Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Archive for abril 2011

Jesús en la Cruz

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Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, «Calvario»,

Le dieron de beber vino mezclado con hiel, pero Él, después de probarlo, no quiso beberlo.

Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos echándolos a suertes.

Y se quedaron allí para custodiarle.

Y sobre su cabeza pusieron escrita la causa de su condena: «Éste es Jesús, el Rey de los Judíos».

(Mt. XXVII, 33-37)

***

Era la hora tercia cuando le crucificaron.

(Mc. XV, 21)

***

Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.

El velo del Santuario se rasgó por su mitad.

Y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho esto, expiró.

(Lc. XXIII, 44-46)

***

Había allí un vaso de vinagre y ellos, poniendo alrededor de un hisopo una esponja empapada en vinagre, se la aplicaron a la boca.

Y, luego que Jesús  tomó el vinagre, dijo: «Consumado es». E, inclinando la cabeza, entregó su espíritu.

(Jn. XIX, 29 y 30)

***

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

22 abril, 2011 at 6:14

Ad urbe condita

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Roma

De windoweb.it.

 

Hoy, Jueves Santo, víspera del Viernes de Pasión de esta Semana Santa del año 2011 d. de J., por una feliz casualidad del calendario, hemos de recordar, también, que se cumplen, calculando a ojo de buen cubero, —pues estas cosas antiguas de la historia siempre son imprecisas y se confunden en las brumas de la leyenda y de tanto tiempo pasado—, 2764 años de la fundación de Roma.

Ni es mi intención ni entra dentro de mis capacidades relatar la historia de esta ciudad que en tantos sentidos se puede considerar madre nuestra.

Sí quiero señalar, no obstante, cómo fue la Iglesia católica la que conservó y conserva en su liturgia y en su arte, y nos ha traído hasta nuestros tiempos, ritos y costumbres de esta ciudad eterna, embelleciéndolos con el contenido de su Nuevo Testamento:

Quien mañana, en esta ciudad, presidirá la conmemoración de la pasión y muerte de Jesucristo, ostenta en este mundo el título de Pontífice, heredado del emperador romano de Occidente Graciano el Joven cuando el imperio que había creado esta ciudad y con el que nos había civilizado a medio mundo estaba decadente y partido en dos, ninguno de sus emperadores, ni residía en ella ni apenas la visitaba, y sucumbía, en occidente, a manos de la invasión bárbara para deshacerse en una Edad Media durante la cual sólo la Iglesia romana conservó sus formas externas y su espíritu ancestral, los conjugó con la sangre nórdica invasora e, iluminándolos con la luz de su verdad, creó nuestra civilización hoy, otra vez, decadente.

Vínculos:

Ad urbe condita. Wikipedia.
Fundación de Roma. Wikipedia.
Máximo Pontífice. Wikipedia.
Graciano el Joven. Wikipedia.
Los católicos sólo “entendemos del palo”. De mi blog.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

21 abril, 2011 at 18:09

Publicado en Historia, Religión

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Jesús es presentado al pueblo por Pilato

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Y salió Jesús llevando una corona de espinas y un manto de púrpura. Y Pilato dijo: «Ved aquí el hombre».

Y , cuando le vieron los pontífices y los ministros, daban voces diciendo: «¡Crucifícale! ¡Crucifícale!». Pilato les dijo: «Tomadle vosotros y crucificadle, porque yo no hallo delito en él».

(Jn. XIX, 5 y 6)

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

21 abril, 2011 at 8:34

La nueva embajadora de España ante la Santa Sede

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De la misma manera que he intentado combatir, dentro de la medida de mis fuerzas, el anticlericalismo del PSOE y la cruzada en la que se ha embarcado y nos ha embarcado a todos, contra o junto a él, envenenándonos la vida, he de admitir hoy, sin que me duelan prendas, la grata sorpresa que me causó el pasado día diecisiete de los corrientes, Domingo de Ramos a la sazón, la reseña que leí en La Razón acerca de la audiencia que nuestro Santo Padre, Benedicto XVI concedió a la nueva embajadora de España ante la Sede que él preside: doña María Jesús Figa López-Palop.

El discurso de Su Santidad en tal audiencia no tiene desperdicio y es menester leerlo con alguna atención (lo pueden leer ustedes en los vínculos “ut infra”) pero, aquí, citaré sólo un párrafo de la reseña que leí en La Razón y que, con toda evidencia, respondía, en general, a la hostilidad del partido que gobierna a España contra la Iglesia católica y, en particular, a la reciente profanación de la capilla de la Universidad Complutense por unas pobres mujeres y a la pancarta de los maricas de Barcelona en la que se leía que la iglesia católica es la historia de una imbecilidad ilustrada.

