Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

Antonio Gala

with one comment

 
Antonio Gala.

Nunca me ha gustado Antonio Gala. Su obra me ha parecido siempre una sucesión de escritos de sonsonete monocorde en los que manosea unas pocas ideas fáciles, dulzarronas y, por supuesto, impregnadas de su ideología progre-izquierdista, eso sí, con unas formas siempre pulcras y cisrcunspectas, porque a Antonio Gala nunca nadie le ha visto despeinado. Este sonsonete, casi vacío de otros contenidos que no sean los de la verdad oficial de la izquierda de los últimos treinta o cuarenta años, ha sido considerado por muchos lectores y, por supuesto, por el marketig editorial, como la obra de un autor sensible, casi poética. A mí, repito, nunca me ha gustado.

Recuerdo la cola que había un domingo del año 1990, en la Feria del Libro de Valencia, (puedo precisar la fecha porque, en la semana que siguió a tal domingo, falleció mi padre), cola de público municipal y espeso que la aguantaba para que Gala, pulcro, circunspecto, pagado de sí y con su mediosonrisa bobalicona, al final de dicha cola, les firmase no sé qué escrito suyo que firmaba.

Como es lógico, no es que obviara la cola; es que ni se me pasó por la cabeza comprar ninguna obra de Antonio Gala. Ni, menos, para que me la firmara. Pocos metros más allá, no recuerdo en qué caseta, compré, por cinco mil pesetas, la Historia de los Heterodoxos españoles, de don Marcelino Menéndez-Pelayo. Y seguí caminando por el Jardín de los Viveros. Deseoso de llegar a mi casa y abrir el libro recién comprado y absolutamente olvidado de que existían Antonios Galas en este mundo.

Recuerdo hoy, sin embargo, aquella serie televisiva suya de hace muchos años, creo que se llamaba “Paisajes con figuras” aunque no podría asegurarlo, en la que veíamos como se sucedían largos monólogos que el autor se atrevía a poner en boca, lo mismo de Isabel la Católica que de Mariana Pineda o de santa Teresa. Allí veíamos a éstos y otros personajes históricos semejantes expresando las mismas ideas mil veces manoseadas, casi con la mismas palabras, ideas que, en el fondo, no eran otras que las del propio Gala. Lo que pretendía ser una profundización en el pensamiento de distintos personajes históricos no era, en realidad, otra cosa, que la utilización de dichas figuras históricas para que Gala pudiera hacerles decir las cuatro cosas que a él se le ocurrían. Una trampa, vaya.

Gala tiene desde hace años un rinconcito en el diario “El Mundo” que se llama “La tronera”. Desde él continúa, situado por encima del bien y del mal, analizando los avatares de nuestro tiempo con pretendida imparcialidad, y, claro, con el sonsonete apagado de siempre. Con la misma mentida circunspección. Con la misma falsa ecuanimidad. Sonsonete apagado y monocorde, pero no por eso menos hipócrita ni venenoso.

Su “Tronera” de hoy se titula “Varios equivocados”. En ella, Gala, tras reconocer a regañadientes y para que no sufra su imagen circunspecta y ecuánime, que el eslogan del PSC para el referéndum es “dudoso” y tras calificar de igualmente “dudoso” al mismo referéndum, pasa ya a arremeter directamente contra el Partido Popular, que es de lo que se trata, de lo que le pide el cuerpo, y comienza por acusarle de “falta de sentido del humor” por la reacción de este partido al sentirse atacado por un eslogan que dice, literalmente: “El PP utilizará tu NO contra Cataluña”.

El eslogan, aparte de ser miserable, sólo puede inspirar rechazo a cualquier espíritu que se manifieste democrático. Cualquier ser que nos haya estado dando el coñazo años y años con cantos a la libertad, la democracia y bla, bla, bla, tendría que comprender, sin que se lo explicaran, que tan democrático es votar SÍ como votar NO en un referéndum. Debería comprender, que puede haber sensibilidades que consideren, honestamente, que votar NO, no es votar contra Cataluña, sino, sencillamente, decir que no le gusta este Estatuto. Y, sobre todo, debería comprender el grado de miseria moral que encierra un eslogan que viene a decir, de manera en absoluto subliminal, que el PP lo que desea es el mal para Cataluña. Esto es nuevo en la Historia de la España reciente. Hasta ahora habíamos aceptado todos que, desde ideologías distintas, nadie quería el mal para España ni para ninguna de sus regiones. Parece que esto ha cambiado: en el sentir del PSC/PSOE, EL PP SÍ DESEA EL MAL PARA CATALUÑA.

Pues bien, para Gala, este cambio, cuya importancia a nadie se le puede escapar pues demarca la línea que separa al adversario político del enemigo, debería ser recibido por el PP con “sentido del humor”. Pero ¡qué gracioso, señor Gala!

Y esto, recordémoslo, en relación a un Estatuto que el mismo Gala, líneas antes, ha descrito como “dudoso”. Calificar la reacción del PP ante esta tropelía de falta de sentido del humor se inscribe dentro del mismo grado de miseria moral del propio eslogan. ¿Qué pretendía Gala? Seguramente, hubiera esperado del PP una reacción semejante a aquella del chiste de Gila, persona correligionaria de Gala, pero de infinito mayor talento, cuando decía aquello de “me habéis matado al hijo, pero lo que me he podido reír.”

Gala, lo vemos en este artículo suyo de hoy, quiere una derecha complaciente con los excesos verbales y no verbales de la izquierda. Gala querría volver a aquellos años en los que el miedo de la derecha a que la llamaran fascista o franquista o inmovilista, hacía que le riera cualquier gracia a la izquierda. Por eso, Gala, acaba su artículo de hoy autocitándose en sus “Charlas con Troylo”: “¿Es que no entienden los indignados inmóviles la movilidad ajena? No. Y, si pudiesen, la prohibirían?”.

La movilidad ajena a la que alude Gala es el terremoto que ha originado, gratuitamente, el PSOE durante sus dos años de gobierno. La movida en la que nos ha metido a todos los españoles sin habérnoslo advertido antes en el correspondiente programa electoral. Un movimiento que vulnera con claridad el consenso con el que hemos vivido treinta años, pues se hace en contra de la mitad del electorado, y que roza la vulneración del orden legal, o lo vulnera francamente, que ya dirán los jueces. Su periódico, “El Mundo”, en su edición de hoy es un clamor contra esta actuación del gobierno socialista. Gala es el oasis, dentro de esa edición, en el que el “malo”, el “inmóvil”, el “atabiliario” es la derecha. Es su oasis; el oasis, digo, de la falsa circunspección, de la mentirosa ecuanimidad en la que Gala ha basado desde siempre su obra. El oasis de Antonio Gala en medio de la defensa valiente de su periódico, “El Mundo” frente a lo que, cada vez con mayor evidencia, se ve como un ataque a la legalidad y al consenso por parte de los socialistas. Un oasis de pura hipocresía.

Written by Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

1 junio, 2006 a 15:21

Publicado en Comentarios

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. Me gusta Antonio Gala.
     

    Bluedream

    2 julio, 2006 at 15:13


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s