Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

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Lamentaciones de amores de Garci Sánchez de Badajoz

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Flor de Pretericiones

 

Lamentaciones de amores de Garci Sánchez

 

Ansias y pasiones mías
presto me aveis de acabar
yo lo fio;
¡O planto de Xeremias
veni agora a cotexar
con el mio!

Lagrimas de mi consuelo
que mis penas encubrillas
no podeis,
salid, salid sin recelo
y regat estas mexillas
que soleis.

Sospiros en quien descansam
los tormentos y dolores
pues sabeis
que mis males no se amansan
salid haciendo clamores
y direis:

Animas del purgatorio
que en dos mill fuegos andais
batallando,
si mi mal os es notorio
pareçeros a qu’estais
descansando;

Las q’en el limbo vivis
que de gloria ni de pena
sentis nada,
si mis clamores oys
convertirseos a en pesar
la morada;

Y vosotras que penais
para perpetua memoria
en cadena:
si mis clamores gustais
teneis por creçida gloria
vuestra pena;

Casada de Hierusalem
que fuiste por tus errores
destruida,
vem agora tu tambiem
para que conmigo llores
tu cayda;

Troya tu que te perdiste
que solias ser la flor
en el mundo,
gozate conmigo triste
pues ya llega mi clamor
al profundo;

Babilonia que lamentas
la tu torre sin par famosa
ya’solada,
quando mi perdida sientas
quedarás de muy llorosa
consolada;

Constantinopla qu’estas
tan sola de nuestra gente
a tu pesar,
buelve tu cara y podrás
(viendo lo que mi alma siente)
descansar;

Merida que en las Españas
otro tiempo fuiste Roma,
mira a mi
y veras que en mis entrañas
ay maior fuego y carcoma
que no en ti;

Mugeres que en el parir
hazeis llantos excessivos
de dolor,
cessat pues que veis morir
mis pensamientos captivos
por amor;

¡O fortuna del amar
que trastornas mil navios
no se a dó,
si te quieres amansar
ven a ver los males mios
en qu’esto!

Seyrena tu que hazias
al marinero dormir
con cançiones,
no oyas las ansias mias
porque te hare dormir
con mil sones;

Vos cisnes que cantais
junto a la cañavera
a par del rio,
pues que cantando os matais
mas razón es que ansi muera
yo en el mío;

Pelicano que te hieres
para dar a tus hijos vida
con jemido,
pues que tu sin culpa mueres
con la mia tu herida
terna olvido.

Tu pajaro solitario
por las torres perseguido
do te vemos,
pues que no te soy contrario
ven i hagamos vn nido
en que lloremos;

Tortola que vives triste
sin tu buena compañia
con firmeza,
aunque mucho tu perdiste
no será como la mia
tu tristeza;

Y tu lechuza que moras
en los muros derribados
de contino,
si por la claridad lloras
yo ver luz por mis pecados
no fuy digno;

Ave fenix que sin par
tu te quemas y deshaces
en el fuego,
y otra nueva sin dudar
a la ceniza que hazes
naçes luego;

Ansi yo triste mezquino
me muero por quien no espero
galardon,
doyme la muerte contino
y buelvo como primero
a mi pasion.

Coraçon: no te abrases
en aquesta biva fragua
con enojos,
¡tiempo es ya que derrames
veinte mill cantaros de agua
por mis ojos!

***

Garci Sánchez de Badajoz.

Nota: Presento hoy aquí un poema tan injustamente desconocido como injustamente olvidado anda su autor en nuestros días, Garci Sánchez de Badajoz, no obstante haber sido en su tiempo poeta muy celebrado y de quien el mismísimo Quevedo dijo

«¿Qué Anacreonte iguala a Garci Sánchez de Badajoz?»

y haber sido inspiración dirtectísima de otros poetas: Garcilaso de la Vega:

d’un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste no pudiendo
della salir un’ora?
Salid sin duelo lágrimas corriendo,

Lope o el mismísimo Cervantes:

¿Quién, leyendo estás Lamentaciones puede dejar de recordar el

Árboles, yerbas y plantas,
que en aqueste sitio estáis
tan altos, verdes y tantas;
si de mi mal no os holgáis
escuchad mis quejas santas.

de El Quijote?

