Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Federico Jiménez Losantos

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Federico Jiménez Losantos

 

La saña con la que el socialismo persigue a una persona está en relación directa con la excelencia de dicha persona.

 

Federico Jiménez Losantos

 

Si algún principio empírico podemos dejar sentado después de estos treinta años de la llamada Transición y, sobre todo, de estos últimos zapateriles, tal principio es el que encabeza estas líneas.

El principal defecto de los españoles no creo que sea, como se sostiene habitualmente, la envidia sino la mezquindad.

El envidioso, al fin, en algún grado lo es por desear el bien que ve en el envidiado.

El mezquino no. El mezquino es mezquino porque se ocupa en que cualquier cosa que sobresalga por encima de su mezquina pequeñez se rebaje a su altura.

Nuestro pueblo es un pueblo mezquino. Con pena, tenemos que constatarlo y así lo pensaba el otro día, escuchando la entrevista que Federico Jiménez Losantos hizo a José María Aznar, quizá (y sin quizá) los dos hombres más odiados de España, en Libertad Digital TV.

No debe de ser algo reciente:

Esto es Castilla, señores,

que hace hombres y los gasta,

que dijo don Alfonso Fenández Coronel antes de que lo degollaran, pero, si es cierto que esta índole de nuestro carácter es, o parece ser, antigua, muy más cierto es que esta mezquindad ha encontrado en nuestros días su justo cauce institucional en el Partido Socialista y compañeros de viaje: progres en general, comunistas antediluvianos, mafia rosa, feministas y feministos semianalfabetos, gabilonditas, gallardonitas y demás fauna que vemos removerse en el fangal en el que se ha transformado nuestra patria.

Y no sólo se ha encauzado sino que es esta mezquindad institucionalizada la que hoy gobierna a España.

Y no sólo la gobierna desde las instituciones de gobierno sino que intenta rebasarlas y, abarcando, cada vez más, los ámbitos de nuestra privacidad, intenta ahogarnos a todos en su porquería.

Si admitimos el principio que antes enuncié, habremos de concluir que pocas personas hay más excelentes que Federico Jiménez Losantos quien hoy, en un nuevo capítulo del acoso que estas fieras vienen realizando contra las libertades de expresión y de información desde hace más de veinte años, ha tenido que finalizar su andadura en la cadena de radio COPE.

Federico, además de excelente, dedica su excelencia a denunciar las fechorías de tan repugnante fauna y a no dejar pasarles ni una de las muchas que cometen. Así, podemos comprender el sinsentido de que este hombre haya tenido que abandonar una cadena de radio justamente en el momento en que dicha cadena alcanza, gracias a él y a unos pocos como él, sus más altas cotas de audiencia.

Esto, señores, es España.

La izquierda, guarnecida con la indiferencia de la derecha, protegida por gran parte de la judicatura y aliada a grupos empresariales a los que favorece con nuestro dinero a cambio de que éstos, desde sus medios escritos y audiovisuales, cultiven su mezquindad ad nauseam, escribe un nuevo capítulo en esta campaña de acoso contra la libertad que, como digo, dura ya más de veinte años.

Tal campaña de acoso tiene, no cabe duda, motivaciones inmediatas partidistas, ideológicas o meramente interesadas pero, en el fondo, lo que subyace es mezquindad. Odio a lo sobresaliente. Deseo asqueroso de que lo notable se rebaje a la altura de su miseria.

En la sentencia que condenó a Losantos el año pasado por injurias a Zarzalejos puede leerse, en su noveno fundamento de derecho, cómo obraron en contra de Federico los hechos de ser “conocedor de la lengua castellana”, “licenciado en filología hispánica” “profesor de literatura hispánica” y “autor de unos veinte libros”. Muy significativo: la jauría ignara y semianalafabeta, puede, y lo hace, insultar a Federico un día sí y otro también. Federico, desde su superioridad intelectual no puede decir ni pío. No puede responder. Tomemos nota.

Disculpemos, por otra parte, a la Iglesia, propietaria de la cadena COPE y última determinante de este acontecimiento. No sólo por cumplir la máxima de san Josemaría Escrivá de Balaguer:

Disimula los defectos del sacerdote,

sino porque no corresponde a la Iglesia, que ha amparado durante muchos años a la verdadera libertad en las personas de Federico Jiménez Losantos y de César Vidal, ser punta de lanza sino asiento sólido de verdades eternas y ello exige —nos lo muestran los dos mil años de su historia— contemporizar a las veces.

Debemos, pues, agradecer a la Iglesia católica el haber acogido en su sagrado durante estos años a algunas de las pocas voces que, valientemente, continúan, machaconamente, recordándonos que, por encima de la cloaca asquerosa en la que nos hemos acostumbrado a vivir, existe, debe existir, un cielo limpio y una atmósfera transparente.

Tales voces continúan oyéndose, y Dios quiera que por mucho tiempo, en:

El Mundo,

Libertad Digital y

esRadio.

Allí nos seguiremos viendo.

Vínculos:

El adiós de Federico y César a la COPE. Resumen audiovisual en Libertad Digital.
La decisión de la COPE. De El blog de Federico.
De inquisidores de ayer y de hoy. De El blog de César Vidal
El último editorial de La Linterna. De El blog de César Vidal.
Tras el milagro, volver a empezar. Editorial en Libertad Digital.
Entrevista a José María Aznar en La Hora de Federico.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

11 julio, 2009 a 9:45

Publicado en Política

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