Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Archive for julio 2009

¡Viva la Guardia Civil!

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

31 julio, 2009 at 20:59

Publicado en Himnos, Música, Política

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Comentarios al escrito “A favor del término ‘Heuskal Herria’”

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La extensión y substancia de los comentarios que los amigos de Libertad Digital,  Caminant, Cualquie y Torku, han hecho a mi escrito A favor del término Euskal Herria, así como la nula funcionalidad de los blogs de esta página web, me obligan a contestarles en una nueva entrada en vez de seguir el hilo en la original.

Si algo he pretendido con lo que acabo de escribir es quitar esa carga semántica xenofóbica de la que habla Torku al término Heuskal Herria, porque, amigos míos, también nosotros, castellanoparlantes, podemos pecar, si no ya de xenofobia o etnocentrismo, sí de cierta ignorancia a la hora de sentir algún fastidio al escuchar voces que, esperando oírlas expresadas en castellano, las oímos en otra lengua.

Y no sólo podemos pecar sino que muchas veces pecamos de ello y no es a ello ajena la incomodidad con la que muchos españoles, que tienen como lengua materna una lengua distinta de la castellana, se van sintiendo en la nación común, de manera que se forma un círculo vicioso en el que al rechazo con que los centralistas miran estas particularidades responden los nacionalistas con una exacerbación de sus reivindicaciones.

De ello se aprovechan los separatistas, se aprovecha la izquierda y, sobre todo, se aprovecha ese monstruo antinatural que es la alianza de la izquierda con el nacionalismo que se manifiesta no sólo en el terrorismo etarra sino, también, en coaliciones tales como las que hoy gobiernan en Cataluña y Baleares y, hasta hace poco, lo hacía en Galicia.

Como soy castellano y me siento español, no me preocupa que, por reconocer esto, me etiqueten de nada y, menos, de crítica infundada a lo que podríamos llamar castellanocentrismo que es lo que aquí estoy criticando. Por resumirlo de laguna forma: el que los que odian a España hagan bandera de términos como el de Euskal Herria no quiere decir que nosotros hayamos de entrar al trapo y rechazarlos con su misma virulencia

En mi escrito España, ¡antes rota que roja! decía hace unos años:

«Por un lado, los pueblos distintos del castellano que integran e integrarán siempre, en el plano espiritual, nuestra nación, sienten (y, hasta cierto punto, lo sienten de manera justificada) que sus culturas tradicionales están muriendo a manos de la castellana, más fuerte y pujante. Podrán expresarlo con mayor o menor virulencia; con mayor o menor racionalidad, y de manera mejor o peor argumentada, pero, en el fondo, este temor está justificado y tiene su fundamento.

Es evidente que la forma con que lo expresan, siempre por los partidos más extremistas, pero, también, muchas veces, por los nacionalismos más moderados, es una falsedad histórica. Castilla, lo que ellos llaman “España”, ni es ni ha sido nunca ese ave de rapiña que les viene expoliando desde hace siglos, que les ha conquistado, que ha asesinado a sus hijos y que, literalmente, “les odia”. Sí. Uno de los últimos argumentos que estoy viendo proliferar en Cataluña es el asunto este del “odio” que España siente por Cataluña. Y lo malo es que, de verdad, muchas personas, en Cataluña, creen que España la odia.

El predominio de lo castellano en España no fue fruto de ni de conquistas ni de expolios. Se inscribe dentro de la historia del paso de la Edad Moderna a la Contemporánea (permitid que utilice la cándida clasificación de las edades históricas que nos enseñaron en nuestra niñez). Es decir, pertenece al proceso por el que la Modernidad acabó con el Régimen Tradicional llevándose tantas cosas por delante. La Modernidad y su manifestación política, el Liberalismo, vienen pretendiendo, desde hace doscientos años, crear un mundo mejor e, indudablemente, en el plano del bienestar material lo ha conseguido. Para ello se ha valido, entre otras cosas, de procedimientos uniformizadores argumentando la bondad de esa uniformidad con argumentos utilitarios, técnicos y científicos. Tal fue la introducción del Sistema Métrico Decimal. Tal fue, en el caso que nos ocupa, el intento de uniformizar a los pueblos de España bajo unas mismas leyes y bajo una misma lengua. Uniformización que ya venía produciéndose de manera natural por la mera naturaleza de las cosas pero que, no cabe duda, se forzó durante los siglos de triunfo del Liberalismo.