Parece ser que nació Garci Sánchez, no en Badajoz sino en Écija hacia el año 1460. Enamorado de una dama, quizá prima suya, su continuo desdén inspiró estas Lamentaciones y acabo haciendo que Garci Sánchez se volviera loco y terminara, por ello, encarcelado allá por los tiempos de los Reyes Católicos, si bien la causa de tal locura otros la creen castigo celestial: «Garci Sancez de badajoz principe de los Trobadores de las coplas castellanas enloqueçio de amores aunque yo pienso que porque profano la sagrada escritura que fueron las liciones de Iob» (Luis Zapata), quizá pensando en la excesiva queja de Garci Sánchez por cosa tan mundana como el desamor o quizá debido a su otra obra, prohibida por el Santo Oficio, Liciones de Job, de la que no puedo dar noticia porque no la tengo.

Garci Sánchez fue reconocido por todos como cultivador de la vieja rima castellana y así es. Frente a la belleza del soneto italianizante, que tanto y tan grande fruto dio después en la poesía castellana, el nos habla con estos quintetos tan perfectos y acabados como elocuentes.

Lo cual no obsta para hallar en él, ni dentro de la desesperación que le causaba su desamor, ni dentro de aquella decadencia de su entendimiento de la poesía,  un sentido del humor profundo y moderno.

Vuelvan ustedes a leer la siguiente estrofa para hallarlo, si es que no repararon antes en él:

Animas del purgatorio
que en dos mill fuegos andais
batallando,
si mi mal os es notorio
pareçeros a qu’estais
descansando;

 Se incluyen estas Lamentaciones en el Cancionero de Garci Sánchez de Badajoz y las transcribo de la edición que poseo hecha en Madrid en 1980 por la antigua Editora Nacional y prologada por Julia Castillo de quien proceden, en su mayor parte, las notas biográficas que he apuntado.

Vínculos:

Garci Sánchez de Badajoz. Wikipedia.
Garci Sánchez de Badajoz. Biografías y vidas.
Garci Sánchez de Badajoz por Francisco Arias Solís. ArteLatino.com.
Poemas de Garci Sánchez de Badajoz. Poemasde.
Malos adalides fueron (Cancionero de Palacio). Garci Sánchez de Badajoz. You Tube.
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Escrito por Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

19 junio, 2011 a 18:51

Siesta de Puerta Tierra

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Flor de Pretericiones

 

Siesta de Puerta Tierra

 

¡Quita el dulce de membrillo,
niña, del aparadó!
Mareo de mecedora
y bata blanca, y gomosos
pelos negros en bandós.

(San José ha dado las dos)

En la tarlatana lila
de los visillos, las moscas
toman su baño de sol.
La calle, fuera, es un río
solitario de calor.
El guardia blanco se duerme.

(Las dos y cinco.)

Ha llegado,
lento por el callejón
del Blanco, un soplo caliente
que huele a yodo y cangrejos,
y algas, y putrefacción
del gato que el otro lunes
mató el tranvía.

(Las dos y cuarto.)

Está ya la tarde,
traspasada de oro y sol,
almibarada y madura
como una piña cubana,
de esas que trae el embarcado
del cinco, en cada viaje,
a la señora del dos.

 

***

José María Pemán.

 
  

Vínculos:

Poemas de José María Peman. Los otros poetas… la otra poesía.
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Escrito por Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

5 agosto, 2009 a 9:25

Canción para dormir a un negrito

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Flor de Pretericiones

 

Canción para dormir a un negrito

 

Drómiti, mi nengre,
drómiti, ningrito.
Caimito y merengue,
merengue y caimito.

Drómiti, mi nengre,
mi nengre bonito.
¡Diente de merengue,
bemba de caimito!

Cuando tú sia glandi
va a sé bosiador…
Nengre de mi vida,
nengre de mi amor…

(Mi chiviricoqui,
chiviricocó…
¡Yo gualda pa ti
tajá de melón!)

Si no calla bemba
y no limpia moco,
le va’abrí la puetta
a Visente e’loco.

Si no calla bemba
te va’da e’gran sutto.
Te va’a llevá e’loco
dentro su macuto.

