Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Levantamiento de la excomunión de monseñor Bernard Fellay

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Esta semana ha sido motivo de inmenso júbilo la noticia del levantamiento de la censura de excomunión a los señores obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, monseñores Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Fraternitas Sacerdotalis Sancti Pii X) fue fundada en 1970 por el arzobispo tradicionalista católico monseñor Marcel Lefebvre quien, en junio de 1988 anunció su intención de consagrar obispos a los cuatro sacerdotes.

Al carecer monseñor Lefevre del mandato pontificio que requiere el canon 1382 del Código de Derecho Canónico para poder realizar tales consagraciones, aquel mismo mes fue advertido formalmente por el cardenal Bernardin Grantin, Prefecto de la Congregación para los Obispos, de que incurriría ipso facto en pena de excomunión si efectivamente las realizaba sin el permiso del Santo Padre, a la sazón Juan Pablo II.

El 28 de junio tuvo lugar la consagración y, al día siguiente, el cardenal Grantin declaró la censura de excomunión latae sententiae, reservada a la Santa Sede, para monseñor Lefebvre y los obispos recién consagrados. El 2 de julio, Juan Pablo II confirmó la excomunión en la carta apostólica Ecclesia Dei, en la que describía la consagración como acto de desobediencia al Sumo Pontífice en una materia de suprema importancia para la unidad de la Iglesia y a tal desobediencia como acto cismático.

Monseñor Fellay y los otros tres obispos justificaron las consagraciones exponiendo la necesidad que de ellas había debido a la crisis moral y teológica de la Iglesia católica y pidieron el levantamiento de la excomunión.

Así, esta semana, con fecha 21 de enero, —aunque los obispos permanecen suspendidos a divinis— hemos tenido el gozo de ver levantada las censuras de excomunión. En estos tiempos de tanta amenaza a la Iglesia por parte de sus enemigos, es más necesaria que nunca la firmeza doctrinal, el convencimiento de la propia Iglesia católica de su grandeza y la unidad.

 

Comunicato della Sala Stampa della Santa Sede

Il Santo Padre, dopo un processo di dialogo tra la Sede Apostolica e la Fraternità Sacerdotale San Pio X, rappresentata dal suo Superiore Generale, S.E. Mons. Bernard Fellay, ha accolto la richiesta formulata nuovamente da detto Presule, con lettera del 15 dicembre 2008, anche a nome degli altri tre Vescovi della Fraternità, S.E. Mons. Bernard Tissier de Mallerais, S.E. Mons. Richard Williamson e S.E. Mons. Alfonso de Galarreta, di rimettere la scomunica in cui erano incorsi vent’anni fa.

A causa, infatti, delle consacrazioni episcopali fatte, in data 30 giugno 1988, da S.E. Mons. Marcel Lefebvre, senza mandato pontificio, i menzionati quattro Presuli erano incorsi nella scomunica latae sententiae, dichiarata formalmente dalla Congregazione per i Vescovi in data 1° luglio 1988.

S.E. Mons. Bernard Fellay, nella citata missiva, manifestava chiaramente al Santo Padre che: “siamo sempre fermamente determinati nella volontà di rimanere cattolici e di mettere tutte le nostre forze al servizio della Chiesa di Nostro Signore Gesù Cristo, che è la Chiesa cattolica romana. Noi accettiamo i suoi insegnamenti con animo filiale. Noi crediamo fermamente al Primato di Pietro e alle sue prerogative, e per questo ci fa tanto soffrire l’attuale situazione”.

Sua Santità Benedetto XVI, che ha seguito fin dall’inizio questo processo, ha cercato sempre di ricomporre la frattura con la Fraternità, anche incontrando personalmente S.E. Mons. Bernard Fellay, il 29 agosto 2005. In quell’occasione, il Sommo Pontefice ha manifestato la volontà di procedere per gradi e in tempi ragionevoli in tale cammino ed ora, benignamente, con sollecitudine pastorale e paterna misericordia, mediante Decreto della Congregazione per i Vescovi del 21 gennaio 2009, rimette la scomunica che gravava sui menzionati Presuli. Il Santo Padre è stato ispirato in questa decisione dall’auspicio che si giunga al più presto alla completa riconciliazione e alla piena comunione.

 

Comunicado de prensa de la Santa Sede

El Santo Padre, tras un proceso de diálogo entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, representada por su Superior General, SE el obispo Bernard Fellay, ha dado la bienvenida a la petición formulada por este Prelado quien, de nuevo, en una carta de fecha 15 de diciembre de 2008, y también en nombre de los otros tres obispos de la Fraternidad, SE Mons. Bernard Tissier de Mallerais, S.E. Mons. Richard Williamson y S.E. Mons. Alfonso de Galarreta, se refieren a la excomunión en que se hayan incursos desde hace décadas.