No estoy diciendo que esto sea en todo malo. Estoy diciendo que la Modernidad, con su simple concepción material del mundo, olvidó lo que aprovechable y bueno tenía el Antiguo Régimen y, con su convicción soberbia de que las desgracias del ser humano venían del embrutecimiento al que la religión y la esclavitud a la que la monarquía tradicional habían reducido a éste, arrambló con todo.

Con ésta y con la no menos soberbia convicción de que destruyendo a ese Antiguo Régimen y caminando por la senda del conocimiento científico, del desarrollo tecnológico, de la libertad política entendida a su manera y de la libertad religiosa, también entendida a su manera, despreció lo que de bueno tenía aquel Antiguo Régimen y nada aprovechable quiso conservar de él».

Sabemos hoy que en el 2004 se produjo en España un Golpe de Estado. Su autoría la desconocemos aún. Quizá participara en ella la ETA. Lo que sí sabemos con claridad es que han sido Zapatero, sus gobiernos, el partido socialista y los partidos separatistas coaligados con éste los encargados de desarrollarlo de manera que, hoy, la Constitución del 78 es letra muerta, la Transición —y con ella la reconciliación— se ha ido a hacer gárgaras y estamos asistiendo a una auténtica mascarada.

El desarrollo del Golpe de Estado del 11-M se está produciendo en diversos ámbitos, muy fundamentalmente sin olvidar el ámbito judicial ni el de los derechos humanos— en el del cambio anticonstitucional de los Estatutos de Autonomía, especialmente el catalán. Zapatero ha creído que haciendo de su capa un sayo puede comprar a Cataluña con unos cuantos miles de millones de euros con los que nos ha endeudado a todos y, así, solucionar, pro domo sua, el problema catalán.

Si así fuera, podría muy bien haberse hecho modificando la Constitución de manera legal y mediante los mecanismos que ella prevé, como pidió el Mariano Rajoy de la primera legislatura zapateril en el año 2005 y tendría un pase.

Pero es que ni el problema catalán ni el problema vasco son problemas de dinero. ¡Ojalá lo fueran!

Ya lo notó así José Antonio Primo de Rivera cuando lamentaba cómo Castilla no ha sabido entender el alma poética de Cataluña en Los vascos y España o cuando criticaba esta torpeza en España y Cataluña:

«Pero también es torpe la actitud de querer resolver el problema de Cataluña reputándolo de artificial. Yo no conozco manera más candoroso, y aun más estúpida, de ocultar la cabeza bajo el ala que la de sostener, como hay quienes sostienen, que ni Cataluña tiene lengua propia, ni tiene costumbres propias, ni tiene historia propia, ni tiene nada. Si esto fuera así, naturalmente, no habría problema de Cataluña y no tendríamos que molestarnos ni en estudiarlo ni en resolverlo; pero no es eso lo que ocurre, señores, y todos lo sabemos muy bien. Cataluña existe con toda su individualidad, y muchas regiones de España existen con su individualidad, y si queremos conocer cómo es España, y si queremos dar una estructura a España, tenemos que arrancar de lo que España en realidad ofrece; y precisamente el negarlo, además de la torpeza que antes os decía, envuelve la de plantear el problema en el terreno más desfavorable para quienes pretenden defender la unidad de España, porque si nos obstinamos en negar que Cataluña y otras regiones tienen características propias, es porque tácitamente reconocemos que en esas características se justifica la nacionalidad, y entonces tenemos el pleito perdido si se demuestra, como es evidentemente demostrable, que muchos pueblos de España tienen esas características».

A mí nadie me quitará de la cabeza, queridos amigos, que el gran error del Caudillo durante su dictadura fue no haber sabido ganar para la causa a las derechas nacionalistas vasca y catalana. Seguramente no fue tal error. Seguramente fue mera imposibilidad al estar estas derechas ganadas para la causa revolucionaria, pero estoy absolutamente convencido de que si las derechas vasca y catalana hubieran sido partícipes del Movimiento Nacional —como, por otra parte, pidió el episcopado vasco al PNV al comienzo de la Guerra Civil en carta que publicó Ricardo de la Cierva y que reproduzco en los vínculos de este escrito— la llamada Transición no hubiera sido, como ha acabado siendo, una bajada de pantalones ante el marxismo y sus herederos zapateriles.

