Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Archive for febrero 2010

Otra vez el Rey

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Asistimos estos días a una pequeña discusión acerca del actual monarca español entre dos de las principales cabezas del pensamiento español de derechas. Es decir, del pensamiento español.

Dados los ataques actuales que la Monarquía española está teniendo por parte del separatismo, dado que don Cayo Lara anda ultimando las últimas pinceladas para derribarla y dado (y esto es lo principal) que no debemos olvidar jamás que el principal partido de izquierda, el socialista, va a tolerar esta forma de gobierno en tanto le venga bien y, cuando deje de venirle bien, la va a poner de patitas en la frontera, mi primera sensación sobre el rifirrafe de los señores Jiménez Losantos y Ussía fue de disgusto y mi primera intención, al leerlo esta mañana, de calificarlo de lamentable.

Una segunda reflexión me ha disuadido de lo contrario pues en ningún lado está escrito que, desde posiciones nobles y de amor a la patria, no se puedan tener opiniones diferentes acerca de la actuación de la persona que en cada momento histórico ocupa tan alta magistratura sin olvidar nunca, eso sí, que la institución está por encima de esa persona y no podemos utilizar el argumento, para preferir o dejar de preferir a la Monarquía como mejor forma de gobierno, el hecho de que tal o cual rey lo haya hecho mejor o peor.

Como dije hace años, el argumento que han venido utilizando muchos republicanos cuando dicen —o decían— no ser monárquicos pero sí juancarlistas, me ha parecido siempre un argumento pobre y apto sólo para mentes que, no siendo monárquicos, no dejan de intuir las bondades que la Monarquía aporta a nuestra organización política y quieren eludir el problema.

Federico Jiménez Losantos es, hoy, una de las principales cabezas del pensamiento conservador español y nunca podremos agradecerle bastante ni su valor ni su esfuerzo en el combate que está realizando contra el enemigo común.

Pero no deja de ser un liberal ni de sentirse heredero de ese liberalismo que trajo a España a la Revolución francesa. Sus críticas pueriles y facilonas hacia don Fernando VII nos lo demuestran de manera palmaria. No podemos ver en él a un defensor firme y convencido de la institución monárquica, por más que tengamos que reconocer que estas otras críticas que hace de la actuación de don Juan Carlos no dejan de estar justificadas, sobre todo en lo que respecta a la condescendencia y a la complacencia con las que mira a la izquierda radical y al separatismo antiespañol.

Alfonso Ussía, por su parte, monárquico convencido, reprocha a Federico la facilidad de criticar al Rey “si calla porque calla; si habla porque habla” y le hace notar que “ser Rey de España no es fácil”.

También tiene razón en ello. Ni ser Rey de España es fácil ni nadie ha dicho que lo sea.

Sucede, sin embargo, que don Alfonso, por tradición familiar se siente especialmente afecto a la dinastía que hoy reina, de la dinastía cristina que accedió al trono frente a la dinastía que debimos de haber preferido: la carlista y, quizá, ello le ciegue algo.

Y sucede que la Revolución española, a diferencia de la francesa, jamás asesinó a ningún rey. Chulearles les ha chuleado todo loq ue ha querido, pero jamás asesinó a ninguno.

Y sucede, en fin, que la principal preocupación de esta dinastía cristina-isabelina, desde que está en el Trono, ha sido y es dar las gracias, un día sí y otro también, a la izquierda jacobina por no haberles cortado la cabeza. Ello explica el servilismo de don Juan Carlos hacia la izquierda y explica porqué la izquierda chulea tanto a don Juan Carlos.

Y explica porqué esta Monarquía que hoy nos gobierna es casi de facto una República. Pero digo casi: la grandeza histórica de la Monarquía española es tanta que aun en su actual estado desvirtuado aporta el escaso cemento de unión que queda entre los pueblos de España y justifica su unidad política.

Hablando en términos generales, la Monarquía hereditaria se justifica como mejor forma de gobierno por el hecho de que escapa a la lucha partidista en la que, como dice el padre Mariana, siempre abundan más los malos que los buenos. Pero es que, además, en el caso de España, sin ella no puede entenderse su unidad política y, para quien no esté convencido de ello, a las pruebas de la I y II Repúblicas me remito.

Acabando estas líneas aprovecho, una vez más, para pedir el cambio de la Constitución y, dentro de ella, el cambio de la dinastía reinante por la carlista cuyo actual regente es don Sixto Enrique de Borbón, no porque piense, ya digo, que sus personas tengan mejor temple moral que las de la isabelina, sino porque es la dinastía cuyo pensamiento está, de verdad, imbuído del tradicional español y la que de verdad se enfrentó a la Revolución.

Y la que tiene idea más cabal de lo que es la labor de gobierno. Repito las palabras del testamento de don Carlos VII:

“Gobernar no es transigir. Gobernar es resistir, a la manera que la cabeza resiste las pasiones en el hombre bien equilibrado”.

Que es, precisamente, lo que Federico Jiménez Losantos reprocha al Rey no estar haciendo y lo que Alfonso Ussía le disculpa.

 

Vínculos:

El Rey. Alfonso Ussía. La Razón, 14 de febrero del 2010.
Lo del Rey. Federico Jiménez Losantos. El Mundo, 17 de febrero del 2010.
En defensa de la Monarquía española. De mi blog.
Testamento político de don Carlos VII. De mi blog.
Del Rey y de la Institución real. Libro primero. Juan de Mariana. De mi blog.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

17 febrero, 2010 at 10:25

Publicado en Política