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Lamentaciones de amores de Garci Sánchez de Badajoz
Flor de Pretericiones Lamentaciones de amores de Garci Sánchez
Ansias y pasiones mías
presto me aveis de acabar
yo lo fio;
¡O planto de Xeremias
veni agora a cotexar
con el mio!
Lagrimas de mi consuelo
que mis penas encubrillas
no podeis,
salid, salid sin recelo
y regat estas mexillas
que soleis.
Sospiros en quien descansam
los tormentos y dolores
pues sabeis
que mis males no se amansan
salid haciendo clamores
y direis:
Animas del purgatorio
que en dos mill fuegos andais
batallando,
si mi mal os es notorio
pareçeros a qu’estais
descansando;
Las q’en el limbo vivis
que de gloria ni de pena
sentis nada,
si mis clamores oys
convertirseos a en pesar
la morada;
Y vosotras que penais
para perpetua memoria
en cadena:
si mis clamores gustais
teneis por creçida gloria
vuestra pena;
Casada de Hierusalem
que fuiste por tus errores
destruida,
vem agora tu tambiem
para que conmigo llores
tu cayda;
Troya tu que te perdiste
que solias ser la flor
en el mundo,
gozate conmigo triste
pues ya llega mi clamor
al profundo;
Babilonia que lamentas
la tu torre sin par famosa
ya’solada,
quando mi perdida sientas
quedarás de muy llorosa
consolada;
Constantinopla qu’estas
tan sola de nuestra gente
a tu pesar,
buelve tu cara y podrás
(viendo lo que mi alma siente)
descansar;
Merida que en las Españas
otro tiempo fuiste Roma,
mira a mi
y veras que en mis entrañas
ay maior fuego y carcoma
que no en ti;
Mugeres que en el parir
hazeis llantos excessivos
de dolor,
cessat pues que veis morir
mis pensamientos captivos
por amor;
¡O fortuna del amar
que trastornas mil navios
no se a dó,
si te quieres amansar
ven a ver los males mios
en qu’esto!
Seyrena tu que hazias
al marinero dormir
con cançiones,
no oyas las ansias mias
porque te hare dormir
con mil sones;
Vos cisnes que cantais
junto a la cañavera
a par del rio,
pues que cantando os matais
mas razón es que ansi muera
yo en el mío;
Pelicano que te hieres
para dar a tus hijos vida
con jemido,
pues que tu sin culpa mueres
con la mia tu herida
terna olvido.
Tu pajaro solitario
por las torres perseguido
do te vemos,
pues que no te soy contrario
ven i hagamos vn nido
en que lloremos;
Tortola que vives triste
sin tu buena compañia
con firmeza,
aunque mucho tu perdiste
no será como la mia
tu tristeza;
Y tu lechuza que moras
en los muros derribados
de contino,
si por la claridad lloras
yo ver luz por mis pecados
no fuy digno;
Ave fenix que sin par
tu te quemas y deshaces
en el fuego,
y otra nueva sin dudar
a la ceniza que hazes
naçes luego;
Ansi yo triste mezquino
me muero por quien no espero
galardon,
doyme la muerte contino
y buelvo como primero
a mi pasion.
Coraçon: no te abrases
en aquesta biva fragua
con enojos,
¡tiempo es ya que derrames
veinte mill cantaros de agua
por mis ojos!
***
Garci Sánchez de Badajoz.
Nota: Presento hoy aquí un poema tan injustamente desconocido como injustamente olvidado anda su autor en nuestros días, Garci Sánchez de Badajoz, no obstante haber sido en su tiempo poeta muy celebrado y de quien el mismísimo Quevedo dijo
«¿Qué Anacreonte iguala a Garci Sánchez de Badajoz?»
y haber sido inspiración dirtectísima de otros poetas: Garcilaso de la Vega:
d’un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste no pudiendo
della salir un’ora?