Ante ello dijo nuestro Santo Padre:

…en vez de vivir y organizar la sociedad de tal manera que favorezca la apertura a la trascendencia, no faltan formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe, que «se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos». El que en ciertos ambientes se tienda a considerar la religión como un factor socialmente insignificante, e incluso molesto, no justifica el tratar de marginarla, a veces mediante la denigración, la burla, la discriminación e incluso la indiferencia ante episodios de clara profanación, pues así se viola el derecho fundamental a la libertad religiosa inherente a la dignidad de la persona humana, y que «es un arma auténtica de la paz, porque puede cambiar y mejorar el mundo».

Pero no menos desperdicio tienen las palabras de nuestra nueva embajadora cuando dijo al Santo Padre:

entre España y la Santa Sede existen lazos seculares

y que

es evidente que una buena parte de la identidad de nuestra nación responde a sus raíces cristianas que siguen produciendo ejemplares frutos en lo individual y en lo social.

Unos pocos días antes, me atreví a decir en este blog, con motivo de esta enésima oleada de anticlericalismo en España y en un intento de respuesta al pobre Peces-Barba que:

Ni desconozco los problemas que entraña la relación de la modernidad con la Fe, ni me estoy refiriendo aquí a ellos. Digo sólo que un signo de cultura en el siglo XXI debería ser, contra lo que dice Peces-Barba, intentar conjugar lo mejor de nuestro pasado con lo mejor de la modernidad y que ello, a mi modo de discurrir, implicaría, sin demérito de la libertad de culto, una preeminencia de lo católico, al menos en lo simbólico, en nuestra sociedad española. Así lo entienden, por ejemplo, los británicos cuyo Rey es, a la vez, la cabeza de la iglesia anglicana y nadie se rasga las vestiduras por ello.

Por eso me ha resultado gratísimo leer las palabras de nuestra embajadora diciendo que

entre España y la Santa Sede existen lazos seculares,

y que

es evidente que una buena parte de la identidad de nuestra nación responde a sus raíces cristianas que siguen produciendo ejemplares frutos en lo individual y en lo social.

Y, sobre todo, cuando dice que:

la Constitución también establece “la aconfesionalidad del Estado” como el principio “de colaboración con todas las confesiones, de modo singular con la Iglesia Católica”.

***

Así debería de ser, efectivamente, y a esa singularidad apelaba yo cuando pedí una preeminencia, al menos simbólica, del catolicismo en las leyes españolas.

***

Sucede, no obstante, que, a doña María Jesús, la ha designado embajadora nada menos que Zapatero, cuyo gobierno es, a las pruebas me remito, enemigo declarado del catolicismo y de todo lo que Roma significa.

¿Comprenden ustedes algo?

Se puede comprender si entendemos que Zapatero es maestro en ponerle una vela a Dios y otra al diablo. Siempre, entiéndase, pro domo sua, y que, para él, no supone ningún problema decir una cosa en Roma y hacer lo contrario en España.

***

Quedémonos, pues, con las palabras de Benedicto XVI y de doña María Jesús y prescindamos de Zapatero aunque este episodio nos haga ver que, en cierto modo, hasta él se da cuenta de que no andamos tan errados quienes pensamos lo que dijo la embajadora al Santo Padre.

 

Vínculos:

Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a la Excma. Sra. María Jesús F. López.Palop, nueva embajadora de España. La Santa Sede.
La embajadora afirma que España tiene raíces cristianas. Canarias Actual.
Los católicos sólo entendemos del palo. De mi blog.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

19 abril, 2011 at 21:11

Publicado en Política, Religión

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Hosanna filio David

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Hosanna Filio David
Benedictus qui venit
In nomine Domini
Rex Israel
Hosanna in excelsis.

Confitemini Domino, quoniam bonus:
Quoniam in s
æculum misericordia ejus.

Hosanna Filio David
Benedictus qui venit
In nomine Domini
Rex Israel
Hosanna in excelsis.

Lapidem quem reprobaverunt edificantes
Hic factus est in caput anguli.

Hosanna Filio David
Benedictus qui venit
In nomine Domini
Rex Israel
Hosanna in excelsis.