Lamento la inoportunidad de mi escrito que aparece cuando dos cadáveres de Guardia Civiles asesinados a manos de la vesania etarra aún están calientes y aprovecho para dar aquí testimonio de mi pésame a sus familias y a su Instituto. La situación en las Provincias Vascongadas, ya no en lo que se refiere a derechos menores, sino hasta en el propio derecho a la vida es tan grave que quizá justifique la alianza temporal que estamos viendo entre la derecha españolista y el socialismo.

Pero esto son sólo paños calientes. Como digo, la Transición ha muerto y con el Partido Socialista actual ya no hay nada que hablar.

Como pedía Rajoy en el 2005 debemos elaborar una nueva Constitución. Y, como dije hace meses en mi escrito Reforma Constitucional ¡Ya!, o esta nueva Constitución soluciona en su esencia estos problemas o no nos servirá de nada.

Zapatero, en palabras del actual Monarca, sabe muy bien donde va. Yo, por mi parte, estoy cada vez más convencido de que la solución al problema territorial español pasa por ir en dirección contraria a la de Zapatero y por la alianza de las derechas españolas, nacionalistas y no nacionalistas y teniendo muy presente las orientaciones morales de la Conferencia Episcopal Española:

«La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles. Son los dirigentes políticos y, en último término, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa información completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jurídico político más conveniente. Ninguna fórmula política tiene carácter absoluto; ningún cambio podrá tampoco resolver automáticamente los problemas que puedan existir. En esta cuestión, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás».

Agradezco a Cualquie las noticias bibliográficas. En ellas vemos el término Euskal Herria documentado ya en el siglo xvi. Coincido con él en sus observaciones relativas al uso y abuso de la K pero me parecen asunto menor: yo siempre escribo Méjico para referirme a Méjico pero los mejicanos gustan de escribir la forma antañona México. No pasa nada.

Un abrazo a todos. 

Vínculos:

Comentarios a A favor del término “Euskal Herria”. Libertad Digital.
Sigue la discusión en Libertad Digital.

Los vascos y España. José Antonio Primo de Rivera.

España y Cataluña. José Antonio Primo de Rivera.
Instrucción pastoral de los obispos vasconavarros.

Orientaciones morales ante la situación actual de España. Conferencia Episcopal Española.

Reforma constitucional ¡Ya! De Conceptos Esparcidos.

España, ¡antes rota que roja! De Conceptos Esparcidos.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

31 julio, 2009 at 18:35

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A favor del término “Euskal Herria”

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Tengo que mostrar aquí mi apoyo al secretario general del PP en el País Vasco, Iñaki Oyarzabal, en su defensa de que el término Euskal Herria aparezca en los libros de texto con los que deben formarse los niños y jóvenes de aquella región y no comprendo el rechazo que tal postura ha originado.

La verdad nunca puede ser perjudicial y la verdad es que existe, desde hace, al menos, dos mil quinientos años, un pueblo y una cultura de perfiles muy acusados que, en vascuence, se denomina Euskal Herria.

Lo que sí es muy perjudicial es tratar, cándidamente, de ocultar estas cosas.

Tan perjudicial como contraponer la idea de Euskal Herria a la idea de España y presentarlas como entes enemigos desde el principio de los tiempos y hasta la consumación de los mismos,

Lo que hay que enseñar a los niños vascos (y a los del resto de España) es que existe un pueblo vasco que en vascuence se llama Euskal Herria, que desde hace, al menos, mil trescientos años forma parte de la civilización cristina y, en su región meridional, parte entrañable de España.

Hay que enseñar que la civilización cristiana cristalizó, entre otras, en dos grandes naciones, España y Francia, y que los vascos contribuyeron en la formación de ambas. Por eso Euskal Herria tiene dos partes: Iparralde y Hegoalde. Ambas hablan vascuence y, además, la una francés y la otra español.

Hay que enseñarles que Hegoalde se divide a su vez, por razones históricas, en dos partes que también muestran perfiles muy diferentes que justifican su separación política: las Provincias Vascongadas y Navarra.

Hay que enseñarles a estos niños que es verdad que un separatismo insano utiliza estos matices lingüísticos para sembrar en ellos el odio hacia el resto de España pero es mostrándoles la trampa, no ocultándosela ni menospreciando la denominación vascuence de su cultura, como podremos empezar a resolver el problema.

 

¡¡¡DIOS,
PATRIA,
FUEROS
Y
REY LEGÍTIMO!!!