Salid sin duelo lágrimas corriendo,Lope o el mismísimo Cervantes:
¿Quién, leyendo estás Lamentaciones puede dejar de recordar el
Árboles, yerbas y plantas,
que en aqueste sitio estáis
tan altos, verdes y tantas;
si de mi mal no os holgáis
escuchad mis quejas santas.de El Quijote?
Parece ser que nació Garci Sánchez, no en Badajoz sino en Écija hacia el año 1460. Enamorado de una dama, quizá prima suya, su continuo desdén inspiró estas Lamentaciones y acabo haciendo que Garci Sánchez se volviera loco y terminara, por ello, encarcelado allá por los tiempos de los Reyes Católicos, si bien la causa de tal locura otros la creen castigo celestial: «Garci Sancez de badajoz principe de los Trobadores de las coplas castellanas enloqueçio de amores aunque yo pienso que porque profano la sagrada escritura que fueron las liciones de Iob» (Luis Zapata), quizá pensando en la excesiva queja de Garci Sánchez por cosa tan mundana como el desamor o quizá debido a su otra obra, prohibida por el Santo Oficio, Liciones de Job, de la que no puedo dar noticia porque no la tengo.
Garci Sánchez fue reconocido por todos como cultivador de la vieja rima castellana y así es. Frente a la belleza del soneto italianizante, que tanto y tan grande fruto dio después en la poesía castellana, el nos habla con estos quintetos tan perfectos y acabados como elocuentes.
Lo cual no obsta para hallar en él, ni dentro de la desesperación que le causaba su desamor, ni dentro de aquella decadencia de su entendimiento de la poesía, un sentido del humor profundo y moderno.
Vuelvan ustedes a leer la siguiente estrofa para hallarlo, si es que no repararon antes en él:
Animas del purgatorio
que en dos mill fuegos andais
batallando,
si mi mal os es notorio
pareçeros a qu’estais
descansando;Se incluyen estas Lamentaciones en el Cancionero de Garci Sánchez de Badajoz y las transcribo de la edición que poseo hecha en Madrid en 1980 por la antigua Editora Nacional y prologada por Julia Castillo de quien proceden, en su mayor parte, las notas biográficas que he apuntado.
Vínculos:
Garci Sánchez de Badajoz. Wikipedia.
Garci Sánchez de Badajoz. Biografías y vidas.
Garci Sánchez de Badajoz por Francisco Arias Solís. ArteLatino.com.
Poemas de Garci Sánchez de Badajoz. Poemasde.
Malos adalides fueron (Cancionero de Palacio). Garci Sánchez de Badajoz. You Tube.
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El fraile y el pajarito
Oíd lo que pasó, Dios sabe cuándo, I Era fray Tirso, sin cuento, Allí aguardaba el momento, Sólo un reparo tenía II El humilde lego Allí junto al agua De tanto en tanto se oía El fraile arrobado queda: dulce pío… III Cuando calló el ave, No era ya el prior Cien años cumplidos cien años sin hambre El obispo, el nuncio Y, así, fray Tirso, que lo eterno es un momento *** De Mis Poemas, c. 1995 Volver a Mis Poemas.
a fray Tirso, un pobrecito
francisco lego quien, orando,
se embobó con la voz de un pajarito
pobre, casto y obediente,
ovejuela penitente
encerrada en su convento.
entre plácido y ansioso,
de su pasaje glorioso
hacia los goces del Cielo.
Por éste su solo anhelo
penitenciaba gozoso.
esta simplísima alma:
si en infinitud tan calma
tedio grande no tendría;
si allí no se aburriría
para siempre de mirar
la faz de Dios y gozar
sólo de este miramiento,
sin ni siquiera un momento
de otro placer disfrutar.
bajó una mañana
a decir sus rezos
junto a la fontana.
que clara corría
el dulce fray Tirso
las horas decía.
un trino que entretenía
el aire y al aire daba
melodía que encantaba
la arboleda.