 

Vínculos:

Domingo de Ramos. Fluvium.org.
Confitemini Domino. Romaaeterna.jp
Antífona Hosanna filio David
. Composición Musical.
Otras versiones:
      Hosanna. You Tube.
      Hosanna. You Tube.
      Hosanna. Del Seminario Mayor de San José. Archidiócesis de Bogotá.
      Hosanna. De Música Litúrgica.
Encíclica Musicae Sacrae. Pío XII.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

16 abril, 2011 at 18:46

Domingo de Ramos

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Una gran multitud del pueblo tendió también sus ropas por el camino y, otros, cortaban ramos de los árboles y los tendían a su paso.

Y las gentes que iban delante y las que iban detrás, gritaban diciendo: «Hosanna al hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en las alturas»

Y, al entrar Él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. «¿Quién es éste?» decían.

Y la gente decía «Éste es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.»

(Mt. XXI, 8-11)

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

16 abril, 2011 at 12:36

Los católicos “sólo entendemos del palo”

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La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad.
Encíclica Fides et ratio.
Juan Pablo II.

 

Pocos días después de la profanación de la capilla de la Universidad Complutense, Gregorio Peces-Barba, fuera rector de la Universidad Carlos III, acaba de publicar en El País un execrable artículo que se titula La laicidad, objetivo de la democracia en España y que acaba diciendo en su último párrafo (en el que, por cierto, no entiendo la mención a Esperanza Aguirre):

No podemos ser tan ingenuos como para pensar que la inacción por nuestra parte va a ser respondida con la neutralidad y el juego limpio. Eso solo ocurrió con Juan XXIII y con Pablo VI. Después las cosas volvieron a su cauce tradicional y la deslealtad a las autoridades civiles volvió a ser la regla. Son partidarios de todo lo que representa Doña Esperanza y no se puede esperar nada. Cuanto más se les consiente y se les soporta, peor responden. Solo entienden del palo y de la separación de los campos. Un Estado libre y una Iglesia libre, cada uno en su ámbito y sin que puedan tener ningún ámbito exento, ni ningún privilegio. Pactar con ellos desde la buena fe es estar seguro de que se aprovecharán todo lo que puedan.

Antes de soltar tal coz contra el catolicismo apelando a dos Pontífices, intenta explicarla con unos apuntes históricos y morales.

Comienza Don Gregorio afirmando que:

En el siglo XXI es un signo de la cultura política y jurídica pulsar, sobre todo desde partidos de izquierdas o de centro izquierda, el proceso de secularización, cuya última meta es la laicidad, entendida como una situación pacífica y generalmente aceptada por la sociedad.

Afirmación gratuita de la cual él estará, no lo dudo, convencidísimo, pero, con la misma razón, podría yo afirmar y afirmo que, en el siglo XXI es signo de cultura, sin más adjetivación, olvidar el anticlericalismo decimonónico que rebosa por cada poro de la piel de Peces-Barba, comprender que la religión (cualquier religión) tiene una dimensión histórica y cultural al margen de la Fe y comprender que un pueblo que prescinde de su religión está matando su cultura.

Ni desconozco los problemas que entraña la relación de la modernidad con la Fe, ni me estoy refiriendo aquí a ellos. Digo sólo que un signo de cultura en el siglo XXI debería ser, contra lo que dice Peces-Barba, intentar conjugar lo mejor de nuestro pasado con lo mejor de la modernidad y que ello, a mi modo de discurrir, implicaría, sin demérito de la libertad de culto, una preeminencia de lo católico, al menos en lo simbólico, en nuestra sociedad española. Así lo entienden, por ejemplo, los británicos cuyo Rey es, a la vez, la cabeza de la iglesia anglicana y nadie se rasga las vestiduras por ello.

Intenté comenzar el razonamiento en un escrito reciente motivado por la profanación de la capilla de la Complutense: Ante la nueva embestida del odio anticatólico en España, y quiero continuarlo aquí con algo más de esfuerzo intelectual porque, al fin y al cabo, Peces-Barba no ha profanado, todavía, ninguna capilla católica de modo tan grosero ni tan obsceno como las pobres mujeres de la Complutense y, por otro lado, como decía antes, intenta racionalizar su odio con argumentos históricos y morales ante los cuales siento el deber de contraargumentar

Comencemos.

Dice Peces:

En la misma línea se desmonta por Hugo Grocio el Derecho Natural clásico, subordinado a la teología, al afirmar que existiría aunque Dios no existiera y que lo descubrimos por la razón aplicada a la naturaleza humana.

