Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Vae victis!

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Vae victis!
 

Hoy es viernes 29 de diciembre. Son fechas navideñas en nuestro mundo que antes se llamaba cristiano y hoy se llama, de manera vergonzante (y no sabemos siquiera por cuánto tiempo), occidental.

Acabo de leer en Libertad Digital que un juez iraquí asegura que Sadam Hussein será ejecutado el sábado como muy tarde. O sea: como muy tarde, mañana.

Ni siquiera sabemos la forma. Creo que fue condenado a morir en la horca y él pidió morir fusilado para no sufrir la muerte de los delincuentes. No sé si ni siquiera eso le concederán.

Muere el año. Es Navidad. Comencé este blog a comienzos del mismo con la intención de disertar sobre “conceptos”. De intentar, en la medida de mis pobres fuerzas, sentar unas bases conceptuales sobre las que poder comprender (yo) los acontecimientos de nuestro tiempo. Pero me está resultando imposible. La vorágine del tiempo lo hace imposible.

Hace poco leí, no recuerdo dónde, que la Historia, en nuestros días, se produce más deprisa de lo que podemos digerirla.

Es así. Estamos en el medio de un torbellino de acontecimientos, cruciales todos ellos, que hacen imposible la reflexión.

Por otra parte, el liberalismo ha avanzado tanto en la idiotización de las masas que, aunque fuera posible pararse a reflexionar, el grueso de nuestros coetáneos no harían ni puñetero caso de reflexión alguna.

Para el grueso de nuestros coetáneos las cosas son claras. Gozan de una facilidad envidiable para distinguir entre el bien y el mal e intentar introducir la sombra de la duda es batalla perdida.

El asunto éste de colgar a los vencidos lo comenzaron las potencias aliadas en Nuremberg tras su victoria sobre la Alemania nazi.

Ni entro ni salgo aquí sobre la bondad ni la maldad de unos y otros. Digo sólo que allí se cargaron a Keitel, un miltar, a Ribbentropp, a Streicher, a Seyss-Inquart… a Rudolph Hess le dejaron suicidarse, en su extrema ancianidad, en prsión…

Göring se suicidó la noche anterior y no lo pudieron colgar.

Lo hicieron sobre las bases jurídicas, inéditas hasta entonces, de “crímenes contra la Humanidad”; “Confabulación contra la paz” y no sé cuántas monsergas más que ninguna base jurídica tenían ni tienen pues todavía no hay, a Dios gracias, un Código Penal Internacional.

Fue, pues, mera venganza del vendedor sobre el vencido.

Luego vinieron, ya en nuestros días, Ceaucescu, Milosevic

Desde entonces, en el mundo occidental, sólo existe una ideología: la demócrata-liberal. Antes de ello muchos filósofos admitían como plausibles, y hasta como aceptables, otras formas de organización política. Desde Nuremberg, la Humanidad occidental sólo tiene una opción: la de los vencedores de la II Guerra Mundial.

Y, con la victoria absoluta de esa opción se han perdido todas las demás opciones. Y no sólo se ha perdido cualquiera otra opción política. Se ha perdido hasta la dignidad del vencido que podemos ver reflejada desde tiempos dizque más bárbaros, en el cuadro de Velázquez llamado La Rendición de Breda o de Las Lanzas.

No. Los tiempos nuestros no contemplan la magnanimidad del vencedor. La democracia liberal, quizá por ser consciente de la mentira que subyace en su fundamento, no se puede dar el lujo de ser magnánima.

Soy de derechas y no defiendo sus hechos. Sólo quiero dejar constancia aquí del asco que me da lo que la civilización occidental hizo con ellos. Del asco que me da ver a la civilización occidental matando a ancianos, sean cuales fueren sus culpas, bajo la disculpa asquerosa e hipócrita de que los crímenes contra la Humanidad no prescriben.

Como muy tarde mañana, Sadam Hussein será ejecutado con todos los beneplácitos de la justicia internacional. Sadam Hussein fue un dictador que medio pudo mantener en paz el avispero iraquí, solar de mil sectas musulmánicas que van a degüello una a por todas las demás. Nuestra intervención occidental sale a una media de diez muertos diarios y va en aumento, pero, claro, nosotros no lo hacemos por criminalidad contra la Humanidad.

Sadam Hussein sí lo hizo y por eso, mañana, como muy tarde, será ejecutado.

Vae victis!

Ay de los vencidos!

Por una vez, estoy de acuerdo con Zapatero: estoy en contra de la ejecución de Sadam Hussein.

 

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

29 diciembre, 2006 a 20:42

Publicado en Comentarios

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