el gorjear de la avecilla
escucha y su vocecilla
es beleño que le enreda
su sentido:
trino leve…
suave son…
el seso tornado,
dichas ya las horas,
el rezo acabado,
tornó al monasterio
y hallólo mudado.
fray Ricerio honrado,
que en otro distinto
se había cambiado
y de mucho tiempo
era ya finado;
ni era fray Silvestre,
su hermano muy amado;
ni era fray Maseo,
el lego probado,
ni los otros frailes
con él enclaustrados.
habían pasado
desde que saliera
aquella mañana
a decir sus rezos
junto a la fontana;
ni sin otra gana,
sin sueño ni vela,
ni calor ni frío,
sin subir al monte
ni bajar al río,
se le habían hecho
menos que un suspiro.
y hasta el sicasterio
hallaron milagro
en tan gran misterio.
con mucha piedad,
conoció mejor
aquella verdad
que Dios le mostrara
con gran caridad:
y mirar la faz de Dios
es un puro arrobamiento
que dura una eternidad.
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
Soneto a Ciudad Rodrigo
alza la seo y corta su castillo;
ésta que mira en Águeda su brillo
que en ocre pintan, en oro y amarillo,
Ciudad Rodrigo es, el bravo anillo,
prez de España, orgullo y maravilla.
y dígase feliz el que se allega
a mirarte y, tenga por seguro,
quien haya contemplado de la vega
tu catedral, tu alcázar y tu muro.
***
De Mis Poemas, c. 1995
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
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Nota: A nadie que conozca menos que medianamente la poesía castellana, se le puede escapar que este soneto lo inspiró y es trasunto, si no digno, al menos voluntarioso del de que Góngora hizo a su Córdoba natal.
En mi intento de redactar una poética he insistido mucho en que la poesía que escribí cuando escribía poesía, no fue sino un intento de comprender, aprehender e intentar meter mi cuarto a espadas, en la Poesía castellana.
Luis de Góngora dio a su patria chica su soneto.
Salvando las distancias e imitándole, éste soneto lo doy a la mía que no es pueblo sino ciudad, sede obispal, atalaya frente a Portugal y, mezquindades de la Historia, enemiga en quisicosas de Salamanca allá por el siglo XII cuando los musulmanes nos estaban comiendo por los pies y, en tanto, nosotros, no teníamos mayor ocupación que andar en estas grescas pueblerinas.
Se lo doy en lo que valga, que vale poco; mas se lo doy con el cariño y el intento de esmero con el que un hijo intenta obsequiar a su madre.
Yo, si no nací en Ciudad Rodrigo por infeliz casualidad, en ella amanecí a la vida, al conocimiento y siempre será, para mí,siempre, mi patria chica: Ciudad Rodrigo. La supuesta Mirobriga Augusta romana, que, en eso, no andan muy convencidos los historiadores de la Antigüedad.
En Ciudad Rodrigo, si no nací, sí en él desperté a la vida terrena. A diez pasos de mi escuela, monté mil veces el berraco celta. Por aquel entonces yo no sabía que ni era berraco ni que era celta. Hoy, resabiado, no es que me duela la fama de los Toros de Guisando, pero sí me duele que se desconozca por el común de las gentes que, además de los Toros de Guisando existen por aquellas tierras tallas en piedra granítica inspiradas por el mismo espíritu celta y semejantísimos a ellos.
De su nacimiento e historia, espero, con la ayuda de Dios, dar cumplida noticia para el lector curioso de estas cosas antiguas de la Historia.
Diré, sí, por ahora, que uno, esclavo de la rima, tuvo que escribir Castilla donde debió escribir León. En los tiempos en que lo escribí esto me pareció una quisicosa sin mayor importancia dado tanto tiempo como ha pasado desde que se unieron en uno los reinos de Castilla y de León. Sin embargo, en mi última visita a mi pueblo vi, con tristeza, pasquines que pedían la independencia leonesa de Castilla.