Vínculos:

Euskal Herria responde a una realidad cultural. Iñaki Oyarzabal en Libertad Digital.
No todos pensamos como Oyarzabal. Santiago Abascal en Libertad Digital.
Navarra advierte a Patxi López que actuará con firmeza en defensa de su identidad. Libertad Digital.
Euskal Herria es el país del euskera. Isabel Celaá en Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

31 julio, 2009 at 11:21

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A vueltas con "El embrutecimiento del varón"

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Llevamos, calculo, unos treinta y cinco años de educación sexual reglada según las pautas modernas y dirigida a la infancia y a la juventud, y bastantes más  de revolución feminista y de libertad sexual.

Tanto tiempo, tantas décadas de formación de la juventud en las nuevas pautas de relación entre ambos sexos, se diría suficiente para que aquella supuesta bestialidad del hombre primitivo hacia la mujer hubiera, si no desaparecido, sí al menos mitigádose.

Cuando digo hombre primitivo me refiero al hombre anterior a la redención progre-socialista, por ejemplo, a nuestros padres y a nuestros abuelos quienes, como todo el mundo sabe, se dedicaban los días pares a dar una paliza a sus mujeres nuestras madres, nuestras abuelas y los impares a violar niñas con alguna minusvalía psíquica. Borrachos, por supuesto, todo el tiempo.

Y, sin embargo, vemos cómo los titánicos esfuerzos que la doctrina izquierdista viene realizando desde hace tanto tiempo no sólo no dan los resultados apetecidos sino que, cada vez, la edad en la que el varón comienza a violentar a la mujer es menor y la bestialidad con que lo hace, más grande, de manera que, recientes acontecimientos que están en la mente de todos, han traído al debate público la necesidad de reducir la edad penal hasta los trece años y la conveniencia de meter en la cárcel a niños de esa edad.

***

Hace años, Pío Moa escribió en Libertad Digital lo que a mí me parece uno de sus mejores artículos y que tituló El embrutecimiento del varón. Lo he mencionado en otras ocasiones.

Trataba don Pío, fundamentalmente, de la educación en la estricta igualdad de ambos sexos, así como de la difuminación en ella de los papeles masculino y femenino y, comparándola con los métodos pedagógicos antiguos, decía:

«Un objetivo de la escuela de entonces era formar “caballeros cristianos” fomentando las cualidades de esfuerzo, templanza, valor, sentido de la justicia, etcétera, es decir, encauzando tendencias del varón que, descuidadas, suelen decaer en agresividad brutal.»

Ya hace siete años notaba don Pío el terrible aumento de esta especie de violencia, tanto en número de casos como en la bestialidad con que sucedían:

«…la creciente violencia doméstica, con cifras espeluznantes de crímenes que son sólo la cima del iceberg de una degradación extendidísima.»

Y concluía:

«Ante ello, una señora sociata […] propone intensificar, todavía más, eso de la “educación en igualdad”. Todos los utópicos atribuyen el fracaso de sus recetas a que éstas no son aplicadas con suficiente intensidad. La experiencia, con ellos, nunca sirve de nada.»

Así es. Atendiendo a hechos como estos podríamos plantearnos si no estarán equivocados sistemas pedagógicos como el de la “educación en igualdad”, la educación sexual y, más en general, la omnipresencia de una cierta concepción de lo sexual que domina la vida moderna. Pedagogía que, por otra parte, domina el espíritu de la llamada “Educación para la ciudadanía”. 

***

La educación sexual

 

La educación sexual tal como se entiende actualmente me ha parecido siempre una solemne majadería. Una mezcolanza de anatomofisiología del aparato genital con la presentación cínica del sexo como mero mecanismo de un placer al que todo el mundo tiene derecho.

Por mi edad, sólo en los últimos años de mi bachillerato asistí a la introducción de estas clases en el colegio salesiano en el que me formé y sólo puedo decir, sin entrar en detalles, que tales clases me parecieron eso: grotescas.

La intención de los padres salesianos era la mejor de las intenciones y obraban al compás de los nuevos tiempos, pero el resultado, como digo, era grotesco para niños que todo lo que sabíamos respecto al asunto del sexo (y creo recordar que sabíamos prácticamente todo lo que necesitábamos saber) lo habíamos aprendido en la calle y que recibíamos aquellas clases en un ambiente de jolgorio, rechifla y coña marinera.

