Archivo para la categoría "Canciones"
La flor de la canela
Lili Marlene
Vor der Kaserne
Vor dem großen Tor
Stand eine Laterne
Und steht sie noch davor
So woll’n wir uns da wieder seh’n
Bei der Laterne wollen wir steh’n
Wie einst Lili Marleen.
Unsere beide Schatten
Sah’n wie einer aus
Daß wir so lieb uns hatten
Das sah man gleich daraus
Und alle Leute soll’n es seh’n
Wenn wir bei der Laterne steh’n
Wie einst Lili Marleen.
Deine Schritte kennt sie,
Deinen zieren Gang
Alle Abend brennt sie,
Doch mich vergaß sie lang
Und sollte mir ein Leid gescheh’n
Wer wird bei der Laterne stehen
Mit dir Lili Marleen?
Aus dem stillen Raume,
Aus der Erde Grund
Hebt mich wie im Traume
Dein verliebter Mund
Wenn sich die späten Nebel drehn
Werd’ ich bei der Laterne steh’n
Mit dir Lili Marleen?
***
Frente a los barracones,
ante del portón,
se alzaba una farola,
que aún se encuentra allí.
Allí volveremos a encontrarnos,
pararemos bajo la farola.
Como entonces, Lili Marleen.
Nuestras dos sombras parecían una sola.
Y nosotros también parecíamos uno
de tanto como nos amábamos.
Todo el mundo lo verá
cuando volvamos a estar bajo la farola.
Como entonces, Lili Marleen.
Ella conoce tu paso,
tu hermoso andar;
arde todas las noches
aunque hace mucho que me olvidó.
Si alguna desgracia me sucedirera,
¿quién estará bajo la farola
contigo, Lili Marleen?
Desde los espacios vacíos,
desde el campo de tierra,
tu boca amada se eleva hacia mí como en sueños.
Si la bruma de la tarde se arremolina,
¿quién estará bajo la farola
contigo, Lili Marleen?
Compositor y artista:Norbert Schultze.
Canta e interpreta como una diosa: Marlene Dietrich.
Vínculo:
Lili Marleen. Wikipedia.
Milagros de San Antonio (romance)
Divino, glorioso, Antonio,
suplícale al Dios inmenso
que con su gracia divina
alumbre mi entendimiento
para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obraste
de edad de ocho años.
Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente
que mantenía su casa
con el sudor de su frente.
Y tenía un huerto
donde recogía
cosechas del fruto
que el tiempo traía.
Por la mañana, un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a Misa
diciéndole estas palabras:
Antonio querido,
ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo
que darte un recado:
mientras tanto yo esté en Misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajarcitos
todo lo echan a perder:
entran en el huerto,
pican el sembrado,
por eso te pido
que tengas cuidado.
El padre se fue a la iglesia
a oír Misa con devoción,
Antonio quedó cuidando
y a los pájaros llamó:
venid pajarcitos,
dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.
[Para que mejor yo pueda
cumplir con mi obligación,
voy a encerraros a todos
en esta habitación.
A los pajaritos
entrar les mandaba,
y ellos muy humildes
en el cuarto entraban.]
Por aquella cercanía
ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron
donde Antonio les llamó.
Lleno de alegría
San Antonio estaba,
y los pajarcitos
alegres cantaban.
Al ver venir a su padre
luego les mandó callar;
llegó su padre a la puerta
y le empezó a preguntar:
Dime, tú, hijo amado,
dime tú, Antoñito,
¿tuviste cuidado
con los pajarcitos?
El hijo le contestó:
padre, no esté preocupado
que para que no hagan daño
todos los tengo encerrados.
El padre que vio
milagro tan grande
al señor Obispo
trató de avisarle.
Acudió el señor Obispo
con grande acompañamiento,
quedaron todos confusos
al ver tan grande portento.
Abrieron ventanas,
puertas al azar,
por ver si las aves
querían marchar.
Antonio les dijo a todos:
Señores, nadie se agravie,
los pajarcitos no salen
mientras yo no se lo mande.
