Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Stephen Hawking habla acerca de la vida extraterrestre

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Hace tiempo que quería presentar en este blog mi pensamiento acerca de la posibilidad de que exista vida extraterrestre. Habiendo sido la Teoría de la Evolución, quizá, el estudio favorito de mi juventud, alguna modesta reflexión he dedicado al asunto y, no estando muy de acuerdo con la concepción vaga, inconcreta y cargada de voluntarismo que impera en nuestro tiempo acerca de ella, deseaba exponerla aquí.

Como todo el mundo sabe, este blog tuvo la desgracia de nacer en los tiempos en que la gran calamidad que Zapatero ha traído a la vida española nos ha envenenado a muchos y ha distraído nuestra atención de estos asuntos de gusto más científico o filosófico, para fijarla, casi exclusivamente, en los gravísimos problemas que este hombre, gratuitamente, ha traído sobre nuestra patria y, por ello, ésta y otras reflexiones se me han ido quedando en el tintero. Todo sea en pro de las democracias avanzadas.

A pesar de ello, la reseña que hoy publica El País bajo el título “Hawking afirma que los extraterrestres pueden ser hostiles” resucita en mí aquel propósito y me anima a meter baza en el asunto y a sacar mi cuarto a espadas.

Empezaré diciendo, para evitar equívocos, que, pareciéndome, como me parece, que el conocimiento científico está parado desde el siglo XIX y que, a partir de la Teoría de la Relatividad de Einstein, el siglo XX ha sido un erial que prácticamente nada nuevo ha aportado al conocimiento del universo físico, dentro de este erial, creo que Hawking es de los pocos que ha intentado avanzar (si bien con poco éxito) en el conocimiento teórico del universo no euclidiano tal y como Einstein lo dejo planteado. Vaya, pues, por delante, mi reconocimiento a su labor en el campo de la Física y mi reconocimiento de que de él, como quería de sí mismo don Quijote que se le recordara, podrá decirse aquello de que

si no alcanzó grandes empresas
murió por acometellas.

Quiero decir con ello que considero a Hawking un gran científico (quizá el mayor de nuestra época) y, por ello, me han sorprendido mucho las palabras suyas que hoy publica El País, sobre todo, cuando dice:

Para mi cerebro matemático, los meros números hacen que pensar sobre extraterrestres sea perfectamente racional;

y no porque piense yo que ello sea irracional, sino porque Hawking, diciendo esto, parece sumarse a la vaga y no comprobada convicción reinante y dar tácitamente por sentada la existencia de la vida extraterrestre. Quizá, como él dice, se deba a su cerebro matemático, es decir, a que contempla el asunto desde el mero punto de vista de un cálculo de probabilidades sin haberse parado mucho a pensar en términos biológicos. Al fin y al cabo, Hawking es físico, no bioquímico.

***

Efectivamente, si bien nadie afirma tajantemente que exista vida fuera de la Tierra, tanto desde los medios de comunicación como desde numerosos ámbitos científicos se juega con la idea de que es prácticamente seguro que sí existe esa vida, inteligente o no.

El razonamiento es sencillo: si la vida apareció en el planeta Tierra, existiendo tantísimos miles de millones de galaxias con tantísimos miles de miles de millones de estrellas, a su vez con tan ingente cantidad de planetas, el mero cálculo de probabilidades parece indicarnos que en alguno de ellos han debido de darse las condiciones que se dieron en la Tierra hace más de tres mil millones de años y en alguno ha debido, efectivamente, aparecer.

Esta, repito, es la idea que predomina en nuestro tiempo, tanto en el mundo científico como en el profano.

Es, evidentemente, una hipótesis racional que debemos de tener en cuenta pero que, me parece, se admite con exceso de entusiasmo y de irreflexión y no presta ninguna atención a las dificultades que presenta y que luego expondré.

El entusiasmo y la falta de reflexión han llevado a extremos grotescos como cuando, hace unos años, el expresidente Bush se precipitó, en rueda de prensa, a anunciar al mundo que esa vida aparecida fuera de nuestro planeta había sido, por fin, hallada en lo que parecía remotamente ser una bacteria fósil encontrada en un meteorito.

Sin llegar a esos extremos, constantemente nos llegan noticias de hallazgos de agua ya sea en la Luna, ya en Marte, ya en algún satélite o cometa, noticias, en efecto, interesantes, porque siempre es interesante conocer hechos que antes desconocíamos, pero que llevan implícita la idea de que con ello se apuntala la probabilidad de que exista vida extraterrestre, ignorando que, siendo el hidrógeno el átomo más abundante del universo, el oxígeno uno de los más abundantes en las estrellas de segunda generación y, dada la tendencia de ambos átomos para reaccionar formando la molécula de agua, seguramente sería más sorprendente no encontrarla que encontrarla en los cuerpos que orbitan alrededor de esta clase de estrellas.