Recordando su antigua denominación común: “Castilla la Vieja” y recordando la sentencia heráldica que dice:
Por Castilla y por León,
nuevo mundo halló Colón,comprenderán ustedes el desánimo del que esto escribe al ver que, ni en su pueblo, puede uno descansar ni dejar de leer majaderías.
Vínculo:
Soneto a Córdoba. Luis de Góngora.
Evocaciones al marchar de las cigüeñas
Volarán a la orilla del mar tingitano, Y, a los lagos verdes que están en Uganda, llevarán los ecos de los campanarios
Como todos los años, el otoño hodierno,
marcharán las cigüeñas a su tierra de invierno;
a la tierra lejana del cafre,
de los hombres que beben del Nilo:
tocados con pieles, se visten de hilo
los hombres azules pintados de zafre.
a la orilla mora del mar africano,
y, en el otro lado del mar andaluz,
verán acercarse palmas y olivares
y las torres blancas de los alminares,
la mora en cuclillas que bate alcuzcuz.
a la tierra roja, a la tierra blanda
de los altos lagos que vierten al Nilo:
el lago Rodolfo, el lago Victoria
que es un paraíso, hasta aquella gloria
donde, envuelto en barro, duerme el cocodrilo,
que dejan vacíos, quedan solitarios.
Ecos de la encina y de la espadaña
en la tierra seca, parda, del olivo
del país lejano, del país altivo,
del nido que dejan dormido en España.
***
De Mis Poemas, c. 1995
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
Volver a Mis Poemas.
Si pública es la mujer…
Si pública es la mujer…
Si pública es la mujer
que se reputa de puta,
la República ha de ser
la más grande prostituta.
Y, siguiendo el parecer
de esta lógica absoluta,
todo aquel que se repute
de la República hijo,
ha de ser, a punto fijo,
un hijo de la gran puta.
Clímaco Soto Borda.
Vínculos:
Clímaco Soto Borda y Diana Cazadora: una carcajada en la literatura colombiana.
Laméntase Manzanares de tener tan gran puente
Laméntase Manzanares
de tener tan gran puente
Félix Lope de Vega
(Habla el río)
Quítenme aquesta puente que me mata
señores regidores de la villa;
miren que me ha quebrado una costilla;
que, aunque me viene grande, me maltrata.
De bola en bola tanto se dilata
que no la alcanza a ver mi verde orilla;
mejor es que la lleven a Sevilla
si cabe en el camino de la Plata.
Pereciendo de sed en el estío,
es falsa la caudal y el argumento
de que en las tempestades tengo tanto brío.
Pues yo con la mitad estoy contento,
tráiganle sus mercedes otro río
que le sirva de huésped de aposento.
***
Gallardón y el Manzanares. Libertad Digital.
Última tarde estival
El cielo nublado espeja
sobre la mar de plata su ceniza;
el viento las olas riza
en una tarde estival.
Hoy no se harán a la mar
las barcas de pescadores:
los aires anunciadores
de imponente temporal,
en los bares de la playa
recogen a las parejas
y en las ventanas las viejas
huelen el viento de sal.
Bajo el vuelo, las gaviotas
remontan por el estero;
en la bocana un velero
busca el puerto con afán.
En el paseo las palmas
cimbran con brillo mojado:
desierto y abandonado
llueve sobre el bulevar
que ayer, apenas ha un día,
llenaba el bullicio humano:
Así se acaba el verano
en una tarde otoñal.
***
De Mis Poemas, c. 1995
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
Soneto al monasterio de San Lorenzo de El Escorial
Estas eternas hiladas de sillares
que sobrios bronces y mármoles severos
encierran, sin dejar de ser austeros,
sus infinitos muros seculares.
Y estas estancias mil cuadrangulares,
lúgubres para espíritus ligeros,
hácense callados mensajeros
del alma que soportan sus pilares.
Cuando ante ti, sagrado monumento,
mi planta paro y siento tu grandeza,
nunca jamás cansado de mirarte,
de la tierra en la que posas tu cimiento,
no el imperio lloro, ni la fuerza,
sino el alma que supo levantarte.