Se puso en la puerta
y les dijo así:
Hola, pajarcitos,
ya podéis salir:
Salgan cigüeñas con orden,
águilas, grullas y garzas,
gavilanes y mochuelos,
verderones y avutardas.
Salgan las urracas,
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones
y las codornices.
Cuando acaban de salir
todos juntitos se ponen
aguardando a San Antonio
para ver lo que dispone.
Y Antonio les dice:
no entréis en sembrado,
idos por los montes,
y los ricos prados.
Al tiempo de alzar el vuelo
cantan con dulce alegría,
despidiéndose de Antonio
y toda la compañía.
El señor Obispo
al ver tal milagro,
por todas las partes
mandó publicarlo.
Árbol de grandiosidades,
fuente de la caridad,
depósito de bondades,
Padre de inmensa piedad.
Antonio divino,
por tu intercesión
merezcamos todos
la eterna mansión.
Letra: popular.
Música e interpretación: Joaquín Díaz.
Nota: Si bien uno siempre tiene el escrúpulo de introducir en su blog entradas que no son sino un mero copy and paste, reencontrándome ayer con este, tan bellísimo como ingenuo romance cantado, no he podido resistir la tentación de hacerlo con él.
Casi olvidado de su existencia, es, sin embargo, una mínima parte de mi biografía pues, de niño, escuchado en el tocadiscos de la casa paterna, aprendí a cantarlo de corrido. De ahí la satisfacción de mi reencuentro con él y el deseo de compartirlo con quien estas páginas visite.
En los vínculos dejo lo poco que he podido encontrar acerca de su origen. Tenía yo la idea de que lo había recopilado don Marcelino Menéndez Pidal en su Flor nueva de romances viejos pero, revisándola, veo que no es así, al menos en la edición que poseo.
Ni siquiera estoy seguro, aunque se la atribuyo, de que la música sea original de Joaquín Díaz. En todo caso, si no lo es, merecería serlo ante tan soberbia interpretación como él hace.
Por lo demás, ya ven ustedes: se trata de una ingenua invención de la devoción popular acerca de la niñez de san Antonio, el santo que adoró a Dios fijándose en sus criaturas más humildes. En el romance se aúnan el trasfondo de la vida rural castellana del siglo ¿XVIII? —la preocupación del campesino por su tierra, la naturalidad de oír a Misa los domingos, la justa posición del episcopado en nuestra antigua sociedad, con su autoridad tan cercana al común de las gentes—; la ingenuidad del milagro; la maravillosa y acertadísima enumeración de las aves comunes de nuestra tierra —nótese cómo no le importa al poeta (efectivamente, la poesía no debe de tener en cuenta tales meticulosidades) incluir entre ellas a rapaces tales como el águila o el gavilán, o lacustres como la garza, entre otras, estas sí, comedoras de grano como el verderón y, quizá, perjudiciales para el campesino que, yendo a Misa de domingo, ni desatiende la devoción ni olvida la obligación—, y, en fin, esa bellísima invocación final al árbol de grandiosidades… con la que Joaquín Díaz, cambiando el tono, lo termina.
Me parece también, muy bella, la presentación con la que saitanlua nos ha brindado esta interpretación en you tube. Si algún pero tendría que ponerle sería reprocharle el efecto prisma que ha dado, sin ninguna necesidad, a fotografías tan ajustadas y pertinentes a este romance como bellas.
En fin. Espero que sea de su agrado y que lo disfruten ustedes.
Vínculos:
Literatura oral de Trasmiera. Romances y poesía Tradicional. Juan M. Haya Martínez.
Temas y motivos tradicionales en los pliegos de cordel, págs, 19 y 20. Lorenzo Vélez. Revista de Folklore.
Acuérdate de Jesucristo
Acuérdate de Jesucristo
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.
Si con Él morimos,
Viviremos con Él.
Si con Él sufrimos,
Reinaremos con Él.
Acuérdate de Jesucristo
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.
En Él nuestras penas;
En Él nuestro gozo.