A causa de la consagración que, el 30 de junio de 1988, hizo SE el arzobispo Marcel Lefebvre sin mandato pontificio, los cuatro prelados eran incursos  en excomunión latae sententiae, declarada formalmente por la Congregación para los Obispos el 1 de julio de 1988.

S.E. el obispo Bernard Fellay, en la citada misiva, manifestaba claramente al Santo Padre: “Estamos siempre firmemente determinados en el deseo de seguir siendo católicos y poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica Romana. Aceptamos sus enseñanzas con corazón filial. Creemos firmemente en la primacía de Pedro y de sus prerrogativas, y esto nos hace sufrir tanto la situación actual.”

Su Santidad Benedicto XVI, que ha seguido el proceso desde el principio, siempre ha tratado de reconstruir la fractura de la fraternidad, también se reunió personalmente con SE el obispo Bernard Fellay el 29 de agosto de 2005. En aquella ocasión, Su Santidad expresó su voluntad de proceder por grados y en un tiempo razonable y, de esta manera, ahora, benignamente, con solicitud pastoral y paterna misericordia, por decreto de la Congregación para los Obispos, el 21 de enero de 2009, levanta la excomunión que pesaba sobre los prelados mencionados. El Santo Padre se ha inspirado para esta decisión en la esperanza que pronto se alcance la completa reconciliación y la plena comunión.

 

Decreto della Congregazione per i Vescovi

Con lettera del 15 dicembre 2008 indirizzata a Sua Em.za il Sig. Cardinale Dario Castrillón Hoyos, Presidente della Pontificia Commissione Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, anche a nomedegli altri tre Vescovi consacrati il giorno 30 giugno 1988, sollecitava nuovamente la rimozione della scomunica latae sententiae formalmente dichiarata con Decreto del Prefetto di questa Congregazione per i Vescovi in data 1° luglio 1988. Nella menzionata lettera, Mons. Fellay afferma, tra l’altro: “Siamo sempre fermamente determinati nella volontà di rimanere cattolici e di mettere tutte le nostre forze al servizio della Chiesa di Nostro Signore Gesù Cristo, che è la Chiesa cattolica romana. Noi accettiamo i suoi insegnamenti con animo filiale. Noi crediamo fermamente al Primato di Pietro e alle sue prerogative, e per questo ci fa tanto soffrire l’attuale situazione”.

Sua Santità Benedetto XVI −paternamente sensibile al disagio spirituale manifestato dagli interessati a causa della sanzione di scomunica e fiducioso nell’impegno da loro espresso nella citata lettera di non risparmiare alcuno sforzo per approfondire nei necessari colloqui con le Autorità della Santa Sede le questioni ancora aperte, così da poter giungere presto a una piena e soddisfacente soluzione del problema posto in origine− ha deciso di riconsiderare la situazione canonica dei Vescovi Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson e Alfonso de Galarreta sorta con la loro consacrazione episcopale.

Con questo atto si desidera consolidare le reciproche relazioni di fiducia e intensificare e dare stabilità ai rapporti della Fraternità San Pio X con questa Sede Apostolica. Questo dono di pace, al termine delle celebrazioni natalizie, vuol essere anche un segno per promuovere l’unità nella carità della Chiesa universale e arrivare a togliere lo scandalo della divisione. Si auspica che questo passo sia seguito dalla sollecita realizzazione della piena comuniones con la Chiesa di tutta la Fraternità San Pio X, testimoniando così vera fedeltà e vero riconoscimento del Magistero e dell’autorità del Papa con la prova dell’unità visibile.

In base alle facoltà espressamente concessemi dal Santo Padre Benedetto XVI, in virtù del presente Decreto, rimetto ai Vescovi Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson e Alfonso de Galarreta la censura di scomunica latae sententiae dichiarata da questa Congregazione il 1° luglio 1988, mentre dichiaro privo di effetti giuridici, a partire dall’odierna data, il Decreto a quel tempo emanato.

Roma, dalla Congregazione per i Vescovi, 21 gennaio 2009.
Card. Giovanni Battista Re
Prefetto della Congregazione per i Vescovi.

 

Decreto de la Congregación para los Obispos

Con la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a su eminencia el cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, monseñor Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada por decreto del prefecto de esta Congregación para los Obispos con fecha del 1 de julio de 1988.

En la mencionada carta, monseñor Fellay afirma entre otras cosas: “estamos siempre fervorosamente determinados en la voluntad de ser y permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio del Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Nosotros aceptamos todas sus enseñanzas con ánimo filial. Creemos firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas y por ello nos hace sufrir tanto la actual situación”.

