Archivo para junio 2011
A mí, que ni me mire
Atendí, a salto de mata, ayer y anteayer al debate sobre el abominable estado presente de nuestra Nación española en el llamado Debate parlamentario sobre el Estado de la Nación, nación, por otra parte y como ustedes saben, discutible y discutida. Tan discutida que, mirésela por donde se la mire, se está yendo a hacer gárgaras a pasos de gigante y a manos de José Luis Rodríguez Zapatero.
Tal debate discurría por sus cauces normales, esto es, Zapatero continuando su melodrama, don Mariano glosando cifras macro y microeconómicas apabullantes, abrumadoras y aterradoras pero ya conocidas; el señor Duran i Lleida en su tono habitual, tono, por otra parte que es el centrado y en el que deberíamos entrar, fuera de la injusticia que hace al culpabilizar al PP por recurrir a la Ley en asunto tan trascendental como el del Estatuto catalán y achacando a este partido el deterioro de las relaciones de España con su región catalana; el señor Ridao diciendo lo que ERC viene diciendo desde el siglo XIX, esto es, que se van de España, pero con la novedad de una cita al director de La Vanguardia abundando en la idea; el señor Erkoreka, o como quiera que se escriba su apellido en vasco, ofreciéndole a Zapatero el tubo de vaselina y lamiéndole lo que no quiero decirles mientras Zapatero se derretía desde el banco azul con esa sonrisa tan imbécil como falsa que ustedes tan bien conocen; don Carlos Salvador, reprochándole el retorno de ETA y ofreciendo —voluntariosamente— a Navarra como nuevo núcleo pirenaico de la regeneración de España; la valiente Rosa Díez pidiéndole lo que cualquier persona razonable puede pedir, esto es: la reforma de la Constitución para darnos a todos una Constitución clara y precisa, trasunto de la sentencia del padre Mariana:
Las leyes han de ser pocas y claras,
y que quien quiera acatar esa nueva Constitución que la acate y, quien no, que se vaya a hacer gárgaras y que construya su Constitución pueblerina como mejor le acomode.
Mientras estos, y otros diálogos parlamentarios, acontecían, hete aquí que a la portavoz de CC, Ana Oramas, no se le ocurre otra cosa que utilizar su turno de réplica pera derretirse, no ante un hombre, que allá ella, sino ante, por nuestros pecados, el Presidente del Gobierno, y perderse en una serie de recuerdos y evocaciones tan personales como sentimentaloides que a ella y a Zapatero les podrán traer muy gratos recuerdos pero que al resto de los españoles nos importan un bledo.
Ahí sí que estuvo bien el señor Llamazares cuando le dijo a Zapatero que le importaba ese mismo bledo que siguiera manteniendo sus principios o no. Que lo que le importaba era lo que pensaba hacer en los meses sucesivos.
Es lo mismo que dije en Reforma constitucional ¡ya! hace años cuando a SM el Rey se le ocurrió decir que Zapatero es un hombre íntegro:
El quid de la cuestión no es, sin embargo, el hecho de si Zapatero es o no es un hombre íntegro y recto.
A mí me parece que no lo es y a Su Majestad le parece que sí pero, a los efectos prácticos e históricos esto importa muy poco pues, como dicen, el infierno está plagado de buenas intenciones y nos importan muy poco ni las más recónditas integridades ni las rectitudes, íntimas y personales de Zapatero.
Me importan muy poco las virtudes personales que adornen a Zapatero.
Lo que me importa es que tales supuestas virtudes han encandilado a millones de españoles, incluida la señora Oramas, y las ha utilizado (y las sigue utilizando) para engañarnos como a chinos y habernos traído al estado presente en el que nos encontramos.
Cada vez engaña a menos gente, esto es evidente y por eso le han echado a gorrazos del PSOE, pero resulta penoso que aun quede gente que le crea y, más penoso aun, que haya portavoces parlamentarios de partidos ridículos y pueblerinos que utilicen su turno de réplica para malgastarlo en tamaño cúmulo de sandeces cuando muy bien podría decírselas, cogidos de la mano, a la salida, en el Palace, o donde mejor se les antojase.
Resulta penoso e indecente.
Por lo demás, discrepo de Ana Oramas: Zapatero me parece un canalla y, dado el conocimiento tanto de su infinita cara dura como de su ningún escrúpulo, sí creo que insista en mirar a los ojos a los españoles que deseen seguir siendo engañados por tan traidora mirada.
Por lo que a mí respecta, a mí que ni me mire:
Zapatero no puede pasar a la Historia como un ser bonachón, bienintencionado, que se ha equivocado.
No ha sido así. Zapatero puede ser que tenga algunas gracias personales pero debemos de tener el convencimiento de que las ha utilizado de manera vil para engañarnos, para intentar destruir a la Nación española y, todo ello, en beneficio de su partido, el PSOE que, sólo ahora, cuando resulta evidente hasta para el gato (con pocas excepciones como la susodicha Oramas) que ha sido un ser nefasto para España y, sobre todo, para los intereses electorales de ese partido, le ha mandado a fer la mà, que se dice en valenciano, entre los aplausos tan hipócritas como afectados que han tenido ocasión de darle en este debate con la colaboración extemporánea de la Oramas.
***
Antes de que comenzara el Debate sobre el estado de la Nación tuve ocasión de escuchar la tertulia en la que, en la COPE, participó el señor Bono, Presidente de las Cortes.
En tal tertulia, abogó —a buenas horas, mangas verdes— por un pacto de Estado entre el PSOE y el PP para enfrentarnos a los graves problemas económicos, territoriales, constitucionales y morales ante los que nos enfrentamos
Viniendo de Bono resulta cínico escuchar tal cosa pero ya saben que poner en una misma frase el nombre de Bono y la idea de cinismo es redundante.
No obstante, valga la redundancia: tiene razón. Pero para que tal pacto de Estado pueda fructificar es menester que el PSOE elimine de raíz el zapaterismo por mucho que le duela a la Oramas.
***
Fuera de esto, fuera de florituras, al corto plazo, la única solución es Rajoy por muchos que sean sus defectos y los de su partido —que no son tantos—. Lo sabemos todos. Lo sabe hasta el PSOE. Y lo saben hasta los perroflautas del llamado movimiento del 15-M que, por eso, lo están organizando e intentan presentárnoslo, hoy mismo, como la nueva izquierda.
¡Ja!
Vínculos:
La emoción de Ana Obamas. You Tube.
Reforma constitucional ¡ya!. Conceptos Esparcidos.
Luz de Trento
Permítanme que vuelva a inmiscuirme en la muy interesante y didáctica discusión que estos días están teniendo los señores Moa, Vilches y Vidal bajo la vigilancia, sesgada, del señor Losantos.
O, mejor, dicho: dos discusiones, una explícita, la otra implícita, pero ambas muy relacionadas.
¡No saben ustedes hasta qué punto relacionadas!
Acerca de la discusión de si la democracia liberal debe algo al franquismo, ya di mi opinión en Moa vs. Vilches y nada quiero poner ni quitar de ella: si Vilches considera que la democracia nada debe al franquismo, ¡bendito sea Dios! y respetemos tamaño pensamiento de Vilches.
Vayamos, pues a la segunda discusión, incardinada en esta primera y que se refiere a la concepción franquista de la historia de España: la discusión en torno a la concepción de la idea de Moa sobre dicha historia y, más concretamente, sobre la figura de Felipe II, concepción que el señor Vilches considera franquista y, por ende, inatendible. Dice Vilches:
Sobre la idea de España y de su Historia, el Sr. Moa contrapone con simpleza, en una huida hacia delante, la visión franquista a la de Tuñón. Hay unas cuantas más, pero sería muy prolijo. Simplemente le falta rodaje bibliográfico, por lo que le recomiendo, por ejemplo, la lectura de la obra coordinada por Ricardo García Cárcel titulada La construcción de las historias de España. Le será útil.
Es de ello de lo quiero hablar hoy apoyándome en historiador tan simple y franquista como don Marcelino Menéndez Pidal y en su discurso Idea imperial de Carlos V cuyo contenido íntegro pueden ustedes encontrar en los vínculos ut infra y cuya lectura me permito recomendar al señor Vilches no porque yo crea que sólo sea admisible la concepción de Menéndez Pidal, sino porque me indigna que se tache de franquista y, así se deslegitime, una lectura de la historia de España a la que han contribuido historiadores tan egregios como Menéndez Pidal (no hablo aquí de Menéndez Pelayo porque ya comprendo que la lectura de las Heterodoxos tiene mucha tela para el hombre de nuestros días).
Vilches será un gran historiador, no lo discuto. Pero tachar de franquista esta concepción de nuestra historia me parece una trampa dialéctica.
Por lo que respecta a César Vidal, nadie puede dudar ni de su seriedad, ni de la vastedad de sus conocimientos ni de la labor ingente que está realizando contra el enemigo común. Pero no podemos olvidar su condición protestante y, por tanto, comprendemos que puede equivocarse al tratar el asunto central de la historia de España, esto es, la defensa del catolicismo.
En el folleto del que hablo, Menéndez Pidal dice cosas tan franquistas y casposas como las siguientes (la negrita es mía):
1. No tenemos ni siquiera un estudioso aficionado a esta figura tan española, a este emperador que si, ciertamente, no pudo escoger el lugar de su crianza, escogió el de su retiro y el de su muerte en el corazón de España.