En Él la esperanza;
En Él nuestro amor.
Acuérdate de Jesucristo,
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.
En Él toda gracia;
En Él nuestra paz.
En Él nuestra gloria;
En Él la salvación.
Acuérdate de Jesucristo
Resucitado de entre los muertos;
Él es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.
***
Vínculos:
Un solo Señor. Lucien Deiss.
Lucien Deiss. Enciclopedia Cecilia.
Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas. Vaticano.
Encíclica Musicae Sacrae. Pío XII.
Lisboa, não sejas francesa
Não namores os franceses,
Menina, Lisboa.
Portugal é meigo às vezes
Mas certas coisas não perdoa.
Vê-te bem no espelho
Desse honrado velho
Que o seu belo exemplo atrai:
Vai, segue o seu leal conselho
Não dês desgostos ao teu pai.
Lisboa não sejas francesa
Com toda a certeza
Não vais ser feliz;
Lisboa, que idéia daninha,
Vaidosa, alfacinha,
Casar com Paris.
Lisboa, tens cá namorados
Que dizem, coitados,
Com as almas na voz:
Lisboa, não sejas francesa
Tu és portuguesa,
Tu és só pra nós.
Tens amor às lindas fardas,
Menina, Lisboa.
Vê lá bem pra quem te guardas,
Donzela sem recato, enjoa.
Tens aí tenentes,
Bravos e valentes,
Nados e criados cá,
Vá, tenha modos mais decentes,
Menina caprichosa e má.
Letra y música: José Galhardo y Raul Ferrão
Intérprete: Amália Rodrigues
No enamores a los franceses,
pequeña Lisboa.
Portugal, tantas veces dulce,
ciertas cosas no perdona.
Mírate en el espejo
de ese honrado viejo
que su ejemplo siempre atrae;
sigue su leal consejo,
no des disgustos a tu padre.
Lisboa no seas francesa,
con toda certeza,
no vas a ser feliz;
Lisboa, ¡qué idea dañina.
vanidosa lisboeta,
casarse con Paris!
Lisboa, aquí tienes novios
que dicen cuitados
con el alma en su voz:
¡Lisboa, no seas francesa,
tú eres portuguesa,
tú lo eres todo para nosotros.
Adoras los vistosos uniforme,
pequeña Lisboa.
Vigila bien para quien te guardas,
doncella sin recato.
Tienes tenientes,
valientes y audaces,
nacidos y criados aquí,
¡Vamos! Tienen formas más decentes,
Niña caprichosa.
Traducción: Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
Vínculos:
Los Campanilleros
En la noche, Y, con devoción, A la puerta de un rico avariento Pero quiso Dios Si supieran, Quiso demostrar
Vínculos:
en la noche de la Nochebuena,
bajo las estrellas de la madrugá,
los pastores con sus campanillas
adoran al Niño que ha nacido ya.
van tocando
zambombas, panderos,
cantándole coplas al Niño de Dios.
llegó Jesucristo y limosna pidió,
y, en lugar de darle la limosna,
los perros que había se los azuzó.
que los perros al momento rabiaran
y el rico avariento
probe se quedó.
el Rey de los Cielos,
la entrada que tuvo en Jerusalén,
que no tuvo carro ni calesa,
tan sólo un borrico
que alquilao fue:
que las puertas benditas del Cielo
tan sólo las abre la santa humildad.
Intérprete Diana Navarro
Otras Versiones:
Rocío Cortés.
Se llama la copla.
Niña de la Puebla, 1.
Niña de la puebla, 2.
Killing me softly
Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.
I heard he sang a good song.
I heard he had a style.
And so I came to see him,
To listen for a while.
And there he was, this young boy,
A stranger to my eyes.
Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.
I felt all flushed with fever,
Embarrassed by the crowd.
I felt he found my letters,
And read each one out loud.
I prayed that he would finish,
But he just kept right on.
Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.
He sang as if he knew me
In all my dark despair.
And then he looked right through me
As if I wasn’t there.