***
De Mis Poemas, c. 1995.
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
Vínculos:
La Fundación del Monasterio de El Escorial. Fray José de Sigüenza. Editorial Aguilar. Madrid, 1988.
La Fundación del Monasterio de El Escorial. Fray José de Sigüenza. Primera parte en formato pdf.
Fray José de Sigüenza. Cuadro de Sánchez Coello.
Fray José de Sigüenza. De Alcarreños distinguidos.
Cafetín Croché.
San Lorenzo de El Escorial. Momentos españoles.
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Siesta de Puerta Tierra
Flor de Pretericiones Siesta de Puerta Tierra
¡Quita el dulce de membrillo,
niña, del aparadó!
Mareo de mecedora
y bata blanca, y gomosos
pelos negros en bandós.
(San José ha dado las dos)
En la tarlatana lila
de los visillos, las moscas
toman su baño de sol.
La calle, fuera, es un río
solitario de calor.
El guardia blanco se duerme.
(Las dos y cinco.)
Ha llegado,
lento por el callejón
del Blanco, un soplo caliente
que huele a yodo y cangrejos,
y algas, y putrefacción
del gato que el otro lunes
mató el tranvía.
(Las dos y cuarto.)
Está ya la tarde,
traspasada de oro y sol,
almibarada y madura
como una piña cubana,
de esas que trae el embarcado
del cinco, en cada viaje,
a la señora del dos.
***
José María Pemán.
Vínculos:
Poemas de José María Peman. Los otros poetas… la otra poesía.
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Estampa de estío
Tamiza el visillo
la luz de la tarde,
destila la estancia,
de estío, el sopor.
En coqueto vaso
que dejó el acaso
en una repisa
del aparador,
cortada, caída,
dormita la flor.
En una butaca,
la niña, tendida,
gentil, presumida,
que guarda en el seno
secretos de amor,
la mira aburrida
y lleva, perdida,
la mente a su amor.
Frente a la butaca,
pintado en un lienzo,
arcaico, elegante,
se planta un señor
que luce un bigote
y lleva una espada
caída, arrastrada,
y mira, sonriente
y un poco cargante,
a la bella niña
que sigue caída,
preciosa, indolente
y casi dormida
sobre el butacón.
En la mesa, el gato
de pelo sedoso
y mover unduoso,
con un cascabel
y un lazo de raso
que le da calor,
entorna los ojos
y mira al señor
que mira a la niña,
que mira a la flor,
que, blanda, declina
en el bello vaso,
sobre la repisa
del aparador.
***
De Mis Poemas, c. 1995
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
Creo que pocos poemas escribí animado de espíritu lírico. La mayoría no fueron sino ejercicios, intentos de emular la rima y el metro de los grandes de la literatura española. Siempre he pensado que el arte es muy poco de inspiración y un mucho de paciencia china y la mayoría de mis poemas no nacieron, ni mucho menos, como los voy presentando aquí sino de un trabajo machacón mediante el que hoy cambiaba una palabra, mañana un verso entero o a la semana siguiente una coma. Tras ello los dejaba dormir en un cajón, meses, años, pues pienso, igualmente, que al trabajo artístico se le debe dejar reposar para ver si resiste o no el paso del tiempo. Nada, pues, más alejado de mi concepción de la poesía que el arrebato lírico ni, mucho menos, la mera escritura en renglones cortos de sentimientos comunes, manidos de manera desangelada y sin miramiento alguno, no ya con la rima ni el metro, sino hacia el tropo más pobre.
Este que aquí presento, sin embargo, fue de los pocos que escribí de corrido y prácticamente como aquí aparece. Siempre he pensado, no obstante, que se inspira lejanamente en el poema de José María Pemán titulado Siesta de Puerta Tierra. Valgan ambos, salvando todas las distancias con el genio de Pemán, de sonsonete que acompañe los calores estivales que padecemos estos días.
Vínculos:
Siesta de Puerta Tierra. José María Pemán.
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