2. La idea imperial no se inventa por Carlos ni por su canciller; es una noción viejísima, que ellos sólo captan y adaptan a las circunstancias; noción rica en contenido político y moral, extraño por completo a nuestro pensamiento moderno. Tal concepción revestía una grandeza verdaderamente romana. Hacer de todos los hombres una familia, unidos por los dioses, por la cultura, por el comercio, por los matrimonios y la sangre, fue la gran misión del imperio romano, ensalzada por los paganos desde Plinio hasta Galo Namaciano y por los cristianos a partir de los españoles Prudencio y Orosio y del africano San Agustín. El Imperio era la forma más perfecta de la sociedad humana; por eso Dios perpetuaba sobre la tierra el Imperio, desde los tiempos más remotos de la Historia, transfiriéndolo de Babilonia a Macedonia, a Cartago y a Roma. El imperio romano había ejercido esta potestad suprema, extensa y completa durante seis siglos, sobre todo desde Augusto hasta Justiniano. Luego, aunque muy deficiente y achicado, se renueva en el imperio carolingio de los siglos IX y X. Después, más achicado aun, sucede el imperio romanogermánico.
3. Este imperio no lo aceptó Carlos para ganar nuevos reinos, pues le sobran los heredados, que son más y mejores que los de ningún rey; aceptó el imperio para cumplir las muy trabajosas obligaciones que implica, para desviar grandes males de la religión cristiana y para acometer “la empresa contra los infieles enemigos de nuestra santa fe católica, en la cual entiende, con la ayuda de Dios, emplear su real persona”… y sitúa en el centro del imperio cristianizado la hegemonía de España, que Fernando el Católico había iniciado.
4. Era todavía un joven indeciso y apocado, de gesto absorto y boquiabierto (un baturro, en Calatayud, le acababa de decir, al ver su mandíbula caída: “Majestad, cerrad la boca, que las moscas de esta tierra son insolentes”).
5. Pocas semanas después de su partida de La Coruña, en la dieta de Worms, Carlos V vio aparecer ante la asamblea aquel fraile rebelde y altivo que, él solo, desafiando grandiosamente a las dos supremas potestades del mundo, va a precipitar a Europa en el abismo de su disgregación moral. Carlos, abrumado ante el peligro de la actitud de Lutero, pasa en Worms una nochede zozobra, encerrado a solas, para escribir de su puño y letra una segunda declaración político-religiosa, en la que, con toda energía, afirma estar determinado a defender la cristiandad milenaria, empleando para ello, son sus palabras, “mis reinos, mis amigos, mi cuerpo, mi sangre, mi vida y mi alma”. Carlos, al comienzo de esta solemne declaración, invoca a sus antepasados. Pero ¿cuál de ellos pudo inspirarle, sino sólo su abuela Isabel la Católica, que en su testamento se dice obligada, con igual latitud que Carlos entonces, al sacrificio de su persona, de su vida y de todo lo que tuviere?
6. Podemos, pues, sentar que, desde esa primera declaración pública de las Cortes coruñesas, el concepto imperial de Carlos, esbozado entonces por Mota, se hallaba en oposición al de su canciller y tal oposición radicaba en principios conceptuales: Gatinara era un humanista, cautivado por la lectura de la obra dantesca De Monarchia. De ella saca el principio de que el imperio es título jurídico para el mundo todo; así que Carlos, no sólo había de conservar los reinos y dominios hereditarios, sino adquirir más, aspirando a la monarquía del orbe. Esto dijo Gatinara a Carlos en 1519, cuando le incitaba a presentar su candidatura para el imperio, y eso repitió en otras muchas ocasiones, insistiendo en recobrar de Francia el Delfinado, que antes era del imperio, o en hacer adquisiciones en Italia y en otros países, teorizando, en fin, el gobierno de uno solo como único camino para la paz absoluta. Lo que Gatinara quiere es, pues, la monarquía universal.
Por el contrario, lo que propone el doctor Mota es cosa muy distinta; es, simplemente, el imperio cristiano, que no es ambición de conquistas, sino cumplimiento de un alto deber moral de armonía entre los príncipes católicos. La efectividad principal de tal imperio no es someter a los demás reyes, sino coordinar y dirigir los esfuerzos de todos ellos contra los infieles, para lograr la universalidad de la cultura europea. Gatinara, la monarquía universal; Mota, la dirección de la universitas christiana. Esta gran diferencia, estos dos tipos de imperio, no advertidos por Brandi, nos aclara la cuestión sobre la paternidad de la idea imperial carolina, mostrándonos que no es seguramente del canciller, sino que, en su primera forma pública, aparece elaborada, en colaboración, por Carlos V y el doctor Mota.
7. Y las Comunidades fueron aldabonazo estrepitoso, que despertó el tardo y adormilado ánimo de aquel joven emperador. El recuerdo de Isabel, confuso, acaso subconsciente en la dieta de Worms, se hace ahora vivo y estimulante. Los comuneros recuerdan al inexperto soberano continuamente el testamento de Isabel, impregnado de ideas contrarias a las de las flamencos de su corte; el pueblo no es un rebaño esquilmable por el rey, sino que el rey se debe a la felicidad de su pueblo, el rey debe amoldarse a la índole de su pueblo. Por su parte, los fieles magnates castellanos del partido realista, los que vencieron a los comuneros, no dejan tampoco de hispanizarle; el condestable de Castilla le decía, con dura franqueza, que sacudiese la tutela de los flamencos y se mostrase hombre, discurriendo por sí mismo; a la vez le aconsejaba que se casase con Doña Isabel de Portugal “porque es de nuestra lengua”, decía el condestable: hermosa expresión, que, en su inexactitud filológica, revela la fraternidad fundamental hispanoportuguesa y la convicción de que España era la parte principal en el gran organismo formado por los extensos dominios del César.
8. Esto se manifiesta con ocasión de la gran victoria de Pavía sobre Francisco I de Francia (1525). El Consejo de Carlos en Madrid, cuando Lanoy llevó allí prisionero al rey francés, se dividió en dos bandos, según nos informa el embajador veneciano Contarini. Gatinara, aferrado a su convicción de que el imperio es título, no ya para conservar, sino para adquirir, para aspirar a la monarquía universal, quiere adquisiciones, agita soluciones hostiles a Francia; opinión en la que al canciller acompañan otros consejeros flamencos. En el otro partido del Consejo sobresalían los españoles Hugo de Moncada y el marqués de Pescara (éste, a pesar de su título italiano, no hablaba sino español), los cuales aconsejaban un tratado de clemencias, de reconciliación con Francia, de confianza en el rey prisionero; es decir, nada de tendencia a la monarquía universal, sino el imperio de paz cristiana. El emperador desechó los pensamientos de su canciller, y el embajador veneciano admira en esta extraordinaria victoria a Carlos, modestísimo, que no da la mayor señal de insolencia (recuérdese la modestia principis que Plinio admira en otro gran español, Trajano), y el rey Francisco, prisionero, pudo tener a gran fortuna, como observa Contarini, que su vencedor fuese el César, sólo preocupado del bien de la cristiandad.
9. Alfonso de Valdés, con enérgica elocuencia y contundentes razones, manifiesta que el emperador de todo corazón quisiera ver en paz a Italia y al mundo entero, pues entonces serían vencidos los turcos, y entonces los luteranos y demás sectarios serían suprimidos o vueltos al seno de la Iglesia. Carlos está dispuesto a ofrecer sus reinos y su sangre para proteger a la Iglesia.
10. ¡El Concilio general! He aquí el coco, la amenaza que ya los Reyes Católicos esgrimían contra las demasías del Papa. Lutero pedía también el Concilio; Erasmo apoyaba esa petición como único medio de que los luteranos fuesen oídos y juzgados a toda su satisfacción; Carlos V lo había pedido en otras ocasiones. Por lo demás, en la enérgica actitud frente al pontífice, Carlos no hacía sino continuar la firmeza de su abuelo Fernando el Católico, quien en cierta ocasión mandaba a su virrey de Nápoles ahorcar al cursor apostólico y encarcelar a cuantos pretendieran publicar allí una excomunión inconveniente. Carlos V, con miras más trascendentales que su abuelo, quiere, con su entereza, conducir simultáneamente al Papa hacia una concordia católica, y a los luteranos, hacia el Papa.
11. En este discurso madrileño, Carlos V pone empeño en decir que no aspira a tomar lo ajeno, sino a conservar lo heredado, y llama tirano al príncipe que conquista lo que no es suyo. De todo esto se desprenden conclusiones importantes políticoliterarias. Carlos V, el emperador más grande y poderoso, el emperador de dos mundos, no formó su ideal imperial imperfectamente y tarde, no lo formó al dictado de su canciller, sino más bien de espaldas a su canciller. El pensó de su imperio por sí mismo muy pronto, sin esperar el dictado de nadie, con sentimientos heredados de Isabel la Católica, madurados en Worms, en presencia de Lutero, y declarados públicamente, con la colaboración de varios escritores españoles: Mota, Valdés, Guevara.