And he just kept on singing,
Singing clear and strong.
Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.
Killing me softly with his song, 1971
Charles Fox y Norman Gimbel
Cara al Sol
Cara al Sol,
con la camisa nueva,
que tú bordaste en rojo ayer,
me hallará la muerte si me lleva
y no te vuelvo a ver.
Formaré junto a mis compañeros
que hacen guardia
sobre los luceros;
impasible el ademán,
están
presentes en nuestro afán,
Si te dicen que caí,
me fui
al puesto que tengo allí.
Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz,
y traerán prendidas cinco rosas
las flechas de mi haz.
Volverá a reír la primavera
que por cielo, tierra y mar se espera:
¡Arriba, escuadras, a vencer
que en España empieza a amanecer!
Cara al Sol
Letra: José Antonio Primo de Rivera y Agustín de Foxá
Música: Juan Tellería
Vínculos:
Cara al Sol. Wikipedia.
José Antonio y los Poetas. José María García de Tuñón Aza.
Faccetta Nera
Se tu dall’altipiano guardi il mare,
Moretta che sei schiava fra gli schiavi,
Vedrai come in un sogno tante navi
E un tricolore sventolar per te.
Faccetta nera, bell’abissina
Aspetta e spera che già l’ora si avvicina!
quando saremo insieme a te,
noi ti daremo un’altra legge e un altro Re.
La legge nostra è schiavitù d’amore,
il nostro motto è libertà e dovere,
vendicheremo noi camicie nere,
Gli eroi caduti liberando te!
Faccetta nera, bell’abissina
Aspetta e spera che già l’ora si avvicina!
quando saremo insieme a te,
noi ti daremo un’altra legge e un altro Re.
Faccetta nera, piccola abissina,
ti porteremo a Roma, liberata.
Dal sole nostro tu sarai baciata,
Sarai in Camicia Nera pure tu.
Faccetta nera, sarai Romana
La tua bandiera sarà sol quella italiana!
Noi marceremo insieme a te
E sfileremo avanti al Duce e avanti al Re!
Fumando espero
Fumar es un placer
genial, sensual.
Fumando espero
al hombre a quien yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales,
y mientras fumo,
mi vida no consumo
porque flotando el humo
me suelo adormecer…
Tendida en la chaisse longue
fumar y amar…
Ver a mi amante
solícito y galante,
sentir sus labios
besar con besos sabios,
y el devaneo
sentir con más deseo
cuando sus ojos veo,
sedientos de pasión.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén:
Dame el humo de tu boca.
¡Anda!, que así me vuelvo loca.
Corre que quiero enloquecer
de placer,
sintiendo ese calor
del humo embriagador
que acaba por prender
la llama ardiente del amor.
Mi egipcio es especial,
¡qué olor, señor!
Tras la batalla
en que el amor estalla,
un cigarrillo
es siempre un descansillo
y aunque parece
que el cuerpo languidece,
tras el cigarro crece
su fuerza, su vigor.
La hora de inquietud
con él, no es cruel:
sus espirales
son sueños celestiales,
y forman nubes
que así a la gloria suben,
y envuelta en ella,
su chispa es una estrella
que luce, clara y bella
con límpido fulgor.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.
Música: Juan Viladomat Masanas
Letra: Félix Garzo
Interpretan Dolores Espeja y Trío Covachevich-Alem-Furió
Biografía de Juan Viladomat. El Portal de Marielli.
Viladomat i Marsans. Musics per la Cobla.
Félix Garzo. Wikipedia.
Dolores Espeja. en Myspace Música.
Dolores Espeja. Hoy Cinema.
Otras versiones:
Sara Montiel.
Piano.
Ignacio Corsini.
Tango Orquesta Internacional.
Trío Argentino.
V2.
Argentino Ledesma.
































































