Porque los niños de entonces nos enterábamos de estas cosas en la calle. No podría precisar bien, a estas alturas, cuáles fueron mis dudas ni cuáles los momentos en los que se presentaron ni en los que se resolvieron, pero sí puedo asegurar que ni me atormentaron ni me produjeron el menor trauma. Y, sin pretender que no se imparta esta asignatura ni se dejen de reglar unos conocimientos elementales al respecto, no me parece mala forma de aprender asunto tan fundamental en la vida pues las cosas fundamentales de ella las aprende uno solo, viviendo, equivocándose y, siempre, lo más alejado posible de la fauna de psicólogos, sexólogos y demás chupones de la imbecilidad humana.

Si acaso, la mejor enseñanza sexual que he recibido en los años de mi adolescencia me la dio otro sacerdote salesiano, creo recordar que fue don Gumersindo, fuera de tales clases y cierto día que, no recuerdo a santo de qué, nos dijo:

«Si queréis conseguir una mujer, estudiad, estudiad y estudiad.»

Y es que el sexo no es, en su esencia, esa fuente de placer en la que todo el mundo tiene derecho de beber cuando y como mejor le acomoda. Como dejé explicado en mi escrito de hace unos años Procariotas, eucariotas, maricas y homófobos, el apetito sexual no es sino el mecanismo que la Naturaleza, mediante la evolución de la especies, ha desarrollado para que dos individuos de distinto sexo se encuentren y procreen.

Y, en la especie humana esto no es un aquí te pillo, aquí te mato. No. Como sucede con los muflones que nos mostraba el llorado Félix Rodríguez de la Fuente inflándose a topetazos en la época de la berrea o, más recientemente, como nos ilustra el Ayuntamiento de Sevilla a través del Observatorio de Ballenas que ha creado en la República Dominicana y en el que, parece ser, puede verse a las ballenas macho saltando desde la superficie del agua y revoloteando (sic) a ver cual de ellos revolotea más alto con miras a impresionar a las ballenas hembra, en muchas, si no en casi todas las especies de mamíferos, el macho de la especie ha de ganarse a la hembra con su esfuerzo y es privilegio de ella valga el anglicismo elegir al vencedor. Al más fuerte. Al mejor. Al que demuestra, mediante estas pautas de cortejo, poseer una carga genética más apta para le reproducción, para el cuidado de la prole y, en definitiva, para la perpetuación de la especie.

Les dones, abans que catalanes, són dones, comentó con gracia, hace unos años, un comentarista de e-Noticies a una bravuconada de Salvador Sostres.

Hace unos días, un joven colega mío, imbuido de espíritu romántico, se me quejaba de que todas las mujeres son unas aprovechadas. No es esto. Está dentro de la naturaleza humana el que, inconscientemente, la mujer aspire a encontrar al hombre más apto para esa finalidad del sexo y de la sublimación de éste que en nuestra cultura llamamos amor y que, como digo, no es otra que formar y sacar adelante una familia.

¿Que el sexo es placentero? Por supuesto ¿Que es un apetito imperioso? Totalmente de acuerdo. Pero que su satisfacción es difícil y hasta, muchas veces, dificilísima, también es una gran verdad que es, precisamente, la que, creo, se hurta y se esconde a nuestra juventud en las dichosas clases de educación sexual.

A todos, ¡qué puñeta!, nos gustaría beneficiarnos pongo por ejemplo y perdóneseme la expresión a Carla Bruni pero, como no podemos, comprendemos que las cosas son así, nos aguantamos y ya está.

Perdóneseme también que hable aquí de mi intimidad pero siempre digo, a este respecto, que, si cada mujer que he deseado y que me ha mandado a freír espárragos, aparte de rechazarme me hubiera dado un duro, a estas alturas no me habría comido una rosca pero, al menos, sería millonario.

Hablo, claro es, desde el punto de vista masculino. A la mujer también le sucede esto y no es lo mismo Soraya Sáez de Santamaría que Fernández de la Vega como no es lo mismo María Dolores de Cospedal que la Pajín vuelvo a poner por ejemplos que se me ocurren al acaso, pero estamos hablando de la violencia que, a las veces, origina el apetito sexual insatisfecho y es claro que tal violencia es prácticamente privativa del varón.