12. Carlos V se ha hispanizado ya y quiere hispanizar a Europa. Digo hispanizar porque él quiere trasfundir en Europa el sentido de un pueblo cruzado que España mantenía abnegadamente desde hacia ocho siglos, y que acababa de coronar hacía pocos años por la guerra de Granada, mientras Europa había olvidado el ideal de cruzada hacía siglos, después de un fracaso total. Ese abnegado sentimiento de cruzada contra infieles y herejes es el que inspiró el alto quijotismo de la política de Carlos, ese quijotismo hispano que aun no había adquirido expresión de eternidad bajo la pluma de Cervantes, y que no era comprendido o correspondido, ni por los reyes, ni por los Papas coetáneos de Carlos V, atentos nada más que a sus recelos por el gran poder que la Casa de Habsburgo alcanzaba. Tal sentimiento era hispano, y nada más que hispano, al concebir como el gran deber del emperador el hacer, lo mismo personalmente que por sus generales, la guerra a los infieles y herejes, para mantener la universitas christiana; era ésta una idea medieval reavivada, resucitada por España, era el ansia de la unidad europea, cuando toda Europa se fragmentaba y disgregaba bajo la norma de la Razón de Estado, cuando esta razón estatal proclamaba sobre cualquier otro interés el interés de cada Estado, no sólo frente a todos los demás Estados, sino frente a toda norma ética. Aquella organización del imperio como aliado de la Iglesia (la correlación de las dos luminarias, la luna y el sol, que decían los tratadistas medievales) es uno de tantos frutos tardíos que produjo el hermoso renacimiento español, tan originalmente creador, al hacer florecer de nuevo grandes concepciones medievales en la estación en que éstas se habían marchitado en toda Europa. No inició Carlos esta nueva floración y madurez, sino Isabel la Católica, y no acabó con Carlos esa obra fundamentalmente hispana, pues continuó su desarrollo en el siglo siguiente, cuando Fernández Navarrete, en su Conservación de monarquía (1625) percibía claramente el peculiar carácter de abnegación que distinguía la idea imperial de España, frente al interesado proceder de los demás Estados. “Sólo Castilla, dice Navarrete, ha seguido diverso modo de imperar, pues debiendo, como cabeza, ser la más privilegiada en la contribución de pechos y tributos, es la más pechera y la que más contribuye para la defensa y amparo de todo lo restante de la monarquía.”
13. “Señor obispo, entiéndame si quiere, y no espere de mí otras palabras que de mi lengua española, la cual es tan noble que merece ser sabida y entendida de toda la gente cristiana.” Así, el emperador, que a los dieciocho años no hablaba una palabra de español, ahora, a los treinta y seis años, proclama la lengua española lengua común de la cristiandad, lengua oficial de la diplomacia, dato esencial para juzgar la idea de Carlos V. El español se difundió también como lengua literaria. Fernando el Católico había presidido la aparición de obras de interés europeo, como la Celestina y el Amadís. Ahora, su nieto Carlos veía propagarse, no sólo las obras individuales de Guevara o el Lazarillo, sino obras colectivas, como el Romancero y los libros de caballerías, otro fruto tardío que producía España: una abundante poesía épica, versificada y en prosa, cuando toda Europa había olvidado por completo la epopeya y la novela medievales; ya también escriben los maestros de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz; ya apunta la nueva mística, otro de los más preciosos frutos seruendos que produjo el renacimiento español, ese gran árbol que hundía sus raíces en la tierra medieval, ya infecunda en toda Europa, y de cuyo tronco formaba parte la idea imperial nacida en las Cortes de La Coruña… La Iglesia se ve robustecida por una nueva orden de origen español, la Compañía de Jesús, por los teólogos españoles del Concilio de Trento y por la nueva escolástica, otro fruto tardío de España. La vida de las cortes y de la diplomacia se vio invadida por ministros españoles y por usos españoles; la lengua española comenzó a ser usada por todas partes, sobre todo desde que Carlos V la hizo resonar bajo las bóvedas del Vaticano, en un parlamento ante el Papa Paulo III, el 17 de abril de 1536.
14. Pero esa idea tuvo muy corta vida. Carlos V vio por sus ojos la ruina de su obra unitaria. La reforma, abrazada por los príncipes alemanes, hizo imposible todo pensamiento ecuménico. Por otra parte, cesó la relación entre el imperio católico y el papado. Pero la idea de la universitas christiana que mantuvo Carlos V, de tan hispana que era, continuó siendo la base de la política, la literatura y la vida toda peninsular; a ella sacrificó España su propio adelanto en el siglo de las luces, queriendo mantener, en lo posible, la vieja unidad que se desmoronaba por todas partes.
15. Carlos V, preocupado por las intrincadas cuestiones del Mundo Viejo, no podría dar a ese imperio indiano, como le daba Cortés, una importancia igual a la del imperio romanogermánico. Aquél era un imperio simplicísimo, sobre gentes en estado primitivo, sin nexo alguno político con otras tierras, sin relación alguna histórica con el viejo mundo. Trabajó, sin embargo, Carlos V, como habían trabajado Fernando e Isabel, para dar al nuevo imperio americano fundamentos de juridicidad que le vinculasen a la ideología del viejo mundo. Trabajó Carlos V en esto desde los primeros días de su reinado hasta los últimos, y entre las disputas de Sepúlveda y Las Casas nacieron esas admirables leyes de Indias, bastantes a amnistiar ante la Historia todas las faltas que la acción de España haya tenido en América, como las tiene toda acción política y conquistadora.
Perdóneseme la abundancia de citas pero las que anteceden ni son mías, ni de Moa y ni siquiera de Tuñón, sino del pesudohistoriador franquista Menéndez Pidal a quien, seguramente, el general Franco dictó tales textos so pena de fusilarle si no los redactaba, tal cual los transcribo, aquí en los infelices tiempos anteriores a estos en los que tenemos la inmensa fortuna de conocer la verdadera historia de España gracias a Vilches, Tuñón et all.
Con ella pretendo mostrar que este entendimiento de la historia será todo lo franquista que Vilches quiera pero no deja de tener su meollo y quizá debamos hacerle, al menos, el mismo caso que al de Tuñón.
Pretendo mostrar cómo Vidal no puede aceptar esta visión de la historia de España. Vidal es español, un gran español y debemos de sentirnos orgullosos de que figure entre nuestros compatriotas pero Vidal es protestante y nunca podrá sentir suya esta labor de los Austrias españoles.
Y pretendo mostrar que las tesis que viene sosteniendo Pío Moa acerca de Felipe II son ciertas y tienen raíces muy profundas en la historia de España: España heredó esta labor (o se le vino encima) del imperio romano decadente, su genio quijotesco la asumió gustoso y nuestros reyes, desde Isabel y Fernando hasta Carlos II tuvieron que sufrir su peso, peso que, con menor temple, continuaron los Borbones hasta Fernando VII.
Y esto, señores, no se lo inventó Franco.
***
Sólo nos queda dilucidar un asunto: el que respecta a la decadencia española, a la leyenda negra española y al evidente retraso que España ha venido teniendo con respecto a las demás naciones civilizadas en los dos últimos siglos en lo que respecta al adelanto científico, tecnológico y a la comodidad de vivir que ambos nos proporcionaron y que, parece, se están yendo a hacer gárgaras:
¿Se debió ello a esta actitud quijotesca de España dirigida por sus reyes en los siglos anteriores?
Seguramente sí. Pero todo ha de puntualizarse. Permítanme las autocitas:
Los siglos XVI y XVII asisten al Cisma de Occidente y a la lucha brutal del protestantismo contra el catolicismo. Nadie ignora el papel esencial que la España del Antiguo Régimen tuvo como adalid de la defensa del catolicismo. Tampoco ignora nadie cómo, enfrente, tuvo como adalid de la defensa contraria al mundo anglosajón liderado por Inglaterra.
Nadie ignora tampoco cómo la revolución liberal (prescindamos aquí de la francesa) y, sobre todo, la revolución científica, económica y tecnológica, donde triunfan, esencialmente, es en el mundo anglosajón y desde donde se extienden al resto del mundo es, precisamente, desde el mundo anglosajón. Quien me discuta esto que mire cuál ha sido la primera potencia mundial, económica y militar, durante el siglo xx.
Ahora: esa victoria en lo material (insisto: en lo material) del mundo anglosajón, conformado por el protestantismo nos explicaría, como corolario, que el sistema político y religioso derrotado (vuelvo a insistir: derrotado en lo material) en tan descomunal enfrentamiento sufriera el desprecio y el vituperio que vienen sufriendo España y la religión católica hasta nuestros días. La religión católica como religión del sistema político que perdió la supremacía en el dominio del mundo. España, como principal valedora de tal religión.
De “A vueltas con ‘La expulsión de los moriscos’”. Conceptos Esparcidos. 2007.
Durante el siglo XVIII se gestó un sistema de pensamiento que sostenía la idea de que la Religión y la Monarquía Tradicional, aherrojaban al ser humano y que, decía que, si el ser humano se liberaba de ambas, iba a ser más feliz, extremo último de la Religión, del Derecho Natural, de la Moral y de la Política.
De “Los católicos ‘sólo entendemos del palo’”. Conceptos Esparcidos. 2011.
España, sí, perdió el tren de los tiempos en el siglo XVIII en lo que respecta al avance científico y tecnológico, pero eso no significa que ni la revolución científica ni la tecnológica hayan hecho más feliz al ser humano.
No significa que España se equivocara: pudiera ser también que quien se hubiera equivocado fuera el siglo XVIII en lo que respecta a la mayor felicidad del ser humano puesta en manos del avance científico y tecnológico y en lo que respecta a la abominación de nuestro pasado y de nuestra religión.
Yo comprendo que a los enemigos de la Contrarreforma les moleste España, pues fue luz suya y martillo de herejes. Pero dejemos esto para otro día y acompañados de la mano de Menéndez Pelayo. Y del mismísimo Lutero quien, después de argumentar su herejía con la historia de le libertad en la interpretación de los textos canónicos acabó abominando de que cualquier pelagatos los interpretara.
Así, el luteranismo se ha perdido en mil iglesias y en mil sectas a cuál más aberrante.