Su Santidad Benedicto XVI, paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión, y confiando en el compromiso expresado por ellos en la citada carta de no ahorrar esfuerzo alguno para profundizar en necesarias conversaciones con las autoridades de la Santa Sede en las cuestiones aún abiertas, y poder así llegar rápidamente a una plena y satisfactoria solución del problema existente en un principio, ha decidido reconsiderar la situación canónica de los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta surgida con su consagración episcopal.

Con este acto se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza, intensificar y hacer más estables las relaciones de la Fraternidad San Pío X con la Sede Apostólica. Este don de paz, al final de las celebraciones de Navidad, quiere ser también un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal, y por su medio, llegar a remover el escándalo de la división.

Se desea que este paso sea seguido por la solícita realización de la plena comunión con la Iglesia de toda la Fraternidad San Pío X, testimoniando así auténtica fidelidad y un verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa, con la prueba de la unidad visible.

En virtud de las facultades que me han sido expresamente concedidas por el Santo Padre, Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, levanto a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1 de julio de 1988 y declaro privado de efectos jurídicos a partir del día de hoy el decreto entonces publicado.

Roma, Congregación para los Obispos, 21 de enero de 2009
Cardenal Giovanni Battista Re
Prefecto de la Congregación para los Obispos

 

Priestly Society of Saint Pius X

Letter From Bishop Bernard Fellay to the members of the Priestly Society of Saint Pius X

Dear faithful,

As I announce in the attached press release, “the excommunication of the bishops consecrated by His Grace Archbishop Marcel Lefebvre, on June 30, 1988, which had been declared by the Congregation for Bishops in a decree dated July 1, 1988, and which we had always contested, has been withdrawn by another decree mandated by Benedict XVI and issued by the same Congregation on January 21, 2009”.

It was the prayer intention I had entrusted to you in Lourdes, on the feast of Christ the King 2008. Your response exceeded our expectations, since one million seven hundred and three thousand rosaries were said to obtain through the intercession of Our Lady that an end be put to the opprobrium which, beyond the persons of the bishops of the Society, rested upon all those who were more or less attached to Tradition. Let us not forget to thank the Most Blessed Virgin who has inspired the Holy Father with this unilateral, benevolent, and courageous act to. Let us assure him of our fervent prayers.

Thanks to this gesture, Catholics attached to Tradition throughout the world will no longer be unjustly stigmatized and condemned for having kept the Faith of their fathers. Catholic Tradition is no longer excommunicated.

Though it never was in itself, it was often excommunicated and cruelly so in day to day events. It is just as the Tridentine Mass had never been abrogated in itself, as the Holy Father has happily recalled in the Motu Proprio Summorum Pontificum of July 7, 2007. The decree of January 21 quotes the letter dated December 15, 2008 to Cardinal Castrillon Hoyos in which I expressed our attachment “to the Church of Our Lord Jesus-Christ which is the Catholic Church,” re-affirming there our acceptation of its two thousand year old teaching and our faith in the Primacy of Peter.

I reminded him that we were suffering much from the present situation of the Church in which this teaching and this primacy were being held to scorn. And I added: “We are ready to write the Creed with our own blood, to sign the anti-modernist oath, the profession of faith of Pius IV, we accept and make our own all the councils up to the Second Vatican Council about which we express some reservations.” In all this, we are convinced that we remain faithful to the line of conduct indicated by our founder, Archbishop Marcel Lefebvre, whose reputation we hope to soon see restored.

Consequently, we wish to begin these “talks” —which the decree acknowledges to be “necessary”— about the doctrinal issues which are opposed to the Magisterium of all time. We cannot help noticing the unprecedented crisis which is shaking the Church today: crisis of vocations, crisis of religious practice, of catechism, of the reception of the sacraments… Before us, Paul VI went so far as to say that “from some fissure the smoke of Satan had entered the Church”, and he spoke of the “self-destruction of the Church”. John Paul II did not hesitate to say that Catholicism in Europe was, as it were, in a state of “silent apostasy.” Shortly before his election to the Throne of Peter, Benedict XVI compared the Church to a “boat taking in water on every side.”

Thus, during these discussions with the Roman authorities we want to examine the deep causes of the present situation, and by bringing the appropriate remedy, achieve a lasting restoration of the Church.

Dear faithful, the Church is in the hands of her Mother, the Most Blessed Virgin Mary. In Her we place our confidence. We have asked from her the freedom of the Mass of all time everywhere and for all. We have asked from her the withdrawal of the decree of excommunications. In our prayers, we now ask from her the necessary doctrinal clarifications which confused souls so much need.