Ne la mata’e güira
te ñama sijú.
Condío en la puetta
etá e’tatajú…

Drómiti mi nengre,
cara’e bosiador,
nengre de mi vida,
nengre de mi amor.

Mi chiviricoco,
chiviricoquito
Caimito y merengue,
merengue y caimito.

A’ora yo te acuetta
‘la maca e papito
y te mese suave…
Du’ce…, depasito…
y mata la pugga
y epanta moquito
pa que due’ma bien
mi nengre bonito.

 

***

Emilio Ballagas.

 

La versión que aquí presento de este precioso poema la extraigo de una colección que publicó Germán Berdiales allá por el año 1943 bajo el título Nuevo ritmo de la poesía infantil.

Dice Germán Berdiales en su presentación:

          Con la sola producción de este poema negro hubiera podido (Emilio Ballagas) aspirar a la celebridad universal.

Estoy en total acuerdo con él y, quizá, fue el desconocimiento de joyas como ésta la que me inspiró esta Flor de Pretericiones.

A Emilio Ballagas, cubano de raza blanca, se le debe una Antología de la poesía negra hispanoamericana que lamento desconocer.

Glosario que presenta Germán Berdiales en la edición que digo: Bemba: labios. Caimito: Fruto de color morado oscuro por fuera y morado por dentro cuya pulpa es muy grata al paladar. Güira: Fruto. Su árbol. Macuto: Morral de trapo que el pordiosero lleva a la espalda para guardar lo que recoge en su jornada diaria. Tatajú: El “taita” Judas (de taita o tata: papá).

Nota: En la edición de que dispongo se dice drómiti por duérmete. En todas las demás que he consultado se dice dormiti o dórmiti.

Vínculos:

Nuevo ritmo de la poesía infantil. Germán Berdiales. Librería Hachette, S.A. Buenos Aires, 1943.
Emilio Ballagas. Cuba Literaria.
Emilio Ballagas. Damisela.
Centenario de Emilio Ballagas (1908-2008). VerbiClara.
Cançons de Bressol.
Dormiti mi nengre… Word Reference Forums.
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Flor de Pretericiones.

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Escrito por Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

1 julio, 2009 a 9:31

Las chimeneas

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Flor de Pretericiones

 

Las Chimeneas

 

El Coronel Sabirón
Pimentel de Bustamante
fue Ingeniero Comandante
de la plaza de Gijón;
y, faltando alojamiento,
proyectó el tal Coronel
de nueva planta un cuartel
para todo un regimiento.

El proyecto concluido,
según es reglamentario,
por el conducto ordinario,
a Madrid fue dirigido
a la real aprobación
y, esperando honra y provecho,
quedóse tan satisfecho
el Coronel Sabirón.

Ya llegado al Ministerio
el proyecto de cuartel,
lo informó otro Coronel
de diferente criterio:
el Coronel Palareas,
el cual es de otra opinión
distinta de Sabirón
en cuestión de chimeneas
y tiene como verdad
que las redondas no valen,
pues las ondas de humo salen
con poca velocidad.
Y le convence a cualquiera,
científicamente, así:
“equis igual a raíz de pi
por raíz de escorzonera”.

E informa que es procedente
que, de orden superior,
vuelva el proyecto a su autor
con la coleta sigiente:

“Sírvase Usía variar
las chimeneas de forma,
debiendo tener por norma,
al volverlas a trazar,
que, en las que son muy usadas,
como en cuarteles y fondas,
son muy malas las redondas
y excelentes las cuadradas
para que salga al momento,
sin dificultad, el humo.
De Real Orden se lo emplumo
para su conocimiento”.

Mas cambia la situación
y, de orden de Su Excelencia,
Palareas va a Valencia
y a Madrid va Sabirón.

Ya en Valencia, Paraleas
también proyecta un cuartel
y, está claro, pone en él
cuadradas las chimeneas.
Lo manda a la aprobación,
y se viene el caso a dar
que lo tiene que informar
el Coronel Sabirón,
el cual, por las derivadas
y por Trigonometría,
demuestra la teoría
de que, si se hacen cuadradas,
no tiene el humo buen paso
y se obstruye pronto el tubo,
porque: “bé elevado al cubo
es igual a cé elevado al vaso”.