Y, así, el catolicismo por el que luchó España bajo los reinados de Carlos V y de Felipe II, sigue vivo. Roma sigue siendo Roma. La Roca de san Pedro sigue, firme, en el Vaticano. Cada vez son más los protestantes que retornan a ella. Quizá ni España ni los reyes que comprendieron nuestro espíritu andaron tan equivocados.
Continúen Vilches y Tuñón estudiando la Historia desde una probeta. Es lo más científico que puede hacer quien ignore que la Historia no es una ciencia s y lo ino, sin faltar a la verdad de los hechos, una asunción de todo lo bueno y de todo lo malo que un pueblo haya podido hacer a lo largo de su devenir histórico.
Lo refirió el mismo Menendez Pidal en la Epopeya de los godos cuando, en esa su epopeya, desde la Gotia a la Tracia y a la luz de hogueras, los ancianos cantaban a los jóvenes las canciones de sus antepasados, los carmina maiorum. Y, a esa referencia me refería cuando escribí en Qué es la Patria la estrofa:
¿Qué es Patria,
sino las canciones
que cantaron los mayores
sin que importen los colores
con que adornaron las gestas?
Lo que vale es la canción.
La historia no debe mentir pero tampoco puede pretender ser una ciencia exacta calibrada, experimentada y certificada por Vilches et all.
¡Felices aquellos godos que no tenían ni vilches ni tuñones para explicarles lo que no precisa mayor explicación!
Vínculos:
Idea imperial de Carlos V.
Moa ‘vs’ Vilches. Conceptos Esparcidos.
A vueltas con ‘la expulsión de los moriscos’. Conceptos Esparcidos.
Los católicos ‘sólo entendemos del palo’. Conceptos Esparcidos.
Felipe II y la tolerancia. Blog de Pío Moa.
Importancia de Libertad Digital. Blog de Pío Moa.
¿Qué es la Patria?. Conceptos Esparcidos.
Pange lingua gloriosi
Corpus Christi
Pange, lingua, gloriosi
Corporis mysterium
Sanguinisque pretiosi,
Quem in mundi pretium
Fructus ventris generosi
Rex effudit gentium.
Nobis datus, nobis natus
Ex intacta Virgine,
Et in mundo conversatus,
Sparso verbi semine,
Sui moras incolatus
Miro clausit ordine.
In supremæ nocte coenæ
Recumbens cum fratribus,
Observata lege plene
Cibis in legalibus,
Cibum turbæ duodenæ
Se dat suis manibus.
Verbum caro, panem verum
Verbo carnem efficit,
Fitque Sanguis Christi merum,
Et, si sensus deficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides sufficit.
***
Tantum ergo Sacramentum,
Veneremur cernui:
Et antiquum documentum
Novo cedat ritui;
Præstet fides supplementum
Sensuum defectui.
Genitori Genitoque,
Laus et iubilatio;
Salus, honor, virtus quoque,
Sit et benedictio;
Procedenti ab utrpque
Compar sit laudatio.
Amen.
***
Sanctus Thomas Aquina
Foto iglesiasanagustin.
Vínculos:
Fiesta de Corpus Christi. Enciclopedia Católica.
Corpus Christi. Corazones.org.
Pange Lingua Gloriosi. Enciclopedia Católica.
Pange Lingua Gloriosi. Wikipedia. (Con traducción al castellano).
Tantum ergo. Wikipedia. (Con traducción al castellano).
Encíclica Musicae Sacrae. Pío XII.
Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas.
Otras Versiones:
Pange Lingua Gloriosi.
Pange Lingua Gloriosi.
Pange Lingua Gloriosi. Mixed Choir RONDO HISTRIAE, Pula; Croacia. Versión de Anton Bruckner,
Pange Lingua Gloriosi. Intermezzo Vocale interpreta en el Palacio de la Música de Torrevieja. Versión de Anton Bruckner,
Pange Lingua Gloriosi. Gregoriano.
Tantum ergo Sacramentum.
Tantum ergo Sacramentum.
Tantum ergo Sacramentum. Emmaus Choir. Bernardine Basilica. Lezajsk. Polonia.
Tantum ergo Sacramentum. Gregoriano.
Tantum ergo Sacramentum. Sung by the Daughters of Mary.
Tantum ergo Sacramentum. Johann Sebastian Bach.
Pange Lingua Gloriosi. Versión de Mocedades.
Anton Brukner. Wikipedia.
El mejor Ribera de Duero es un Rioja
A veces polemizamos por mero afán de polemizar y, como los aldeanos de la aldea de Asterix, andamos husmeando cualquier pretexto para armar bronca.
Lo digo por la que le ha caído encima al consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural de la Generalitat de Cataluña, don Josep Maria Pelegrí (ignoro si “María” en catalán va acentuado) por pedir a sus conciudadanos que, en los restaurantes, consuman vinos catalanes.
Fuera de que lo largo del nombre de su consejería me hace recordar el chiste aquel de cuando, ante el Decreto de Unificación —por cierto, decreto, a mi modo de ver, muy injustamente vilipendiado— que unió a la Falange Española con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, los chuscos de la época alargaban el ya de por sí largo nombre resultante denominándolo
Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista y de los Grandes Expresos Europeos,
digo que es comprensible que, ante la crisis que nos está cayendo, se entiende y se agradece que se junten tantas administraciones en una sola consejería aunque sea a expensas de nombrarla con nombre tan largo y digo que me parecen excesivas las críticas que ha recibido don Josep.
Seguramente y hablando en términos generales, los economistas tienen razón y la monserga de la bondad del libre comercio sea acertada, pero uno, que no tiene ni pastelera idea de economía, tiende a razonar que si se consumen productos fabricados en su país, ello crea empleo y riqueza en su país y si, por contra, se consumen productos chinos, donde se crea riqueza es en la China y donde se menoscaban riqueza y empleo es en su país. Pero ya digo que yo no entiendo de economía.
Quizá en el término medio —como suele suceder en estas cosas cosas mundanas—ande la virtud y, moviéndonos en ese término, que cada cual gaste su dinero cómo y dónde quiera, sin que ello sea óbice para que las autoridades o los empresarios de determinado territorio se empeñen, ora en declaraciones como la del señor Pelegrí, ora en campañas publicitarias que inciten al consumidor a consumir productos autóctonos como tantas vemos sin llamarnos nadie a escándalo.
Así, me parece muy bien que el señor Pelegrí haya barrido para casa y haya invitado a sus conciudadanos a consumir vinos del Penedés aunque sea a costa del Rioja.
Como digo, luego, cada uno con su dinero, que haga lo que mejor le plazca. Yo mismo, en este asunto y a pesar de mi naturaleza salmantina, me atengo y me atendré siempre al viejo principio que dice que
el mejor Ribera de Duero es un Rioja,
sin desconocer que donde menos te lo esperas salta la liebre y que, con la excepción de la franja cantábrica, hay maravillas vitivinícolas en cualquier parte de España.
Ante la tonta e injusta polémica desatada, el señor Pelegrí se ha apresurado a disculparse con los riojanos, gesto que, sin haber sido necesario, es, de todas formas, gentil, señorial y muy de agradecer.
En lo que respecta a los demás habitantes de España, tenemos que aprender a conocer cuando Cataluña nos hiere y cuando no, y a saber contenernos y no lanzarnos a la yugular de una persona sensata por muy descarnada que esté la sensibilidad del resto de los españoles en lo que respecta al desapego catalán:
Cuando Joan Tardà grita
¡Muera el Borbón!
nos hiere; cuando Carod-Rovira les dice a los perroflautas del 15-M que desalojen la plaza de Cataluña y
se vayan a mear a su país,
nos hiere y, además nos indigna su inconsecuencia al hacer como que desconoce que los perroflautistas de la plaza de Cataluña son tan catalanes como él, de la misma manera que los de la Puerta del Sol son madrileños y, a unos y otros, hemos de aguantarlos, entre otras cosas por la nefasta gestión del tripartito del que él formó parte.
Como nos hirió el susodicho Carod-Rovira cuando negoció con la ETA para que ésta asesinara en toda España menos en Cataluña. Como nos hirió con su campaña contra la celebración de los Juegos Olímpicos en Madrid.
Estás cosas sí hieren y apartan a Cataluña de España.
La recomendación del señor Pelegrí no. No hiere en absoluto, antes bien, es muy razonable dada la responsabilidad que tiene.
Debemos de comprender estas cosas tan simples.
Mis excusas desde aquí al sr. Pelegrí por el exceso de Libertad Digital a la hora de tratar esta noticia.
Vínculos:
La Generalidad pide a los catalanes patriotismo alimentario. Libertad Digital.
El consejero del patriotismo alimentario pide disculpas a La Rioja. Libertad Digital.
Carod pide a los indignados españoles que se meen en España. Libertad Digital.
Joan Tardà grita “Muera el Borbón”. Conceptos Esparcidos.
Soy arriero. Conceptos Esparcidos.
Lamentaciones de amores de Garci Sánchez de Badajoz
Flor de Pretericiones Lamentaciones de amores de Garci Sánchez
Ansias y pasiones mías
presto me aveis de acabar
yo lo fio;
¡O planto de Xeremias
veni agora a cotexar
con el mio!
Lagrimas de mi consuelo
que mis penas encubrillas
no podeis,
salid, salid sin recelo
y regat estas mexillas
que soleis.
