Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

11-M, 11-S

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Históricamente, cuando un golpe de estado se ve coronado por el éxito, la fuerza responsable del derrocamiento del dirigente en cuestión se convierte en gobierno. El que uno de los departamentos del gobierno que aún queda se llame "De Justicia" no significa, en absoluto, que de la noche a la mañana vaya a convertirse en un batallón suicida. Como es el caso de las otras agencias del gobierno, sus directivos no responden a un difunto metido en un ataúd, sino a las nuevas fuerzas de poder dentro del país. Consecuentemente, se produce el fenómeno de que el Departamento de Justicia, al igual que otras agencias legislativas del gobierno, dedican sus esfuerzos no sacar a la luz la verdad sobre el asesinato, sino a ocultarla en lo posible y oponerse a los esfuerzos de los que tratan de averiguarla.
Jim Garrison, fiscal de Nueva Orleans, hablando del asesinato del presidente Kenendy.

 

En la mañana del 11 de marzo del 2001, quien estas líneas escribe se hallaba esperando el tren en una cafetería cercana a la estación de ferrocarril en la cual debía cogerlo. Faltaba bastante tiempo para que dicho tren llegara, por lo que me dediqué a matarlo bebiendo un whisky con hielo.

Alta en la pared que estaba enfrente de mí, se veía la televisión, apagado su sonido por el ruido ambiental de la cafetería y en ella fue donde fui contemplando, distraído, como un avión se estrellaba contra la segunda de las torres del World Trade Center mientras la primera ardía. En principio, entregado a mis pensamientos y al whisky, recuerdo que me parecía estar viendo una película y sólo poco a poco me fui dando cuenta, con horror y con estupefación, de la enormidad que estaba sucediendo en Nueva York.

Cuando llegué a casa conocí el resto de la historia: el atentado contra el Pentágono y la caída del cuarto avión en Pensilvania.

Durante estos años ni se me ha ocurrido dudar de que vimos lo que vimos ni de que sucedió lo que se nos ha dicho que sucedió: una serie de atentados suicidas llevados a cabo por el terrorismo islámico. Hoy, vistos los argumentos de las llamada Teorías de la Conspiración, tengo que confesar que me cabe la duda, creo yo que razonable, de que las cosas sucedieron como todos creímos que sucedieron.

No diré que fuera, como apuntan esas teorías, un autoatentado realizado por la administración americana contra sus propios ciudadanos para justificar ante ellos la guerra en Irak y Afganistán (esta teoría también tiene muchísimas dificultades a mi modo de ver) pero la verdad es que, ni podemos cerrar los ojos a los infinitas preguntas que deja sin respuesta la versión oficiosa primero de los medios de comunicación y la oficial después de la Comssion Report.

Y, lo que me produce estupefacción, es, precisamente, el silencio que ha caído sobre este horror y el ningún interés de los medios de comunicación americanos para dar una respuesta lo más cabal posible a las muchas dudas que, dentro y fuera de los Estados Unidos, se nos presentan a muchos acerca de él. Muchos que no somos precisamente ni rojos, ni izquierdistas. Muchos a los que tal hipótesis, de demostrarse cierta, en nada beneficiaría, a primera instancia, a nuestro argumentario político, pero que, lisa y llanamente, queremos saber la verdad.

Parece ser que la National Geographic va a dedicar próximamente un estudio que pretende aclarar estas dudas y resolver las dificultades que presenta la versión oficial. Ya veremos. Hasta ahora, lo cierto, por poner un ejemplo, es que ni tenemos ninguna imagen de un avión estrellado contra el Pentágono ni ningún medio de comunicación se ha tomado la molestia, por ejemplo, de entrevistar a los vecinos de Washington para que aseveraran haber visto un avión volando a menos de cien metros sobre sus cabezas.

Y dudas como ésta: mil.

Tres años más tarde sucedió en Madrid otro hecho tan horroroso como inaudito en el mundo occidental: los atentados de la estación de Atocha.

Hoy, gracias a la perseverancia de unas pocas personas y de unos pocos medios de comunicación españoles, tenemos la certeza de que la sentencia que dio por cerrado el caso condenó a miles de años de prisión a tres personas que casi con absoluta seguridad no pudieron ser sus autores y, sin embargo, nos enfrentamos al mismo silencio y a la misma indiferencia tanto por parte de los políticos como por parte de la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

Produce asombro, pero es así. Produce escándalo, pero es así.

Tanto en los Estados Unidos como en España, ni los políticos, ni los periodistas, quieren saber nada de ninguno de estos dos hechos. Viven conformes con sus respectivas versiones oficiales y sólo unas pocas veces, la mayoría procedentes de la población civil, hacen preguntas y muestran desasosiego.