E informa que es procedente
que, de orden superior,
vuelva el proyecto a su autor
con la coleta siguiente:

“Sírvase variar Usía
la forma de chimenea
y basarse en las ideas,
admitidas hoy en día,
según las cuales, las ondas
del humo son evacuadas,
muy mal cuando son cuadradas
y muy bien si son redondas.
De Real Orden se lo planto
para el consiguiente efecto”.

Viendo tales discusiones
entre uno y otro señor,
el Capitán profesor
que explicaba Construcciones,
gramático pardo viejo
y mentor de adolescentes,
a los futuros Tenientes
dio este prudente consejo:

“Al proyectar chimeneas,
primero se indagará
si en el Ministerio está
Sabirón o Palareas;
y se pondrán dibujadas,
para que no tengan pero,
redondas, si está el primero;
si está el segundo, cuadradas.

En cuestiones de criterio
huelga toda discusión:
siempre tiene la razón
el que está en el Ministerio
”.

***

 

Pablo Parellada.

 
 

Vínculos:

Parellada y Molas, Pablo. GEA on line. Gran Enciclopedia Aragonesa.

Pablo Parellada. La parodia teatral en España.

Siempre tiene la razón el que está en el ministerio. Periodista digital.

Poesías curiosas y divertidas. El Huevo de Chocolate.

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Escrito por Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

11 junio, 2009 a 9:52

Carta que Juan Rufo escribió a su hijo siendo muy niño

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Flor de Pretericiones

 

Carta que Juan Rufo escribió a su hijo siendo muy niño

 

Dulce hijo de mi vida,
juro por lo que te quiero
que no ser el mensajero
me causa pena crecida.
 
Mas no cumplirás tres años
sin que yo, mi bien, te vea,
porque alivio se provea
al proceso de mis daños.
 
A Dios, que mi pecho entiende,
le pide, pues ángel eres,
lo ordene como tu quieres
y tu padre lo pretende.
 
Dos veces al justo son
las que Febo ha declinado
hasta el Capricornio helado
desde el ardiente León,
 
después que, hijo querido,
puse tanta tierra en medio,
más por buscar tu remedio
que mi descanso cumplido.
 
Espérame, que ya voy
do te veré y me verás,
puesto que conmigo estás
a donde quiera que estoy.
 
Mas al fin de esta jornada
espero, sin falta alguna,
a pesar de la fortuna,
que seremos camarada.
 
Prenderé tu blanca mano
con esta no blanca mía,
y hacerte he compañía,
como si fueras anciano.
 
Y si algún camino luengo
te cansa o causa embarazos,
llevarte he sobre mis brazos
como en el alma te tengo.
 
Darte he besos verdaderos
y, transformándome en ti,
parecerán bien a mí
los ejercicios primeros:
 
trompos, cañas, morterillos,
saltar, brincar y correr
y jugar al esconder,
cazar avispas y grillos,
 
andar a la coxcojita
con diferencias de trotes
y tirar lisos virotes
con arco y cuerda de guita.
 
Chifle en hueso de albarcoque;
pelota blanca y liviana,
y tirar por cerbatana
garbanzo, chirla y bodoque.
 
Hacer de la haba verde
capilludos frailecillos,
y de las guindas zarcillos,
joyas en que no se pierde.
 
Zampoñas de el alcacel
y, de cogollos de cañas,
reclamos que a las arañas
sacan a muerte cruel.
 
Romper una amapola,
hoja por hoja, en la frente,
y escuchar a quien nos cuente
las consejas de Bartola.
 
Llamaremos, si tú quieres,
por escusarnos de nombres,
tíos a todos los hombres
y tías a las mujeres.
 
Columpio en que nos mezcamos,
colchones en que trepemos,
nueces para que juguemos
y alguna que nos comamos.
 
Cuarto lucio en el zapato,
mendrugos en faltriquera
con otra cosa cualquiera
y sacar de rato en rato.
 
Tener en un agujero
alfileres y rodajas,
y asechar por las sonajas
cuando pasa el melcochero.
 
Y, porque mejor me admitas
de tus gustos a la parte,
cien melcochas pienso darte
y avellanas infinitas.
 