Sospiros en quien descansam
los tormentos y dolores
pues sabeis
que mis males no se amansan
salid haciendo clamores
y direis:
Animas del purgatorio
que en dos mill fuegos andais
batallando,
si mi mal os es notorio
pareçeros a qu’estais
descansando;
Las q’en el limbo vivis
que de gloria ni de pena
sentis nada,
si mis clamores oys
convertirseos a en pesar
la morada;
Y vosotras que penais
para perpetua memoria
en cadena:
si mis clamores gustais
teneis por creçida gloria
vuestra pena;
Casada de Hierusalem
que fuiste por tus errores
destruida,
vem agora tu tambiem
para que conmigo llores
tu cayda;
Troya tu que te perdiste
que solias ser la flor
en el mundo,
gozate conmigo triste
pues ya llega mi clamor
al profundo;
Babilonia que lamentas
la tu torre sin par famosa
ya’solada,
quando mi perdida sientas
quedarás de muy llorosa
consolada;
Constantinopla qu’estas
tan sola de nuestra gente
a tu pesar,
buelve tu cara y podrás
(viendo lo que mi alma siente)
descansar;
Merida que en las Españas
otro tiempo fuiste Roma,
mira a mi
y veras que en mis entrañas
ay maior fuego y carcoma
que no en ti;
Mugeres que en el parir
hazeis llantos excessivos
de dolor,
cessat pues que veis morir
mis pensamientos captivos
por amor;
¡O fortuna del amar
que trastornas mil navios
no se a dó,
si te quieres amansar
ven a ver los males mios
en qu’esto!
Seyrena tu que hazias
al marinero dormir
con cançiones,
no oyas las ansias mias
porque te hare dormir
con mil sones;
Vos cisnes que cantais
junto a la cañavera
a par del rio,
pues que cantando os matais
mas razón es que ansi muera
yo en el mío;
Pelicano que te hieres
para dar a tus hijos vida
con jemido,
pues que tu sin culpa mueres
con la mia tu herida
terna olvido.
Tu pajaro solitario
por las torres perseguido
do te vemos,
pues que no te soy contrario
ven i hagamos vn nido
en que lloremos;
Tortola que vives triste
sin tu buena compañia
con firmeza,
aunque mucho tu perdiste
no será como la mia
tu tristeza;
Y tu lechuza que moras
en los muros derribados
de contino,
si por la claridad lloras
yo ver luz por mis pecados
no fuy digno;
Ave fenix que sin par
tu te quemas y deshaces
en el fuego,
y otra nueva sin dudar
a la ceniza que hazes
naçes luego;
Ansi yo triste mezquino
me muero por quien no espero
galardon,
doyme la muerte contino
y buelvo como primero
a mi pasion.
Coraçon: no te abrases
en aquesta biva fragua
con enojos,
¡tiempo es ya que derrames
veinte mill cantaros de agua
por mis ojos!
***
Garci Sánchez de Badajoz.
Nota: Presento hoy aquí un poema tan injustamente desconocido como injustamente olvidado anda su autor en nuestros días, Garci Sánchez de Badajoz, no obstante haber sido en su tiempo poeta muy celebrado y de quien el mismísimo Quevedo dijo
«¿Qué Anacreonte iguala a Garci Sánchez de Badajoz?»
y haber sido inspiración dirtectísima de otros poetas: Garcilaso de la Vega:
d’un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste no pudiendo
della salir un’ora?
Salid sin duelo lágrimas corriendo,Lope o el mismísimo Cervantes:
¿Quién, leyendo estás Lamentaciones puede dejar de recordar el
Árboles, yerbas y plantas,
que en aqueste sitio estáis
tan altos, verdes y tantas;
si de mi mal no os holgáis
escuchad mis quejas santas.de El Quijote?
Parece ser que nació Garci Sánchez, no en Badajoz sino en Écija hacia el año 1460. Enamorado de una dama, quizá prima suya, su continuo desdén inspiró estas Lamentaciones y acabo haciendo que Garci Sánchez se volviera loco y terminara, por ello, encarcelado allá por los tiempos de los Reyes Católicos, si bien la causa de tal locura otros la creen castigo celestial: «Garci Sancez de badajoz principe de los Trobadores de las coplas castellanas enloqueçio de amores aunque yo pienso que porque profano la sagrada escritura que fueron las liciones de Iob» (Luis Zapata), quizá pensando en la excesiva queja de Garci Sánchez por cosa tan mundana como el desamor o quizá debido a su otra obra, prohibida por el Santo Oficio, Liciones de Job, de la que no puedo dar noticia porque no la tengo.
Garci Sánchez fue reconocido por todos como cultivador de la vieja rima castellana y así es. Frente a la belleza del soneto italianizante, que tanto y tan grande fruto dio después en la poesía castellana, el nos habla con estos quintetos tan perfectos y acabados como elocuentes.
Lo cual no obsta para hallar en él, ni dentro de la desesperación que le causaba su desamor, ni dentro de aquella decadencia de su entendimiento de la poesía, un sentido del humor profundo y moderno.
Vuelvan ustedes a leer la siguiente estrofa para hallarlo, si es que no repararon antes en él:
Animas del purgatorio
que en dos mill fuegos andais
batallando,
si mi mal os es notorio
pareçeros a qu’estais
descansando;Se incluyen estas Lamentaciones en el Cancionero de Garci Sánchez de Badajoz y las transcribo de la edición que poseo hecha en Madrid en 1980 por la antigua Editora Nacional y prologada por Julia Castillo de quien proceden, en su mayor parte, las notas biográficas que he apuntado.
Vínculos:
Garci Sánchez de Badajoz. Wikipedia.
Garci Sánchez de Badajoz. Biografías y vidas.
Garci Sánchez de Badajoz por Francisco Arias Solís. ArteLatino.com.
Poemas de Garci Sánchez de Badajoz. Poemasde.
Malos adalides fueron (Cancionero de Palacio). Garci Sánchez de Badajoz. You Tube.
Volver a Flor de Pretericiones.
Carta de Rubén Múgica a Zapatero
La historia la conocemos pero la resumiré aquí muy sucintamente.
Hace unas semanas, el PNV exigió a Zapatero que obtuviese una sentencia favorable a la legalización de Bildu —enésima careta de la rama política de la ETA— por parte del Tribunal Constitucional para asegurarle la continuidad de su agónica mayoría parlamentaria unos meses más. Sí, ya sé que la teoría dice que Zapatero no puede dictar las sentencias de los tribunales, pero todos sabemos, empezando por el PNV y por Zapatero, que así sucedieron las cosas y, efectivamente, los seis magistrados socialistas, imponiendo su voto a los cinco restantes, sentenciaron que Bildu podía presentarse a las elecciones locales y autonómicas del pasado 22 de mayo.
Entendieron —es un decir— estos magistrados que no le era aplicable a Bildu la Ley Orgánica de Partidos Políticos, ley que nació para que no pudiera haber partidos que, presentándose a elecciones y ganando tales o cuales magistraturas, aprovecharan el poder que éstas les otorgan para facilitar la labor de organizaciones terroristas ni utilizaran el dinero público —el de ustedes y el mío— para subvencionar sus actos criminales como había venido sucediendo con su antecesora Herri Batasuna.
El escándalo ha sido clamoroso por tres razones: el sometimiento del Tribunal Constitucional al poder socialista; la victoria política de la ETA, y su no disolución a pesar de ello. Antes bien, renace el miedo en las Vascongadas, la vida política sigue bajo la sombra etarra y es muy de temer que su anunciado alto el fuego sine die acabe cuando llegue el PP al poder de la Nación. Como quiera que sea y a pesar de su victoria judicial y política, el hecho significativo es que, a día de hoy, la ETA no se ha disuelto.
Rubén Múgica es hijo de Fernando Múgica Herzog, hermano de Enrique Múgica, quien fuera concejal socialista de San Sebastián y a quién la ETA asesinó de un tiro en la nuca el 6 de febrero de 1996 delante de otro de sus hijos, José María, ha dirigido la carta que antecede a Zapatero.
Es un ejemplo más del desánimo de la víctimas de la ETA, primero, y de toda la gente biennacida, después, ante tanta degradación.
Y es el escupitajo en la cara de este gobernante innoble que todos desearíamos darle y que Rubén resume en tan pocas como precisas palabras:
«Los responsables tenéis nombre y apellido. El principal responsable eres tú y no habrá días en el calendario para perdonar lo que has hecho.»
Sin más.
Dejo para otra ocasión las similitudes que Bildu ve entre su ideario y el de los indignados del 15-M. Efectivamente, cada vez se nos aparecen más evidentes las relaciones en lo que respecta al matonismo que ambas practican y a la fuerza que hacen sobre la imbecilidad de los ciudadanos que, lo único que hacemos, es trabajar y pagar impuestos que, van, ora a la ETA, vía Bildu, ora a a que el Estado, vía Rubalcaba, no los emplee en lo que debería emplearlos que no es otra cosa que disolverlos.
Mas, por muy independentista que sea, al menos lo ha intentado.
Rubalcaba, ni eso.
Vínculos:
Carta a Zapatero. Rubén Múgica. Libertad Digital.
In memoriam. No olvidar lo inolvidable. Libertad Digital.
Fernando Múgica. Wikipedia.
Bildu tendrá acceso a los datos fiscales de todos los españoles. Libertad Digital.
Esta es una guerra que España ha perdido. Javier Arzalluz. Libertad Digital.
Bildu ve similitudes importantes entre su ideario y el movimiento 15-M. Libertad Digital.
Bildu ya tiene el poder sin condenar a ETA. Libertad Digital.
Bildu amedranta al único concejal del PP en Elorrio. Libertad Digital.
