadine, un cordón detonante, un temporizador, una pistola, una peluca y un billete para el tren San Sebastián-Madrid que salía de la capital guipuzcoana a las 8.30 de la mañana y llegaba a Madrid a la 15.12 horas.

Al menos, esto es lo que se nos dijo y lo que publicó en El Mundo el 25 de diciembre del 2003: ETA se disponía a hacer estallar 50 kilos de explosivos en la madrileña estación de Chamartín y, en idénticos términos, El País: ETA pretendía sembrar el caos ferroviario en Nochebuena con tres artefactos explosivos, periódico que, incluso, hablaba de un tercer artefacto en la vía férrea entre Zaragoza y Barcelona.

En esa misma edición, El País se hacía eco de la satisfacción del PSOE por el

“excelente” mensaje navideño del Rey en función de su “profundo” contenido social y de la “atención muy especial a los valores de la Constitución española que nos representa a todos, y que nadie debe apropiarse. Una Constitución que garantiza la convivencia, que se debe mantener con el diálogo y que representa también grandes posibilidades de avance que sin duda se lograrían con el concurso de todos”,

y hasta el propio Carod-Rovira mencionó la petición del Rey de respeto al marco vigente diciendo que “este marco tiene cláusulas que prevén que se pueda modificar y mejorar”:

El PSOE destaca el “profundo” contenido social del mensaje navideño del Rey.

El tiempo nos haría ver hasta qué punto la coalición socialista-independentista respetó tales cláusulas de cambio constitucional.

11 de marzo del 2004.

Los Atentados del 11-M. Foto El Confidencial.

Sabemos que las dos legislaturas socialistas presididas por José Luis Rodríguez Zapatero tuvieron un prólogo dramático en los atentados de Atocha de aquel día 11 de marzo del 2004 cuyo origen, a día de hoy, continúa siendo desconocido. En un principio todo el mundo, incluido Rodríguez Zapatero, creyó que la autora de tales atentados había sido la ETA pero muy pronto, en las primeras horas después de los atentados y tras la aparición en Alcalá de Henares, de una furgoneta robada en la que se hallaron siete detonadores y una cinta en árabe con versículos del Corán, por un lado, y la publicación en el diario árabe Al-Quds, de una carta en la que parecía que la organización terrorista Al Qaeda reivindicaba dichos atentados, cambió de estrategia y se dedicó a acusar al gobierno del PP, a la sazón presidido por José María Aznar, de mentirnos a los españoles y de enrocarse en la tesis de la autoría de ETA.

Hasta el día de hoy, esta utilización miserable de los atentados, no ha cambiado. El PSOE nos sigue repitiendo a los españoles cada vez que se le presenta la ocasión —y aunque no se le presente— que el PP mintió a los españoles el 11-M.

Esto es falso: ya aquel mismo día 11 de marzo, el ministro del interior, Ángel Acebes, dijo por la mañana que no le cabía ninguna duda de que la banda terrorista ETA estaba detrás de la masacre, pero horas después informó que había ordenado a las fuerzas y cuerpos de seguridad que trabajaran también en otras líneas de investigación. Las causas fundamentales de este cambio fueron el hallazgo de la furgoneta y la reivindicación islamista que, dijo Acebes, el gobierno estaba analizando con total cautela.

Por su parte, Eduardo Zaplana, ministro de Trabajo y portavoz del gobierno, ese mismo día dijo que la policía sigue convencida de que la autora de la masacre es ETA y mantiene la hipótesis de ETA, pero reconoció que, tras la aparición de la cinta con versículos del Corán en una furgoneta en Alcalá de Henares y la supuesta carta enviada por Al Qaeda a un diario árabe de Londres, se abren nuevas vías de investigación.

Podemos leerlo en la edición de El Mundo del 12 de marzo en noticia actualizada a las cinco de la madrugada, veinte horas después de los atentados: El Gobierno no descarta que grupos islámicos estén detrás de la masacre de Madrid.

Ese mismo día, el propio José María Aznar, insistió en ello. Podemos leerlo en El País: Aznar insiste en que “no se descarta” ninguna hipótesis en los atentados de Madrid.

Es decir: el gobierno del PP creyó firmemente en la autoría de ETA en las primeras horas tras los atentados pero es falso tanto que descartara otras hipótesis como que mintiera a los españoles.

Creyó firmemente y es lógico que lo creyera dado el intento etarra —tan semejante a este atentado— de diciembre anterior.

Con este antecedente ¿cómo no iba nadie a sospechar de la autoría de ETA?

¿Puede nadie dejar de entender las dudas del gobierno en la confusión de las primeras horas?

El PSOE no quiso entenderlas y, villanamente —como veremos— las utilizó para argumentar que el gobierno nos mentía.

De forma inaudita en la historia de las naciones, una bandería política de un país tan cruelmente agredido por un atentado terrorista cuya autoría aun desconocemos, en vez de formar una piña con toda la nación, su gobierno  al frente, vio en este atentado la posibilidad de ganar las inminentes elecciones mediante ese eslogan: el gobierno miente. Con él, efectivamente, el PSOE ganó las elecciones del día 14 y él ha sido una de sus ideas fuerza a lo largo de siete años para mantenerse en el poder.

Una vez alcanzado éste, jamás quiso preocuparse de saber quién y por qué cometió los atentados.   

 

Foto www.hazteoir.org

En resumen: es, pues, FALSO que el gobierno de Aznar no admitiera más hipótesis que la de la autoría etarra y es FALSO que intentara engañarnos por mucho que la izquierda mantuviera entonces y siga manteniendo ahora tal tesis.

Opinión. Federico Jiménez Losantos: Inmensa muchedumbre, siniestra hipocresía. Libertad Digital.
Opinión. Enrique de Diego: Días de infamia. Libertad Digital.
Opinión: Fernando R. Genovés: Hasta aquí hemos llegado. Libertad Digital.

Volver a Zapatero en la Hemeroteca.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

14 mayo, 2011 a 12:06

Una respuesta

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  1. Es lo que dije yo y muchos mas, en aquellas fechas:’eta’ no pudo en Chamartín y lo hizo en Atocha. Ahora bien, ‘ALGUIEN’ tomó la lección con todos los datos de lo de Chamartín y lo trasladó al 11-M echándole la culpa a los moritos y a Aznar, eso está claro. Fué un golpe de estado encubierto desde la oposición con la connivencia de los separatistas y los capitales vasco y catalán, eso está claro, lo tenían estudiado desde hace años, aquellas conversaciones de Zp anterior a que fuera presidente. Y la gente creyó. A mí me tocó discutir muy seriamente con muchos compañeros de trabajo y amistades o familiares, todos tragaron…y la verdad en el camino.
    Creo que les vendrá el mismo daño que han hecho.
    La gente olvidó pronto también que Aznar fué intentado volar como a Carrero Blanco, pero qué tonos somos, si la firma de los hechos es la misma, si lo ve un ciego…

    wenceslaoeduardo

    14 mayo, 2011 at 13:46


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