Dicho de otro modo: siendo la existencia de agua prácticamente obligada (según nuestro conocimiento) para la existencia de la vida, lo contrario, es decir, creer que habiendo agua es casi seguro que, antes o después debe de haber vida, dista mucho de ser cierto. Y, sin embargo, esta idea ronda siempre de manera insidiosa en las noticias que se nos presentan acerca de estos hallazgos.

***

Si bien no niego la posibilidad de que haya surgido o pueda surgir vida fuera de la Tierra, tengo varias razones para no compartir estos entusiasmos.

La primera y fundamental es que no tenemos ni idea de cómo surgió la vida en la Tierra y, si no tenemos ni idea de ello, no podemos, de ninguna manera afirmar que, por muy favorables que sean las condiciones planetarias, su aparición efectiva ha de ser un hecho probable, improbable o inaudito. Es decir, podría darse el caso de que el cúmulo de casualidades para que se formara una molécula capaz de reproducirse a sí misma (no otra cosa es la vida) fuera de tal magnitud que, por inmensa que sea la cantidad de planetas con unas condiciones generales aptas para que sucediera lo que sucedió en la Tierra hace tres mil millones de años, aun así, la probabilidad de que ello haya sucedido por segunda vez en otra parte sea tan escasa que, en la práctica, sea una imposibilidad estadística.

En segundo lugar quienes se adscriben a la “hipótesis optimista” hacen hincapié en las condiciones globales que debe de cumplir un astro para que en él aparezca la vida. Condiciones tales como la temperatura, la presión, la cercanía a una estrella, la existencia de agua (o, para llevar las cosas a su extremo, de alguna fase líquida en la que las moléculas y macromoléculas puedan moverse e interactuar, condición, también, imprescindible), etc.

Sin embargo (aunque no siempre) con frecuencia se desdeña la hipótesis de que, además de esas condiciones globales, planetarias, seguramente se necesitaron condiciones locales, a lo mejor especialísimas, improbabílisimas, para que apareciera la vida en la Tierra. Nuevamente, pues, el argumento estadístico de la ingente cantidad de planetas susceptibles de albergar vida no se muestra tan contundente como a primera vista parecería.

En tercer lugar yo me pregunto: si, dadas las condiciones aptas, es tan fácil la aparición de vida ¿cómo es que en la Tierra, lugar en el que, evidentemente, se daban hace tres mil millones de años, la vida apareció una y sólo una vez? Todos, absolutamente todos los seres vivos que existen o han existido proceden de una única cadena de ácido nucleico que en algún momento se formó no sabemos cómo.

Repito, si es tan probable que, dadas unas determinadas condiciones, aparezca vida ¿por qué en la Tierra no existen varias líneas evolutivas, varias “formas de vida”? Entiendo que el argumento no es definitivo pero no deja de tener su peso.

En cuarto lugar está el argumento que yo llamo “epistemológico”: si la aparición de la vida es un fenómeno frecuente en el Universo; si se rige meramente por reacciones moleculares ¿por qué el ser humano, que tanto ha avanzado en el conocimiento de todos los enigmas del universo físico y, muy especialmente, en la bioquímica, ha sido incapaz, hasta ahora, de presentar, no digo ya una teoría, sino, ni siquiera, una hipótesis mínimamente convincente que trate de explicar cómo fue posible que apareciera el ADN en la Tierra?

Debemos aceptar que la Ciencia sólo puede ocuparse de hechos reproducibles. Si es así, su incapacidad para dar una explicación (o un atisbo de explicación) al hecho de la aparición de la vida ¿no nos está hablando acerca de, si no de su absoluta irreproductibilidad, sí, al menos, de su excepcionalidad?

Y, no disponiendo ni siquiera de esta hipótesis ¿cómo se nos puede hablar con tanta ligereza acerca de la probabilidad de que haya vida en otros planetas? Y, ni mucho menos, ¿cómo puede uno ponerse a desvariar acerca de una supuesta hostilidad suya?

En fin y en resumen: sobre esta cuestión lo único que podemos decir es que no sabemos nada y el que don Stephen nos salga ahora diciendo que los extraterrestres pueden ser hostiles sólo cabe explicarlo atribuyéndolo a que este señor hablaba en broma o a que ha perdido el oremus.

Vínculos:

Hawking afirma que los extraterrestres pueden ser hostiles. El País.
Discusión en Libertad Digital.
Nueva discusión en Libertad Digital, esta vez inspirada en el asunto de la “colonización” de Marte.

Nota 1: Dos años después de escrita esta entrada, un amable compañero me llama la atención acerca de un video de youtube: El motor flagelar bateriano, “complejidad irreductible” y “designio inteligente”, extraído del documental La clave del misterio de la vida, presentado por Paul Nelson, filósofo de la Biología, en el que nos presenta dos conceptos: el de la complejidad irreductible y el del designio inteligente.

Prescindo del segundo por sus connotaciones religiosas, acientíficas, que, entiendo, aunque son de gran calado, no tienen cabida en este escrito.

