Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

El día ‘después’

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Muerte de Viriato. José Madrazo. Museo de El Prado. Imagen tomada de la página Iniciativa por Almansa.

 

Quizá ande yo equivocado, deslumbrado por la visita que hice ayer a la clausura del reciente congreso del Partido Popular y vaya mi razón confundida por la parafernalia y el entusiasmo que envuelven a estos actos, pero el caso es que no acabo de aceptar ni el rechazo rotundo a la nueva ejecutiva del partido ni, más en particular y, a veces con gran saña, a su presidente don Mariano Rajoy.

Entiendo los miedos y los recelos que el cambio producido susciten en muchos −en mí el primero− pero no acabo de tener el convencimiento de que el Partido Popular haya sido, al fin abducido y, a partir de ahora, vaya a pasar a ser la ficha que nuestros enemigos, que no son otros que los socialistas de Zapatero, los nacionalistas de izquierda y −esto sí es verdad− Alberto Ruiz Gallardón −enemigo infiltrado−, quieren que sea para que nuestro sistema político, transformado en Granja orwelliana, siga teniendo apariencia de democracia.

Y, como no estoy convencido de ello, quizá deslumbrado, como digo, por la escenificación del congreso pero, también, habiendo leído con atención los discursos de los señores Acebes, Aznar, Rajoy, escuchado el de don Miguel Sanz −presidente de Navarra−, leída la entrada del blog de Federico Jiménez Losantos titulada El partido de Aznar se extingue y visto con mis propios ojos a don José María Aznar −descuidada su imagen quizá para diferenciarse de otros que sólo tienen imagen, circunflexión de cejas y, tal vez, para afirmar, con este descuido calculado en lo anecdótico su firmeza en lo categórico− aplaudir a los nuevos tiempos y a las nuevas estrategias, repito que no acabo de estar convencido de afirmaciones tales como la de don Federico cuando dice que el partido de Aznar se extingue.

Sigo, pues, pensando, mientras la realidad no me demuestre lo contrario, que el Partido Popular es la única agarradera que nos queda frente a la embestida socialista y nacionalista antiespañola aunque seres como Gallardón aún militen en sus filas.

***

Aunque este mundo de los blogs tiene como esencia el protagonismo de quien los redacta, yo bien quiero huir de él lo más que puedo cuando en el mío trato de los asuntos públicos.

No obstante esto, quiero recordar aquí que, cuando di comienzo a éste, ya va para dos años y medio, en aquella primera entrada, Fidem qui perdit perdere ultra nihil potest, mis intenciones respecto a él, aunque imprecisas, distaban muy mucho de aquello en lo que ha acabado convirtiéndose: una lucha continua contra la abominación que se nos ha caído encima en la persona de Zapatero.

Como dice el lema de mi compañero en la bitácora de Rebelión Digital, don Jordi Tauler:

Si no te ocupas de la política, la política se acabará ocupando de ti.

Bien hubiera querido yo dedicarme a asuntos más satisfactorios para el espíritu y menos envenenados como es la política zapateril pero el tiempo que me ha tocado vivir es éste y no creo que precise, ahora, demostrar que, aunque el menor de ellos, he formado parte de los que más y con más fuerza han combatido con la razón la sinrazón de Zapatero. Como diría don Mariano, yo sigo siendo el mismo y mis enemigos siguen siendo los mismos: Zapatero, Blanco, Llamazares, últimamente Gallardón, y demás avifauna.

El asunto, ahora, es: ¿cómo podemos combatirlos con eficacia y, al mismo tiempo, seguir siendo los mismos? Voiçi la question. 

***

 Es verdad que puede parecer que hemos entregado en bandeja de plata a nuestros enemigos dos de las cabezas más odiadas por ellos −me refiero a las de los señores Zapalana y Acebes− y que don Mariano ha elegido para este combate una ejecutiva de perfil más simpáticoCospedal estaba que se salía de guapísima− y, aunque no puedo dejar de recordar las palabras de José Antonio Primo de Rivera:

En ningún sitio está escrito que la simpatía −amabilidad creo que dijo más precisamente− sea la principal de las virtudes.

sin serlo, sin embargo, puede servir, en esta coyuntura, y dejando aparte −que ya comprendo que es mucho dejar aparte− la injusticia que entraña este cambio hacia personas como Zaplana, Acebes, San Gil o Aguirre, para seguir luchando, si no con mejores armas sí con armas más adecuadas para esta coyuntura que digo y para estos tiempos en los que nos ha tocado vivir.

Los que andamos más que preocupados por los siguientes movimientos de don Mariano intentamos calibrar el justo medio entre este asunto de la simpatía y la renuncia de nuestros principios.

Si la simpatía ha de implicar esa renuncia, seré el primero en lanzarme al monte de lo antipático. Si significa, por contra, una mejor estrategia para combatir al enemigo, explorémosla, no adelantemos acontecimientos y demos tiempo al tiempo.