Los ediles del PNV tienen miedo a dar sus datos en los bastiones de Bildu. Libertad Digital.
Los magistrados del PSOE aprueban las listas de ETA. Libertad Digital.
Sentencia del Tribunal Constitucional. Libertad Digital.
Comunicado del PP. Libertad Digital.
Voto particular de Francisco José Hernando. Libertad Digital.
Voto particular de Francisco Pérez de los Cobos. Libertad Digital.
Voto particular de Javier Delgado Barrio. Libertad Digital.
Voto particular de Manuel Aragón. Libertad Digital.
Voto particular de Ramón Rodríguez Arribas. Libertad Digital.
El fraile y el pajarito
Oíd lo que pasó, Dios sabe cuándo, I Era fray Tirso, sin cuento, Allí aguardaba el momento, Sólo un reparo tenía II El humilde lego Allí junto al agua De tanto en tanto se oía El fraile arrobado queda: dulce pío… III Cuando calló el ave, No era ya el prior Cien años cumplidos cien años sin hambre El obispo, el nuncio Y, así, fray Tirso, que lo eterno es un momento *** De Mis Poemas, c. 1995 Volver a Mis Poemas.
a fray Tirso, un pobrecito
francisco lego quien, orando,
se embobó con la voz de un pajarito
pobre, casto y obediente,
ovejuela penitente
encerrada en su convento.
entre plácido y ansioso,
de su pasaje glorioso
hacia los goces del Cielo.
Por éste su solo anhelo
penitenciaba gozoso.
esta simplísima alma:
si en infinitud tan calma
tedio grande no tendría;
si allí no se aburriría
para siempre de mirar
la faz de Dios y gozar
sólo de este miramiento,
sin ni siquiera un momento
de otro placer disfrutar.
bajó una mañana
a decir sus rezos
junto a la fontana.
que clara corría
el dulce fray Tirso
las horas decía.
un trino que entretenía
el aire y al aire daba
melodía que encantaba
la arboleda.
el gorjear de la avecilla
escucha y su vocecilla
es beleño que le enreda
su sentido:
trino leve…
suave son…
el seso tornado,
dichas ya las horas,
el rezo acabado,
tornó al monasterio
y hallólo mudado.
fray Ricerio honrado,
que en otro distinto
se había cambiado
y de mucho tiempo
era ya finado;
ni era fray Silvestre,
su hermano muy amado;
ni era fray Maseo,
el lego probado,
ni los otros frailes
con él enclaustrados.
habían pasado
desde que saliera
aquella mañana
a decir sus rezos
junto a la fontana;
ni sin otra gana,
sin sueño ni vela,
ni calor ni frío,
sin subir al monte
ni bajar al río,
se le habían hecho
menos que un suspiro.
y hasta el sicasterio
hallaron milagro
en tan gran misterio.
con mucha piedad,
conoció mejor
aquella verdad
que Dios le mostrara
con gran caridad:
y mirar la faz de Dios
es un puro arrobamiento
que dura una eternidad.
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega.
Moa ‘vs’ Vilches
Dos grandes cabezas colaboradoras de Libertad Digital, Pío Moa y Jorge Vilches, se han enzarzado en una discusión en torno a la pregunta:
El franquismo ¿puede defenderse desde la democracia liberal?
Siempre es muy grato e instructivo el intercambio de opiniones distintas pero ésta está adquiriendo tonos agrios y, además, el director del periódico, Federico Jiménez Losantos, a quien estoy escuchando ahora mismo, está tomando partido en ella y amenazando la continuidad de Pío Moa en Libertad Digital con el argumento de que:
Libertad Digital no está ni para desenterrar ni para resucitar a Franco y que, quién quiera resucitarlo, ya puede ir mirando la puerta de salida.
Como Libertad Digital ha sido uno de los pocos sitios que me han permitido defender la figura histórica de Franco quiero decir:
1. Nadie quiere resucitar al franquismo.
Es cierto que sus enemigos andan estos días —según parece— intentando desenterrar los restos mortales del dictador para que no continúen reposando en el Valle de los Caídos. Pero es falso que nadie queramos resucitar un régimen cuyo origen tuvo sus causas y su ejercicio, su justificación, que —con todos los errores e injusticias que se quiera— y, en última instancia, fue la transformación de España en un país moderno pero ni olvidadizo de sus orígenes ni aborrecedor de sus tradiciones.
Lo que estamos pidiendo, no es su resucitación, sino el reconocimiento de su figura histórica frente a la propaganda marxista que quiere presentarlo como un tirano, genocida que dio un golpe de estado contra una democracia idílica y el reconocimiento de que su dictadura fue benéfica para España aun reconociendo las injusticias que —como en toda guerra y postguerra— se cometieran en los comienzos del régimen.
No se trata de añoranza. Se trata de ansia de justicia histórica.
2. A mi modo de ver, esta discusión entre demócratas liberales —no me refiero aquí a la postura izquierdista respecto al asunto porque con esa gente es imposible dialogar— parte de un error garrafal.
El error es confundir la Dictadura con los demás sistemas de gobierno, a saber: Monarquía, Aristocracia, Oligocracia, Democracia y Tiranía y la tendencia a confundir Dictadura con Tiranía —tendencia comprensible si atendemos a la mayoría de las dictaduras que ha habido en el siglo XX—.
La diferencia esencial entre la Dictadura y los demás sistemas de gobierno que he enumerado es que éstos pretenden ser formas acabadas de mejor sistema de gobierno y, por tanto, tienen, por su esencia, afán de continuidad.
No sucede así con la Dictadura. La Dictadura es un sistema de gobierno excepcional que aparece para dar respuesta a una situación excepcional que pone en peligro al sistema de gobierno estable, permanente, sin que ella tenga afán de permanencia.
Copio de la Wikipedia:
La dictadura era en la Antigua Roma el gobierno extraordinario que confería a una persona, el dictador, una autoridad suprema en los momentos difíciles, especialmente en los casos de guerra.
Cuando los cónsules, hacia 500 a. C. propusieron el alistamiento de los plebeyos en el ejército para responder a la amenaza que suponía para Roma la alianza entre los pueblos del Lacio y los Tarquinos, se encontró con su negativa. Como todo el poder recaía en los patricios, eran ellos los que poseían las riquezas y a ellos tenían que acudir los plebeyos para obtener los préstamos con los que subsistir; sin embargo, los patricios abusaban de las leyes contra los deudores insolventes que permitían al acreedor incluso hacer esclavo suyo al deudor. No resulta extraño, entonces, que los plebeyos se negaran a defender con su vida a aquellos que tan mal les trataban, a no ser que fuera a cambio del perdón de todas o parte de sus deudas. Ante esta situación, el Senado, para poder repeler al enemigo exterior y satisfacer las demandas de los plebeyos propuso, por iniciativa de Tito Larcio, el nombramiento de un magistrado superior a los demás y a las mismas leyes, a lo que el pueblo accedió esperando quizá algún alivio de la novedad.
El magistrado supremo recibía los títulos de dictador y senador del pueblo (dictator, magister populi) y ejercía su autoridad por espacio de seis meses a lo sumo, período en el que quedaban en suspenso todos los procedimientos ordinarios, los magistrados, excepto los tribunos de la plebe, se abstenían en el ejercicio de su jurisdicción y nadie podía criticar, censurar ni discutir las órdenes del dictador. Para demostrar su superior magisterio, el dictador marchaba precedido de 24 lictores, frente a los 12 que acompañaban a los cónsules.
Dictadores fueron Tito Larcio, Cincinato, Camilo, Papirio y Julio César.
Se me responderá con los argumentos de que la dictadura romana era una figura previamente reconocida en su legislación y que el régimen de Franco fue vitalicio y no devolvió el poder al régimen anterior al suyo.
De acuerdo con estas diferencias. Lo que pretendo señalar, esencialmente, es el carácter limitado en el tiempo que tiene la dictadura, carácter que nunca olvidó Franco. Antes bien, sabemos que su mayor preocupación durante su magistratura fue qué régimen sucedería al suyo. Teniendo en cuenta que, como el mismo Caudillo nos dijo en su Testamento Político y estamos viendo en estos nuestros mismísimos días,
los enemigos de la Civilización cristiana no descansan,
eligió, como mejor sistema de gobierno para España el de nuestra Monarquía tradicional limitada por las leyes, el derecho consuetudinario, el derecho natural y asistida por el Consejo del Reino.
Se podrá considerar ésta la mejor forma de gobierno o no —yo, personalmente, pienso que lo hubiera sido— pero, a lo que voy es que Franco conoció lo excepcional de su régimen y no lo quiso perpetuar en un familiar suyo al modo del tirano, sino que, equivocado o no, quiso devolver a España su mejor sistema de gobierno.
Nadie, pues, quiere resucitar al franquismo. Los franquistas conocemos muy bien la excepcionalidad coyuntural de tal régimen y, si algo pedimos es conocimiento cabal del mismo y reconocimiento de su labor, aunque sólo sea para que en España no vuelva a ser necesaria una nueva dictadura franquista.
3. Sentado esto y entendiendo que no se pueden mezclar churras con merinas, la pregunta de si se puede defender al franquismo desde la democracia liberal no podemos contestarla sin conocer cuál fue la situación que dio lugar al nacimiento del franquismo, a qué problemas tuvo éste que enfrentarse durante su recorrido histórico, cómo fue su final y qué régimen acabó, efectivamente sucediéndole.
A este respecto, me parece muy pertinente el comentario que hace pablocj en el artículo de Moa:
Es absurdo tratar de comparar una teoría política sobre el papel, el liberalismo, con un hecho real que ocurre en un contexto determinado, el Franquismo.