Sí quiero, sin embargo, llamar la atención hacia el primero de estos conceptos, el de la complejidad irreductible porque entiendo que viene a abundar en los tres primeros reparos acerca de la posibilidad de la aparición de la vida que expongo en este escrito. Es cierto que Paul Nelson se está refiriendo aquí a las dificultades de aceptar, mediante la explicación darwiniana, la aparición de un determinado carácter más o menos complejo como pueda ser el flagelo bacteriano. Yo no voy tan lejos. Entiendo que, una vez aparecida la vida, su evolución, por muy compleja que sea, se puede explicar en términos darwinistas. Sin embargo, este concepto me viene pintiparado para insistir en los tres primeros reparos que digo: si, una vez aparecida la vida, Dios sabe cómo, a Paul Nelson le parece difícil explicar en términos darwinistas la aparición del flagelo bacteriano ¡qué no decir acerca de la dificultad de que, en circunstancias prebióticas, se diera la tan feliz como improbable aparición simultánea de una cadena de AN y de las enzimas replicasas que hicieron posible su replicación y, con ello, el principio de la vida! Cuando, hace dos años escribí aquí:

“Es decir, podría darse el caso de que el cúmulo de casualidades para que se formara una molécula capaz de reproducirse a sí misma (no otra cosa es la vida) fuera de tal magnitud que, por inmensa que sea la cantidad de planetas con unas condiciones generales aptas para que sucediera lo que sucedió en la Tierra hace tres mil millones de años, aun así, la probabilidad de que ello haya sucedido por segunda vez en otra parte sea tan escasa que, en la práctica, sea una imposibilidad estadística”

me estaba refiriendo, precisamente, a esto. Me alegro de que un filósofo de la Biología le haya puesto nombre: complejidad irreductible.

Nota 2: Pocos meses después de actualizado este escrito con la nota anterior, en junio del 2013 y a raíz de un intercambio de cometarios en Libertad Digital acerca de la posibilidad de la colonización de Marte por el ser humano, volví a exponer en él algunas de las ideas que apunto en este escrito. Si bien aquí trato, fundamentalmente, de lo nada que sabemos acerca del origen de la vida, traigo a colación este debate reciente porque su trasfondo es el mismo: el excesivo entusiasmo, la ignorancia y la falta de reflexión con la que el público en general contempla estos asuntos. Puede leerse dicho debate en el vínculo que antecede. Aquí me interesa señalar de él un documental que TVE 2 emitió en esas mismas fechas y sobre el que uno de los participantes, Juan Puyol, tuvo la amabilidad de llamarme la atención. Se titula ¿El final de los astronautas?.

Recomiendo que se vea en su totalidad. Quedémonos aquí con las palabras que constituyen su epílogo:

La conclusión es que viajar por el cosmos es, probablemente, imposible. Y no porque nuestra tecnología actual sea primitiva sino por las limitaciones de la naturaleza y de las leyes de la Física que, indiferentes a nuestros sueños y deseos, impiden los viajes cósmicos: el Universo no está a escala humana.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

27 abril, 2010 a 10:59

7 comentarios

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  1. Así como dices que no hemos sido capaces para conocer porqué hay vida en la tierra y que por consecuente -no tenemos por qué- pensar en posibilidades de vida extraterrestre, así mismo te digo que no es sano que insinúes al final que el sr. Stephen ha perdido el Oremus, ya que no estas a su altura para abrumar su libre comentario. En paz.

    christian

    5 mayo, 2010 at 4:55

    • No he dicho en ninguna parte que no debamos pensar en la posibilidad de vida extraterrestre. Por favor, reléeme. Lo que sostengo es que se presta demasiado entusiasmo a la posibilidad de que la haya y muy poca atención a reflexionar acerca de la dificultad de que la haya.

      ¿No es sano discrepar de alguien, por muy grande que sea en el campo a que se dedica? ¿Sabes lo que es el “argumento de autoridad”?

      Carlos

      10 noviembre, 2010 at 9:42

  2. Seguro que SIR STIPHEN HAWKING ha echao mano de la mejor herramienta que tiene el hombre y que nos diferencia del resto de los seres vivos LA IMAGINACION.

    Pascual

    19 mayo, 2010 at 20:38

    • Bueno, si es cuestión de “imaginación”, imaginar se puede imaginar cualquier cosa.

      Carlos

      10 noviembre, 2010 at 9:43

  3. Todo válido, es que debe ser el tema más apasionante y todos necesitan decir algo, así sea solo entusiasmo o cuotas de imaginación. Pero creo que lo de Hawking es una referencia a nuestra propia historia y a lo que conocemos de la naturaleza aplicada a otras civilizaciones. Puro blah blah.

    Cristian

    8 febrero, 2011 at 0:04

  4. Porque el ser humano tiene que argumentar que la vida en el universo tienen que ser exactamente igual a la de la tierra, Cuando dentro de la misma tierra se han encontrado bacterias viviendo en sulfuro liquido.

    Rog

    8 febrero, 2012 at 17:04


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