Mazapanes y turrón,
dátiles y confitura
y, entre alcorzada blancura,
el rosario canelón.
 
Mas, cuando sufra tu edad
tratar de mayores cosas,
con palabras amorosas
te enseñaré la verdad,
 
no con rigor que te ofenda,
ni blandura que te dañe,
ni aspereza que te extrañe,
ni temor que te suspenda;
 
antes, con sana dotrina
y término compasado,
conforme soy obligado
por ley humana y divina.
 
Mas, pues la vida es incierta
y no sé, por ser mortal,
si al entrar tú por umbral,
saldré yo por la otra puerta,
 
esto que escribiere aquí
con paternal afición,
en los años de razón
traslada, mi hijo en ti.
 
Verás la fe encarecida
con que pude y quise amarte
y quisiera gobernarte
en las ondas de tu vida,
 
en cuyo corto viaje
hallarás tormentas largas,
mudanzas, disgustos, cargas
y mal seguro pasaje.
 
Verás cómo nace el hombre
llorando, pobre y desnudo,
tan miserable y tan rudo
que aun no muestra sólo el nombre.
 
Verás después las potencias
ir valiendo y los sentidos
ser dellas ennoblecidos
con avisos y esperiencias.
 
Verás que cada animal,
conforme su inclinación,
sigue la disposición
de su instinto natural
 
y sólo el hombre pervierte
sus justas obligaciones
si no vence sus pasiones
como valeroso y fuerte.
 
Reloj es cierto y solar
el bruto, y así nos muestra
lo que otra causa le adiestra
sin dello un punto faltar.
 
El hombre es globo y esfera
y al de ruedas comparado
que, estando bien concertado,
trae su cuenta verdadera.
 
Mas si prudencia no rige
de su curso el movimiento,
por una da hasta ciento
y el tiempo no le corrige.
 
Sabe, hijo, que si vas
por el derecho camino,
un espíritu divino,
un ángel parecerás.
 
Mas si tuerces la carrera
en este vida mortal,
quedarás de racional
transformado en bestia fiera.
 
Tu secreto en cualquier cosa
comunícale contigo
y no obligues a tu amigo
a carga tan peligrosa.
 
Si te es difícil cubrillo,
como muchas veces suele,
el otro, a quien menos duele,
¿qué hará sino decillo?
 
De la dudosa esperanza
nunca hagas certidumbre
pues, por natural costumbre
aun en lo cierto hay mudanza.
 
Deja siempre la porfía
primero que se comience,
porque, sin duda, la vence
el que della se desvía.
 
Afable comedimiento
alaben todos en ti,
porque resbalar aquí
es de bajo entendimiento.
 
Y ya que no por igual
trates a los desiguales,
no les quites, sino dales
en su tanto a cada cual.
 
Lo que cierto no supieres,
no te hagas dello autor:
callarlo es mucho mejor
mientras dudoso estuvieres;
 
que quien afirma lo incierto
es hombre de poco vaso,
y el decir verdad acaso
imita el mentir más cierto.
 
Aunque sustenta el honor
el haber que poseemos,
de los dos malos estremos
ser pródigo es el menor.
 
Es hacienda peligrosa
la que se gasta sin tiento;
mas la del triste avariento,
necesidad muy forzosa.
 
Al hombre que fuere así
que no le trates te digo,
porque mal será tu amigo
el enemigo de sí.
 
De los celosos casados
algunos vimos caer;
pero no vienen a ser
tantos como confiados.
 
Porque si la sujeción
(cuando es mucha) las despierta,
¿qué hará abrilles la puerta
la libertad y ocasión?
 
Tú, hijo, en este contrato
abraza el seguro medio,
que no es áspero remedio
el moderado recato.
 
Ten siempre puesta la mira
en tratar pura verdad,
porque es gran calamidad
el ser cogido en mentira.
 
Esto es fácil de inferir,
pues no hay razón que consienta
que sea el mentís la afrenta
y que no lo sea el mentir.
 
Y los que usan juramentos
por ser más acreditados,
tenlos tú por defraudados
del blanco de sus intentos;
 
porque bien está entendido
que suele fabulizar
quien piensa que sin jurar
no merece ser creído.
 