Con lo cual no quiero decir que la mujer sea mero sujeto pasivo de la misma. Si, como muy bien observaba Pío Moa, en la educación del niño de nuestros días brilla por su ausencia el desprecio a cualidades tales como el esfuerzo y la templanza, añadiría yo que en la de la niña están prácticamente olvidados ridiculizados, más bien valores femeninos tales como la honestidad y el pudor.

Sé que el feminismo me lapidará por decir lo anterior pero estoy convencido de que este olvido de los valores tradicionales masculinos y femeninos se encuentra en la base del problema. 

***

La omnipresencia de lo sexual

 

 

A estas enseñanzas que el joven español recibe se añade la omnipresencia en nuestra sociedad de lo sexual. Ya no sólo como ostentación, invitación y tentación permanente, sino como mero motivo de conversación insustancial, en los términos más crudos y con alusiones directas a la más estricta genitalidad de manera que quien no suelta la obscenidad más gorda pasa por simple y aburrido y quien no hace alarde de triunfo galante, por imbécil, en tanto que la castidad es presentada como una tara.

Con todo esto y coincidiendo con José María Domínguez en lo que respecta a la infantilización de la sociedad, no puedo más que estar en desacuerdo con su artículo Jóvenes criminales que publicó el pasado día veinte en Libertad Digital y en el que viene a despreciar esta importantísima dimensión social del problema y a postular la imputabilidad penal de seres que apenas llevan abiertos los ojos a este mundo encanallado diez o quince años y la pena de cárcel para los mismos.

Para tales comportamientos descarriados existían antes los llamados Reformatorios y, aunque bien comprendo, por lo que llevo dicho, que poco podrían reformar los tales reformatorios con doctrinas como la doctrina Aído o la doctrina Zerolo o cualquiera de las múltiples variantes de la doctrina moderna, mejor serían, creo, que las penas de cárcel.

Por lo demás, sí creo que hay una responsabilidad civil exigible para los padres o tutores de estos críos cuando estos comportamientos causan daños en terceros y, sobre todo, una responsabilidad moral inmensa de la clase dirigente que, al tiempo que fomenta esta clase de educación está destruyendo la autoridad paterna y la moral tradicional.

***

Idilio

 

Y acabo con un poema de José María Gabriel y Galán titulado Idilio que se me ha venido a la memoria al tiempo que escribía estas líneas y que, aunque lo tenía en mente para añadirlo a mi Flor de Pretericiones, quiero dejar aquí copiado:

 

La pulida paverilla

¡un capullo de amapola!

huelga con el paverillo

en la linde de la hoja.

 

La pavada anda buscando

hormiguitas y langostas

en los cercanos baldíos,

que no tienen otra cosa.

 

Sentada está la pavera

del lindón sobre la alfombra,

y el pavero de rodillas,

como adoran los que adoran.

 

Ella ha juntado en el halda,

donde los tallos les corta,

un montón de bien cerrados

capullitos de amapola.

 

Sin romperlo, en sus dedillos

uno coge cuidadosa

y se lo muestra al muchacho

preguntando: “¿Fraile o monja?”

 

Y esperando se le queda

¡más picaresca y más mona!…

El capullo será fraile

si tiene rojas las hojas,

pero si las tiene blancas,

el capullo será monja.

 

Y estático el paverillo,

con ojazos interrogan,

contempla el misterio, y duda,

y se agita, y se emociona,

y mira luego a la niña

que lo apremia, que lo azora,

y lleno del hondo pánico

que presiente la derrota,

se lanza a dar la respuesta

como el que a morir se arroja.

 

Y apenas ha dicho: “¡Fraile!”

con la voz un poco ronca,

rompe la niña el capullo

y exclama entre risas: “¡Monja!”

 

Y apenas ha dicho el niño:

“¡Monja!”, con voz temblorosa,

“¡Fraile!”, le grita riéndose

la paverilla burlona…

 

¡Está más torpe el muchacho!

¡La niña tanto lo azora!…

¡Y luego, es tan misterioso

un capullo de amapola!…

 

¡Como que yo no diría

jamás ni fraile ni monja!…

 

 

No cabe duda de que los niños de antes, con la educación casposa que recibían, eran bastante más gazmoños y mojigatos que los de ahora. Si bien es verdad que ni antes todo era idílico ni ahora va por ahí todo el mundo violentando al vecino o, para el caso, a la vecina también es verdad que esta preciosa escena que versifica Gabriel y Galán en nuestro tiempo no habría podido ni concebirse.

