Los reyes merovingios
Los reyes merovingios
Don Juan Carlos I
No me lo puedo creer.
Acabo de leer la noticia en Libertad Digital y aún no me la puedo creer. Escribo a vuelapluma porque el hecho me parece tan sorprendente que deseo dejar constancia de él y de las primeras sensaciones y reflexiones que me produce en este blog.
Acaba de suceder en Santiago de Chile, en la sesión de clausura de decimoséptima Cumbre Iberoamericana.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha tenido la desfachatez de seguir, en esta reunión protocolaria, insultando a don José María Aznar con los epítetos archiconocidos de fascista y de racista y lo ha hecho, ya digo, en esta reunión protocolaria y delante del Rey de España.
Esto no es sorprendente. En entradas anteriores de este blog, la de ayer sin ir mas lejos, vengo intentando explicar cómo el discurso de la izquierda no va más allá de la consigna y la idea fácil de llamar fascista a quién no piensa como ella y que detrás de ello no hay nada: ahí, en el exabrupto, se les acaba el discurso pues no tienen discurso. No razonan. Sólo se mueven por prejuicios, visceralidades y un odio atávico a supuestas injusticias históricas de las que ellos se consideran víctimas y a los que no pensamos como ellos nos consideran culpables y, por tanto, cualquier violencia está justificada, como le dijo Prieto a Calvo-Sotelo en el mismísimo Parlamento español y en sesión parlamentaria:
"Contra usted, señoría, cualquier violencia es legítima."
Todos sabemos cómo, poco después, el señor Calvo Sotelo fue sacado de su caso y asesinado por la policía gubernamental.
Hoy, de momento, no se atreven a ir más allá de la violencia verbal como ésta de la que viene siendo víctima don José María Aznar, pero todos sabemos cómo se están poniendo las cosas y lo que anteayer nos parecía impensable, el retorno de la violencia física por motivos ideológicos, hoy no nos parece tan inverosímil.
No insistiré sobre ello porque ya llevo escrito mucho redundando en esta idea en entradas anteriores.
El caso es que Hugo Chávez, quien anda (por decirlo de un modo suave) intentando violentar la legalidad de su país desde el poder (algo semejante pero menos sutil que lo que ha intentado Zapatero en España) se ha permitido el lujo de repetir, delante del Rey de España, lo que los socialistas y comunistas españoles vienen haciendo desde hace años y ha llamado fascista al señor Aznar.
Lo sorprendente, lo que me ha llenado de alivio y de orgullo y la razón por la que escribo hoy estas líneas, ha sido la reacción de don Juan Carlos I.
En un gesto inédito en él, ha ordenado a Chávez que se callara y ha abandonado la sesión.
El episodio me ha recordado capítulo iv de El Quijote, en la escena en la que el labrador que apaleaba a su criado, siendo reconvenido por don Quijote aduce que el criado mentía y don Quijote le responde:
-¿"Miente"?, ¿delante de mí, ruin villano?
Como diciendo que no toleraba que, en su presencia, se acusara, alegremente y sin fundamento, a nadie de mentir.
Y me lo ha recordado porque lo que ha hecho hoy don Juan Carlos es no tolerar que, en la majestad de su presencia, un villano tenga la desfachatez de acudir a insultos que, por otra parte, en España están sirviendo de propaganda para un bando político.
Hace unas semanas critiqué, en estas mismas páginas, la tibieza de su Majestad ante la situación política española.
Hoy tengo que agradecerle su actitud y decirle, con la lealtad y el respeto debidos a su persona y a la institución milenaria que encarna, que esto es lo que esperamos de nuestro Rey.
La autoridad moral que representa la Corona de España, no sólo para los españoles sino para toda Hispanoamérica, exigía de él un gesto semejante.
Es cierto que la posición en que la Constitución española deja al Rey no permite a éste descender al debate político ni a tomar partido. Un Rey, en efecto, no debe preferir a ninguna de las banderías que luchan en cada momento por el poder.
Pero cuando, esa lucha por el poder se degrada, como se está degradando en España y de cuya degradación Chávez ha hablado por boca de ganso en la anécdota que comento, el Rey debe de pegar un puñetazo en la mesa y eso es lo que ha hecho hoy don Juan Carlos.
Es labor difícil, lo sé. Pero para eso es Rey. No para estar de adorno, sino para bregar con estas dificultades y ponernos firmes a todos cuando sea necesario.