También se jura por uso,
mas, como quiera que sea,
deshonra y culpa acarrea
la licencia deste abuso.
 
No aflijas al afligido
que, a las veces, el que ha errado
tiene enmienda consolado
mejor que reprehendido.
 
No fíes a los placeres,
porque pasan como el viento,
y, cuando estés descontento,
disimula si pudieres;
 
porque el mal comunicado,
aunque dicen que es menor,
no arguye tanto valor
como el secreto y callado.
 
Ten mancilla al invidioso
que se aflige sin provecho
alimentando en su pecho
el áspid más ponzoñoso.
 
Es la invidia testimonio
que denota vil flaqueza,
es malicia y es simpleza;
es desdicha y es demonio.
 
Holgar con el bien ajeno
es ser partícipe dél,
piedra de toque fïel
en que se conoce al bueno.
 
Las blancas sienes, que son
lustre, corona y riqueza,
si el seso tiene pobreza,
lastiman el corazón.
 
Porque a la florida edad
en vicios desenfrenada,
sucede vejez pesada
con torpe simplicidad.
 
Y, así, pasando los años
con su curso acelerado,
crece el martirio pesado
y huyen los desengaños.
 
Las horas y su medida
debes, hijo, conocer,
y echar en ellas de ver
la brevedad de la vida.
 
Son números compasados,
leguas de la senda humana,
descripción fácil y llana
de los esféricos grados.
 
Son métrica distinción
de los cuadrantes del día,
de cuya acorde armonía
trastes y compases son.
 
Son del tiempo y su vejez
la más corriente moneda,
joyas de rica almoneda,
sellos del número diez.
 
Son de el sol alternamente
centinelas veladoras;
discretas compartidoras
de los tratos de la gente.
 
Son alivio del tormento,
son esperanza del bien,
y un alfabeto por quien
discurre el entendimiento.
 
Son macizos eslabones
que abrazan los elementos;
condutos y ligamentos
de las anales sazones.
 
Son principio desde cuando
el primero comenzó;
tiempo que se anticipó
a todos los de su bando.
 
Porque el minuto y momento
y los átomos instables
no fueron considerables
hasta llegar a su aumento,
 
así como no es persona
un miembro ni una fación,
ni la unidad, con razón,
por número se pregona.
 
Así que las horas fueron
términos fundamentales
de tiempos inmemoriales
que en siglos se convirtieron
 
y serán al fin postrero
remate de la jornada,
cuando vuelva el primer nada
y cierren ellas el cero.
 
Las horas son para orar
y el que ignora es un orate,
como el que espera combate
sin armas para lidiar;
 
y son, mi hijo querido
para consideración
de que las cosas que son
pasarán cual las que han sido.
 
Obra con peso y medida
y cojerás con decoro
de las horas aquel oro
que enriquece más la vida.
 
Y contino se te acuerde
de que el tiempo, bien gastado,
aunque parezca pesado,
no se pasa ni se pierde.
 
Pásase y piérdese aquél
que los hombres gastan mal,
y es desdicha sin igual
que se pierden ellos y él.
 
Todo el tiempo que vivimos
hacia el morir caminamos,
rodeando si velamos,
y atajando si dormimos.
 
Del que te burló primera,
guárdate la vez segunda,
y, si en efecto, segunda,
vélate bien la tercera.
 
Y piensa que el trato vil
redunda en tu menosprecio:
que si eres tres veces necio,
lo serás trescientas mil.
 
Nunca digas mala nueva
y, si descanso codicias,
no le arriendes las albricias
al correo que la lleva.
 
Esto, hijo, no se entiende
cuando pueda el desengaño
evitar un nuevo daño
que del primero depende.
 
Más vale un tardar prudente,
aunque cause pena esquiva,
que la priesa intempestiva
si el caso no la consiente.
 
Que mejor es con trabajo
esperar lo deseado
que perder lo trabajado
por codicia de un atajo.
 
No quiero decirte más,
que lo divino y humano
es un fácil canto llano
si razón lleva el compás.
 
Si el colegio de Talía
te diera furor divino,
sigue el honesto camino
y nunca dél te desvía.
 
Sean por ti celebrados
los generosos motivos;
no los amores lascivos
ni gustos desenfrenados.
 