No es mi intención tratar ninguno de estos atentados gravísimos. Personas más enteradas y más entregadas a ello que yo lo están haciendo con entrega y sacrificio y yo no tengo nada nuevo que decir sobre ninguno de ellos.

Lo que me ha movido hoy, aniversario del 11-M, a escribir sobre ambos hechos es hablar sobre algo que no veo que apunte casi nadie entre los movimientos por la verdad de tendencia, digamos, conservadora.

Me refiero a su posible vinculación.

En efecto: racionalmente, no podemos descartar como imposible que, si los atentados del 11-S fueron perpetrados por elementos de la administración americana, fuera esa misma administración la que perpetró los del 11-M, no para derrocar al PP, sino para dar un nuevo empujón propagandístico a la guerra y hacer subir a George Bush en las encuestas de intención de voto, encuestas en las que parece ser, estaba cayendo en picado.

La hipótesis tiene, ya digo, muchas dificultades, pero no es racionalmente impensable y, si queremos, algún día, llegar a conocer la verdad, hemos de enfrentarnos a ella con honestidad intelectual y libres de ningún prejuicio.

Y, sin embargo, no veo, entre los pocos periodistas que se dedican a estudiar en España el 11-M ningún interés ni hacia el 11-S ni hacia esta hipótesis. Fuera de un artículo de hace unos meses de Luis del Pino que apuntaba a la CIA, nada he leído al respecto.

Al contrario, se nos expone por estos periodistas, como contraste ante la desidia en el tratamiento de los trenes de Atocha, la meticulosidad en el desescombro del World Trade Center. Es falso: la misma premura, el mismo descuido y el mismo ocultamiento que se dio aquí, se dio allí.

Produce asombro que quienes, muy meritoriamente, han denunciado y ponen el grito en el cielo (muy justificadamente) ante el hallazgo providencial de la furgoneta Kangoo, que dio pábulo al origen islamista de los atentados de Atocha, no muestren el más mínimo asombro ante el hecho, no menos providencial, de que el pasaporte de uno de los terroristas que presuntamente se estamparon contra las Torres Gemelas, fuera lo único que se salvara de aquella inmensa bola de fuego y cayera, ya digo, providencialmente, intacto e impoluto en el suelo neoyorkino.

Hechos como este: mil. Silencio ante ellos, el que ustedes quieran y más.

Quienes hasta aquí han tenido la amabilidad de leerme conocen que nada más lejos de la izquierda que mi modo de pensar. De hecho, cada vez soy más fascista. Y, cuanto más miro a Zapatero, más todavía.

Sé que la hipótesis que aquí expongo la sostienen movimientos de izquierda de todo el mundo y no prescindo de la posibilidad (aunque en los propios Estados Unidos la sostienen muchos republicanos conservadores), de que toda ella no sea sino otra engañifa de la izquierda para descalificar a Bush.

Pero, racionalmente, no puedo descartarla y lo que me asombra, repito, es el silencio ante el hecho histórico más importante de nuestro siglo.

La verdad es la verdad y la verdad no nos debe de dar miedo aunque parezca que en el corto plazo contradice nuestro pensamiento y nuestras convicciones.

NOTA: Un año después de escrita esta entrada, un comentarista del Blog de Federico Jiménez Losantos, me llama la atención sobre una página en la que se desmonta la mayor parte de los argumentos contrarios a la teoría oficial. Debo señalar que me ha convencido en gran medida:

11-S: Análisis crítico.

Vínculos:

Programa especial en el 10º aniversario. Canal 33.
911 Mysteries. 911truthmadrid.org
11 de Septiembre 2001. La verdad. Documental alemán (YouTube):
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8.
Painful Deceptions (YouTube):
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.
Experto en demoliciones controladas habla sobre el edificio 7 del WTC
. YouTube.

Tratamiento mediático:

      La farsa del 11-S, 1, 2. YouTube. (Comparemos estas entrevistas con la que María Teresa Campos hizo al presidente de la AVT).
      Encubrimiento mediático del 11-S. YouTube.

Todo el mundo es un escenario. YouTube. 1, 2, 3, 4.
David Griffin:

      El engaño del 11-S debe salir a la luz. YouTube.
      11-S- La versión oficial es la conspiración. YouTube.

Jeff King. Sinrazón en los informes oficiales del 11-S. 1, 2.
The 9/11 Commission Report. pdf.
National Commission on Terrorist Attacks upon the United States. Sitio oficial.
Asociación por la verdad sobre el 11 de septiembre de 2001.
La respuesta de Jim Garrison. YouTube.
1, 2, 3.
Los Franceses también se han dado cuenta. YouTube. 1 y 2, 3 y 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.
Discusión acerca de este escrito en Blogs de Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

11 marzo, 2010 a 10:33

Publicado en Historia, Política

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