Es absurdo creer que después de una guerra, y más si es civil, las cosas pueden volver a la normalidad de la noche a la mañana.
Eso tampoco ocurrió en Alemania, que mantuvo una ocupación militar americana, que aún mantiene muchas de las bases militares. Otro ejemplo sería el desarme militar forzoso que ocurrió en Japón.
Lo mismo que en Irak o Afganistán, siguen las fuerzas extranjeras para intentar mantener la paz , en España, la fuerza para mantener la paz, era la propia dictadura.
En los Balcanes aún hay tropas internacionales.
Es de simple sentido común.
Enumeración a la que yo añadiría la postguerra francesa, ni mucho menos exenta de crímenes contra las personas a las que tildó de colaboracionistas.
Efectivamente, es de simple sentido común pero parece que, a veces, el vulgar de las gentes tenemos más sentido común que ciertos historiadores.
4. En nuestros días estamos viviendo, si no una situación equiparable a la de la II República, sí un envalentonamiento matonista de la izquierda hacia el liberalismo que la recuerda. Ayer mismo, los diputados del Parlamento catalán tuvieron que gritar auxilio en el mismísimo Parlamento ante la actitud violenta de los llamados indignados.
Para esta gente, el liberal es un fascista y, con este argumento, asesinaron a Gil Robles, a José Antonio, a Muñoz Seca y a tantísima gente, liberales y no liberales, que ellos consideraban fascistas.
Y, lo que yo me pregunto es si, de haber vivido el señor Vilches en aquella época y hubiera hecho alarde de su liberalismo, como lo puede hacer en esta España tardofranquista, no se lo hubieran cargado a él también precisamente por eso: por ser demócrata liberal, y me pregunto si, de no haberse producido tan nefasto suceso y de haber sobrevivido a la escabechina, no tendría ahora más clara y distinta de la que tiene la respuesta a si el franquismo puede o no puede defenderse desde la democracia liberal.
Don Gregorio Marañón, liberal por antonomasia, lo tenía más claro cuando, durante la postguerra, en París, reconoció, refiriéndose a la II República:
Hemos de reconocer que hemos servido a doctrinas falsas.
Espero que Federico Jiménez Losantos reconsidere su aviso a Pío Moa y no prescinda de su colaboración en Libertad Digital.
Vínculos:
Franco desde el liberalismo. Pío Moa. Libertad Digital.
Criticar el franquismo. Jorge Vilches. Libertad Digital.
Democracia liberal y franquismo. Pío Moa. Libertad Digital.
La guerra de Moa. Jorge Vilches. Libertad Digital.
¡Ay… Vilches! Pío Moa. Libertad Digital.
Vilches y la represión franquista. Pío Moa. Libertad Digital.
Milagros de San Antonio (romance)
Divino, glorioso, Antonio,
suplícale al Dios inmenso
que con su gracia divina
alumbre mi entendimiento
para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obraste
de edad de ocho años.
Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente
que mantenía su casa
con el sudor de su frente.
Y tenía un huerto
donde recogía
cosechas del fruto
que el tiempo traía.
Por la mañana, un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a Misa
diciéndole estas palabras:
Antonio querido,
ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo
que darte un recado:
mientras tanto yo esté en Misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajarcitos
todo lo echan a perder:
entran en el huerto,
pican el sembrado,
por eso te pido
que tengas cuidado.
El padre se fue a la iglesia
a oír Misa con devoción,
Antonio quedó cuidando
y a los pájaros llamó:
venid pajarcitos,
dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.
[Para que mejor yo pueda
cumplir con mi obligación,
voy a encerraros a todos
en esta habitación.
A los pajaritos
entrar les mandaba,
y ellos muy humildes
en el cuarto entraban.]
Por aquella cercanía
ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron
donde Antonio les llamó.
Lleno de alegría
San Antonio estaba,
y los pajarcitos
alegres cantaban.
Al ver venir a su padre
luego les mandó callar;
llegó su padre a la puerta
y le empezó a preguntar:
Dime, tú, hijo amado,
dime tú, Antoñito,
¿tuviste cuidado
con los pajarcitos?
El hijo le contestó:
padre, no esté preocupado
que para que no hagan daño
todos los tengo encerrados.
El padre que vio
milagro tan grande
al señor Obispo
trató de avisarle.
Acudió el señor Obispo
con grande acompañamiento,
quedaron todos confusos
al ver tan grande portento.
Abrieron ventanas,
puertas al azar,
por ver si las aves
querían marchar.
Antonio les dijo a todos:
Señores, nadie se agravie,
los pajarcitos no salen
mientras yo no se lo mande.
Se puso en la puerta
y les dijo así:
Hola, pajarcitos,
ya podéis salir:
Salgan cigüeñas con orden,
águilas, grullas y garzas,
gavilanes y mochuelos,
verderones y avutardas.
Salgan las urracas,
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones
y las codornices.
Cuando acaban de salir
todos juntitos se ponen
aguardando a San Antonio
para ver lo que dispone.
Y Antonio les dice:
no entréis en sembrado,
idos por los montes,
y los ricos prados.
Al tiempo de alzar el vuelo
cantan con dulce alegría,
despidiéndose de Antonio
y toda la compañía.
El señor Obispo
al ver tal milagro,
por todas las partes
mandó publicarlo.
Árbol de grandiosidades,
fuente de la caridad,
depósito de bondades,
Padre de inmensa piedad.
Antonio divino,
por tu intercesión
merezcamos todos
la eterna mansión.
Letra: popular.
Música e interpretación: Joaquín Díaz.
Nota: Si bien uno siempre tiene el escrúpulo de introducir en su blog entradas que no son sino un mero copy and paste, reencontrándome ayer con este, tan bellísimo como ingenuo romance cantado, no he podido resistir la tentación de hacerlo con él.
Casi olvidado de su existencia, es, sin embargo, una mínima parte de mi biografía pues, de niño, escuchado en el tocadiscos de la casa paterna, aprendí a cantarlo de corrido. De ahí la satisfacción de mi reencuentro con él y el deseo de compartirlo con quien estas páginas visite.
En los vínculos dejo lo poco que he podido encontrar acerca de su origen. Tenía yo la idea de que lo había recopilado don Marcelino Menéndez Pidal en su Flor nueva de romances viejos pero, revisándola, veo que no es así, al menos en la edición que poseo.
Ni siquiera estoy seguro, aunque se la atribuyo, de que la música sea original de Joaquín Díaz. En todo caso, si no lo es, merecería serlo ante tan soberbia interpretación como él hace.
Por lo demás, ya ven ustedes: se trata de una ingenua invención de la devoción popular acerca de la niñez de san Antonio, el santo que adoró a Dios fijándose en sus criaturas más humildes. En el romance se aúnan el trasfondo de la vida rural castellana del siglo ¿XVIII? —la preocupación del campesino por su tierra, la naturalidad de oír a Misa los domingos, la justa posición del episcopado en nuestra antigua sociedad, con su autoridad tan cercana al común de las gentes—; la ingenuidad del milagro; la maravillosa y acertadísima enumeración de las aves comunes de nuestra tierra —nótese cómo no le importa al poeta (efectivamente, la poesía no debe de tener en cuenta tales meticulosidades) incluir entre ellas a rapaces tales como el águila o el gavilán, o lacustres como la garza, entre otras, estas sí, comedoras de grano como el verderón y, quizá, perjudiciales para el campesino que, yendo a Misa de domingo, ni desatiende la devoción ni olvida la obligación—, y, en fin, esa bellísima invocación final al árbol de grandiosidades… con la que Joaquín Díaz, cambiando el tono, lo termina.
Me parece también, muy bella, la presentación con la que saitanlua nos ha brindado esta interpretación en you tube. Si algún pero tendría que ponerle sería reprocharle el efecto prisma que ha dado, sin ninguna necesidad, a fotografías tan ajustadas y pertinentes a este romance como bellas.
En fin. Espero que sea de su agrado y que lo disfruten ustedes.
Vínculos:
Literatura oral de Trasmiera. Romances y poesía Tradicional. Juan M. Haya Martínez.
Temas y motivos tradicionales en los pliegos de cordel, págs, 19 y 20. Lorenzo Vélez. Revista de Folklore.
Pienso, luego me lo como
No podría ahora mismo precisar si fue a Julio Casares a quien le leí una frase, si no despreciativa, al menos, prudente hacia las enciclopedias. Venía a decir —ya digo que cito de memoria— que, si bien es muy difícil substraerse a la atracción de tener compensado en ellas todo el conocimiento humano, tal conocimiento viene a ser como prestado, adyacente y muy distinto de aquel otro, más parcial, pero más profundo, que cada uno, en mayor o menor grado, vamos adquiriendo a lo largo de nuestras vidas gracias al estudio y a la lectura.
No es que viniera a decir don Julio que debamos prescindir de ellas, ni mucho menos. Se limitaba a señalar la diferencia que hay entre el conocimiento que tenemos en nuestra mente del que tenemos en las estanterías de nuestra biblioteca o, más en nuestros días, en Internet.
Viene esto a cuento de la entrada Francisco Franco del dichoso Diccionario Biográfico Español y de la carta de hoy de PedroJ en El Mundo a sus lectores entre los que me hallo.
