Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

12 de octubre, día de la Hispanidad. Una manifestación en defensa de los símbolos españoles

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¡Orgullosos de ser españoles!

 


¡Orgullosos de ser españoles!

Anteayer fue 12 de octubre, el día de la Hispanidad, festividad de la Virgen del Pilar y fiesta nacional española.

Mientras el sur de la Comunidad Valenciana sufría gravísimas inundaciones, la tarde de este viernes apareció despejada en la ciudad de Valencia como si Dios hubiera querido que la manifestación convocada por España 2000 en defensa de la bandera española pudiera, al fin, realizarse.

Y se realizó y a ella acudí.

El patriotismo ha sido y es una virtud cantada por todos los pueblos y en todas las civilizaciones:

dulce et decorum est pro patria mori

canta Horacio. En todos los pueblos, digo, menos en el español de los últimos treinta años, el cual, merced a una constante e insidiosa labor de zapa de la izquierda, ha llegado, si no a renegar de él, sí al menos a prescindir de sus símbolos para evitar disgustar a la izquierda y molestar a los nacionalismos periféricos.

Así, tales símbolos, y muy especialmente la bandera española, han venido sufriendo una preterición vergonzante y el español normal y corriente se ha acostumbrado a vivir como si estas cosas no existieran o fueran cosas del pasado.

La exacerbación de la inquina izquierdista y del odio nacionalista hacia todo lo que signifique España, las quemas sistemáticas, jaleadas, si no dirigidas, por partidos que hoy están en el poder en España gracias al apoyo del PSOE, han tenido la virtud de que muchos recapacitemos sobre esto y vayamos perdiendo el miedo de decir que somos españoles y que amamos los símbolos de la nación española.

Por eso fui anteayer a la manifestación que había convocado España 2000.

Me llamó la atención la muchedumbre de jóvenes que la nutría. Muchos dirán (los argumentos de la izquierda tiene la ventaja de que nos los sabemos de memoria) que es juventud manipulada. A mí, lo que me pareció milagroso y lo que me llenó de emoción y de esperanza fue que esa juventud, educada en el hedonismo y en el materialismo por nuestra culpa, por culpa de las generaciones que hemos tenido el deber de enseñarle esos valores que cantaba Horacio y no lo hemos hecho por la cobardía a la que antes me refería, esa juventud, digo, haya sentido la necesidad de colmar el yermo espiritual en el que les hemos educado y esté encontrando en el amor a la Patria y a sus símbolos los valores con que llenar ese vacío.

Seguramente, gracias a la absoluta carencia de dirección espiritual, a la ruptura brutal en la transmisión de estos valores (quizá no, en el ámbito familiar, pero sí, indudablemente, en todos los demás ámbitos sociales) y al hecho de que han tenido que hallar la idea de España por sí mismos, esta idea sea imprecisa, intuitiva e, incluso, hasta equivocada.

No importa: la idea de España renace en ellos.

Eché en falta, es cierto, a la juventud universitaria. La Universidad española está en manos de la izquierda desde hace muchos lustros y, sin el báculo del pensamiento, sólo con el báculo de la emoción, será difícil el renacimiento de España. Hay que ganar a la juventud universitaria.

Pero nadie ha dicho que esta labor sea fácil. Vivimos una época de barbarie. Vivimos en una edad media en la que los valores clásicos parece que han muerto y, efectivamente, han muerto para el común de las personas. Pero los valores eternos, y España lo es, ni siquiera en los tiempos más miserables y bárbaros acaban de morir del todo. Antes bien, quedan durmientes en unos pocos sabios y poco a poco, gracias, por una parte, a su grandeza intrínseca y gracias, por otra parte, a la labor, al esfurzo y al sacrificio de esas pocas personas e instituciones, acaban renaciendo cuando las sociedades quedan hastiadas de tanta mentira, de tanta vileza y de tanta vaciedad espiritual.

El ser humano es emoción y es pensamiento. En su embriogénesis aparece antes la parte del cerebro que rige las emociones que la que rige el pensamiento. El sistema límbico es anterior a la corteza cerebral. Por eso no debe extrañarnos que, muerta España por la desidia de nuestras generaciones y por el criemen de nuestros gobernantes, su renacimiento, en estas otras nuevas, comience por lo emotivo.

¿Qué es la Patria,

sino el lar

adonde el alma cansada

y hastiada de novedades

busca sosiego y descanso?

¿Qué es Patria,

sino remanso,

aluvión de las edades

que, poco a poco, allegaron

y acrecieron

en soberbio movimiento?

escribí, hace unos veinte años, en mi poema ¿Qué es la Patria?

Otro hecho que me llamó la atención fueron las aceras. Repletas de gente normal y corriente que se detenía a nuestro paso, no vi en ellas el menor gesto de desaprobación ni de disgusto. Antes bien en lo que me fijé fue en infinidad de caras en las que quería dibujarse una sonrisa semirreprimida e infinidad de miradas en las que se fundían la añoranza con la satisfacción y, quizá, con la esperanza.

Sería muy de desear que, en próximas manifestaciones como la de anteayer, fuéramos perdiendo la cobardía intelectual y el miedo a que cuatro indocumentados nos llamen fascistas y, dejando las aceras, camináramos acompañando a los hermosos colores de nuestra Bandera, haciendo ostentación, como la hacían los jóvenes de anteayer, de que estamos orgullosos de ser españoles y que no tenemos que pedir ni permiso ni perdón a nadie ni por tener este orgullo ni por manifestarlo.

Y no digo nada más.

Dejo aquí, en la parte del blog dedicada a las fotografías y a modo de testimonio gráfico, algunas imágenes de aquella manifestación cuya convocatoria quiero agradecer  España 2000.

Los originales pueden verse en mi blog fotográfico.

Comentarios a este escrito:

En Libertad Digital.
En Generalísimo Francisco Franco.

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Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

14 octubre, 2007 a 11:32

Publicado en Política

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Una respuesta

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  1. Cuanta razon llevas admirado compatrioto, lo que mas tristeza me produce es cuando por hacer alarde de mi sentimiento patriotico me llaman ,facista, yo no soy un facista soy una persona normal con un gran AMOR hacia ESPAÑA que es la tierra que me vio nacer,un gran AMOR  a todo lo español de lo que estoy empapado hasta los huesos . Nos quedan tiempos malos por venir mucha gente ha sido educada en el odio a ESPAÑA ,nuestro deber es resistir en la lucha volveremos a ganar la guerra.VIVA ESPAÑA CONSTITUCIONAL.

    Pascual

    24 octubre, 2007 at 19:15


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