Muy cierto. Aquí estoy totalmente de acuerdo con Peces. Como dije en el escrito al que antes me refería, el catolicismo es, entre otras muchas cosas, el acervo del conocimiento integral humano que, comenzó a la vez en Egipto, Mesopotamia y el Valle del Indo, que se recogió en las leyendas de un pueblo, el judío, situado entre ellos, que lo escribió en el Antiguo Testamento, que lo renovó en el Nuevo, que cruzó el Mediterráneo para fundirse con la filosofía griega y con la cultura y liturgia romanas y que, en fin, se enriqueció durante dos mil años con figuras tan sublimes como largas de enumerar aquí sin ser prolijo.

En efecto, Peces: el Derecho Natural existe aunque no existiera Dios y es el que ha ido conociendo esta parte de la Humanidad desde hace diez mil años. A mí, te lo digo sinceramente, no me importa que ni tú ni el tal Grocio, prescindáis de Dios para conocerlo. Lo que me pregunto es ¿qué coño te molesta  ti que los creyentes lo creamos dictado por Dios si, al fin y al cabo, como tú mismo dices, existe?

Cuanto más que, separado el asunto éste del Derecho Natural de la concepción integral religiosa y secularizado como tú lo ves; apartado de la concepción filosófica del mundo conocible e incognoscible con que lo concibe  la religión (cualquier religión, Peces) me parece a mí que acaba desbarrando pues desbarrar es, por ponerte un ejemplo, que Zerolo nos diga en público que

los mejores orgasmos son los que le ha dado su marido y los orgasmos democráticos que le da Zapatero.

Si esto no es desbarrar ante el Derecho Natural, ante la Ley Natural, Peces, que baje Dios y que lo vea.

Perdona, y míralo por ti mismo, ya que no puedes concebir un Dios que baje a mirar el asunto.

Es desbarrar, Peces. Pero no sólo para un católico. Lo es para un católico, para un anglicano, para un ortodoxo, para un calvinista, para un musulmán y, supongo, que hasta para un zulú.

Mas, fuera de esto, tienes razón: el Derecho Natural existe y no sigo con ello porque sería perderme en el escrito.

***

Continuas diciendo:

Sólo la Iglesia católica se mantiene en la línea de la tradición que arranca de las concepciones aristotélico-tomistas del mundo y de la vida. El sólido mecanismo ético de la salvación que necesita de los dos pilares inseparables de la gracia que se produce por el sacrificio de Cristo en la Cruz y de la libertad, que necesita de las obras humanas, sigue siendo el suyo, pero es un dualismo que quiebra a partir del tránsito a la modernidad.

Si no comprendes la grandeza sublime que se resume en la unión del sometimiento libre de la razón a la libertad humana es que, como diría Isabel Teruel, no comprendes nada.

Pero, sí, algo de razón tienes cuando atisbas en este párrafo cómo el catolicismo ha sabido llegar a conjugar de manera sublime, en su concepción integral del ser humano, la gracia de la Fe con su libertad y con su razón, tantas veces opuestas en la apariencia. Falsa apariencia cuya falsedad con tanto valor como sabiduría nos muestra nuestro santo padre Benedicto XVI.

***

Sigues:

Las éticas modernas serán las del protestantismo y las del humanismo laico. Las primeras son éticas solo de la gracia y la segunda solo de la libertad. Por un capricho de la historia, ambas, tan alejadas teóricamente, coincidirán en la práctica en la fase del trabajo mundanal y en el fondo secularizado. Los protestantes se salvan porque están predestinados y los humanistas laicos prescinden progresivamente de la divinidad.

También aquí te doy la razón: los protestantes se salvan porque están predestinados; los laicos porque prescinden de la idea de la salvación (tampoco es cosa muy nueva en el mundo: a los cerdos de la piara de Epicuro, les importaba lo mismo la salvación que a ti y a todos los laicos).

Frente a esto, una de las muchas grandezas del catolicismo ha sido entender que la salvación se debe tanto a la libertad del ser humano como a su capacidad para someterse al Derecho Natural, parte importantísima de la Fe. O, sino, Peces, ¿por qué crees que, cada vez mas pastores protestantes están regresando ¡Bendito sea Dios! al redil romano?

***

Nos explicas la transición del Antiguo Régimen a la modernidad de una manera torticera:

Con esta perspectiva, las ideas de participación, de consentimiento, de derechos humanos, de Constitución y de Democracia, se situarán en las perspectivas de la secularización y de la laicidad e irán formando una ética propia que ya no es la privada, sino la ética de las instituciones de los procedimientos, de los valores, de los principios y de los derechos, la ética de los ciudadanos como tales, que bebe de esas tradiciones morales, protestantes y del humanismo laico, que arrastran tradiciones libertinas, ilustradas, positivistas, científicas, darwinistas y republicanas. La escuela y las instituciones públicas son el ámbito donde se desarrolla, desde el respeto a la libertad de conciencia, la supremacía de la razón. La III República francesa fue ámbito donde esa ideología se fraguó y cristalizó, con autores como Gambetta, Ferry, Barthou, Waldeck, Rousseau, entre otros.