Reyes de adorno fueron los reyes merovingios que, al final de su dinastía, sólo servían para salir en procesión y, por ello, les pasó lo que les pasó y acabaron siendo desbancados por sus mayordomos. Comprendiendo lo difícil que es, en nuestros días, la labor de un rey y el encaje de bolillos que debe de hacer para contentar a tirios y a troyanos, debemos de comprender claramente que no queremos reyes merovingios.
Queremos reyes prudentes y, a veces, la prudencia no es sonreír y callar sino hacer un gesto como el que hoy ha hecho nuestro Rey.
Esperemos que dicho gesto sirva de aviso a navegantes, autóctonos y ultramarinos, sea apreciado en lo que vale por las personas sensatas y ponga en evidencia, para estas personas sensatas, tanto la degradación intelectual a la que estamos llegando con estas técnicas propagandísticas de la izquierda del insulto como el peligro que entraña para sus naciones que estas otras personas, dígase Chávez, dígase Zapatero, insensatas, vacías de raciocinio y cultivo y sólo iluminadas por su mesianismo, alcancen el poder.
Y, hablando de Zapatero, aunque no quisiera profundizar en su actitud dada la premura con la que escribo estas líneas, no puedo prescindir del hecho de que, en este caso intentó colaborar con el Rey y aplacar a Chávez.
Pero esta actitud, que en un gobernante leal sería también digna de encomio, en él, simplemente, no es verosímil:
Lo único que hizo fue continuar con su línea habitual e hipócrita de lo que viene llamándose buenismo, esto es, hacernos creer que el mundo es maravilloso, deisneylandesco, y, si no lo gozamos en su plenitud es sólo porque él no ha tenido tiempo de eliminar a los fachas de la redondez de la Tierra. Como su compadre Chávez no tiene la sutiliza que él (la verdad es que Chávez será más burro pero es menos hipócrita) y, con sus insultos a Aznar, Zapatero andaba calculando los votos que le podría quitar en las próximas elecciones, también él hizo el ademán, má non troppo, de pedirle al gorila que se callara.
Bien. Es lo menos que podía hacer el mayordomo de Palacio.
Pero, Zapatero, nosotros no olvidamos que si tú ganaste las elecciones del 2004 fue al grito de ¡Aznar asesino!. No podemos, pues, creernos que cuando tu compadre repite con estruendo e importunidad la consigna que a ti te llevó al poder tú te hayas sofocado mucho.
Espero que el gesto de nuestro Rey sea beneficioso tanto para España y Venezuela en concreto como para toda la Hispanidad que un día se gobernó bajo el cetro que él lleva hoy, pues la finalidad de la Monarquía es que de ella se derive beneficio para los hombres y las tierras que Dios ha puesto bajo dicho cetro.
¡Viva España!
¡Viva el Rey!



Querido amigo, reciba de parte de una venezolana todo mi apoyo para sus palabras, también vale el agradecimiento "indirecto" a vuestro Rey, pues su boca puso en la Cumbre el grito de muchos venezolanos… independientemente de lo sinceras, o no, de las palabras de Zapatero, se le agradece el haber dejado callado tres minutos al verborréico señor que se dice representarnos.
Muchos saludos desde Venezuela.
Adriana
13 noviembre, 2007 a 22:21
A ‘nuestro’ Rey, Adriana. Formamos parte de una misma civilización contra la que se alzan mil enemigos, en Venezuela y en España.
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega
23 junio, 2011 a 12:54
Mi querida amiga Adriana: el apoyo ha de ser mutuo. El movimiento que, en Venezuela, dirige Chávez de manera tan estruendosa, se extiende por muchos de nuestros países y es el mismo que, en España dirige Zapatero. Es el movimiento del populismo y de la demagogia. Es muy difícil luchar contra él y, la única forma de hacerlo es mantenernos serenos y firmes en nuestra convicción y manifestarla con esa misma serenidad y esas misma firmeza.
Muchos saludos desde España.
Carlos
14 noviembre, 2007 a 20:30
Que pena y asco da ver que en pleno siglo XXI todavia existan serviles de gente que no hace sinó vivir de parásitos de un pueblo, sometiéndolos y esclavizandolos. Hasta cuando no dejareis de ser estúpidos lambones del estiercol de burros endócrinos. !VIVA LA REPUBLICA! Y !MUERAN LOS TIRANOS!
operacritica
22 noviembre, 2011 a 3:34
Estoy contigo hermano. Salut i Republica !
Javier
8 mayo, 2012 a 11:48
Mi querido amigo: te agradezco el interés y el comentario pero veo que me has entendido por donde no quiero decir.
¡Monarquía Tradicional!
(La salud está en las manos de Dios)
Carlos Muñoz-Caravaca Ortega
15 mayo, 2012 a 21:13