Conceptos esparcidos

Fidem qui perdit, perdere ultra nihil potest.

La falacia del tabaco

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Que los que somos borrachos,
no es por el gusto de serlo;
sólo Dios conoce el alma
que palpita en cada ebrio
.
Raúl Costa Oliveri

Parece ser que el candidato Rubalcaba, en el encaje de bolillos que anda haciendo para eludir la catástrofe electoral que pende sobre él y sobre su maldito partido socialista, ha ideado, como oferta ocurrente a sus electores, una enésima subida en los impuestos al consumo del tabaco y del alcohol.

Idea sumamente original en los tiempos en los que a los estancos se les puso el nombre de estancos, pero de la que, desde entonces, se ha usado y se ha abusado hasta la saciedad en pro del erario público, haciendo que productos baratísimos en su origen y manufactura nos cuesten un riñón a sus consumidores.

No tanto tiempo ha pasado o, al menos, así me lo parece, desde aquellos tiempos en los que podías adquirir un Ducados por una peseta —un cigarrillo, quiero decir, no un paquete— hasta estos en los que por un clónico barato del antiguo Ducados, el Bull Brand, debes de pagar la friolera de más de quinientas pesetas.

Yo no sé hasta qué punto tiene derecho el Estado en cebarse en estas drogadicciones legales y tampoco soy economista como para poder calibrar aquí de manera justa la propuesta de Rubalcabab de subir los impuestos de estos productos. Quizá la cosa tenga su sentido en tiempos en los que la Nación anda con una mano atrás y otra adelante buscando dinero debajo de las piedras merced al despilfarro de gobernantes y gobernados y sea justo cargar a estos productos con una tasa antes que a productos de primera necesidad.

Pero sí quiero hacer una pequeña reflexión acerca del motivo con el que Rubalcabab explica y justifica su propuesta electoral.

Dice este maldito socialista que los fumadores y los alcohólicos suponemos un gasto muy grande —por las patologías derivadas de estos hábitos— para la Sanidad Pública.

Sin disponer de cifras, debo de decir que, seguramente, esto es así y tiene razón Rubalcabab:

considerado el asunto en lo que se ciñe estrictamente a la atención a la salud, es —seguro— muy cierto que los fumadores y los alcohólicos somos una carga para este capítulo del presupuesto público.

Pero digo para este capítulo: desconozco el saldo final.

Rubalcabab debería pensar que:

primero: los consumidores de estos productos pagamos con las setenas al Estado, en impuestos, por tal carga sanitaria,
y
segundo: que nos morimos, por regla general —siempre hay excepciones como la de Carrillo— bastante antes que la media de la población, con lo cual evitamos a las arcas públicas todo el gasto que implican las enfermedades crónicas que trae consigo la longevidad y las pensiones de jubilación ad calendas grecas.

Repito: nos morimos antes y, con ello, descargamos bastante al erario público.

En fin y como digo, no puedo presentar aquí un saldo pero, me parece, que los fumadores y los alcohólicos no somos, si contemplamos el asunto en términos generales, un mayor gravamen para el dinero público. El argumento con el que Rubalcabab justifica su propuesta me parece que es falaz.

***

Vínculo:

Rubalcaba dice que financiará la sanidad con el alcohol y el tabaco. Libertad Digital.

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Escrito por Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

4 octubre, 2011 a 11:32

Escrito en Política

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