Mira, sin menospreciar ningún pensamiento, te lo explicaré más sencillamente:

Durante el siglo XVIII se gestó un sistema de pensamiento que sostenía la idea de que la Religión y la Monarquía Tradicional, aherrojaban al ser humano y que, decía que, si el ser humano se liberaba de ambas, iba a ser más feliz, extremo último de la Religión, del Derecho Natural, de la Moral y de la Política (la verdadera, no a la que tú sirves). Sabes, Peces, como los monarcas del Antiguo Régimen se dejaron arrastrar por esta filosofía tan golosa como falsa.

Y sabes, Peces, cómo a alguno de tales monarcas le costó que le cortaran el cuello siguiendo las consecuencias de tal filosofía.

Pareció que el siglo XIX confirmaba in toto la filosofía del XVIII: la revolución científica, primero, y la tecnológica, después, hicieron que pareciera verdad lo que tú, al cabo de los años mil, dices. Pareció, en resumen, que las revoluciones política, científica y tecnológica iban a hacer más feliz al ser humano. Mi pregunta es si, efectivamente lo han conseguido; si, realmente, el ser humano de hoy día es más feliz de lo que lo fueron sus antepasados. Y digo más feliz, Peces, no que viva con más comodidades, que de eso, ya me doy cuenta que sí.

Es cierto que fueron las naciones anglosajonas que habían adoptado la religión protestante, las que hicieron esta revolución científica y tecnológica y es cierto que nuestra vieja España se quedó detrás y, por eso, hoy, la España que defendió como nadie al catolicismo, se nos aparece retrograda y oscurantista.

Y es ahí donde nace el odio hacia el catolicismo por parte de los supuestamente ilustrados que sólo conciben del Todo la realidad accesible a la razón pretendiendo (no sé dónde lo han visto escrito) que la razón humana es capaz de aprehender, comprender y explicarlo todo.

Siendo para vosotros el Todo, por una parte, el mero conocimiento físico del Universo y, por otra, el bienestar material que la tecnología, fruto de tal conocimiento, ha traído a la Humanidad y siendo, efectivamente, las naciones protestantes las que han liderado este tipo de conocimiento, el catolicismo se os aparece como mera superstición que frenó tales adelantos. De ahí la pancarta de los maricas de Barcelona:

Iglesia Católica: Historia de una imbecilidad ilustrada.

Y deseáis que desparezca del mapa y, con él, nuestro pasado y nuestra cultura.

Y de ahí tu artículo en El País, mismo diario en el que, hace tres años, el director de la Cátedra de Teología y Ciencia de las Religiones, seño Tamayo, vino a decir lo mismo que tú repites hoy en un artículo titulado A vueltas con el Crucifijo y que, en su momento comenté. Podemos, con ambos escritos, hacernos una idea de lo que es la Universidad Carlos III y la tropa que alberga.

***

Sólo quiero añadir un punto más: hablas en tu último párrafo de deslealtad a las autoridades civiles. Pequeño detalle semántico que no creo que hayas escrito por casualidad. Si en vez de deslealtad hubieras dicho desobediencia, quizá tu escrito tendría alguna justificación pero ¿qué obligación tenemos de ser leales a los que un día sí y otro también se dedican y dedican la fuerza del estado a atacar a una y solo una religión: la católica?

Lo que tú llamas deslealtad es la crítica firme a ese comportamiento de las autoridades civiles y esto, Peces, es legítimo, aunque ya comprendo que lo que tú desearías es que, además, nos estuviéramos callados.

Vínculos:

La laicidad, objetivo de la democracia en España. Peces-Barba. El País.
Ante la nueva embestida del odio anticatólico en España. De Conceptos Esparcidos.
A vueltas con el Crucifijo. De Conceptos Esparcidos.
Encíclica Fides et ratio. Juan Pablo II.
Discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona.
Ángelus de 28 de enero del 2007. Benedicto XVI.
Benedicto XVI: razón y fe promueven una civilización «que reconoce la dignidad de la persona». La Razón.
Ataques a la Iglesia. Intereconomía.
¡Perdona a tu pueblo, Señor!

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

12 abril, 2011 at 20:05