Vínculos:

El embrutecimiento del varón. Artículo de Pío Moa en Libertad Digital.
Jóvenes criminales. Artículo de José García Domínguez en Libertad Digital.
Declaraciones de monseñor Rouco Varela en ABC.
Procariotas, eucariotas, maricas y homófobos. De mi blog.
¡Ah…! Y lo del Mirador de Ballenas. DiariodeSevilla.es.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

25 julio, 2009 at 9:27

Publicado en Política

Federico Jiménez Losantos

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Federico Jiménez Losantos

 

La saña con la que el socialismo persigue a una persona está en relación directa con la excelencia de dicha persona.

 

Federico Jiménez Losantos

 

Si algún principio empírico podemos dejar sentado después de estos treinta años de la llamada Transición y, sobre todo, de estos últimos zapateriles, tal principio es el que encabeza estas líneas.

El principal defecto de los españoles no creo que sea, como se sostiene habitualmente, la envidia sino la mezquindad.

El envidioso, al fin, en algún grado lo es por desear el bien que ve en el envidiado.

El mezquino no. El mezquino es mezquino porque se ocupa en que cualquier cosa que sobresalga por encima de su mezquina pequeñez se rebaje a su altura.

Nuestro pueblo es un pueblo mezquino. Con pena, tenemos que constatarlo y así lo pensaba el otro día, escuchando la entrevista que Federico Jiménez Losantos hizo a José María Aznar, quizá (y sin quizá) los dos hombres más odiados de España, en Libertad Digital TV.

No debe de ser algo reciente:

Esto es Castilla, señores,

que hace hombres y los gasta,

que dijo don Alfonso Fenández Coronel antes de que lo degollaran, pero, si es cierto que esta índole de nuestro carácter es, o parece ser, antigua, muy más cierto es que esta mezquindad ha encontrado en nuestros días su justo cauce institucional en el Partido Socialista y compañeros de viaje: progres en general, comunistas antediluvianos, mafia rosa, feministas y feministos semianalfabetos, gabilonditas, gallardonitas y demás fauna que vemos removerse en el fangal en el que se ha transformado nuestra patria.

Y no sólo se ha encauzado sino que es esta mezquindad institucionalizada la que hoy gobierna a España.

Y no sólo la gobierna desde las instituciones de gobierno sino que intenta rebasarlas y, abarcando, cada vez más, los ámbitos de nuestra privacidad, intenta ahogarnos a todos en su porquería.

Si admitimos el principio que antes enuncié, habremos de concluir que pocas personas hay más excelentes que Federico Jiménez Losantos quien hoy, en un nuevo capítulo del acoso que estas fieras vienen realizando contra las libertades de expresión y de información desde hace más de veinte años, ha tenido que finalizar su andadura en la cadena de radio COPE.

Federico, además de excelente, dedica su excelencia a denunciar las fechorías de tan repugnante fauna y a no dejar pasarles ni una de las muchas que cometen. Así, podemos comprender el sinsentido de que este hombre haya tenido que abandonar una cadena de radio justamente en el momento en que dicha cadena alcanza, gracias a él y a unos pocos como él, sus más altas cotas de audiencia.

Esto, señores, es España.

La izquierda, guarnecida con la indiferencia de la derecha, protegida por gran parte de la judicatura y aliada a grupos empresariales a los que favorece con nuestro dinero a cambio de que éstos, desde sus medios escritos y audiovisuales, cultiven su mezquindad ad nauseam, escribe un nuevo capítulo en esta campaña de acoso contra la libertad que, como digo, dura ya más de veinte años.

Tal campaña de acoso tiene, no cabe duda, motivaciones inmediatas partidistas, ideológicas o meramente interesadas pero, en el fondo, lo que subyace es mezquindad. Odio a lo sobresaliente. Deseo asqueroso de que lo notable se rebaje a la altura de su miseria.

En la sentencia que condenó a Losantos el año pasado por injurias a Zarzalejos puede leerse, en su noveno fundamento de derecho, cómo obraron en contra de Federico los hechos de ser “conocedor de la lengua castellana”, “licenciado en filología hispánica” “profesor de literatura hispánica” y “autor de unos veinte libros”. Muy significativo: la jauría ignara y semianalafabeta, puede, y lo hace, insultar a Federico un día sí y otro también. Federico, desde su superioridad intelectual no puede decir ni pío. No puede responder. Tomemos nota.