***

Es verdad que, en esta nueva estrategia han caído cabezas muy altas y muy dignas como la del señor Zaplana, a quien me  referí el treinta de abril en Don Eduardo Zaplana, o la de Acebes, a quien también mencioné en  aquella misma entrada cuando entreví la injusticia que se estaba cometiendo con ellos.

Pero así son las cosas, por estos derroteros camina el mundo, la vida entraña estas injusticias y las nuevas generaciones, criadas en el entontecimiento prefieren lo amable a lo firme. Criadas en el entontecimiento, digo, pero no tontas, pues la naturaleza humana, aun no cultivada, es demasiado grande y demasiado fuerte como para que pueda cambiarla la gentecilla del Tinell (podrá confundirla pero no la va a cambiar) descubran quizá en esta nueva época lo que no alcanzaron a ver en el sacrificio ni en el linchamiento de personas como Zaplana o Acebes.

No nos apresuremos ahora nosotros a linchar ahora a personas como Rajoy, de quien, con todas mis reservas, dije hace poco:

Quiero que todos recordemos que don Mariano fue el hombre que, durante la anterior legislatura Zapatero, afrontó con valentía, con dignidad y con sacrificio que sólo él sabría calibrar cabalmente, mil ataques a cual más villano. Cualesquiera que sean los errores que haya podido cometer después o los que siga cometiendo, no podemos olvidar esto.

Palabras en las que quiero reafirmarme ahora cuando aún resuenan en mis oídos las de don Miguel Sanz, enigmáticas pero elocuentes, cuando en su discurso nos dijo que

algún día se sabrá lo que Mariano Rajoy ha tenido que callar y ha tenido que tragar para no perjudicar al partido.

o cosa semejante, pues no puedo hacer cita literal de las palabras del señor Sanz debido a que su discurso no ha quedado registrado en los anales y los analistas parecen haberle considerado mero telonero.

***

Carlos V de Alemania y I de España, tras luchar con todas sus fuerzas contra la herejía luterana como tan bien relata don Marcelino Menéndez Pidal en su opúsculo La idea imperial de Carlos V, supo retirarse al Monasterio de Yuste y tras ese retiro nacieron la Contrarreforma y el Barroco y, con el Barroco, figuras como Cervantes, Quevedo y Góngora, aparte de otras menores. Bien es verdad que Carlos I renunció al poder para dejarlo en manos de un señor, don  Felipe II, de apariencia bastante más antipática que la de María Dolores de Cospedal o la de Soraya Sáez de Santamaría, pero, como digo, el mundo de nuestros días camina por otros derroteros.

***

Por lo demás, la generación del Partido de Aznar, aparte de dejarnos como herencia un ejemplo de nobleza, de lealtad y de buenhacer, tanto en los años que gobernó como en los que anduvo y anda por la oposición, ha culminado su tiempo con dos discursos soberbios como son los que pronunciaron el pasado sábado en el congreso los señores Acebes y Aznar.

Tanto esa herencia como estas palabras gravitarán sobre el nuevo Partido Popular, a él le corresponde ahora no traicionarlas y a los que, con mayor o menor fortuna nos hemos visto obligados a soltar nuestro cuarto a espadas en estos asuntos de la res publica desde hace ya mucho tiempo, velar por que tal herencia no se degrade y, en fin, seguir diciendo lo mismo que venimos diciendo.

En cualquier caso, este partido remozado no puede olvidar que ni Roma paga a traidores, que es dicho muy viejo que dijo no sé qué centurión, ni Pepiño Blanco ni Llamazares ni toda esa ralea se van a conmover si, olvidando esta herencia, caen en la tentación de llevarles en bandeja la cabeza de Viriato. La única fuerza que tienen es la que heredan.

Esperemos, pues, a juzgar a este nuevo Partido Popular por sus próximos movimientos más que por sus plausibles éxitos electorales y no nos preocupemos en demasía por los elogios que de su cambio hacen nuestros enemigos: ellos desconocen tanto como nosotros qué acabará resultando de todo esto y, quizá, el tiro les salga por la culata.

¡Dios lo quiera!

Valencia, 23 de junio del 2008.

 

Discurso de Aznar. Libertad Digital.

Discurso de Acebes. Libertad Digital.

Discurso de Rajoy. Libertad Digital.

Discurso de Rajoy en la clausura del Congreso. Libertad Digital.

El partido de Aznar se extingue. Bitácora de Federico Jiménez Losantos en Libertad Digital el 14 de junio del 2008.

Fidem qui perdit perdere ultra nihil potest. De mi blog.

¿Doña María o don Mariano?. De mi blog.

Don Eduardo Zaplana. De mi blog.

 

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

24 junio, 2008 a 19:43

Publicado en Política

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