Los insignes caballeros
que murieron en la guerra,
no sátiros en la tierra
ni en el mar ninfas en cueros.
 
Las obras dignas de fama
cantarás en grave estilo,
no las riberas del Nilo
ni mudanzas de una dama.
 
Oye misa cada día
y serás de Dios oído;
témele y serás temido,
como un rey decir solía.
 
Ama su bondad y, en Él
amarás sus criaturas,
y serán tus obras puras
en este mundo y aquél.
 
Téngate Dios de su mano
y, para que el bien te cuadre,
sirve a tu hermosa madre,
ama a Juan, tu dulce hermano,
y no me olvides. Tu padre.
  
inclusa
 
La vida es largo morir,
y el morir, fin de la muerte:
procura morir de suerte
que comiences a vivir.
 
***

 

Juan Rufo, hacia 1585

 

Juan Rufo

Vínculos:

Juan Rufo. Wikipedia.

Juan Rufo. Ayuntamiento de Córdoba.

Juan Rufo. Sonetos por autores.

Juan Rufo. De Cordobapedia.

Juan Rufo. Las Seiscientas Apotegmas y otras obras en verso. Espasa-Calpe. Colección Clásicos Castellanos. Madrid, 1972.

Floresta de rimas antiguas castellanas ordenada por don Juan Nicolás Böhl de Faber. Hamburgo, 1821. Págs 170-5. (PDF)

Volver a Flor de Pretericiones. 

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Escrito por Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

26 mayo, 2009 a 10:17

Flor de pretericiones

con 2 comentarios

 

Flor de Pretericiones

 

El título que precede, Flor de Pretericiones, lo guardo secreto en mi pensamiento desde hace varios lustros y corresponde al encabezamiento de un viejo proyecto, proyecto, como todos los míos, anárquico, sin método e inacabado. Realizado o, mejor dicho, no realizado, a trompicones. Alimentado en escasos momentos de inmenso entusiasmo separados, como el desierto, árido e infinito, separa los pocos y distanciados oasis, por temporadas eternas, baldías y estériles.

Tal proyecto perseguía la colección de unos pocos poemas en lengua castellana que fui hallando aquí y allá. Poemas cuyo hallazgo, en su momento, me entusiasmó, me hirió como debe de herir cualquier expresión artística y que, sin embargo, por las razones que fueren eran ―o a mí me lo parecía― casi desconocidos en el sentido de que no se podían encontrar en ninguna de las antologías al uso.

Este olvido hizo que imaginara para tal colección el título de Flor de Pretericiones, título que me entusiasmó y, desde entonces, fue mi intención publicarla con él, algún día, en una edición que yo imaginaba primorosa.

Mucho han cambiado los tiempos desde entonces y la aparición de Internet, entre otras muchas virtudes, ha tenido la de hacer que aquellos poemas, que en su día fueron para mí joyas halladas al acaso, puedan hoy ser encontrados en ella a poco que se les persiga. A los que yo encontré y a tantos otros.

No veo, pues, hoy sentido en gastar dinero en la realización de una edición con su papel de hilo, sus cuadernillos cosidos, sus tapas de pasta española, sus nervios en el lomo y su título grabado sobre la piel en pan de oro.

Aunque lo merecen, son ellos el oro y ellos tienen el nervio que en su día me conmovió y que ahora quiero presentar aquí en soporte digital porque, aparte la razón anterior, cada vez estoy más convencido de que el libro encuadernado muere para dejar nacer al libro electrónico. Digo esto rodeado de los más de dos mil libros de mi biblioteca de donde salieron, en su mayor parte estos poemas de la Flor de Pretericiones y conociendo muy bien que, hace apenas diez años, tal afirmación me hubiera parecido una herejía pero así son las cosas. Cada vez me levanto menos del asiento para buscar una cita y, peor aún, cada vez recuerdo menos a qué estante debo dirigirme para encontrarla. Y, al revés, cada vez más busco la cita en Google mientras mis libros me miran desde esos sus estantes ¿con reproche? Quiero pensar que no.

Comoquiera que sea, aquí comienza a ver la luz la Flor de Pretericiones.

 

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Escrito por Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

25 mayo, 2009 a 17:39

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