Disculpemos, por otra parte, a la Iglesia, propietaria de la cadena COPE y última determinante de este acontecimiento. No sólo por cumplir la máxima de san Josemaría Escrivá de Balaguer:

Disimula los defectos del sacerdote,

sino porque no corresponde a la Iglesia, que ha amparado durante muchos años a la verdadera libertad en las personas de Federico Jiménez Losantos y de César Vidal, ser punta de lanza sino asiento sólido de verdades eternas y ello exige —nos lo muestran los dos mil años de su historia— contemporizar a las veces.

Debemos, pues, agradecer a la Iglesia católica el haber acogido en su sagrado durante estos años a algunas de las pocas voces que, valientemente, continúan, machaconamente, recordándonos que, por encima de la cloaca asquerosa en la que nos hemos acostumbrado a vivir, existe, debe existir, un cielo limpio y una atmósfera transparente.

Tales voces continúan oyéndose, y Dios quiera que por mucho tiempo, en:

El Mundo,

Libertad Digital y

esRadio.

Allí nos seguiremos viendo.

Vínculos:

El adiós de Federico y César a la COPE. Resumen audiovisual en Libertad Digital.
La decisión de la COPE. De El blog de Federico.
De inquisidores de ayer y de hoy. De El blog de César Vidal
El último editorial de La Linterna. De El blog de César Vidal.
Tras el milagro, volver a empezar. Editorial en Libertad Digital.
Entrevista a José María Aznar en La Hora de Federico.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

11 julio, 2009 at 9:45

Publicado en Política

Canción para dormir a un negrito

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Flor de Pretericiones

 

Canción para dormir a un negrito

 

Drómiti, mi nengre,
drómiti, ningrito.
Caimito y merengue,
merengue y caimito.

Drómiti, mi nengre,
mi nengre bonito.
¡Diente de merengue,
bemba de caimito!

Cuando tú sia glandi
va a sé bosiador…
Nengre de mi vida,
nengre de mi amor…

(Mi chiviricoqui,
chiviricocó…
¡Yo gualda pa ti
tajá de melón!)

Si no calla bemba
y no limpia moco,
le va’abrí la puetta
a Visente e’loco.

Si no calla bemba
te va’da e’gran sutto.
Te va’a llevá e’loco
dentro su macuto.

Ne la mata’e güira
te ñama sijú.
Condío en la puetta
etá e’tatajú…

Drómiti mi nengre,
cara’e bosiador,
nengre de mi vida,
nengre de mi amor.

Mi chiviricoco,
chiviricoquito
Caimito y merengue,
merengue y caimito.

A’ora yo te acuetta
’la maca e papito
y te mese suave…
Du’ce…, depasito…
y mata la pugga
y epanta moquito
pa que due’ma bien
mi nengre bonito.

 

***

Emilio Ballagas.

 

La versión que aquí presento de este precioso poema la extraigo de una colección que publicó Germán Berdiales allá por el año 1943 bajo el título Nuevo ritmo de la poesía infantil.

Dice Germán Berdiales en su presentación:

          Con la sola producción de este poema negro hubiera podido (Emilio Ballagas) aspirar a la celebridad universal.

Estoy en total acuerdo con él y, quizá, fue el desconocimiento de joyas como ésta la que me inspiró esta Flor de Pretericiones.

A Emilio Ballagas, cubano de raza blanca, se le debe una Antología de la poesía negra hispanoamericana que lamento desconocer.

Glosario que presenta Germán Berdiales en la edición que digo: Bemba: labios. Caimito: Fruto de color morado oscuro por fuera y morado por dentro cuya pulpa es muy grata al paladar. Güira: Fruto. Su árbol. Macuto: Morral de trapo que el pordiosero lleva a la espalda para guardar lo que recoge en su jornada diaria. Tatajú: El “taita” Judas (de taita o tata: papá).

Nota: En la edición de que dispongo se dice drómiti por duérmete. En todas las demás que he consultado se dice dormiti o dórmiti.

Vínculos:

Nuevo ritmo de la poesía infantil. Germán Berdiales. Librería Hachette, S.A. Buenos Aires, 1943.
Emilio Ballagas. Cuba Literaria.
Emilio Ballagas. Damisela.
Centenario de Emilio Ballagas (1908-2008). VerbiClara.
Cançons de Bressol.
Dormiti mi nengre… Word Reference Forums.
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Flor de Pretericiones.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

1 julio, 2009 at 9:31