Comienza hablando PedroJ de la Encyclopédie Méthodique de Diderot y D’Alambert, hoy poco más que una joya bibliográfica que él —afortunado— posee en la totalidad de su primera edición y de la que yo poseo, heredado, únicamente el primer tomo de la edición parisina de 1783 encuadernado en pasta española y que, como él, considero quizá la principal joya de mi biblioteca con la excepción, claro está, de un Kempis de 1788 impreso en Madrid por la Viuda de Ibarra, Hijos y compañía.
Mas, una cosa es disfrutar del tacto de tan venerables volúmenes y otra considerarlos depositarios de un saber incontrovertible. Nos habla PedroJ en su carta de un tal doctor Menuret, médico del Estado Mayor del general Dumouriez y autor de algunas de las entradas de la Encyclopédie tan peregrinas como:
Manstupration: «una infinidad de enfermedades muy graves, casi siempre mortales» fruto de las manipulaciones que «los dos sexos, rompiendo los lazos de la sociedad», llevan a cabo «con sus criminales manos». Esta «secreción ilegítima de s…» provocaba unas veces la ceguera, otras el «reumatismo universal» y otras una combinación de parálisis y epilepsia, pero siempre desembocaba en «una muerte con todos los horrores de la más espantosa desesperación» (T. X, pags. 51-53),
o como:
Mort: Es un axioma generalmente adoptado que la muerte no tiene remedio. Nosotros nos atrevemos sin embargo a asegurar, basados en la estructura y las propiedades del cuerpo humano y a partir de un gran número de observaciones, que la muerte se puede curar», si bien distinguiendo entre la «muerte imperfecta» ante la que la medicina tenía, según él, ciertos recursos y la «muerte absoluta» frente a la que seguía vigente el principio latino «contra vim mortis nullum est medicamen in hortis» (T. X, pags. 725-727).
Tales barbaridades se cuelan en obras que pretenden —pretensión, por otra parte, noble— abarcar mucho en poco tiempo.
Ya cuando, a raíz de la polémica con la biografía del general Franco, publiqué mi entrada Autoritarismo vs totalitarismo, manifesté mis reticencias a que se biografiara a gente contemporánea y, más aún, de figuras tan controvertidas como la del Generalísimo.
Cuando, más tarde, leyendo el artículo de Horacio Vázquez-Rial, La Academia de la Historia y su diccionario, me enteré de que la entrada Felipe González la había redactado Juan Luis Cebrián, la de Rita Barberá, uno de sus asesores y la del general Armada, su yerno, ninguno de ellos historiadores, no pude más que reafirmarme en mi idea y acabar de decidir —al contrario que PedroJ— no adquirir tal Diccionario por muy golosa que pueda ser su posesión desde el punto de vista bibliófilo ni por muy ilustre que sea la institución que lo publica.
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Las Reales Academias de la Lengua y de la Historia, como tantas otras instituciones, fueron creadas por nuestros últimos reyes tradicionales a lo largo del siglo XVIII y bajo el espíritu del Siglo de las Luces con la noble pretensión de que el patrocinio real contribuyera al conocimiento humano que tal siglo creía haber descubierto ex novo. Son, pues, instituciones venerables y que han construido edificios magníficos tales como el Diccionario de la Lengua Española en cuya magnificencia, a fuer de cotidiano muchas veces no reparamos hoy.
Ello no obsta para que no cometan, de vez en cuando, errores como el del dichoso Diccionario Biográfico. que, visto lo visto, me parece evidente.
Hasta aquí la exposición de tal error.
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Pasemos a lo más preocupante: al intento de intromisión del poder político en lo que pueden decir y lo que no pueden decir las Reales Academias. Este poder político, en su brazo marxista socialista—claro es— está acosando a la Real Academia de la Historia porque Luis Suárez, autor de la biografía de Franco, sostiene en ella que el régimen franquista no fue totalitario.
Como digo, todo el asunto este del diccionario me parece una equivocación desde su raíz.
Respecto al detonante de la polémica: la calificación del régimen del general Franco, podemos tener todas las opiniones que queramos y es evidente que la de Luis Suárez no va a coincidir, ni por el forro, con la de —por poner dos ejemplos que se me vienen a la mente de corrido— Gaspar Llamazares o Antonia Gala. Mi opinión al respecto ya la dejé expresada en Autoritarismo vs totalitarismo.
Nos sigue ilustrando PedroJ:
En mi caso concreto lo que más me indigna, como testigo presencial, no es el camuflaje de la dictadura de Franco bajo las melifluas formas del autoritarismo que no pueden engañar a nadie, sino el blanqueamiento de los abusos de poder de Felipe González y la omisión grosera del legado ruinoso que su gestión dejó a los españoles. Pondré como muestra un botón, refiriéndome no a los eufemismos con que se enmascara una trama de terrorismo de Estado distinta a todas las anteriores que sólo pudo ser organizada desde La Moncloa, no a la llamativa circunstancia de que entre varios miles de palabras ni una sola de ellas sea Filesa, sino a la forma en que se describe lo que ocurrió en España entre 1993 y 1996 cuando se alcanzó un inaudito 24,2% de paro, entramos en recesión, el precio del dinero estaba por las nubes y no cumplíamos ninguna de las condiciones para formar parte del euro:
«A finales de los ochenta… se redujeron las cifras del paro y se disparó la creación de infraestructuras… Y aunque al comienzo de la década de los noventa el país tuvo que soportar una cadena de estrepitosas devaluaciones monetarias, el último de los gobiernos socialistas emprendió una serie de políticas que supusieron la recuperación del ciclo y facilitaron la tarea de sus sucesores en el poder».
No salta tanto a la vista, claro, no salpica como lo de la manstupration o lo de la «muerte curable» pero precisamente por eso resulta mucho más cínico y dañino.
Comprenderán ustedes que si el Diccionario Biográfico dice tal cosa del régimen de González, ante ello nadie dice ni mu y, en cambio, se arma la que se ha armado por una cuestión que muy bien pudiera pertenecer a la categoría de la del sexo de los ángeles, sólo puedo decir que estoy muy de acuerdo con PedroJ en lo dañino del asunto y reafirmarme en mi tesis de que, podremos discutir ad infinitum si el régimen de Franco fue o no fue totalitario.
De lo que no nos puede caber la menor duda es de que el régimen en el que vivimos, gobernado por la izquierda y los separatismos, aspira a ser totalitario. Entre mil ejemplos de ello, tenemos éste: aspira a decirle a la Real Academia de la Historia —con todos los errores que ésta haya podido cometer en este asunto—lo que debe decir y lo que no debe decir. Esto, señores, es un ejemplo de libro de totalitarismo.
Teniendo, como tienen, al poder judicial ya sometido a su dictado, pretenden seguir campeando y dictando lo que instituciones no tan importantes en lo inmediato como el poder judicial, pero sí en el largo plazo en lo que respecta a lo que deban de saber y pensar las generaciones futuras, deben decir o dejar de decir.
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Llamazares pide una reescritura científica de la Historia. Concretamente del Diccionario. Lo he dicho otras veces: el historiador no debe mentir. Los hechos del pasado fueron como fueron y toca al historiador investigarlos, documentarlos y presentárnoslos.
Pero la Historia no es ciencia. No es ciencia porque no puede utilizar el experimento científico para demostrar nada. O, dicho de otra forma más sencilla para que lo entienda Llamazares: no podemos poner en un tubo de ensayo al régimen de Franco, calentarlo con un mechero de Bunsen y concluir si fue o no fue totalitario.
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A la luz de estas reflexiones, PedroJ y Ricardo, su magnífico grabador, nos ilustran en la Carta del Director que inspira estas líneas con un grabado de Ricardo en el que aparece Zapatero decapitado con la cabeza en la mano y una frase de PedroJ:
«una cabeza sin un cuerpo, capaz de pensar un único pensamiento: ‘Pienso pero no existo’».
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Lo cual leyendo no he podido menos que recordar un viejo chiste gráfico de Chumy Chúmez en el que aparecía, a la izquierda, un burro; a la derecha, un saco de pienso y en el que el burro, mirando al saco, decía para sí:
‘Pienso, luego me lo como’
Debemos de seguir batallando para que totalitarios como Llamazares no nos hagan creer que pensamos cuando lo que estamos haciendo es comer pienso.
Por mucho que se haya equivocado la RAH en la redacción de su diccionario.
A ella le recomendaría, muy humildemente, que sí, que lo reescribiera, que lo volviera a empezar desde el principio, que empezara por Aníbal y que no tenga prisa en acabarlo. Recuerde la RAH el viejo aforisma hipocrático que dice:
Ars longa, vita brevis
Y no porque lo digamos ni Llamazares ni yo, sino porque debe de ser así: la empresa en la que se halla embarcada es muy larga, nuestra vida es muy breve y obra de intención tan magna no cabe en esa brevedad por muchas que sean las urgencias editoriales. Recuerde la RAH que su creación fue obra de nuestra Monarquía Tradicional y, por eso, es, debe de ser, intemporal y ajena a las urgencias de un momento concreto por muy difícil que sea éste en el que nos hallamos.
Si me hace caso a esto que digo, ni Llamazares, ni PedroJ ni yo mismo estaremos vivos para adquirir su Diccionario. Pero ¿qué importará eso cuando consiga acabarlo con la dignidad que merece el peso que pesa sobre su nombre de Real Academia de la Historia?
Vínculos:
La Academia de la Historia y su Diccionario. Horacio Vázquez-Rial.
Autoritarismo vs totalitarismo. Conceptos Esparcidos.




















































