Menzingen, January 24, 2009, † Bernard Fellay.

 

Fraternidad sacerdotal de San Pío X

Carta del obispo Bernard Fellay a los miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X

Queridos fieles,

Como anuncio en el comunicado de prensa adjunto, “la excomunión de los obispos consagrados por Su Gracia el arzobispo Marcel Lefebvre, el 30 de junio de 1988, que habían sido declarada por la Congregación para los Obispos en un decreto de fecha 1 de julio de 1988 y que siempre hemos rechazado, ha sido levantada por otro decreto autorizado por Benedicto XVI y publicado por la misma Congregación el 21 de enero de 2009”.

Esa era la intención de la oración que os encomendé en Lourdes, en la fiesta de Cristo Rey de 2008. Vuestra respuesta superó nuestras expectativas, pues se dijeron un millones setecientos tres mil rosarios para obtener, a través de la intercesión de Nuestra Señora, el fin del oprobio que, más allá de las personas de los obispos de la Sociedad, permanecía sobre todos aquellos que se hallan más o menos cercanos a la Tradición. No olvidemos dar gracias a la Santísima Virgen que ha inspirado al Santo Padre en este acto unilateral, benevolente, y valiente. Aseguremoslé nuestra oración ferviente.

Gracias a este gesto, los católicos cercanos a la Tradición de todo el mundo dejarán de ser estigmatizados y condenados injustamente por haber mantenido la fe de sus padres. La tradición católica ha dejado de ser excomulgada.

Aunque en sí misma nunca lo fue, a menudo sí es excomulgada, y cruelmente, en el día a día de los acontecimientos. Es así como la Misa Tridentina nunca fue derogada en sí, como el Santo Padre ha recordado felizmente en el Motu Proprio Summorum Pontificum del 7 de julio de 2007. El decreto de 21 de enero cita la carta de fecha 15 de diciembre de 2008 al Cardenal Castrillón Hoyos en la que expresamos nuestra adhesión “a la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica,” reafirmando allí nuestra aceptación de sus dos mil años de magisterio y nuestra fe en el Primado de Pedro.

Le recordaba nuestro gran sufrimiento causado por la situación actual de la Iglesia en la que este magisterio y esta primacía están siendo objeto de desprecio. Y agregué: “Estamos dispuestos a escribir el Credo con nuestra propia sangre, a firmar el juramento antimodernista, la profesión de fe de Pío IV, aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta el Concilio Vaticano II, acerca del cual expresamos algunas reservas.” En todo esto, estamos convencidos de que seguimos siendo fieles a la línea de conducta indicada por nuestro fundador, el arzobispo Marcel Lefebvre, cuya reputación esperamos ver pronto restaurada.

En consecuencia, deseamos comenzar estas “conversaciones” —que el decreto reconoce son “necesarias”—  acerca de la cuestiones doctrinales que se oponen al Magisterio de todos los tiempos. No podemos evitar señalar la crisis sin precedentes que sacude a la Iglesia de hoy: la crisis de vocaciones, crisis de la práctica religiosa, de catecismo, de la recepción de los sacramentos… Antes de nosotros, Pablo VI llegó a decir que “por alguna fisura ha entrado el humo de Satanás en la Iglesia” y habló de la “autodestrucción de la Iglesia”. Juan Pablo II no dudó en decir que el catolicismo en Europa está, por así decirlo, en un estado de “apostasía silenciosa”. Poco antes de su elección al Trono de Pedro, Benedicto XVI comparó la Iglesia a un “barco a merced de las aguas”.

Así, durante estas conversaciones con las autoridades romanas, queremos examinar las causas profundas de la situación actual y, mediante la consecución del remedio adecuado, lograr una restauración duradera de la Iglesia.

Queridos fieles, la Iglesia está en manos de su Madre, la Santísima Virgen María. En Ella ponemos nuestra confianza. Hemos pedido de Ella la libertad de la Misa de todos los tiempos, en todas partes y para todos. Hemos pedido de ella la retirada del decreto de excomuniones. De Ella pedimos ahora, en nuestras oraciones,  las aclaraciones doctrinales necesarias que tanto necesitan los espíritus confundidos.

Menzingen, 24 de enero de 2009, † Bernard Fellay.

Vínculos:

Remissione della scomunica latae sententiae ai vescovi della Fraternità Sacerdotale San Pio X. Santa Sede.
Marcel Lefebvre. De Wikipedia.
Bernard Fellay. De Wikipedia.
Letter from the Bishop Bernard Fellay to the members of Priestly Society of Saint Pius X. De DICI.
El meollo de la polémica. Libertad Digital.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

25 enero, 2009 a 20:50

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